domingo, 23 de julio de 2023

 EL HIJO MAYOR DE LA PARÁBOLA

 

25 “Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. 29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. 31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado” (Luc, 15, 25-32).

 

 

COMENTARIO

 

La envidia surge de un amor propio desordenado y puede darse de modos muy distintos y ante diferentes circunstancias. Suele darse entre las personas que se encuentran cerca y especialmente entre familiares.

 

La envidia se define como una tristeza, una cólera, o una amargura, por algo que tiene o consiguió otro y que el envidioso no pudo conseguirlo. Las razonadas del envidioso están cargadas de resentimiento y no deja de echarle la culpa a las personas que se olvidaron de él y que por lo tanto considera injustas.

 

En la Sagradas Escrituras Caín mató a su hermano Abel, porque a este le salían todas las cosas bien y a él le salían mal. No aguantaba ver el éxito de su hermano frente a sus fracasos. La cólera que tenía era tan grande que decidió matar a su hermano.

 

Las envidias del hermano mayor

 

El caso del hermano mayor del hijo pródigo, que comentamos ahora, es algo que suele suceder de modo habitual y que ha crecido mucho en estos tiempos. Se trata de la envidia del que hace las cosas bien, del que es cumplidor y por el hecho de serlo piensa que todos le deben consideración.

 

El hijo mayor tenía un amor propio muy elevado y por lo tanto el amor a los demás era bastante mediocre. Algunas veces suele suceder con los hermanos mayores cuando sus padres, sin querer, lo ponen en un pedestal y lo consideran, el mejor hijo. Entonces se ufana y cree que merece las consideraciones de todos, tan solo porque se porta bien y es exitoso en sus trabajos.

 

En estos casos parece lógico que la envidia la tengan los hermanos menores cuando ven que el mayor recibe más alabanzas y consideraciones. Peor aún cuando los padres lo ponen como ejemplo a seguir. 

 

Sin embargo, en otros casos, cuando los padres quieren por igual a todos los hijos, la envidia puede partir del hijo que se considera mejor que sus hermanos y que no está recibiendo el mismo trato que ellos, o un trato que corresponda a los méritos que está haciendo. Es lógico, cuando la familia es muy buena, que los padres pongan más atención en el hijo que necesita más.

 

Cuando todo está correcto pero hay muy poco amor

                                                                                                     

Por otro lado es necesario afirmar con claridad, que el hecho de cumplir y de hacer bien todas las cosas que están previstas, no necesariamente indican fidelidad y un amor correcto y ordenado al prójimo, especialmente a la familia. Puede haber una valoración de la casa y del prójimo como algo necesario para los propios sentimientos. Un amor que se podría llamar posesivo, mi familia, mi propiedad, mi casa, mesiento bien allí.

 

Hay grandes cumplidores, que destacan en sus modos de relacionarse con los demás y en sus trabajos, pero que están cargados de amor propio y entonces el amor que tienen a sus hermanos y a su familia es débil. Los ama, pero más importante son sus cosas. Es en esas circunstancias cuando pueden aparecer situaciones de envidia, cuando ve que sus padres, dedican tiempo y valoran más a sus hermanos que a él. En cambio, si los padres siguen encumbrándolo a él y poniéndolo como modelo a sus hermanos, el orgullo continuará y se le habrá hecho un daño de consideración, que él todavía no lo percibe.

 

Los que buscan reconocimiento y amor pero no saben amar

 

No solo en los ambientes familiares aparece el que reclama consideraciones por haber hecho las cosas bien y se siente merecedor de premios y aplausos. Hoy son precisamente las personas, con el corazón hinchado de amor propio, las que no saben perdonar y se dedican a condenar a los que se portaron mal. Al que se portó mal hay que tacharlo y expulsarlo, dicen ellos.

 

El padre del hijo pródigo le explica al hermano mayor que debería alegrarse porque ha vuelto el hermano que estaba perdido y que esa era la razón de la fiesta que organizó. Las personas que aman saben perdonar y dar más oportunidades a las personas. 

 

La Sagrada Escritura nos enseña que “hay más alegría en el Cielo por un pecador que hace penitencia que por 99 justos que no tienen necesidad de ella” y que además “Dios ha venido al mundo para rescatar a los pecadores” (P. Manuel Tamayo).

 

 

 

 

 

miércoles, 19 de julio de 2023

 TORIBIO DE MOGROVEJO: un importante largo metraje para los tiempos actuales.

 

El cine tiene un poder devastador para el bien o para el mal; y cuando es utilizado para el bien con una buena película, la llegada es increíble y mucho más, el influjo que recibe cada persona en su interioridad. 

 

En no pocas ocasiones hemos tenido el privilegio de ver lo que ocurre con los espectadores de una buena película, con valores que remueven la interioridad de las personas. Hemos visto con emoción y alegría como salen del cine, felices y con ganas de ser los artífices de una sociedad distinta donde reine una mayor comprensión entre los seres humanos.

 

Los santos siempre fueron vínculos de unidad porque ser fieles al deseo que Jesucristo expresa en las Sagradas Escrituras:¨Que todos sean uno, como mi Padre y Yo somos Uno¨

 

 

COMENTARIO

 

La ejemplaridad del segundo obispo de Lima

 

La vida de Santo Toribio de Mogrovejo es impactante y conmovedora desde todo punto de vista. 

 

Fue un hombre de Dios, honesto y honrado, defensor de la justicia y protector de los más débiles. Alternó con reyes, virreyes y personalidades eclesiásticas, incluido el Santo Padre, para defender los derechos de los que no tenían voz y eran sometidos a leyes injustas, abusos y arbitrariedades.

 

Fue un obispo, que hoy calificaríamos como emprendedor; organizó sínodos y concilios, tradujo al quechua y al aymará en catecismo de la doctrina cristiana y viajó a lomo de mula por la costa, sierra y selva del territorio peruano. 

 

Fue fiel a la doctrina de la Iglesia y a la evangelización. Su misión consistía en dar a conocer a Cristo y la vida cristiana a miles que vivían alejados y que sufrían las consecuencias de la ignorancia y de las injusticias. 

 

 

Proyecto de un largo metraje

 

El Papa Benedicto XVI le pidió al Arzobispo de Lima que hiciera algo para difundir la vida de Santo Toribio de Mogrovejo, que no era muy conocida en Latinoamérica. Decía el Papa Benedicto que Santo Toribio era el San Carlos Borromeo de América. 

 

San Carlos Borromeo fue un venerable santo del siglo XV, que logró hacer una gran reforma en su diócesis de Milán en tiempos de la contrarreforma cuando se celebraba el Concilio de Trento. Tuvo un influjo grande en toda Europa.

 

Santo Toribio fue también un gran reformador en la diócesis de Lima, poniéndola al día con las disposiciones de Trento y tuvo un gran influjo en Latinoamérica.

 

 

Una gran película para un gran Santo

 

Un largo metraje de época que refleje el influjo de su vida de santidad con las grandes aventuras y contratiempos que tuvo que sufrir para cambiar una sociedad que estaba atrapada por la corrupción. 

 

La actualización de la vida de este gran santo será para muchos una motivación grande para enderezar los rumbos de nuestra sociedad contemporánea hacia la ansiada civilización del amor, que la Iglesia siempre ha buscado en todas las épocas de la historia.

 

 

Etapa de la financiación

 

Han pasado 12 años desde el inicio del proyecto. Ha sido un largo camino áspero que se agravó con la pandemia, pero Dios siempre estuvo presente para ayudarnos a ganar las batallas. 

 

La primera etapa fue la del guion, y luego, conseguir una productora que pudiera realizarla. 

 

Con una pequeña productora peruana “Bienaventurados Films” salimos a buscar productoras grandes en el extranjero. Gracias a Dios hemos tenido una buena acogida en la Productora española Goya, que tiene experiencia en largos metrajes.

 

Estamos ahora en la etapa de la financiación. La hemos iniciado gestionando la creación de una Fundación para recibir el dinero necesario, para la producción de un largo metraje de calidad. 

 

Para que Goya inicie la realización de la película debemos conseguir: 700 mil Euros.

 

Para un largo metraje de calidad no es mucho. Indiana Jones” costó 295 millones de dólares y “Sound of freedum” de Eduardo Verástegui, que acaba de estrenarse, ha costado 14 millones de dólares, y gracias a Dios, en la primera semana de estreno, ya habían recogido 50 millones de dólares por éxito de la taquilla, solo en los Estados Unidos.  

 

 

Sueños y milagros

 

Conversando con los organizadores de nuestro proyecto decíamos que sería un sueño y un milagro si Jim Caviezel se anima a representar a Santo Toribio en nuestra película.

 

Sabemos que nada es imposible con la oración, pero también es verdad el refrán que dice: “A Dios rogando y con el mazo dando”

 

Confiamos mucho en nuestros amigos, en sus oraciones y en todo lo que puedan hacer para que este proyecto se haga realidad. Luego estaremos disfrutando de él y agradeciéndole a Dios, que ha sido el principal realizador. (P. Manuel Tamayo)

domingo, 16 de julio de 2023

 SIENTO, LUEGO EXISTO

Los desarreglos del emotivismo

 

“Se conoce como Emotivismo Etico a aquella corriente meta ética (parte de la ética que se ocupa del análisis del lenguajemoralque sostiene que los juicios de valor proceden de las emociones individuales y entonces el fin será persuadir a los demás para que sientan como sentimos nosotros, e incluso tratar de conseguir que aquellas que personas que piensan totalmente distinto valoren de la misma manera que nosotros las situaciones” (Diccionario).

 

“El Emotivismo no hace uso de los medios racionales para demostrar la validez de su propuesta, aún más, prescinde absolutamente de ella, empleando solamente las emociones y su espontaneidad como medios para poder conocer la verdad moral” (Diccionario).

 

“Mientras los hombres no encuentren placer en la virtud, no podrán perseverar” (Santo Tomás de Aquino).

 

 

COMENTARIO

 

Para la gran mayoría de los jóvenes, especialmente para los que han nacido con un celular en la mano, la mentalidad que llevan no suele responder, en gran medida, a los razonamientos humanos o a la fe sobrenatural, por tener, aunque ellos no se den cuenta, una carga importante de emotividad.

 

Esta situación, que no deja de ser preocupante, por las consecuencias que puede traer, la padecen fundamentalmente los que no han recibido una sólida formación cristiana, o los que, habiéndola recibido, se dejan llevar por los cuestionamientos y las presiones de los excesos de juventud de sus coetáneos, o por personas que les interesa, por diversos motivos, que no aprendan los requerimientos de una moral tradicional.

 

 

Vivir con las emociones y con dudas sin resolver

 

La mentalidad de estas nuevas generaciones podría calificarse como la propia de una sociedad líquida, que no tiene un fundamento seguro y que va creando por doquier, personas sincretistas, eclécticas, indulgentes y permisivas, que podrían fácilmente convertirse en agnósticas o estóicas, acumulando dudas, sin que les importe demasiado salir de ellas. Lo importante para ellos es vivir y disfrutar el día a día. 

 

 

Creen que el camino correcto consiste en buscar nuevas experiencias

 

Con muy pocas excepciones muchos jóvenes de hoy podrían calificarse como sofistas del siglo XXI, personas que han puesto la razón al servicio de sus sentimientos y que creen que lo que sienten explica la razón de sus vidas y de acuerdo a esos sentimientos, deben tomar las decisiones más importantes de sus vidas. Están seguros que la conquista de su autonomía o independencia, les hará libres para acertar en sus decisiones.

 

Pensar que las emociones son vinculantes es un error

 

Surge así el sujeto emotivo contemporáneo que busca sentirse bien con los demás creyendo que sus emociones crean vínculos, y no se dan cuenta que el espacio en el que se mueven es inseguro y superficial. 

 

El sujeto emotivo que busca experiencias por su propia cuenta está convencido que aprovecha bien el tiempo y que así podrá tener un conocimiento más amplio de la realidad. 

 

El psiquiatra Enrique Rojas dice que un padre de una familia numerosa, campesino, que vive en el campo y junto con su mujer educan a sus hijos tiene más conocimiento de las personas que un turista que se dedica a viajar por todas partes. El secreto está en el compromiso de amor de ese matrimonio que está unido. 

 

Los sujetos emotivos pueden no darse cuenta, cuando se trata de la afectividad, que el auténtico amor necesita purificar el “eros” (amor de placer) con el “agape” (amor de entrega y sacrificio).

 

Es imposible querer purificar los afectos solo con un voluntarismo (el imperio de la voluntad). Quienes se encuentran en esta situación van a tener dificultades en el trato con Dios y en el trato con los demás, porque no están en capacidad de entender lo que es un compromiso.

 

No buscarán a Dios como es, en si; sino que buscarán un Dios “para mi” (camino equivocado). El autocompromiso no es compromiso. No debemos enmendarle la plana a Dios.

 

 

Los sujetos emotivos podrían tener una noción equívoca del sacrificio

 

De esa manera jamás descubrirán la belleza de la Cruz y del sacrificio. Le llamarán sacrificio al esfuerzo que ponen para quedar bien o para conquistar algo. Está desligado completamente del espíritu de compunción y no entenderán, y piensan que no es para ellos, la tarea de corredimir. 

 

La emoción que prende en la interioridad de ser humano debe ser obra del Espíritu Santo. Una formación que no cuenta con la vida interior de amor a Dios, se quedará en la razón, es una luz para conocer un criterio, pero no es una moción que mueve y enciende los corazones de las personas. La diferencia es abismal.

 

La falsa seguridad del emotivista

 

El emotivista de hoy vive habitualmente en una zona de inseguridad, que la arrastrará toda la vida, si no toma la decisión de salir de ella. 

 

Es el amor propio el que impide esa salida. Cuando el egoísmo crece el hombre se siente más poderoso y termina expulsando a Dios de su vida. 

 

El emotivista se vuelve terco, no quiere escuchar razones y si las escucha, las está rechazando sobre la marcha. Araña a su interlocutor porque sus respuestas no tienen fluidez, son como un capricho con una terquedad penosa y disforzada. 

 

El emotivista, en vez de reconocer y valorar el amor que ha recibido quiere “libertad” para explorar el mundo porque podría encontrar un amor en otro sitio. 

 

Su correspondencia al amor que ha recibido es muy pobre y en vez de buscar amar se dedica a buscar amor. Allí está su error. Pero muchas veces su ceguera es tan grande como su egoísmo y eso le puede hacer perder muchos años. 

 

La única manera de salir de ese laberinto es lograr, con la ayuda de los demás, que su vida sea teocéntrica y no antropocéntrica. Recemos por ellos. (P. Manuel Tamayo).

lunes, 10 de julio de 2023

 SONRISA POR DELANTE, PUÑALADA POR LA ESPALDA

 

“Un halago sería un cumplido hacia alguien pero no con el fin de resaltar algo bueno de esa persona sin más, sino con otros intereses”

 

Cualquier expresión emocional puede ser falsificada y utilizada para ocultar cualquier otra emoción. La máscara de la sonrisa, que es la más utilizada de las máscaras emocionales, sirve como la expresión opuesta de las emociones negativas: miedo, ira, angustia, disgusto, etc. Esta máscara se utiliza a menudo porque muchas mentiras requieren de alguna señal de felicidad o similar para lograr engañar con éxito”, (Alicia Martos).

 

COMENTARIO

 

La hipocresía y la corrupción se extienden de una manera exponencial cuando las personas se alejan de Dios. 

 

Esta lejanía no tiene que ver necesariamente con el ateísmo, el agnosticismo o el hecho de pertenecer a otra religión. Tiene que ver fundamentalmente con el amor propio desporprocionado. El que lo lleva no llega a percibir la gravedad de su estado, se puede decir que su egoísmo lo ciega, al punto de creer que sus planteamientos son serios y coherentes.

 

Cuantas sorpresas nos llevamos en la vida con personas que usan bien todos sus recursos para quedar bien. Piensan que ese esfuerzo va con la verdad y que todos deberían atenerse a los modos y formas con que se presenta para defender por ejemplo una mentira. Actúan como si la mentira la tendrían que ver los demás como una verdad respetable.

 

Cuando los sentimientos engañan

 

Esas personas, aunque ellos no lo crean así, usan y acrecientan sus sentimientos para tratar de demostrarnos que lo que defienden o valoran algo que todos deberían respetar y al mismo tiempo cierran su entendimiento y no quieren escuchar un razonamiento que pueda desacreditar lo que ellos están afirmando.

 

Estas situaciones, que ocurren hoy con frecuencia, son consecuencia del relativismo banal que vuelve a las personas indulgentes y le quitan la capacidad para admitir los errores que cometen ellos, o los demás, en temas trascendentes y vitales para tomar decisiones que afectan a la vida de las personas.

 

Las distancias que llevan a la traición

 

Los que se encuentran influenciados por este modo de ver la vida suelen guardar distancias por no querer aceptar, por puro voluntarismo, la coherencia de las verdades como son. 

 

Dirían: “sí tienes razón, pero yo no quiero”  Del “yo no quiero” surge un rechazo interior, aunque por fuera continúe la sonrisa o el esfuerzo por no romper una relación amical. Como si esto último fuera lo único y lo que más interesa. 

 

Para el que ama de verdad, -todo lo que le presentó y que era acompañado con un trato cordial y amigable y que además apuntaba a una coherencia de vida y de virtudes, como una persona correcta y honesta, -pierde nitidez y crea penosas dudas.  

 

El dolor o la pena no es por una decisión libre y distinta que puede tomar esa persona, sino porque la amistad que parecía profunda y seria, y no lo era de verdad. 

 

La amistad que nunca creció

 

Cuando funciona bien el amor a Dios, el amor al prójimo es ordenado, auténtico y serio. No son posturas, cumplidos, o manifestaciones exteriores superficiales. 

 

El amor auténtico es fidelidad y va directamente con la verdad, aunque cueste, de allí el valor de la persona. 

 

La persona más valiosa es la que sabe amar con un amor oblativo, no con un amor interesado o posesivo, que es propio del egoísta. 

 

El amor auténtico es de entrega y de sacrificio, como el de Jesucristo. Como dice la Escritura: “el que pueda entender que entienda”

 

Los que solo sonrien para quedar bien, si no se corrigen, en algún momento, cuando menos se piensa, te clavan un cuchillo por la espalda y se van corriendo. No les importa como quedes, lo que valoran es su “derecho” y creen que así son libres porque se han liberado de un compromiso.

 

En los tiempos actuales estas situaciones se repiten , en los hogares, en las instituciones, en los trabajos y en las relaciones amicales.  Cuando se deteriora la relación, si no se corrige, se puede llegar a la traición. (P. Manuel Tamayo).