miércoles, 25 de diciembre de 2019


LA ADORACIÓN Y EL ODIO

Los soldados de Herodes en el siglo XXI


“Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho”. (Lucas, 2:15-20).
“Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos magos procedentes del Oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarle» …Al ver la estrella se llenaron de una inmensa alegría. Y entrando en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. Avisados en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”. (Mt, 1.12)
“Herodes el grande se desposó con diez mujeres, …gobernó en forma tiránica hasta la edad de 70 años y, pese a sus halagos permanentes al pueblo judío y a sus jefes religiosos, no encontró sino odio y desprecio. Herodes organizó la "Matanza de los Inocentes" en Belén, con el objetivo de dar muerte a Jesucristo” (Mt 2, 16) (Scielo).

“Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos”. (Mt, 2,16-18).


COMENTARIO

Herodes fue un hombre malvado, vanidoso y perverso en el poder. Los Reyes Magos eran buenos, sencillos, generosos. El primero mandó matar a los niños porque quería eliminar a Jesús, debió desesperarse al no conseguirlo. En cambio los Magos recorrieron muchos kilómetros siguiendo la estrella para adorar al Niño Dios recién nacido, cuando llegaron se arrodillaron y entregaron sus regalos.

No se trataba de izquierdas o derechas, de liberales o progresistas. Era el amor o el odio a Dios. Ahora es igual, no ha cambiado nada.

Hoy se repite esa misma situación: los que aman a Dios frente a los que lo odian. Los que aman quisieran la conversión de los que odian para que sean felices. Los que odian quisieran la condena y la destrucción de los que aman, para estar ellos en el poder.

Los que odian a Dios se lanzan contra la verdad, las virtudes, las buenas costumbres, la familia, la comprensión y el perdón,  que son las características esenciales de los que aman. Los que aman son tildados de retrógrados, dogmáticos, homofóbicos, tradicionalistas, porque respetan toda una herencia de riqueza espiritual que hace que el ser humano sea persona.

Los que odian insultan, mienten, son groseros, arrogantes, irreverentes, irrespetuosos con todo lo que es bueno, sano y noble, y por el contrario son persuasivos con conductas desaliñadas y torpes que atacan burdamente las buenas costumbres y el amor a la vida.


El poder y el dinero que apoya la infamia
Los apoyos económicos a los sembradores impuros del odio son constantes en los tiempos actuales. Hacen escándalo por un “feminicidio” y no dicen nada de los miles de asesinatos que se cometen con los abortos. Financian, con grandes sumas de dinero, campañas contra la familia y a favor de una “educación” que rompe con las enseñanzas de un legado cristiano y humano de los niños, como si fuera el advenimiento de una nueva era que conduce al “paraíso”.

Se promueven películas insultantes y zafias, contra los valores tradicionales de la familia y del correcto funcionar de las personas, como si fueran la gran novedad para los cambios de una sociedad moderna. El postmodernismo y el transhumanismo están multiplicando una nueva esclavitud con una situación mundial degradante, conflictiva y penosa.


Los soldados de Herodes en el siglo XXI
Gran parte del poder mediático son ahora los soldados de Herodes. Están saliendo con sus espadas y una verborrea engañadora e indignante a matar a los inocentes, porque quieren matar a Dios, sin dejar ningún rastro.

Lo que dijo Dios y está escrito en la Biblia se prohíbe y produce reacciones de odio en los “líderes” de este relativismo banal y por desgracia, en miles de seguidores, que han sido engañados y están convencidos que su modo de ver las cosas corresponde a la realidad.

Hoy, los  “líderes” de estas campañas infames, con la ayuda incondicional de  soldados de un comprado poder mediático, están matando a dos tipos de inocentes: los que mueren sin haber nacido por los millones de abortos que claman al Cielo, y los que mueren espiritualmente porque son engañados por las astucias del “príncipe de la mentira” que utiliza a hordas de libertinos que se oponen a la verdad con ideologías fatuas que brillan como las burbujas y no traen ningún beneficio ni progreso para nadie.

¡Que Dios nos ampare! para que los hombres vivamos de acuerdo a la verdad que nos hará libres! 
¡Le pido al Señor para que el 2020 podamos recuperar la libertad que muchos han  perdido, para ser felices!  (P. Manuel Tamayo)

jueves, 19 de diciembre de 2019


LA INVASIÓN DE LOS BÁRBAROS

“Los bárbaros ya no están en las puertas de las ciudades, ni al pie de las murallas: ahora ocupan influyentes cargos de gobierno. Hacen leyes y moldean la opinión, alimentados con frecuencia por un auténtico menosprecio de los débiles y los pobres, (Cardenal Robert Sarah, “Se hace tarde y anochece” p.389).

“Si miramos con un poco de calma lo que está sucediendo a nivel mundial no podríamos más que concluir que se instaló la barbarie como estilo de gobierno y en las relaciones internacionales. Y entendemos por ese término la actitud de la persona o grupo que actúan fuera de las normas de cultura, en especial de carácter ético, y son salvajes, crueles o faltos de compasión hacia la vida o la dignidad de los demás” (Alfonso Palacios Echevarría, El País).

« Movimientos típicos de hombres-masa, dirigidos, como todos los que lo son, por hombres mediocres, extemporáneos y sin larga memoria, sin “conciencia histórica”, se comportan desde un principio como si hubiesen pasado ya, como si acaeciendo en esta hora perteneciesen a la fauna de antaño.» (Ortega y Gasset, “La Rebelión de las masas” p. 202).

Los medios de comunicación se han convertido en actores políticos y económicos cruciales de las democracias contemporáneas. Su poder reside en su capacidad para influir en el poder: el poder de los gobiernos, jueces y legisladores; el poder de la política; el poder de decisión de los ciudadanos. Los medios de comunicación dejaron de ser «intermediarios» o la cancha de lo común de la democracia (si es que alguna vez lo fueron), para pasar a jugar la batalla del poder constituir, destituir o instituir... Por eso, más que informar, hacen lobby para sus propios negocios; más que ejercer activamente la libertad de prensa, defienden la libertad de empresa. Los medios, entonces, se convirtieron en voceros de sus amos y dejaron de ser los voceros de los ciudadanos. Su poder está en que militan y operan para el relato de hegemonía política que les conviene; operan sobre la opinión pública blindando unos y atacando otros modos de hacer política, inventando grietas, polarizaciones, crisis, etc” (Estefanía Avella Omar Rincón)


COMENTARIO

Parece increíble lo que estamos viendo en estas épocas cuando ya llevamos recorridas dos décadas del siglo XXI. Hace años era difícil imaginar una corrupción tan potente y generalizada en las principales autoridades de un país, o dicho en otras palabras: que un país sea conducido por verdaderos delincuentes que además son cínicos.

Los descuidos producen desórdenes. Cuando el ser humano pierde la brújula, el daño se extiende en proporciones gigantescas. Nadie como el hombre necesita ser educado en la verdad, con una formación continua que no acaba hasta que muera. El abandono de una correcta educación no solo produce limitaciones, genera también aberraciones, como las estamos viendo ahora.


La barbarie apoyada por un gran sector del poder mediático
Los Bárbaros han invadido y se han colocado en las primeras filas; muchos medios de comunicación, con periodistas arrogantes, los apoyan porque encuentran en ellos negocio y poder. No les importa defender la verdad, se venden, sin escrúpulos, a razones de conveniencia para sus propias arcas y van creando grupos económicos que manejan el cotarro brindando “comodidades” a los que llevan la bandera de la “libertad” absoluta envenenados por el odio al orden correcto para vivir.

Leyes que persiguen, maltratan y destrozan a las personas
Las leyes de hoy son utilizadas para controlar con el castigo a los que no piensan como ellos. Las acusaciones no tienen que ver con la verdad de los hechos sino con lo que conviene que sea “la verdad”.

Tampoco hay escrúpulos para sembrar “pruebas” y  justificar las acusaciones. Por supuesto que la compasión y el perdón no son políticamente correctos. El No a la impunidad se impone. Nadie quiere perdonar todos quieren condenar. Los agentes de la justicia son unos “cazadores” que buscan atrapar a su presa para ganar prestigio de luchadores honestos contra la corrupción y algunos ingenuos los consideran héroes.

Los bárbaros de los tiempos actuales son las organizaciones criminales que se han unido con el propósito de medrar a costa de los que sea.

Estando cerca la Navidad, necesitamos ¡a gritos! Que venga el Salvador, Aquel que nos puede liberar de las esclavitudes de los tiempos actuales. El único que es capaz de cambiar los corazones de las personas para que sepan amar. Ese Salvador, al que miran con ironía y despecho los que han perdido el camino, se llama Dios.

Que Dios nos libre de la barbarie para que el futuro sea próspero y de paz; no de miseria y desesperación.

¡Feliz Navidad, con la verdad y la honestidad para obtener la libertad que nos hará felices! (P. Manuel Tamayo)


jueves, 12 de diciembre de 2019


EL PODER DOMINADOR Y LA VERDAD

“Pilato es un hombre poderoso. No comprende quién es Jesús, ese rey que aparentemente carece de poder humano. Jesús intenta hacerle entender que el poder dominador no es nada al lado de la verdad…A Pilato le da miedo la verdad. Nuestro mundo es como Pilato…Cristo está sin poder según los criterios del mundo…Pero precisamente así, en la falta total de poder, Él es poderoso, y solo así la verdad se convierte siempre de nuevo en poder” (Robert Sarah, “Se hace tarde y anochece, p.337-339).

“Solo la verdad tiene poder por sí misma. No le hace falta apoyarse en la fuerza de las armas o el dinero….Muchos hombres de nuestro tiempo consideran la verdad como sinónimo de dogmatismo e intolerancia, y contraria al progreso. No obstante la verdad es luz, es una realidad irrefutable y liberadora” (Cardenal Robert Sarah, “Se hace tarde y anochece” p. 339.


COMENTARIO

Es penoso ver como el poder dominador se esfuerza en fabricar una “verdad” que vaya de acuerdo a sus conveniencias. Utiliza todos los medios y propagandas para difundir “esa verdad” que les interesa transmitir con argumentos y pruebas que son utilizadas fuera de contexto. Con muchas verdades aisladas y mal relacionadas se puede armar una gran mentira.

La capacidad persuasiva del poder dominador cuenta con medios para el teje y maneje que apunta a sus grandes intereses en los que se involucra a los que no les importa la verdad y presentan una “fidelidad”, a prueba de balas, con los que están comprados para medrar con el poder.

Es por eso que a los “lideres” del poder dominador no les faltará nunca una portátil de ayayeros impresentables, que están dispuestos a “lustrarles las botas”, en cualquier momento, a sus mentores dadivosos.

Estos mequetrefes forman parte del cortejo del “líder” que los maneja como quiere, prometiéndoles buenas tajadas de las ganancias futuras a cambio de una lealtad a ciegas. Unos van con terno, otros con blue jean, y todos salen en las fotos o en los videos, como escuderos de unos caudillos mandones que se sienten iluminados o mesiánicos.

Esos falsos poderes, que parecen eternos, desaparecerán en un “abrir y cerrar de ojos”. La codicia los ciega y no les permite vislumbrar el futuro que se les viene.  Quizá el más avispado ya habrá planeado estrategias para que no se encuentren pruebas de sus malos manejos y pueda escaparse libre de “polvo y paja”. Algunos han tenido “éxito” y han podido escabullirse de la justicia, pero luego, ¿qué será de ellos cuando pasen los años? ¿Cómo estarán sus conciencias? El estribillo del auto sacramental de Calderón de la Barca “El Gran teatro del mundo” dice: “¡Haz bien tu papel que hay Dios!”

Es verdad que Dios es misericordioso pero no hay que olvidar que también es justo y Él ha dicho que “con la misma medida que nosotros medimos se nos medirá”  ¿no es sensato acaso prepararse bien para ese momento tan importante para todos?

De Dios y de la verdad nadie se puede escapar. El que está con Dios está con la verdad y por lo tanto tendrá éxito.

A muchos, que no están haciendo lo correcto, habrá que recordarles que “el que ríe último ríe mejor” (P. Manuel Tamayo).

jueves, 5 de diciembre de 2019


LA UTOPÍA DE LAS REFORMAS

“Reforma es aquello que se propone, proyecta o ejecuta con el objetivo de mejorar, enmendar, actualizar o innovar algo” (diccionario).

Utopía, como tal, es un proyecto ideal, o prácticamente imposible de realizar” (diccionario).
“No esperemos una reforma que venga de arriba como las de la administración del Estado. Las estructuras solo evolucionarán si se sostienen en los santos” (Cardenal Robert Sarah, “Se hace tarde y anochece” p 278).

“Quizás sea bueno entender el sentido de la vida para poder entender por qué deberías cambiar. Nadie puede cambiar a una persona pero alguien puede ser la razón para que una persona cambie” (Pedro Amador)

“Acabar!, ¡acabar! —Hijo, “qui perseveraverit usque in finem, hic salvus erit —se salvará el que persevere hasta el fin.—Y los hijos de Dios disponemos de los medios, ¡tú también!: cubriremos aguas, porque todo lo podemos en Aquél que nos conforta.
 —Con el Señor no hay imposibles: se superan siempre”
(San Josemaría, Camino 656).


COMENTARIO

Los intentos de reforma en la historia han sido motivados por líderes políticos ambiciosos de estar en el poder y sentirse los protagonistas de cambios históricos en sus países.

Señalando y ampliando los defectos de los regímenes vigentes usan toda su artillería con la ayuda de empresas y poderes mediáticos, que también quieren participar de los beneficios que van a obtener si ganan la contienda, para derrocar a quienes estuvieron antes en el poder y hacer los cambios correspondientes.

Los triunfos electorales se celebran como si se hubiera ganado una guerra contra enemigos y gente corrupta. Muchas veces los flamantes elegidos entran a sus puestos con la intención de corregirlo todo metiendo en la cárcel a quienes se beneficiaron antes con el poder; “escobita nueva barre mejor”.
Por otro lado es necesario advertir, lo que nadie podría negar; que las campañas electorales son una suerte de negociado donde cada participante ve con esperanza todo lo que le puede tocar para su beneficio personal.

También hay que decir, en honor a la verdad, que hay honrosas excepciones, aunque lamentablemente éstas son muy pocas entre los que aspiran a ser gobernantes.


La mediocridad humana de los “grandes líderes”
Los emblemáticos líderes de una “democracia” de dádivas y componendas son los que buscan consensos para contentar a todos y tender puentes con cualquiera, como hacen los populistas o los que caen en un irenismo conciliador que no toca fondo.

Hoy también se han multiplicado líderes melífluos, que les importa quedar bien fomentando un pacifismo permisivo que acepta todo y no arregla las cosas de acuerdo a la verdad y al bien real de las personas. Son solo “arreglos” que esconden la basura debajo de la alfombra. Ninguno de estos “lideres” han conseguido hacer las grandes reformas en el mundo.

Los líderes virtuosos
Las verdaderas reformas las pudieron hacer los que supieron contar con personas idóneas, creando una unidad de entendimiento y de trabajo, o los que, al encontrar dificultades humanas, fueron por delante abriendo camino, con iniciativas interesantes y una creatividad admirable.

Los buenos líderes saben que la reforma empieza por cada persona utilizando la falsilla de la verdad. A cada uno le toca luchar para ganar en virtudes y ser honesto. El que tiene orden en su vida, porque hace las cosas bien, estaría capacitado para tener las mejores relaciones humanas. El líder que une no es el que busca “arreglos”, sino el que, de acuerdo con la verdad, consigue la unidad.

La unidad no viene del ejercicio de la democracia, tampoco de los diálogos fatuos o de reuniones inútiles. Se consigue cuando se ama la verdad y las personas se esmeran en ser virtuosas en todos los campos: en la vida privada, en la vida laboral y en la vida social.

La otra forma de auténtico liderazgo es el de la persona capaz de ir por delante, sin protagonismos, con iniciativas o proyectos para el beneficio de los demás.

Son personalidades que influyen con una conducta fuera de serie. Con sus ideas y trabajos suelen encontrar resistencia, por envidias o por gente que piensa que lo que está proponiendo no encaja dentro de los esquemas lógicos de lo que se debería hacer.  Lo que propone podría parecer una locura.

Los santos suelen ser incomprendidos
Esto suele ocurrir habitualmente con los santos, que son incomprendidos por “romper esquemas” con una conducta diferente que parece atrevida y revolucionaria. Sin embargo el número de gente que lo sigue va creciendo considerablemente.  No es el seguimiento de una masa descontrolada y violenta. Lo siguen personas serias que han descubierto valores humanos profundos que dan libertad de verdad.

De allí la devoción que provocan con sus propias vidas. Una devoción que no viene impuesta, es totalmente libre.

Todos los santos han amado la libertad y la llevan en el alma al ser portadores de la verdad que la expresan con el afecto y la estima de una caridad ordenada por el amor de Dios.

Un santo influye en los demás con el ejemplo de su propia vida. Sale de él una gran atracción, que es única e intransferible. Con el tiempo y con mucha paciencia consigue unir a las personas.

Quien se acerca a un santo se siente querido y libre, por una amistad que lo envuelve y que lo protege de todos los males. El santo es el que más comprende sin ser permisivo y el que mejor sabe respetar, e incluso admirar la diversidad de cada uno. 

El santo no cuenta cuentos ni crea utopías idealistas, es tremendamente realista. (P. Manuel Tamayo).

EL IRENISMO EN UNA MENTALIDAD MELIFLUA
“El irenismo es una actitud pacificadora que apoya un ecumenismo sin ir a los fundamentos. En religión es una búsqueda de consenso, de diálogo, de relativismo y de espíritu ecuménico, que hace que el Dogma de la Fe o las Verdades Fundamentales pasen a un 2º Plano”, (Diccionario).
“El melifluo es una persona que se comporta de forma afectada o excesivamente amable; muchas veces indulgente y hasta cándida” (Diccionario).
“Cándida es la persona ingenua, sin dobleces ni malicias y que es muy fácil engañar” (Diccionario)

COMENTARIO
Algunos lo ven como una virtud pero no deja de ser un defecto, por las consecuencias que trae, la mentalidad de los que no toman posturas y les sale natural ser imparcial mostrándose amables y condescendientes. Abundan las posturas “políticas” arraigadas en modos de proceder. Como dice el refrán: “la procesión va por dentro”. Ellos piensan que no engañan, pero sus modos, al margen de la realidad, son cascabeleos, teatro,  desfuerzo, algo artificial.
Suelen ser personas que elaboran en su interioridad una estructura para quedar bien estando “de acuerdo” con todos. Suelen esconder muchas cosas que no dicen, por una falsa “prudencia”, porque no se atreven o porque no se sienten cómodos si es que tienen que dar alguna explicación.
La discreción de lo que no manifiestan es una estrategia a favor de ellos, que termina intoxicándolos espiritualmente “por fuera son flores y por dentro temblores”;  están inquietos y sufren, aunque se manifiestan obsequiosos y generosos.  
Sacan de sus procesos internos la “partecita” amable para que suene bien hacia afuera, como si fuera algo acertado y posiblemente conveniente, para no contristar y evitar la confrontación. En muchas ocasiones son una especie de árbitro conciliador, que no pone sanciones, y si no puede alabar a las dos posturas en discusión se calla en “7 idiomas”.
Lo que lleva en su interioridad es una elaboración propia y original, no es la realidad exterior que difícilmente llega a conocer en toda su extensión. Interviene para la conciliación con una suerte de “comprensión” diplomática.  Cuando se expresa,  lo que es  malo no califica de una manera drástica, le pone bastante dosis de “comprensión” para que no suene muy duro y lo bueno lo califica de maravilloso, genial, increíble.
No son pocas las personas que tienen este tipo de conducta con un buen aspecto hacia afuera, solo en las formas,  y una elaboración complicada por dentro, y hasta maléfica. Algunos son un poco maquiavélicos en sus intervenciones buscando siempre caer de pie con una sonrisa dibujada para la ocasión.
La astucia de los vivos y de los tímidos son limitaciones para las buenas relaciones humanas y por consiguiente para querer realmente a la gente. Estas personas, aunque por fuera parecen gentiles con todo, hacen diferencias entre unos y otros con una terquedad en sus convicciones que es difícil que den su brazo a torcer.
Para revertir este tipo de limitaciones está la educación. Desde la infancia se debe aprender a querer a todos, valorando las cualidades de cada uno y a no tener miedo de expresar con sencillez lo que se siente. Una buena educación consigue que el servicio no sea un servilismo o que esté sesgado a determinadas personas que se consideran aptas para recibir ayudas y consideraciones. La apertura y la ausencia de cortapisas es indispensable para las buenas relaciones humanas. Estas deben ser francas y sinceras, de verdadero afecto y estima. (P. Manuel Tamayo)