sábado, 28 de septiembre de 2024

CUANDO NOS VISITÓ SAN JUAN PABLO II

El Papa mediático y viajero, 1985

Con el equipo de gente de Canal 9 armamos un programa muy simpático para poder recibir al Santo Padre y ganar en rating a los demás canales. Fue realmente grandioso lo que pudimos hacer para lograr esos objetivos.

Con la unidad móvil de Andina de televisión salimos a diversos lugares del país buscando testimonios interesantes. Fuimos a la zona de Matucana y San Mateo en la sierra de Lima. En párroco de Matucana subió con nosotros hasta Tíclio para grabar desde esas alturas (5mil mts sobre el nivel del mar), una entrevista sobre la preparación de la venida del Papa. Otra entrevista la hicimos al P. Héctor Francia, que estaba recién ordenado y era párroco de San Mateo. Luego bajamos a Chaclacayo a entrevistar al Padre José Us, que estaba muy entusiasmado, con su gente, por la visita del Santo Padre.

Otro día fuimos a Cañete para ver cómo preparaban la venida del Papa los alumnos del seminario mayor. Al pasar por Mala y San Antonio recogimos más testimonios. En todos los sitios la expectativa era grande. Las poblaciones estaban muy entusiasmadas.

 

Las grabaciones previas

En Lima grabamos en el set del Canal al coro Lolus integrado por chicas que le cantaban al Papa, le hicimos también una entrevista a Jaime Baily que empezaba a tener un programa en un canal de televisión limeño. Salíamos con la unidad móvil por las calles para grabar distintas iniciativas que se estaban haciendo para recibir al Papa. En trabajo era diario y gracias a Dios pudimos hacer varias ediciones en los equipos que la televisión tenía en esos años.

De los Centros de Lima, Tradiciones, Saeta, Los Andes y Sama invitamos a algunos chicos para que nos cuenten lo que significaba para ellos y para los jóvenes peruanos la venida del Papa.

Les grabamos a: Tito Mavila, Alex Kuri, Pepe Talavera, Jaime Millás, Ricardo García, Renzo Forlín, Jorge Putnam y otros chicos. Tuvimos una mesa redonda televisada con: Héctor Mur, el P. Marcos D´Ángelo, Matilde Pérez Palacios, Augusto Gonzáles Vigil. También Grabamos unas entrevistas con el historiador Vicente Rodríguez Casado, con el periodista Federico Prieto Celi. 

 

En el sistema analógico

En esa época, ya han pasado 40 años, no existía el sistema digital en los canales de televisión. Todo era analógico y los cassettes que grabamos eran de tres cuartos, las cámaras eran grandes y pesadas, había que llevar además el sistema de audio con sus controles y varias baterías, que también eran grandes y pesadas.  Después de las grabaciones nos encerrábamos en una isla del canal para hacer las respectivas ediciones, que luego pasábamos al control maestro. Antes, en un set pequeño grabábamos los “gorros” de presentación para las distintas ediciones. Lo demás lo teníamos que hacer en vivo, cuando el Papa ya estaba en el Perú.

 

El día que llegó el Santo Padre

Conforme se acercaba la fecha de la llegada del Papa parecía que el tiempo se acortaba para todo lo que había que hacer. Nos parecía que nos faltaba mucho y los nervios querían traicionarnos.

El día de la llegada del Papa tenía que estar en el canal desde muy temprano y no podía salir hasta altas horas de la noche, cuando el Papa ya estaba durmiendo.

El día de llegada estábamos sentados en el set, para salir en directo, Fernando Málaga, Gonzalo Iwasaki, que era el conductor, y yo. Estaban tres cámaras delante de nosotros con sus respectivos camarógrafos. El conductor iba hablando y creando el ambiente de expectativa para los televidentes. Me habían dicho que yo me iba a dirigir a la teleaudiencia cuando se abra la portezuela del avión y el Papa empiece a descender por la escalera. Yo estaba nervioso. De pronto se ve venir en avión que aterriza en el aeropuerto Jorge Chávez. Todos los canales tenían la misma señal, estaba funcionando el Pull de la Tv peruana, sin embargo, cada canal tenía su presentación con un audio distinto.

Cuando se abre la portezuela del avión y aparece el Papa Juan Pablo II empiezo a hablar con bastante emoción anunciando la llegada del Santo Padre al Perú y todo lo que significa eso para nosotros.

Mientras hablaba veo que los camarógrafos se ponen de rodillas y me dejan ponchado, entonces, tenía que seguir hablando. No se de dónde saqué más palabras para continuar en ese momento, que era tremendamente emotivo. Menos mal, que Gonzalo, el conductor, que también estaba emocionado, tomo la posta y continuó.

Todo lo demás fue impactante y emocionante para todos. En esas ocasiones te salen palabras que las dices con un entusiasmo desbordante. A todos nos ocurrió lo mismo.

En el canal nos quedábamos hasta que el Papa finalizara sus actuaciones, luego corríamos a la Nunciatura. En esos años se podía llegar rápido, pero luego había que superar a la muchedumbre que estaba apostada en la puerta de la Nunciatura y no se movían de allí.

Fernando había hecho un logo sobre la venida del Papa que fue aprobado, tenía una copia en la mano y quería que el Papa la bendijera, yo tenía algunos rosarios y ambos procurábamos saludar personalmente al Papa.

 

En la Nunciatura, junto a Juan Pablo II

Gracias a Dios nos hicieron pasar a la Nunciatura. Fuera había la algarabía de la gente que esperaba que el Papa saliera por el balcón y que dijera unas palabras.

Cuando el Santo Padre llegó sentíamos las hurras y los aplausos de la gente que estaba entusiasmada. Luego el Papa entra al salón donde nos encontrábamos Fernando y yo con otros periodistas. El Papa fue pasando para saludar a cada uno, hasta que llegó a nosotros y fue algo super emocionante que no podremos olvidar. Ese día me costó dormir porque cargaba la emoción de haber estado con el Papa. Tenía 36 años de edad. (P. Manuel Tamayo).

 

sábado, 14 de septiembre de 2024

ESPERANDO AL PAPA EN CANAL 9

Años 1984 y 1985

El año 84 fue de grandes expectativas por la inminente venida del Papa al Perú anunciada para el verano del 85. En Lima preparamos todo con tiempo para que mucha gente, especialmente los más jóvenes, puedan estar cerca del Papa y consigan mejorar sus compromisos como buenos cristianos.

Hubieron varios encargos que ayudaban a que la gente se involucrara más: fabricación de banderolas, chapas con la imagen del Papa, se proyectaron sono visos de los viajes anteriores, y en la av Salaverry, en los muros externos del club Law Tenis, muchos jóvenes fabricaron un mural con dibujos alusivos a la venida del Papa, frente a la Nunciatura se colocó un monumento con una paloma y abajo un rosario gigantesco.

Algunas chicas estuvieron encargadas de preparar las sacristías donde el Papa se iba a revestir en los distintos lugares donde se iba a celebrar la Santa Misa. Se hicieron, por ejemplo, manutergios y purificadores para la ocasión con los distintivos papales.

 

Un proyecto para la visita del Papa en la televisión

El 84 era el sacerdote del Centro Cultural Tradiciones. Un día vino a mi casa el ingeniero Pablo Ferreiro, que era director regional del Opus Dei en el Perú, y me animó a que me presentara a un canal de televisión para asesorar en la programación de todo los que se refería a la visita del Santo Padre al Perú.  Me asustó la propuesta, porque no tenía ninguna experiencia, pero añadió al instante: “no te preocupes porque yo tengo un amigo que es dueño de una agencia de publicidad y le he pedido a él que te ayude y que se presente al canal contigo. Además, Lucho Silva Santisteban, que es supernumerario, está en el directorio de Canal 9 y le he conversado para que ustedes entren a esa televisora para preparar la venida del Papa”

Ese encargo no era para un trabajo remunerado, era todo ad honorem, sin cobrar un centavo. Tratándose del Papa Juan Pablo II lo acepté con mucho cariño.

 

Conocí a Fernando Málaga

Me presentó a Fernando Málaga, que era dueño de la agencia de publicidad “Tempus”, publicista y católico ferviente, con una familia muy unida y con un afán apostólico bastante grande. Nos hicimos amigos enseguida y esa amistad duró toda la vida. Fernando falleció de una fibrosis pulmonar el año 2018.

Me reuní con Fernando en Tradiciones y juntos hicimos un plan de programación para presentarnos a Canal 9, una televisora joven que había sido recuperada cuando retornó la democracia, después del septenato del General Velasco Alvarado.

El directorio del Canal lo dirigía la empresa constructora de Tizón y Bueno y uno de la directiva era Lucho Silva Santisteban, que nos facilitó la entrada.

El día que llegamos nos recibió Pablo Documet le explicamos el propósito que teníamos y le enseñamos el material: fotos y videos, de los viajes anteriores del Santo Padre. Nos citó otro día para grabar con nosotros un video de ensayo.

El día de la cita, Pablo nos explicó, delante de una cámara, cómo teníamos que dirigirnos a los televidentes, allí aprendimos a manejarnos para llegar bien a los telespectadores.

 

Los programas previos

Nos explicaron que durante la estancia del Papa en el Perú las transmisiones serían en vivo, pero antes vendría bien sacar al aire un micro programa de preparación, que saldría a fin de programación.

Pablo me presentó a Oscar Pancorvo y con él hicimos un micro programa que llevaba un nombre muy sugestivo: “Esperando al Papa”, que empezó a salir dos meses antes de la llegada del Santo Padre.

Con Fernando Málaga, Diana Celi y Joyce Pardo Figueroa, que nos ayudó especialmente en varias entrevistas y en la conducción de los micro programas, iniciamos nuestra aventura en Canal 9. Hicimos varias entrevistas, con la ayuda del equipo de prensa, para colocarlas en los entretiempos durante la visita del Papa.

 

La elaboración de los programas

Varias ediciones estuvieron a cargo de José Campos, que trabajaba en el Switcher, con él aprendí a editar, fue un extraordinario colaborador, y admiraba a Juan Pablo II.  José ha fallecido recientemente. Que el Señor lo tenga en su gloria.

Mi programa dependía del equipo de Prensa que dirigía el prestigioso periodista Julio Higashi. Desde su oficina nos facilitaron los camarógrafos, los reporteros y una unidad móvil para realizar entrevistas en la calle.

Teníamos cronograma con fecha incluida y nos lanzamos a trabajar. Realmente fue un trabajo agotador, menos mal que el canal organizó un campeonato interno de fulbito para distraernos un poco y que pudiéramos construir entre nosotros un grupo sólido y estable.

Por otro lado, Fernando Málaga consiguió un espacio en Radio Unión, que en esa época era la emisora más potente del Perú, y tuvo un programa que se llamó “Caminando con el Papa”

Yo estaba asombrado de todo lo que pudimos conseguir en unos pocos días. Los del canal, cuando nos vieron llegar, se imaginaron que Fernando y yo éramos expertos en los campos mediáticos. Creo que entramos con el pie demasiado alto, pero, en fin, ya estábamos dentro y había que tirar para adelante.

 

Mis amigos de Canal 9

Desde el inicio me di cuenta que lo más importante era lograr una buena amistad con el personal del canal y sobre todo con los de prensa.

Muy temprano, por la mañana, me iba al canal para conversar con Julio Higashi que tenía a su cargo “Noticiero del 9”. En poco tiempo nos hicimos buenos amigos. Me pidió que al final del noticiero hiciera, cada día, un comentario sobre la venida del Papa, y así fue, hasta que pude tener un programa propio.

Con Julio conversábamos de todo. Un día me contó que lo había casado, muchos años atrás, Mons. Enrique Pélach, cuando era sacerdote y que le tenía gran admiración y cariño. Él además estaba entusiasmado con la venida del Papa y encontraba en mi, por ser sacerdote, un apoyo, para él, para su personal y para la asesoría en los programas del canal sobre el Santo Padre. 

 

Todos vibraban con San Juan Pablo II

En los ambientes del canal crecía una gratísima expectativa, era la primera vez que un Papa venía al Perú y quizá ninguno había tenido la oportunidad de tenerlo tan cerca. Todos éramos muy jóvenes, la media de edad estaría en los 30 años, con excepción de Julio, Fernando Málaga y algunos pocos, que eran mayores que nosotros.

Hicimos muchas entrevistas con Diana Celi y Joyce Pardo Figueroa, que salieron al aire durante la vista del Santo Padre y los meses subsiguientes en un programa que se llamó: “Recordando al Papa”

En esos meses (finales del 84 y verano del 85), me hice amigo de más gente del canal: Pablo Documet, Eduardo Guzmán, Elvira de la Puente, Orlando Sacha, Gonzalo Iwasaki, Luis Bordo, Pancho Bordo, Luis Bendezú, Aldo Morzán, Oscar Pancorvo, Viviana Ferreyros, Eduardo Cáceres, Giannina Scavino, Gonzalo Von Hesse, Lenin Reyes, Leticia Carreras, Pancho Bordo, Rafael Caparros, Ricardo Gamarra, Pilar Higashi, Susie Sato, Giannina Scavino, Gonzalo Von Hesse, Patsy Adolph, Viviana Ausejo, María Claudia Zavalaga, Federico Anchorena, María Teresa Braschi, Javier Carmona, Ciurliza, entre otros que ahora no recuerdo.

 

Un magnífico equipo de gente joven

Éramos un equipo excelente de jóvenes muy bien dispuestos, en un ambiente familiar de respeto y amistad. La venida del Santo Padre nos aglutinó para trabajar unidos en las distintas situaciones que se presentaban en los lugares donde estuvo el Papa, en la costa, en la sierra y en la selva. 

Todo era trabajo y amistad, un ambiente de camaradería muy grato, que recordamos con cariño. Además, tuve la oportunidad de ayudar a muchas personas en la orientación de sus vidas cuando se acercaban a pedirme un consejo, motivados por la visita del Santo Padre.

Se notaba claramente que la Providencia, a través del Vicario de Cristo, tocaba corazones y se producían muchas conversiones. Incluso en las mismas oficinas del canal se tuvo que instalar, momentáneamente, un confesionario. Fue increíble lo que vivimos en esos días.

 

Los dueños del canal

En poco tiempo la directiva del canal cambió de Tizón y Bueno a Vera Gutiérrez, que era otra empresa constructora. Hacía cabeza en el canal Julio Vera Gutiérrez que trabajaba con su hijo y también con Domingo Palermo, ellos dirigían el canal asesorados por un mexicano, de apellido González, que nunca pudimos ver ni conocer, pero nos enteramos que tenía bastante peso para la toma de decisiones.  (P. Manuel Tamayo).

 

viernes, 6 de septiembre de 2024

COLEGIOS Y NUEVAS CONSTRUCCIONES

En los Centros del Opus Dei en Lima, 1984

Fuimos avanzando con prisa, a unas velocidades increíbles.

Juan Pablo II el Papa viajero ya había recorrido varios países. En 1984 viajó, entre otros, a USA, Canadá, Suiza y también estuvo en Zaragoza. Los que podían acercarse a él le decían que lo estaban encomendando y que lo esperaban en más países. Parece que el Santo Padre tenía intención de llegar a todos los continentes y países. La pregunta que nos hacíamos era si podría llegar a Rusia y a la China.

Las correrías en casa de mis padres

En casa de mi familia las cosas habían variado un poco. Cuando se cerró TELBA mi mamá decidió construir un departamento para cada hijo en el mismo terreno de la casa de San Isidro. Mi hermano Guillermo, que es ingeniero civil, se encargó de los planos y de la construcción.

Una casa para cada uno era el regalo que nos quería hacer nuestra madre en unos tiempos difíciles y duros golpeados, por una inflación que iba creciendo poco a poco.

Mi hermano tuvo que correr para que la situación económica del país no le hiciera daño, sin embargo, construir no era fácil, siempre se encuentran dificultades, la burocracia era grande, los permisos demoraban una eternidad, pero gracias a Dios se pudo hacer en un tiempo récord.

Para lograrlo hubo que mudarse de casa. Cada uno se consiguió un sitio para pasar una temporada, quizá un poco larga, mientras se construían los nuevos departamentos.

Augusto estaba en Piura, a cargo de un juzgado, Guillermo se mudó con su familia al edificio de la av Uruguay, en el centro de Lima, donde vivimos muchos años, cuando éramos niños; mi hermana Teresa se mudó con sus hijos y su esposo a otra casa en San Isidro, cerca de la parroquia de María Reina. Roberto se quedó y Rosita con mi mamá estuvieron danzando entre varias casas. Muchas familias generosas se ofrecieron a hospedarlas por una temporada.

Mi madre siempre recordó con mucha gratitud esa etapa y nosotros con más agradecimiento por el sacrificio que estaba haciendo por sus hijos. En las casas la trataban muy bien, pero no era fácil para una persona mayor estar yendo de un lugar a otro.

Guardamos un agradecimiento a Coco y Loren, a Chela Almenara de Arce, a Carlos y Elena Bustamante, Chela de Obregón y a Francisco Navarro (numerario que vive en Lima) con su mamá, que facilitaron todo para que mi madre y mi hermana Rosa pudieran alojarse unos cuantos meses en un pequeño departamento que tenían en el olivar de San Isidro.

En la década del 80, después de la muerte de mi padre, mi mamá frecuentaba el hospital de la FAP para atender unas úlceras. Hubo temporadas en las que tuvo que internarse. Ella minimizaba sus achaques, aunque iban en aumento.

 

Los primeros colegios del Opus Dei en Lima

A mitad de década se empezó a organizar y a montar los primeros colegios que el Opus Dei iba a poner en el Perú y que serían obra corporativa. Había la sensación de que llegaban tarde, pero el motivo fue la Universidad de Piura, que iba creciendo y exigía muchas atenciones. Lo mismo ocurría en la labor que había con los sacerdotes, fundamentalmente en Cañete, Chiclayo y Abancay.

En Lima el P. Joaquín Diez trataba a un buen grupo de sacerdotes; hizo una labor que ha dado sus frutos con los años.

Una supernumeraria brindó su casa para que los sacerdotes pudieran tener sus medios de formación: la casa de “tía Lily” que funcionó varios años. El P. Diez supo ganarse el aprecio de muchos sacerdotes y obispos de todo el Perú.

En los centros del Opus Dei funcionaban las actividades para chicos de modo habitual. Varios habían pedido la admisión, algunos que ya habían iniciado estudios de filosofía fueron a estudiar a Roma y gracias a Dios, la ordenación de sacerdotes numerarios peruanos iba en aumento.

En esos años llegaron de Roma ya ordenados: Juan Luis Cipriani, Juan Buendía, y Javier Rojas. Ya estábamos:  Javier Cheesman, Juan Antonio Ugarte, Guillermo Oviedo, Marcos D´Ángelo, Jesús Alfaro y yo.

En provincias las labores de la Obra fueron creciendo. En Arequipa llevaban dos años y en Chiclayo un poco más. Se empezó con un apeadero en la calle 7 de enero y viajaba para atenderlo Víctor Morales (numerario ya fallecido), allí aparecieron los primeros chicos que se vincularon a los medios de formación, luego se consiguió una antigua casa en la calle Balta que se llamó “El Cañal” y estuvo abierta varios años.

En el barrio residencial Patazca se construyó el primer centro de Chiclayo, el centro cultural Las Eras. Su primer director fue Pablo Pérez (numerario que vive en Piura) y el sacerdote era el P. Jesús Alfaro (Ahora reside en Las Eras, Chiclayo).

En Chiclayo el obispo era Don Ignacio María Orbegozo. Al principio se hacían viajes, desde Piura o desde Lima, para atenderlo, hasta que se puso el Centro.

En el segundo semestre del 84 nos anuncian que el Papa Juan Pablo II vendría de viaje al Perú y que estaría en Lima, Arequipa, Cuzco, Ayacucho, Piura e Iquitos. Nos parecía increíble y además era el primer Papa que venía al Perú. (P. Manuel Tamayo)