martes, 27 de diciembre de 2022

 EL ORO DE LA HONESTIDAD Y LA HONRADEZ

“La honestidad es un valor moral fundamental para entablar relaciones interpersonales basadas en la confianza, la sinceridad y el respeto mutuo Una persona que actúa con honestidad lo hace siempre apoyada en valores como la verdad y la justicia, y no antepone a estos sus propias necesidades o intereses. En este sentido, es una persona apegada a un código de conducta caracterizado por la rectitud, la probidad y la honradez” (Diccionario).


“En una persona honesta, incluso los actos más pequeños están regidos por la honestidad. Informarle al vendedor que se ha equivocado a nuestro favor con el cambio, devolverle al anciano el billete que se le acaba de caer sin notarlo, cumplir con nuestras obligaciones aun cuando nadie nos vaya a gratificar por ello, vigilar nuestras palabras en la medida en que estas puedan herir o afectar a terceros, guardar discreción ante aquello que lo amerite, ser prudentes en el manejo de nuestros recursos tanto económicos como personales, asumir la responsabilidad de nuestros errores, rectificar y corregir cuando sea necesario, ser leales y transparentes en nuestras relaciones con los otros; todo ello no es sino una breve enumeración del largo catálogo de acciones donde podemos manifestar activamente nuestra honestidad” (Diccionario).


“En este sentido, un individuo socialmente honesto se mantiene apegado a los principios del buen obrar en todos los actos que constituyen su interacción con los demás: en el trabajo, en el tráfico, en su comunidad, en sus estudios, ante el Estado; asimismo lo hará en su vida más íntima, en sus relaciones afectivas, de amistad y familiares; e igualmente en su vida interior, es decir, en aquellos aspectos de su vida que no está obligado a compartir con los demás, como sus sentimientos, sus ideas, sus gustos e intereses. Un individuo honesto, en definitiva, es ante nada honesto consigo y, por lo tanto, no se traicionará a sí mismo” (Diccionario).

 

COMENTARIO

Todos los peruanos tenemos el deber moral de ingresar a las minas de la honestidad y la honradez que abundan en nuestro país.

Hay mucha gente buena, de grandes cualidades, que está encerrada, bajo tierra, con un susto grande porque los que están en el candelero son avezados delincuentes e incluso terroristas que se dedican a robar y a matar.

Hoy todos debemos ingresar a los socavones para sacar a los valiosos y que sean ellos quienes lleven “la voz cantante” de los asuntos más importantes para que camine bien nuestra sociedad.

Solo se requiere la normalidad de las virtudes humanas, entre las que destacan la honestidad y honradez que se desprenden de la virtud cardinal de la Justicia, que consiste en la constante voluntad de darle a cada uno lo suyo.

Tenemos que llenar todas las instituciones del país con personas honradas y honestas, que no engañen, que sean transparentes y que quieran realmente servir sin buscar un provecho personal.

Es nuestro gran deseo al terminar el año 2022: descubrir el oro de las personas honradas y honestas.

Que podamos decir al finalizar el 2023 que los hombres y las mujeres del año son las personas honestas y honradas que están dirigiendo y encaminando los destinos de nuestro país por los caminos correctos del progreso y la equidad. 

Elevamos nuestra oración al Altísimo para que nos ayude a encontrar el oro de la honestidad y la honradez que nos hace ricos con las personas buenas que deben llevar las riendas de nuestro país. (P. Manuel Tamayo)

 

¡Bendiciones para el año que empieza! ¡Que los cambios nos ayuden a encontrar el camino correcto para la felicidad de todos!

¡Feliz 2023!

martes, 20 de diciembre de 2022

 AFRONTAR LA VERDAD

 “La verdad es la correspondencia entre lo que pensamos o sabemos con la realidad. La palabra, como tal, proviene del latín verĭtasveritātis” (Diccionario).

“Las verdades absolutas son las ideas o proposiciones que son ciertas para todas las culturas y todos los tiempos. En este sentido, las verdades absolutas son aquellas que podemos atribuir a la naturaleza y a determinados fenómenos o hechos, que son fijos, invariables, inalterables, así como también pueden se pueden atribuir a alguna significación trascendente, como las asociadas con la divinidad en ciertas religiones” (Diccionario).

“La verdad como podemos encontrarlo en los santos escritos bíblicos en Juan 15:26 nos dice “Pero cuando llegue el “Consolador”, a quien yo os enviare del Padre, el Espíritu de la verdad, el que procede del Padre, él dará testimonio de mi” vemos como en esta narrativa bíblica del evangelio de Juan como interpone al consolador al verdad como la persona que vendrá a dar verdad, esperanza, consuelo, auxilio a todo aquel que lo necesite sin medir. El verdad es aquel que apoyara incondicionalmente en cualquier tribulación o circunstancia difícil al más necesitado”, (Significado Bíblico)

 

COMENTARIO

Todo ser humano debe vivir de acuerdo con la verdad. La mentira corrompe siempre. El hombre mentiroso, si no se corrige a tiempo, termina siendo corrupto. Una sociedad en la que campee la mentira es una sociedad insegura y corrupta.

La verdad es necesaria e imprescindible para que se den buenas relaciones humanas. Toda persona necesita confiar para poder trabajar sin miedo y libremente. Quien sale a la calle necesita la seguridad en los lugares por donde se desplaza.

La delincuencia siempre es mentirosa y destructiva. Con el delincuente no se puede conversar, no está en condiciones para hacerlo porque tiene el firme propósito de robar y de hacer daño.

No puede existir democracia entre delincuentes. No se debe tratar con delincuentes, a ellos se les combate y se les procesa.

Con el delincuente arrepentido se puede empezar a conversar prudentemente, pero de ninguna manera se le puede confiar cargos de alta responsabilidad. Antes tendría que pasar por un período largo de verdadera recuperación.

Afrontar la verdad

A todo ser humano le toca afrontar la verdad y defenderla sin medias tintas ni ambigüedades. Todos tenemos que llamar a las cosas por su nombre. Se puede hacer con verdadera finura y delicadeza, respetando a las personas. La verdad no es grotesca ni tosca, tampoco agresiva y cruel.

El que habitualmente dice la verdad es una persona que sabe amar. La persona que vive de acuerdo con la verdad suele tener un criterio correcto y tino para decir las cosas.

Quien protege la verdad es discreto y sensato. No arma escándalos ni hace aspavientos. No tiene actitudes irónicas de maltrato y mofa, no hiere al prójimo y tiene una capacidad inmensa de perdón.

El que dice la verdad interviene, no se esconde, no tiene miedo, se involucra. No se asusta y no tiene escrúpulos para intervenir con argumentos claros y poder defender a una persona injustamente atacada.

Una persona que realmente quiere hacer el bien no se quita ni se amilana. Con la prudencia del caso, interviene en las redes o en los medios de comunicación con entereza y sin esconderse en el anonimato, no tiene pelos en la lengua y corre el riesgo de ser perseguido y calumniado por los enemigos de la verdad.

Cristo se involucra sin miedo para defender la verdad

El ejemplo más claro de defensa de la Verdad es Nuestro Señor Jesucristo, que fue perseguido, maltratado y sentenciado a morir entre los más grandes delincuentes, solo porque supo amar y defender la verdad.

Que fácil resulta vivir en la cobardía de no decir nada y quedarse encerrado para pasar desapercibido y así no tener problemas.

San Josemaría decía que “el infierno está lleno de bocas cerradas

Buscar la Verdad es buscar a Cristo, que Él pueda venir a nuestro corazón, a nuestra casa y a nuestro país. (P. Manuel Tamayo).

¡Felices fiestas de navidad y año nuevo!

 

 

miércoles, 14 de diciembre de 2022

 EXPERIENCIAS DE INGRATITUD

“La ingratitud es una forma de indiferencia y desprecio. Un egocentrismo tan exagerado que nos hace olvidar a aquellos que nos beneficiaron, que estaban con nosotros, que nos ayudaron. La ingratitud no reconoce el mérito de los demás o los favores que recibe, al contrario los ignora. La ingratitud es una forma de egoísmo” (Diccionario).

“Las actitudes ingratas producen cierta frustración o incluso una herida emocional en la persona” (Diccionario)

“La persona que es ingrata puede ser incluso con los parientes y amigos más cercanos, en ese caso, carece de suficiente empatía para ponerse en el lugar del otro” (Diccionario).

“Una persona ingrata defrauda a la otra porque con su actitud hiere las buenas intenciones de quien le ofreció su ayuda en algún momento” (Diccionario).


COMENTARIO

No todo lo que se siembra se cosecha. Existen semillas que empiezan a dar fruto y luego se detienen. El buen sembrador para por muchas etapas de ingratitud. El amor que se puso y que incluso aún se conserva, no siempre es correspondido. Muchos que reciben amor dan las espaldas a quien les amó de verdad y se olvidan prácticamente de él.

El dolor por la ingratitud nos ata a la Cruz de Cristo. Fue Jesús el primero en recibir, no solo el olvido de los que amó, sino también el desprecio y el odio.

 

El odio a Dios

¿Cómo se puede odiar al que más ama? Eso sucedió con Cristo. El pecado del hombre, si no se erradica al tiempo, causa verdaderos destrozos en la conciencia y en las acciones de los seres humanos. No en vano decía un filósofo que “el hombre es el lobo del hombre”.

Toda la Pasión de Jesús es el resultado de la miseria humana. El hombre pecador, si no lucha contra su pecado se vuelve miserable y sanguinario, su conducta termina siendo peor a la de un animal.

 

La deformación de la conciencia

Si no se forma la conciencia con la verdad y el bien procurando que el hombre ame a su prójimo con el orden de su corazón, este se rebela y se convierte en un traidor con unas ambiciones desproporcionadas y fuera del sentido común.

El que se ama desordenadamente a sí mismo y se endiosa, cree que todo el mundo le debe sumisión y que tiene derecho a exigir atribuciones a los demás. Pierde todo afecto ordenado, incluso a la propia familia, y busca convertirlos a todos en cómplices de las malas costumbres que ha adquirido.

Hay un refrán que dice “crea cuervos y te sacarán los ojos”. Así sucede con el vanidoso que se le dio la mano y se fue hasta el codo, jactándose de “logros” y conquistas obtenidas sin mérito alguno, en complicidad con quienes buscaban medrar, a como diera lugar, para sacar tajadas sustanciosas de los bienes ajenos.

Urge formar las conciencias

Estamos en un mundo donde ha estallado la crisis en la educación de las personas. Se miente, se roba, se maltrata. A nadie le importa la vida de los demás. Se vive con una absoluta indiferencia donde cada uno procura aprovecharse del otro para salir adelante y tener éxito en base a una complicidad de manipulaciones para obtener gollerías personales.

Urge parar para hacer una profunda reflexión y poner los medios para revertir estas situaciones que claman al Cielo. Urge una educación de calidad para formar la conciencia de las personas y lograr la armonía social que está faltando, donde la gente se quiera de verdad y velen unos por otros de una manera solidaria.

El educando que es querido para que sea bueno debe ser agradecido. La gratitud de una persona a su familia y a los que lo han querido de verdad no debería fallar, si se ha formado bien la conciencia. Una persona que ama bien reconoce los bienes y el cariño que ha recibido y aprende a corresponder con amor al amor. (P. Manuel Tamayo)