martes, 24 de noviembre de 2020

 

EN LA ENTRADA DE DOS CAMINOS

“Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron. Y trajeron el pollino a Jesús”, (Marcos 11, 1-11)

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan (Luc, 13,24).

“Estudia. —Estudia con empeño. —Si has de ser sal y luz, necesitas ciencia, idoneidad.
¿O crees que por vago y comodón vas a recibir ciencia infusa?”
(San Josemaría, Camino, 360)

"Los jóvenes caminan rápido pero son los viejos los que conocen el camino"  (Papa Francisco, Trujillo, 2019)

 

COMENTARIO

A todos nos han enseñado, desde la infancia, que en la vida hay dos caminos: el del bien y el del mal.

El camino del bien es el del amor a la vida, a la familia, al trabajo honrado, al servicio generoso a los demás; es el camino de las obras buenas y de la comprensión y perdón al prójimo, es el camino que nos enseña Jesucristo con su ejemplo a través de la Iglesia.

El camino del mal es el de la mala conducta, la ira, la violencia, el odio, la mentira, el fraude, las manipulaciones, la difamación, la calumnia, el egoísmo, la coacción, la esclavitud, la maldad. Es el que está impulsado y fomentado por las insidias de demonio.

 

El camino para los jóvenes

Los jóvenes son como ese burrito del evangelio que está en la entrada de dos caminos (del bien y del mal), todavía nadie lo ha montado, es muy joven. Jesús envía a unos discípulos para que se lo lleven tiene necesidad de ese burrito joven para entrar triunfante en Jerusalem.

Este pasaje marca el itinerario ideal para un joven. El burrito está en su casa con su dueño. Los discípulos le dicen al dueño que se lo llevarán porque Dios tenía necesidad de él y los dueños aceptan. Es entonces cuando Jesús puede utilizar ese burrito para entrar triunfante.

Los jóvenes están es su casa cuidados por sus padres, Dios envía a unas personas buenas (familiares, maestros, los buenos amigos), para que estos jóvenes hagan algo bueno que es un servicio (llevar a Dios en sus vidas) y puedan recorrer los mejores caminos.

Los jóvenes necesitan ser conducidos. Lo bueno que tienen es que han sido creados por Dios; pero no conocen nada y deben desarrollar, con la formación que reciben, conocimientos y virtudes. Necesitan también del buen ejemplo de los mayores, de esos discípulos que el Señor les envía para que les enseñen el camino correcto.

Perversos que utilizan y engañan a los jóvenes

Es penoso cuando se politiza a los jóvenes engañándolos para que se sientan los adalides de una gran causa. Esta tragedia la vemos en muchos países del mundo.

Políticos, coludidos con un poder mediático, pueden crear escenarios atractivos para jalar a los jóvenes diciéndoles que ellos son la solución para que las cosas caminen bien. Les prometen, mintiéndoles descaradamente, un paraíso. Luego todo queda igual o peor, cuando se ha tejido todo con mentiras y calumnias.

Hitler, hablaba muy bien de los jóvenes alemanes y los utilizó para su causa. Los jóvenes sentían que estaban aportando mucho para la grandeza de su país y fue todo mentira y corrupción.

Ocurre igual con mucha gente joven que ha sido motivada para la lucha de clases donde incluso algunos son levados para que formen parte de movimientos terroristas. Los vemos en todo el mundo y da muchísima pena.

Observamos con pavor cómo se denigra al ser humano utilizándolo, con promesas de un futuro mejor, para causas políticas sesgadas, que solo buscan el beneficio de unos pocos y de una manera injusta y maliciosa.

“Son muchos los que entran por la puerta que lleva a la perdición” dice el evangelio de San Lucas y lo estamos contemplando hoy. Han optado por el mal camino y muchos ambientes de la sociedad se han transformado en estructuras de pecado, así lo decía San Juan Pablo II. Gente que corrompe a la gente y al más joven es más fácil corromperlo (alcoholismo, drogadicción, violencia, delincuencia, terrorismo, trata de personas, corrupción, crimen).

 

Rescatar a los jóvenes para las causas nobles

Hay que decirle a los jóvenes, con las palabras de Jesús: “el Señor tiene necesidad de ti”. Todo joven necesita ser educado con la verdad para que aprenda amar a la vida, a la familia y al prójimo en general.

Hay un descuido generalizado en la educación de los jóvenes: familias que no funcionan, una deficiente educación escolar. Los índices de rendimiento escolar, en ciencias y en comprensión de lectura del país son los más bajos de la región.

No se puede decir que en el Perú hay un nivel de cultura aceptable. Los jóvenes no están en óptimas condiciones con respecto al nivel de formación que deberían tener. El principal problema del país es la educación.

Es responsabilidad de las familias y del Estado mejorar los sistemas educativos y darle prioridad a la formación de los jóvenes. En Papa Francisco dijo en Trujillo: “los jóvenes caminan rápido, pero son los viejos los que conocen el camino”

Si no orientamos a los jóvenes para que tomen el camino correcto, irán por el mal camino, que es el que estamos lamentando ahora.

Los mayores, tienen la culpa, si utilizan a los jóvenes para sus ideales partidarios mintiéndoles descaradamente y haciéndoles creer que ellos están en una causa noble. (P. Manuel Tamayo).

 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

 

¿PORQUÉ HAGO EL MAL QUE NO QUIERO?

 “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí” (Rom, 7, 19-21).

“¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello”! (Mt. 15)

“¿Porque ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, y se aferran a la tradición de los hombres?»(Marcos).

 

COMENTARIO

A todos nos ocurre, con bastante frecuencia, lo que San Pablo afirma en la carta a los Romanos, que quisiéramos hacer el bien y terminamos haciendo el mal. Por eso se dice que todo ser humano tiene defectos y comete errores.

Ese reconocimiento es importante para poder comprender y perdonar a las personas. En la parábola del hijo pródigo el Señor nos enseña que el muchacho joven que salió de su casa con los medios que su papá le proporcionó, quería lo mejor. Él pensó que siendo independiente ya tendría condiciones para ser exitoso. Sin embargo despilfarró todo lo que tenía y cayó en la ruina.

Esto mismo ocurre con muchos jóvenes. Como decía alguno: “era muy joven y tenía derecho a equivocarme”  Al joven se le comprende y perdona como hizo el padre del hijo pródigo pero también se le enseña a que reconozca sus errores. Nadie debe aplaudir los errores de los demás. No aplaudir no significa condenar. Se le puede querer mucho diciéndole que se equivocó. Lo que no se debe hacer es insultar, humillar y descalificar.

 

No todo lo que brilla es oro

Un amigo me decía que a pesar de ser viejos y de tener mucha experiencia, no alcanzamos a tener la ciencia, de que la apariencia engaña. Efectivamente eso ocurre en todo el mundo, es el síndrome de Caperucita, no nos damos cuenta que la abuelita que se nos presenta, de un modo sublime y angelical, termina siendo el lobo feroz.

Multitudes que en primera instancia canonizan, terminan luego condenando al que antes eligieron. Junto a los lamentos finales aparecen las fotos de los primeros días: “cuando todo era felicidad” Poco suelen durar las lunas de miel, cuando los cimientos no son seguros.

Cuando se mira solo la belleza externa de un edificio, y no se conocen los cimientos, tarde o temprano, pueden venir circunstancias desastrosas. Lo que empieza mal, termina mal. De algo malo no puede salir nada bueno. Antes de aprobar hay que mirar bien los cimientos, la estructura donde se apoya el edificio.

 

 

Humildad y madurez para conocer la realidad del ser humano

Cuando era el inicio del siglo XX el mundo entero celebró la llegada de una nueva era y se pensó que todo iba a ser distinto y mucho mejor. Eran la filosofía analítica, la fenomenología y el existencialismo las que marcaban las pautas para el inicio del modernismo. Se le dio mucho énfasis a una nueva forma de ver al mundo dándole mucha importancia al hombre como centro del universo ¿y qué ocurrió? El siglo XX trajo dos guerras mundiales atroces, con la muerte de millones de jóvenes y dos ideologías que hicieron mucho daño: el nazismo y el marxismo. No podemos dejar de reconocer los grandes errores del ser humano que han destrozado a países enteros.

A inicios del siglo XX ocurrió una gran tragedia que conmocionó al mundo entero. Fue el 15 de abril de 1912. El día anterior partió para su viaje inaugural el Titanic. El que leyó el discurso, exaltando las maravillas de ese trasatlántico, dijo al terminar: “a este barco no lo podrá hundir ni Dios”, todos aplaudieron mucho. Al día siguiente chocó, se hundió y mucha gente se murió ahogada o por hipotermia. Los seres humanos nos equivocamos y fallamos. La peor debilidad es, no reconocer la propia debilidad.

A inicio del siglo XXI, todos hemos celebrado y deseado lo mejor para el siglo y el milenio que empezaba, sin embargo empezaron las crisis económicas, primero el USA, luego fueron las torres gemelas y la crisis económica en Europa. Se equivocaron hasta los grandes expertos.

Hace unos meses, en enero del 2020, nos deseábamos feliz año, y al poco tiempo se nos vino la pandemia encima, con muchos errores humanos, que han tenido graves consecuencias económicas y sanitarias. También ha sido un año de graves crisis políticas en muchos lugares del mundo. Todo por fallos humanos.

 

Las personas necesitan el perdón, el aliento y la comprensión

A pesar de todo el ser humano necesita que se le comprenda, se le perdone y se le de oportunidades. La sociedad necesita también que el arrepentimiento del que no hizo las cosas bien sea sincero. Todos necesitamos aprender a pedir perdón y a perdonar. Estas condiciones son básicas para saber elegir.

Es urgente que se sepa qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, para que pueda haber orientación y acierto. El relativismo, al ocultar la verdad, permite que se cometan graves injusticias que dan inicio al reinado de la mentira y de la hipocresía, “aunque la carne se vista de seda, carne se queda”.

 

La elección de las autoridades

Uno de los errores más grandes de la humanidad consiste en la desacertada elección de las personas que van a ocupar cargos importantes. El error principal es no mirar, o minimizar, los valores trascendentes.

Para poder elegir bien es urgente y necesario mirar los valores trascendentes del candidato y de los programas que lleva: el amor y el respeto a la vida, la caridad con las personas, el amor a la familia, el cuidado del orden moral de las personas, la educación moral de los jóvenes y adolescentes, la calidad de enseñanza, el espíritu de servicio, el amor al país y al mundo.

La hoja o trayectoria de vida de los candidatos es importante conocerla (no es el “curriculum vitae” edulcorado que se presenta para que se le eche incienso). Es conocer bien la vida de la persona con sus aciertos y errores.

Para elegir bien nos debe constar a todos, que el candidato es sincero y que tiene una excelente unidad de vida. 

Por eso, es de sentido común afirmar, que no todos saben elegir; hay otros que, por distintas circunstancias, no pueden elegir ni ser elegidos.

 

Urge formar bien la conciencia de las personas

Se debe formar bien la conciencia para que las personas sean humildes, conozcan sus limitaciones y se informen bien, sobre las capacidades y condiciones de otros, antes de una elección.

Se debería implementar en los colegios y en las universidades, unos cursos de educación cívica que valoren la honradez y las virtudes humanas en general. Cada persona debe querer ser honrada, trasparente y sincera. Que tengan el gusto y la alegría de ser honestamente virtuosas.

Lamentablemente hemos llegado a una situación política de oclocracia (el gobierno del tumulto) en todo el mundo, y con muy pocas excepciones. Es casi como la ley de la selva, donde todos terminan diciéndose: ¡sálvese quien pueda!.

Los candidatos que compiten parece que están en un ring de box, se insultan y se califican como delincuentes. Muchos, para ganarse a la gente, se visten de ovejas, y por dentro están llenas de rapacidad e inmundicia. En cambio, el que es bueno y honrado, ni se presenta.

 

La sociedad necesita cambios profundos

Estos escenarios de mentira y corrupción deben desaparecer radicalmente, ya no se deben permitir.

Urge rezar para que de verdad se encuentre gente valiosa y bien formada que busque sinceramente lo que sea mejor para el país y no para ambiciones personales o de grupo.

Una autoridad debe estar totalmente desprendida de beneficios particulares y tener una auténtica vocación de servicio, con un gran amor a la patria, para poder estar disponible a los requerimientos que hicieran falta.

Lo que hemos considerado en este artículo no es pesimismo, es realismo con esperanza. Estamos convencidos de que el ser humano puede mucho, cuando es honrado y sincero, cuando tiene un auténtico amor a Dios y a los demás.

Vale la pena ese cambio, radical y urgente, que el mundo y el país necesitan, para que haya paz y progreso en toda la humanidad. (P. Manuel Tamayo).

martes, 10 de noviembre de 2020

 

LA RECIPROCIDAD EN LA AUTÉNTICA AMISTAD

“La reciprocidad es la acción que motiva a corresponder de forma mutua a una persona o cosa con otra, dar y recibir con límites, ejemplo cuando una persona ayuda a otra, luego recibirá lo mismo de su parte como compensación o agradecimiento”, (Diccionario).

“Una de las mejores expresiones de amor entre las personas es construir una amistad auténtica. Incluso en los casos en los que las asimetrías parecen forzar a que para alguna de las partes la amistad tenga que ser desinteresada o inmerecida” (Luis Huete)

“La amistad concibe la valoración de lo bueno y lo virtuoso de la vida, sin ninguna finalidad añadida, sin esperar sacar provecho de nada. Las relaciones de amistad verdadera tienden a mantenerse durante toda la vida, a ser íntimas y profundas y no esconden un porqué, fluyen por sí solas. En la verdadera amistad ninguno molesta al otro, pues ambos desean compartir su tiempo juntos, en la verdadera amistad ambos se sienten libres de poder compartir libremente, discutiendo sus desacuerdos sin tratar de imponerse uno sobre el otro, en la verdadera amistad se comparten las alegrías y se hace más amena la adversidad. Los verdaderos amigos crecen juntos como personas, son sinceros entre ellos, buscan entenderte sin juzgarte, mantienen una preocupación constante por ti, saben escucharte y ayudarte con el corazón, y todo ello te lo darán sin esperar nada a cambio, únicamente que este amor sea compartido” (Martha Thomen B.).

 

 COMENTARIO

Se puede decir que la amistad es una relación armoniosa que está tejida fundamentalmente por una comunicación de bienes. Los verdaderos amigos se desean mutuamente el bien y procuran conseguirlo. 

El bien no es cualquier cosa, es lo que objetivamente hace que la persona sea buena o más buena. Es así como los amigos consiguen ser felices de verdad y la amistad se convierte para ellos en un gran tesoro que cuidan y cultivan para toda la vida.

 

Existen acercamientos muy cercanos sin que no son amistad

No toda relación humana es de amistad, hay acercamientos que son intentos y que no llegan al nivel de una auténtica amistad.

Cuando no hay reciprocidad, uno quiere y el otro no; otras personas se juntan por un tercer motivo: una afición, algo que les gusta a los dos. Es verdad que esos acercamientos podrían dar origen a una amistad, pero no siempre ocurre. Es amistad cuando se quieren y se aprecian realmente entre ellos, y no solo porque quieren conquistar un bien común.

La amistad no es complicidad

Es fácil distinguir la amistad de la complicidad. En la amistad las personas que se quieren buscan el bien del otro y en la complicidad dos personas se ponen de acuerdo para conseguir algo que sea provechoso para cada uno.

En la amistad hay entrega, en la complicidad aprovechamiento.

En la amistad está la nobleza de querer que el amigo sea bueno, en la complicidad se busca a una persona para conseguir un beneficio. Se podría decir que es el acuerdo de dos egoístas que se juntan para satisfacer sus propios egoísmos. Esto también se pueda dar en una relación sentimental.

Ser amigo no es cubrir al cómplice o ponerse de acuerdo para no delatarse entre ellos.

La persona virtuosa es la que tiene auténticos amigos

La amistad se teje con la verdad y el bien, con la rectitud de intención y la sinceridad, con la honradez y la austeridad. En una relación de amistad se armonizan todas las virtudes que hacen libres y felices a las personas.

Las personas sencillas son transparentes, no tienen nada que ocultar porque viven de acuerdo a la verdad. Esas personas son los auténticos amigos capaces de transmitir los mejores valores.

La corrupción de la amistad

Los pecados de la carne, generan más enemistades que los demás pecados, porque tienen que ver directamente con el amor de las personas.

Una vida sexual desordenada puede generar odios, resentimientos, celos que desemboquen en una agresividad física y en la posibilidad de asesinar al cómplice de la vida sexual. Es algo que se ve habitualmente en una sociedad desordenada.

En las relaciones humanas no se puede ir contra natura, (contra la ley natural). La persona que quiere forzar la naturaleza puede causar daños irreparables.

Los acercamientos impropios entre personas, por complicidad de egoísmos (placeres, poder, etc.) no son, ni pueden ser nunca amistad. No funciona decir: “yo soy libre y hago lo que me da la gana con otra persona que también es libre y hace lo que le da la gana”.

Aunque todos estemos obligados a respetar las libres decisiones de las personas tenemos también que admitir que muchas personas se equivocan cuando no son correctas las decisiones que toman, y luego la pasan muy mal por las grandes tragedias que generan ellos mismos.

 

Es necesario un espacio de reflexión para pensar bien y reconocer con honradez los errores cometidos

Vale la pena detenerse un poco para pensar y admitir que las uniones humanas egoístas (que buscan el poder y el placer en sí mismos),  terminan siendo una esclavitud inaguantable. El empeño de un voluntarista es terquedad y fanatismo.

En las manifestaciones aparatosas que reclaman una libertad absoluta, porque ven la ley natural como una carga, se nota un torpe voluntarismo en personas que confunden el amor con un “derecho” a vivir con los placeres que son provocados por las tendencias de un “corazón” que no está regulado por la inteligencia. Está todo al revés, porque se pone la inteligencia al servicio de los caprichos de un corazón suelto y desorbitado.

El que piensa que hay que vivir de acuerdo a los lineamientos de la época y a los consensos de las grandes mayorías terminará dándose con un canto en los dientes, porque el ser humano no puede dejar de mirar la verdad de lo que realmente es, para acertar en el sentido que le debe dar a su propia existencia. (P. Manuel Tamayo)

 

 

 

jueves, 5 de noviembre de 2020

 

   UNIONES HUMANAS SIN MATRIMONIO

“El matrimonio es entre un hombre y una mujer. Los Estados laicos quieren justificar la unión civil para regular diversas situaciones de convivencia, impulsados por la necesidad de regular aspectos económicos entre las personas, como, por ejemplo, la obra social. Hay que ver cada caso y evaluarlo en su diversidad” (Papa Francisco).

“No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia…Es inaceptable que las iglesias locales sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan “el matrimonio” entre personas del mismo sexo” (Papa Francisco, Amoris Laetitiae 251).

"Las personas homosexuales tienen derecho a estar en una familia, son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de una familia a nadie, ni hacerle la vida imposible por eso. (Papa Francisco)

 

COMENTARIO

Hay en el mundo muchas uniones de convivencia humana, sanas y limpias, que no son matrimonio y que tampoco tienen connotaciones sexuales.

 

La protección de la ley

Todas las personas tienen derecho a estar cubiertos legalmente. El Estado tiene la responsabilidad de proteger a sus ciudadanos.

En el mundo hay muchos desórdenes y peligros causados por la miseria humana. No hace falta describirlos porque todos los conocemos.

Hoy, como nunca, la familia está siendo atacada por muchos frentes. Se deben dar leyes para defender a las personas de los males que incluso pueden surgir de los miembros de la misma familia.  “…Una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el Hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra” (Luc. 12, 50 – 53).

En una familia puede haber diversidad de situaciones que exijan una reglamentación adecuada por parte del Estado para proteger a las personas en sus derechos.

Ningún miembro de la familia puede “linchar” a otro por las decisiones que haya tomado en los aspectos profesionales, sentimentales, políticos o religiosos. Para esas situaciones se crean determinadas leyes que defiendan a cada persona con justicia. Así se evitan situaciones de esclavitud o de violencia, por las conductas impropias o los malos ejemplos.

 

Uniones libres de convivencia humana

Las uniones libres de convivencia humana pueden tener diversos motivos: una comunidad de vida conventual y religiosa, pertenecer a la milicia en una institución del Estado, personas que vivan juntas en una vida de fraternidad, otros que están juntos por motivos de trabajo en circunstancias que exigen vivir en un mismo lugar.

En el mundo hay solteros que están en condiciones de adoptar un niño, así como hay innumerables madres o padres solteros que educan a sus hijos. Dos personas que viven juntas, como hermanos, podrían tener condiciones para adoptar un niño. Como dice el Papa Francisco: “Hay que ver cada caso y evaluarlo en su diversidad”

En la inolvidable película “Marcelino pan y vino” el niño fue educado en un convento de frailes y en otra película “Canción de cuna” que ganó el premio de la mejor película del año, una niña fue educada en un convento femenino de religiosas.

Todas las personas son iguales en dignidad sean homosexuales o no.

Lo que debe estar bien claro es en la gran diferencia que hay entre el matrimonio, donde la relación es conyugal, de las demás uniones humanas donde el aspecto sexual no debe estar presente (en la relación).

 

Arremetida actual del  “orgullo Gay”

Sin embargo no se puede dejar de tener en cuenta que,  en estos tiempos, el panorama es distinto al de los años anteriores.

En la última década el mundo observa una suerte de revolución Gay, con manifestaciones pintorescas, y muchas veces aparatosas, de grupos que buscan leyes que garanticen una convivencia matrimonial entre personas del mismo sexo.

Dentro de esta coyuntura no se pueden incluir las uniones a las que nos referíamos en los párrafos anteriores. Los grupos LGBT exigen el reconocimiento legal de  la liberalidad sexual en todo tipo de relaciones.

En los lugares donde se empezaron a reglamentar las uniones de convivencia civil,  ahora ya está reglamentado el matrimonio civil. Esta ola, que es prácticamente un tsunami, es la que está invadiendo el mundo y modificando las legislaciones de muchos países.

Por otro lado quienes defienden los intereses de la bandera multicolor, usan todos los argumentos, con la ayuda del poder mediático, para llevar “las aguas a su molino” diciendo incluso que por fin el Papa, estaría aceptando el matrimonio entre homosexuales, sacando de contexto el comentario que el Santo Padre hizo en una entrevista más larga.

Lógicamente hay mucha gente confundida, en este tema; también es cierto que existen cristianos, y algunos miembros del clero, a favor del matrimonio entre los homosexuales, que buscarían en las palabras del Papa, sacadas de contexto, un espaldarazo para sus propuestas.

En la Iglesia siempre han existido estos inconvenientes, pero, la misma Iglesia, asistida por el Espíritu Santo, los ha ido corrigiendo, cuando se han dado las desviaciones doctrinales o confusiones.

La doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio no ha variado ni puede variar

En la coyuntura actual se volverá a poner la luz sobre el Magisterio de la Iglesia para que se vea claramente que la Doctrina con respecto al matrimonio no ha variado, ni puede variar, aunque sean fuertes las presiones y arremetidas de un mundo que se ha alejado de Dios. 

 

El Catecismo de la iglesia dice:

“Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados… son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.”

 

Extracto de la Congregación para la doctrina de la fe (marzo 2003)

“La enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la complementariedad de los sexos repropone una verdad puesta en evidencia por la recta razón y reconocida como tal por todas las grandes culturas del mundo. El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas. Ha sido fundado por el Creador, que lo ha dotado de una naturaleza propia, propiedades esenciales y finalidades. Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas. La verdad natural sobre el matrimonio ha sido confirmada por la Revelación contenida en las narraciones bíblicas de la creación, expresión también de la sabiduría humana originaria, en la que se deja escuchar la voz de la naturaleza misma. Según el libro del Génesis, tres son los datos fundamentales del designo del Creador sobre el matrimonio: 1) el hombre, imagen de Dios, ha sido creado «  varón y hembra  » (Gn 1, 27);  2) «  Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y se harán una sola carne  » (Gn 2, 24);  3) «  Sed fecundos y multiplicaos  » (Gn 1, 28)

No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural. Los actos homosexuales, en efecto, «  cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso  »

Sin embargo, según la enseñanza de la Iglesia, los hombres y mujeres con tendencias homosexuales «  deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta  ». Tales personas están llamadas, como los demás cristianos, a vivir la castidad. Pero la inclinación homosexual es « objetivamente desordenada  » y las prácticas homosexuales «  son pecados gravemente contrarios a la castidad  »

La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad”.

El Santo Padre y toda la Iglesia quieren ayudar al que se encuentra marginado y desprotegido, tal como lo hizo Nuestro Señor Jesucristo, si estar defendiendo o ser partidarios de alguna ideología.

La Iglesia está asistida por el Espíritu Santo y Cristo es la Cabeza. La doctrina del Evangelio, que nos enseña el mismo Magisterio, es la que se predica siempre. Cristo le dio el poder a la Iglesia de conservar la doctrina, que es para todos los tiempos y para todas las personas. (P. Manuel Tamayo)