lunes, 28 de marzo de 2022

 IDEOLOGÍAS DE DESTRUCCIÓN

La frase "la violencia engendra violencia " o "el odio engendra odio" significa que el comportamiento violento promueve otro comportamiento violento, a cambio. La frase se ha utilizado desde principios del siglo XIX. La violencia engendra violencia es un concepto descrito en el Evangelio de (Mateo, 26:52).

“Los seres humanos a lo largo de la historia han intentado resolver sus conflictos con la violencia y se han encontrado con el resultado de más violencia. Desde los primeros tiempos bíblicos, cuando Caín mató a su hermano Abel, un peligroso precedente de emociones mal administradas se desarrolló en la práctica estándar de resolver la ira con la violencia. Los humanos tenemos un linaje de violencia y trauma que nos ha llevado a donde estamos hoy” (Vid.Impacto).

“Una cadena de agresiones va generando las condiciones para que llegue el odio y se instale en el corazón. El vínculo nacido de este inquietante sentimiento puede ser más fuerte que el que se origina en el amor. Lo que sigue es un crecimiento exponencial con las agresiones, porque siempre habrá “una cuenta por cobrar” (Edith Sánchez).

 

COMENTARIO

Es más fácil destruir que construir. En minutos se puede destruir una ciudad que costó años en construirse.

Hoy se está admitiendo un lenguaje de protesta y destrucción como si fuera un derecho que hay que defender. Se ha creado un sentimiento de persecución y de sospecha.

Las personas, hoy más que nunca, sienten que deben protestar y denunciar para defender sus derechos, además, los más jóvenes, suelen pensar que las anteriores generaciones estaban dormidas y no protestaban frente a los ataques e injusticias que recibían.

Hoy existe una sensibilidad distinta, que es como una herida abierta que no se cierra. El modo de ver y de responder está alterado por una mentalidad de crispación. Las grandes mayorías están a la defensiva y con el arma cargada y en ristre para disparar.

Las ideologías de la época tienen mucho que ver. Existe una especie de mezcla o sincretismo, hay un poco de marxismo, otro de liberalismo, algo de socialismo.

Por un lado se reclama la libertad por el otro los controles y la mano dura, hay quienes facilitan la informalidad frente a otros que quieren reglas y sistemas ordenados. Unos a favor del aborto, otros en contra, hay un sector numeroso que defiende la vida y otros que piensan que la eutanasia es un derecho.

 

 

 

Mentalidades indulgentes

Con tanta mezcla las grandes mayorías son bastante melifluas, o eclécticas, para decirlo de una manera más elegante.

Hay un grueso término medio que se han quedado en la inacción, pensando que son responsables y sensatos. Este sector suele estar conformado por personas permisivas e indulgentes.

Por esa inacción irresponsable vivimos en una sociedad paralítica, que al no hacer nada, contribuye con la destrucción de los valores fundamentales. El coctel de las ideologías de destrucción ha creado un veneno que duerme y paraliza a las grandes mayorías.

Contemplamos con asombro cuando vemos que a muchas personas la destrucción ya no les dice nada. Es como el herido mortal que no puede hacer nada por el otro que también está herido. Sobrevivir sobre ruinas con esperanzas dibujadas en un papel, es un engaño colosal. Seguir en esa situación es como dar “manotazos de ahogado”

Es la hora de apartar a las ideologías que solo ha ocasionado fracaso y destrucción, abrir los ojos a la realidad y decir la verdad llamando a cada cosa por su nombre. (P. Manuel Tamayo)

domingo, 20 de marzo de 2022

 LA PERSECUSIÓN DE LOS JUSTOS 

“Las persecuciones de cualquier tipo son actos deplorables, especialmente aquellas que son de tipo religioso, porque limitan la libertad del ser humano en su relación con Dios” (Dialnet).

 

“En la última década se han producido 10.000 asesinatos al año de cristianos en razón a su credo. La estadística, aunque fría, se traduce en la estremecedora realidad de un cristiano muerto cada hora en el último decenio” (ABC).

 

“En 14 de los 20 países que sufren una persecusión por profesar la religión católica, ésta está relacionada con el islamismo radical y, en los otros 6, la persecusión está ligada a regímenes totalitarios, fundamentalmente comunistas. Según el informe de la World Watch List WWL más de 100 millones de cristianos son perseguidos hoy en elmundo” (CARF).

 

 

COMENTARIO

 

Quienes se apuntaban al cristianismo en los primeros tiempos sabían que sufrirían maltratos, persecusiones y que podrían perder la vida por esas agresiones constantes contra la religión. Tuvieron que esconderse en las catacumbas para no caer en manos de los verdugos. Jesucristo y los apóstoles sufrieron lo indecible. 

 

No se entiende cómo quienes predican el amor a Dios y a los demás tienen que pasar por esos tormentos cuando lo que proponen es la unidad y la armonía, el perdón y la acción de gracias, el esfuerzo y el sacrificio, la ayuda y la solidaridad con todos. 

 

Si bien en un primer momento pudieron no haber entendido el mensaje, lo asombroso es que han pasado siglos y no podemos explicar, desde el punto de vista humano, a qué se debe esta adversión que enciende los odios y desata las persecusiones.

 

 

El poder de las fuerzas del mal

 

La única explicación posible es la que se obtiene cuando se admite la existencia de las fuerzas del mal, que provienen del príncipe de la mentira que es el demonio. El demonio conquista los corazones de algunas personas y estas se vuelven contra Dios, utilizando todo lo que tienen a mano para destruir el “poder” de Dios. 

 

Al diablo se “le ve el plumero” a través de ideologías que se oponen a Dios y atacan pasajes de la Revelación que están en las Sagradas Escrituras y que son enseñados por el Magisterio de la Iglesia a través de los siglos. Son esas verdades que no pueden cambiar porque Dios las ha entregado para todas las épocas y para todos los hombres. Al ser humnano le toca conocer esas verdades; de allí la prédica milenaria de la Iglesia.

 

El diablo y sus secuaces intentan meterse en todas las épocas con planteamientos “burdos” que se repiten de distintas formas a través de los siglos, como por ejemplo los ataques contra la vida en sus distintas modalidades: aborto, eutanasia, asesinato, crímenes en tiempos de paz o de guerra. o plantamientos contra la moral sexual, el matrimonio y la educación; queriendo romper los lineamientos dados por el mismo Dios y que recoge la Sagrada Escritura.

 

Las persecusiones en los tiempos actuales

 

Son distintas y variadas las persecusiones que el cristianismo ha tenido a lo largo de los siglos. Si ponemos el reflector en el siglo pasado y lo extendemos a los tiempos actuales, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que las principales persecusiones proceden del comunismo.  Todo se inicia en la revolución bolchevique en Rusia, contra los Zares, luego con Lenín y Stalin las ideas de Marxs se hacen oficiales y desde allí se desata una persecusión que hasta ahora es imparable. 

 

Primero fue la Unión de Repúblicas Socialistas Sovieticas y luego la China de Mao quienes pretendieron eliminar la religión del mundo: hubieron muchas prohibiciones, con muertes y guerras. En la guerra civil española se asesinaban a las personas por ser creyentes, lo mismo ocurrió en los países que se sumaron al bloque comunista. El 13 de Mayo de 1981, Alí Agca, procedente del bloque comunista, le disparó al Papa San Juan Pablo II con la intención de asesinarlo. 

 

El silencio y la impunidad para cumbrir a los enemigos de Dios

 

Las persecusiones de Rusia y China que tienen como fondo la ideología marxista y leninista, siguen siendo constantes en todo el mundo. Los crímenes que cometen son callados y tapados por los tribunales de algunos países y por gran parte del poder mediático, que defiende, por intereses económicos y políticos, posturas que atacan directamente al cristianismo como las que van contra la defensa de la vida o los valores morales del matrimonio cristiano; para decir algunas entre muchas otras.  Historicamente se ha callado el genocidio que provocó Stalin en Rusia, que fue mucho más grave y de mayor alcance que el de Hitler en Alemania.

 

Hoy, los que apoyan a Marxs, Lenín y a Mao, forman un bloque mundial que se introduce en los sistemas de gobierno de varios países unidos por contubernios integrados en su mayoría por personas prontuariadas, o con un criterio materialista de la vida, que no valoran el talento y el mérito de los seres humanos honestos, sino la conveniencia de personas para intereses partidarios, que son más bien una repartija de beneficios conseguidos por la corrupción. 

 

Al honesto se le considera enemigo de los intereses que tienen ellos y por eso lo persiguen.

 

Para evitar estas persecusiones, que promueven los Jerarcas que quieren dominar el mundo, la Virgen les pidió a los pastorcitos, y especialmente a Lucia, que le haga llegar al Papa, una petición suya: que consagre a Rusia a su corazón Inmaculado, en comunión con todos los obispos del mundo.

 

Hoy el Papa Francisco, vuelve a acudir a la Virgen con esa petición. Como se ve, se pide que Rusia no entre en proyectos que son deplorables, cuando hay matanzas y persecusiones, que atentan la libertad y la vida de seres humanos. (P. Manuel Tamayo)

 

 

 

lunes, 14 de marzo de 2022

 LOS NEGOCIOS DEL DIABLO

“Después de haber ayunado cuarenta días con cuarenta noches, sintió hambre. Y acercándose el tentador le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes…” (Mt, 4)

 

 “Si eres Hijo de Dios, arrójate abajo. Pues escrito está: dará órdenes acerca de ti a sus ángeles, para que te lleven en sus manos, no sea que tropiece tu pie contra alguna piedra”. (Mt 4)

 

“Le mostró todos los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: Todas estas cosas te daré si postrándote me adoras”. (Mt 4)

 

 

COMENTARIO

 

En las tres tentaciones que Jesús recibe en el desierto están muy claros los modos y las intenciones que el diablo tiene para corromper al ser humano: primero ve una situación de debilidad (como en la que se encontraba Jesús por no haber comido durante muchos días), luego presenta de inmediato la solución ideal, para salir de esa dificultad (las piedras que se pueden convertir en panes) y en tercer lugar espera la aceptación de la persona. 

 

El diablo apunta a las necesidades que puedan tener las personas y les hace ver, que si aceptan su propuesta, obtendrían enseguida los beneficios oportunos. 

 

 

Querer salir de una situación difícil no es necesariamente una tentación

 

Cuando analizamos la primera tentación que Jesús recibe, se entiende que todos necesitamos comer, y que pueden haber situaciones de mucha hambre que se deben combatir de inmediato. Satisfacer esta necesidad no tiene nada que ver con una tentación del maligno. Toda persona tiene además el deber moral de salir de una situación que pone en riesgo su salud o la salud de otras personas y para ello buscará la solución más adecuada. 

 

 

Cae en una tentación el que entra en algo ilícito, que no es justo y que además ofende a Dios

 

En cambio cuando entendemos que alguien se acerca para ayudarnos resolver un problema o una necesidad imperiosa que nos aqueja, a cambio de dar nuestro sí o nuestro apoyo incondicional, a determinados “negocios” que se ven turbios o informales, se trata indudablemente de una tentación. El diablo está allí para que le demos nuestra alma a cambio de esas bagatelas que parecen que son un recurso que nos libera. Nunca de algo malo podrá salir algo bueno. Lo que empieza mal termina mal, si es que no hay una rectificación a tiempo.

 

La satisfacción del cuerpo

 

La tentación es una trampa que si se conciente se cae. Puede ser a través de la comida, el diablo se presenta ofreciéndonos posibilidades de comer rico en exceso y así tener placeres para satisfacer a nuestro cuerpo hasta la saciedad. Podría tratarse del pecado de gula o de la falta de sobriedad para las bebidas. 

 

Es algo que  se presenta de tal modo que pone como rídículo el ayuno, la austeridad y el sacrificio. En cambio se ofrece, sin mayor esfuerzo, un paraiso de satisfacciones corporales. 

 

Es el gozo del beneficio propio con las satisfacciones que vienen fáciles y sin mérito alguno. Basta firmar y consentir lo que nos proponen y todo llega enseguida. 

 

Al que cae no le parece que está haciendo algo malo, le parece que está correcto, que es una oportunidad que no la puede desperdiciar.

 

 

El orgullo del propio prestigio

 

En la segunda tentación el diablo le hace ver a Jesús que puede ganar en prestigio y conseguir enseguida que todo el mundo se quede admirado de lo que puede hacer. 

 

Igual hace el diablo con los seres humanos, les hace ver, tentándolos, que pueden ser grandes líderes. Les “dora la píldora” para que crezca en ellos la vanidad y queden convencidos de que pueden ser unos genios que revolucionen todo. Lo único que tienen que hacer es firmar para él y aceptar la propuesta. 

 

La persona tentada ya no ve sus propias cualidades y limitaciones, ve, con la ayuda de ese ofrecimiento, que puede subir muy alto. Con la tentación hincha la vanagloria y desaparece la humildad; y como la humildad es la verdad, esta persona, que acepta la tentación, avanza mintiendo, no tiene otro modo de hacerlo. El “príncipe de la mentira” lo conquistó para su “club”

 

 

El que acepta la tentación termina diciéndoles a todos que el futuro será promisorio

 

En la tercera tentación le dice todo lo que va a tener y el bien que va a conseguir para los demás. Es el sueño del futuro. El tentado, engañándose a sí mismo, promete el paraiso para los demás. Incluso cree que ya, con su presencia, todo está caminando bien y vendrá un progreso, como no ha habido nunca. 

 

Para él todo será mucho mejor y el bien que consiga tendrá una repercusión en muchos sitios. Todos quedará admirados, habrá paz, prosperidad, desarrollo, justicia. La organización humana será perfecta y quedarán en el pasado los males de los que estuvieron antes, que lo hicieron pésimo y fueron corruptos. Así de fantástica es la imaginación del tentado. No ve las evidencias, está obnubildado por la tentación que el diablo mantiene en su mente.

 

A todos nos toca luchar para ver con claridad la realidad y para ayudar a que otros la vean. Una sociedad donde los que mandan mienten, está totalmente perdida. El mentiroso cree que la mentira es la verdad y lo único que hace es “contar cuentos” y manipular para obtener lo que la tentación le ha prometido. (P. Manuel Tamayo)

 

 

 

 

 

domingo, 6 de marzo de 2022

 ¡NO MATAR! ¡NO A LA GUERRA!

 La gran advertencia de la humanidad entera

“Señor, Dios de paz, ¡escucha nuestra súplica! Abre nuestros ojos y nuestros corazones, y danos la valentía de decir: ¡Nunca más la guerra! ¡La guerra destruye todo! Infúndenos el valor de construir la paz. Mantén encendida en nosotros la llama de la esperanza para que tomemos con paciente perseverancia opciones de diálogo y reconciliación, de modo que finalmente triunfe la paz. Amén” (Papa Francisco). 

COMENTARIO

En quinto mandamiento de la Ley de Dios dice: “No matar” y está dirigido, lógicamente, a los seres humanos de todas las épocas. Toda persona tiene inscrita en su propia naturaleza esta ley. El que no la cumple se las tendrá que ver con Dios. El ser humano no tiene derecho a quitarle la vida a nadie. 

Todos podemos entender bien que las leyes de Dios obligan en conciencia y con respecto al 5to mandamiento a cada uno le corresponde cumplir con el deber de cuidar la vida propia y de los demás. Es algo que tiene que ver con la esencia de ser persona. El libro del Deuteronomio del Antiguo Testamento aconseja: “escoge la Vida para que vivas”

Al ser humano la Iglesia le ha recordado siempre, desde hace siglos, el deben que tiene de respetar la vida y no matar. La ley de Dios tiene vigencia siempre, nadie la puede derogar. En muchos foros se ha argumentado a favor de la paz y la defensa de la vida, y luego se ha plasmado en muchas legislaciones: el derecho a la vida y la prohibición de matar.

El amor a la vida es algo que nos debe acompañar siempre; es propio del amor a Dios y a los demás y crece en la familia, en el propio hogar. Amar a Dios y amar a la familia es amar a la vida y prepararse para la Vida eterna.

 

Solo los animales matan

El mundo de los animales es complejo y variado; cuando lo observamos de cerca vemos como se atacan unos a otros para poder sobrevivir. Además unos tienen más fuerza y la ejercen sobre los más débiles sin ningún escrúpulo. Actúan solo con el instinto de supervivencia. Los animales no son seres humanos. Los que quieren poner a un animal a nivel de un ser humano se equivocan. Todos tenemos que esforzarnos para no querer más a un animal que a una persona. La ley que Dios pone en nuestro corazón es para que amemos a los seres humanos, esto no quiere decir que no se pueda querer a un animal. Es cuestión de orden, la prioridad está en el amor a Dios y al prójimo, si eso no se da todo se desvirtúa.

 

Educación para amar

Al ser humano se le educa para que ordene bien su corazón, de acuerdo a la ley natural, que es la ley de Dios. Se le enseña a querer a sus padres y a sus hermanos, a querer a la familia; se le enseña a perdonar y a pedir perdón para que la relación con Dios y con el prójimo sea fluida y armoniosa. La calidad de una persona está en la calidad de sus relaciones. De ese orden depende el trato con las demás personas, otros familiares, amistades y las demás personas. Al ser humano se le educa para ser respetuoso y diligente en su trabajo y en la sociedad, a querer a su país y a los demás países. A que luche para poder amar apasionadamente al mundo, como decía San Josemaría Escrivá, con un amor generoso, y poder crear, con el tiempo, la ansiada civilización del amor, que tanto predicaba San Juan Pablo II.

 

La corrupción del amor

Dos cosas corrompen fundamentalmente al ser humano: la carne y la plata (el placer y el poder). La corrupción de la carne procede de un corazón desordenado que se deja llevar por el egoísmo de un placer. Ese modo de proceder hace que la gente “con un amor de cocupiscencia” utilice a otras personas para su placer, creyendo ser libre y sin darse cuenta de las graves consecuencias de ese desorden, que puede llevar a una corrupción generalizada, que destroza a la persona.

La otra corrupción es la del poder que funciona en todos los aspectos, desde las conductas ambiciosas en un hogar, hasta esas mismas conductas en ambitos laborales y de relaciones hegemónicas con otras ciudades o países del mundo.

Ambas corrupciones animalizan al hombre. Éste ya no se movería por el amor al prójimo, tampoco por razonamientos, se movería, ciega y exclusivamente, por ambiciones de placer o de poder. Es como un animal que se lanza, motivado por lo que quiere conseguir para él.

Lógicamente, ambas corrupciones son alimentadas por el maligno. El que las padece ni se da cuenta, ya ha caído en la tentación, porque el diablo le hace ver que su procedimiento es bueno y saludable. Se llena de explicaciones y de teorías para justificar su actuación.Toda tentación es así. Sin embargo los hechos y las consecuencias son catastróficas.

Hoy, vemos con toda claridad y sin ninguna duda, la extención de la corrupción del amor, que incluye a muchos eclécticos (calzonazos), que se colocan en un término medio diciendo que “no es para tanto”. Está muy claro que el mundo se ha llenado de gente que no hace nada. Se están dejando de hacer muchas cosas para combatir el mal, como si el diablo, que hay que expusarlo siempre, entrara a formar parte de la “democracia” (palabra mágica que se ha convertido en una suerte de patente de corso para hacer babaridades sin que pase nada).

A los cristianos y a todo el mundo se le pide hoy tener una actitud decidida y valiente para combatir el mal. Eso le estamos pidiendo al Señor. Ya nos decía San Josemaría Escrivá que “el infierno está lleno de bocas cerradas” (P. Manuel Tamayo).