miércoles, 27 de marzo de 2019


LA ERA DE LOS MALTRATOS  (II)

“Los actos sádicos pueden involucrar actividades que indican el dominio sobre la víctima: obligar a arrastrarse, encerrarlo en una jaula, inmovilizarlo físicamente con cadenas, sogas o esposas, tenerlo atado con los ojos vendados, darle una paliza (pegarle, golpearlo, azotarlo de distintas maneras), pincharlo, morderlo, quemarlo con cigarrillos, aplicarle descargas eléctricas con una picana, violarlo, cortarlo, intentar estrangularlo para dejarlo sin respiración sin llegar a matarlo, torturarlo de muchas maneras, mutilarlo. Algunos sádicos llegan a matar a la víctima y otros se limitan a humillarlo, (Wikipedia).

“En los campos de concentración- en el que la vida de un prisionero valía menos que la de un animal de compañía, y en donde, por muy extraño que parezca, la muerte no era el peor de los destinos. Y es que en estos recintos acechaban desde temibles seres enfundados en uniformes que gozaban torturando durante semanas -y hasta el último aliento de vida- a los cautivos hasta, incluso, extravagantes doctores nazis que practicaban inconcebibles y mortales experimentos en personas vivas” (Jesús Hernández, La bestialidad del nazismo).

“La persecución religiosa constituye un caso extremo de intolerancia que implica el maltrato, la violencia, la agresión persistente, y provocar la muerte de un individuo o un grupo religioso. Usualmente, la persecución de esta naturaleza florece por la ausencia de tolerancia religiosalibertad de religión (Wikipedia).


COMENTARIO

El afán de maltratar tiene su origen en un complejo de inferioridad de quien a toda costa quiere sobresalir, sin que nadie le haga sombra, hundiendo a otro. Trata de buscar que los espacios sean suyos para ejercer desde allí una suerte de liderazgo abusivo.

Estas “personalidades” heridas por alguna desavenencia o fracaso humano buscan un éxito que les de crédito,  y encuentran en la agresión un modo fácil de sacar ventaja para obtener reconocimientos y beneficios.

Minimizar a otro para sentirse superior buscando el aplauso de terceros, que apoyen su causa, se ha convertido en una mala costumbre que se ha extendido en los diversos ámbitos de nuestra sociedad contemporánea.

Lo peor es que ese modo irónico de relacionarse, cuando se hiere a alguien en su dignidad como persona y se siente mal, constituye un auténtico maltrato, que no debería verse como algo normal, como una broma entre amigos. Las bromas que son burla, que hieren y dejan de lado a una persona son las que hay que eliminar.


El origen de las organizaciones criminales
Además, en esos ambientes de “cochineo” habitual surge el “hermanazgo de los vivos”. Una organización de repartijas, con una creatividad asombrosa de formas ilícitas para obtener prebendas.
Estas conductas colectivas de burla, sarcasmo y compadreo vulgar, terminan construyendo a la larga, lo que hoy llamamos de un modo ligero y desacertado, una organización criminal.


Las víctimas del cargamontón
Quien es atrapado por las inquinas y cuestionamientos de esos “líderes del cochineo” se encuentra dentro de un callejón sin salida y huérfano de apoyo.

Son muy pocos los que se atreven a defender a la víctima atrapada, porque las mayorías ya fueron manipuladas por un poder mediático que, con un cúmulo de juicios temerarios y conjeturas, les ha hecho creer que ese “acusado” debe ser procesado y condenado de inmediato (razones políticas de conveniencia y “cortinas de humo” para cubrir malos manejos).  

Estas situaciones, que ya se dan en nuestro país, hacen que todo dependa de los consensos y de las conveniencias de quienes tienen más poder y sacan provecho de él.


La corrupción del poder
Para muchos el poder ya no es servir sino servirse, formar argollas y conquistar con diversos mecanismos una sinergia de comprometidos con la causa para el beneficio personal o del grupo.

  Quienes pertenecen a esas organizaciones están de acuerdo con los procedimientos que se utilizan para ser fuertes, aunque incluyan injusticias y maltratos entre los que no se encuentren alineados.

Existen hoy verdaderas mafias de poder que incluyen a profesionales de todos los campos: políticos, periodistas, abogados, jueces, dirigentes deportivos, canales de televisión, periódicos, revistas, congresistas, ministros de gobierno, policías, etc. Son los que buscan que sus procedimientos sean “legales”, con discursos moralizadores y proyectos para el progreso del país. Todo un cuentazo en el que caen los imberbes y los indulgentes que en el país son legión.

La “ceguera” de los buenos es un espaldarazo para las organizaciones criminales que llevan la batuta de muchos proyectos que son puro negociado y se dan en todos los ambientes de la sociedad.  El robo y la mentira campean por todas partes. Las pocas cosas que salen a la luz pública son solo el hilo de la madeja.

La solución está en una educación que sea una auténtica formación de la conciencia para que todos puedan querer el bien y rechazar el mal. No hay otro camino. (P. Manuel Tamayo) *Continuará en el próximo artículo




martes, 19 de marzo de 2019


LA ERA DE LOS MALTRATOS   (I)

“ Maltrato es cualquier tipo de comportamiento repetido de carácter físico, verbal, activo o pasivo, que agrede a la estabilidad emocional de la víctima, de forma continua y sistemática. El objetivo de dicho comportamiento es hacer sufrir a la víctima mediante la intimidación, culpabilización o desvalorización.” (diccionario).

“Se produce el maltrato cuando se dan relaciones de desigualdad, donde uno tiene el poder sobre el otro y aparecen situaciones injustas y abusiva, cuando se usa el poder para agredir al otro. En muchos casos estas situaciones no se reparan con el tiempo, y se pueden agravar cuando terminan apareciendo apareciendo enfermedades físicas y lesiones mentales que deterioran seriamente la salud”. (Ángel Rull, psicólogo).

“Acosar es perseguir, con empeño y ardor, sin darle tregua al reposo, a una persona. El acoso puede darse en cualquier ámbito y lo puede sufrir cualquier individuo sin distinción social, educativa o económica. Como tal, el acoso puede ser ejercido por agresores de jerarquías superiores, iguales o inferiores en referencia a la víctima, a través de la práctica de actos violentos o intimidatorios constantes sobre una persona, con el fin de desestabilizar a la víctima creándole situaciones angustiosas. El acosador es un individuo que acosa, de forma física, psicológica, o mediante el uso de las tecnologías, bien sea a través del internet o teléfono. En el caso del ciberacosador, tiene como propósito vigilar los movimientos diarios de la víctima a través de las redes sociales –facebook, Instagram, twitter- y una vez obtenida la información privada comienza su proceso de acoso, lo que lleva al acoso sexual, u obsesión amorosa, sin poder aceptar un rechazo por parte de la víctima.   Se puede distinguir diferentes tipos de acosadores, como: acosador laboral, sexual, escolar, físico. Según estudios psicológicos practicados al acosador, el mismo presenta un perfil psicológico que destaca: falta de empatía, carencia de sentimientos de culpa, paranoico, mentiroso compulsivo, manipulador premeditado, entre otras”(Diccionario, significados).  

“Bullying es una palabra del inglés que podemos traducir al español como ‘acoso escolar’ o ‘intimidación’. Como tal, se refiere a la intimidación física y verbal de que son víctimas los niños y los jóvenes en la escuela, y que es ejercida por uno o varios compañeros. La palabra bullying deriva de bully, que puede ser un verbo con el significado de ‘intimidar’, o un sustantivo que traduce ‘matón’ o ‘bravucón’. Debido a que es un anglicismo, debe ser escrita en cursivas. El bullying consiste en la práctica de actos violentos o intimidatorios constantes sobre una persona. Puede ser realizado por una o varias personas, con el propósito de agredir, de hacer sentir insegura a la víctima, o para entorpecer su desenvolvimiento en la clase. Generalmente, el bullying comienza con burlas que se van intensificando, volviéndose más pesadas, hasta que, tarde o temprano, derivan en agresiones, sean físicas o verbales. Las consecuencias de esto son daños psicológicos y emocionales en el individuo afectado por el acoso. Suele ser practicado contra niños o jóvenes que se diferencian de sus compañeros por diversos motivos, y que tienen dificultades para defenderse o se muestran sumisos debido a baja autoestima o inseguridad” (Diccionario, significados).


COMENTARIO

Aunque parezca mentira en el siglo XXI se han multiplicado los maltratos. Las intimidaciones, el cargamontón y las acusaciones están a la orden del día. Se ha extendido por todo el mundo una sensibilidad enfermiza que “psicosea” a una sociedad que está padeciendo una suerte de neurosis colectiva, donde hay perseguidos y víctimas, reales e imaginarios, y donde muchos justos pagan por pecadores y miles de delincuentes viven libres y disfrazados de moralizadores.

El espectáculo de las relaciones humanas que se da en el mundo es bochornoso; no predomina la verdad y el bien sino la conveniencia de una política mentirosa, que se presenta a diario en muchas autoridades, en los ambientes laborales, en los ámbitos “educativos” y hasta en algunos hogares donde los maltratos son habituales.


Una locura universal
El narcotráfico, la trata de personas, la pornografía, la prostitución, la droga fácil, los excesos del alcohol, la violencia callejera, los abusos, la matanza de inocentes y la mentira ocupan las páginas de todos los diarios, los noticieros de la televisión y las redes sociales. Cada día ocurre algo distinto. La morbosidad y los sucesos escandalosos se han convertido en un triste espectáculo con millares de espectadores que siguen los sucesos como si fueran una serie televisiva con un rating muy elevado.


Las víctimas de las víctimas
Las víctimas de los maltratos son también los acusados cuando se exagera y se echa más leña haciendo cargamontón.

Se perciben los odios y los deseos de venganza de una legión que motiva el escándalo para sacar puntos de ventaja y ganar, aplastando a quien sea, sin que exista ni un ápice de comprensión y de perdón. Al que busca perdonar lo tildan fácilmente de cubridor o amigo de los blindajes.

¿Es acaso el perdón una debilidad? ¿No tienen todos los hombres derecho a ser perdonados?, como enseña en cristianismo.  Es verdad que muchos no están preparados para recibir el perdón. Urge buscar la manera de conseguir espacios para ayudar a los que están más alejados y llevarlos por la vía del arrepentimiento y del perdón.


Los caminos de la justicia y el perdón
Si todo queda en el castigo y no se intenta recuperar al que se portó mal, la delincuencia seguirá creciendo y extendiéndose a más sectores. Seguir sin hacer nada es admitir la ley de la selva donde termina ganando el más poderoso. Ya nos encontramos con situaciones que son realmente indignantes y deplorables.

La violencia y los abusos hay que detenerlos buscando que se haga justicia. La actividad de represión y control corresponde fundamentalmente a la policía y también a los jueces que dictan sentencias. Ellos deben trabajar con una moral muy alta, sin manipulaciones políticas, con rectitud de intención y sin odios personales o sentimientos de rechazo contra los acusados. Ojalá las autoridades alcancen el nivel de categoría humana necesario para no maltratar a nadie.

Existe un contagio colectivo, motivado por los medios de comunicación y de algunas redes, que incita los deseos de venganza de unos contra otros, para “chancar” al que se acusa sin darle opción a que se arrepienta y se recupere.

Muchas veces se dice: “¡ese merece cadena perpetua, que se muera en la cárcel!” Puede ser que efectivamente merezca esa condena, pero hay que pensar que también tiene derecho al perdón. Perdonar no es querer la impunidad.


Tratar bien a todas las personas
A ninguna persona se la debe maltratar, aunque sea un gran asesino, hay que ver la forma de recuperar en algo a esa terrible persona, tal vez no se pueda, pero no cabe desecharla sin más y mucho menos odiarla.

Es muy desagradable escuchar las acusaciones de unos contra otros en un tono duro y algunas veces amenazante, donde se perciben los odios y deseos de venganza.

Este nivel de dureza y maltrato ocurre también en los altos foros y tribunales con debates sarcásticos de condena, donde se echa más leña al fuego magnificando los hechos, para tener la patente de corso que permita utilizar toda la violencia posible contra el enemigo. Es entonces cuando se emplea toda una bomba atómica para matar un mosquito. Así el daño se extiende a muchos más y el triunfo se celebra por todo lo alto.


La presencia del odio en muchos corazones
Una legión de odio a Dios atraviesa hoy el mundo como un virulento huracán que no amaina. Son tiempos difíciles donde se ven muchas cosas absurdas que no tienen sentido. No es el predominio de la razón sino el de los consensos mediáticos que arrastran mentiras ocultas y contagian odios contra lo que siempre ha sido noble y limpio, las buenas costumbres de una sociedad que quiere crecer con el calor de hogar de las familias unidas que se quieren mucho.

La porquería está en la calle y nadie la quita, pero si alguien se ensucia, lo demandan y se hace merecedor de castigos “conforme a ley”.

Las oficinas que reciben demandas se han multiplicado mientras se van cerrando los confesionarios porque algunos piensan que no hacen falta. Las consecuencias las estamos viendo: una sociedad enferma que ha perdido la cabeza y el corazón. (P. Manuel Tamayo).
*Continuará en el siguiente número

martes, 12 de marzo de 2019


EL AMIGO FIEL

“La conversación agradable atrae muchos amigos, y al que habla amablemente todos le saludan.
Que sean muchos tus amigos, pero amigo íntimo solo uno entre mil.
Si consigues un amigo, ponlo a prueba; no confíes demasiado pronto en él.
Porque algunos son amigos cuando les conviene, pero no cuentas con ellos cuando los necesitas.
Hay amigos que se vuelven enemigos y te hacen quedar mal hablando de tus pleitos.
Algunos son amigos a la hora de comer, pero cuando te va mal no los encuentras.
Mientras te vaya bien, serán uña y carne contigo; pero cuando te vaya mal, te abandonarán.
Si algo malo te ocurre, se vuelven en contra tuya y se esconden de ti.
Aléjate de tus enemigos y cuídate de tus amigos.
Un amigo fiel es una protección segura; el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.
Un amigo fiel no tiene precio; su valor no se mide con dinero.
Un amigo fiel protege como un talismán; el que honra a Dios, lo encontrará.
El amigo es igual a uno mismo,y sus acciones son iguales a su fama”, (Eclesiástico 6, 5-17).


COMENTARIO
Un amigo es un tesoro de incalculable valor. Tener muchos amigos es tener muchos tesoros. No tener amigos es una verdadera tragedia.

La primera amistad, la más valiosa, es la que se consigue con Dios. Dios Padre envía a Jesucristo para que sea nuestro amigo. Jesucristo pone todos los medios para que seámos amigos suyos pero no nos impone nada, nos deja libres, para que nuestra amistad sea auténtica y meritoria.

La amistad siempre se conquista, depende de la calidad de relaciones que tiene una persona. Se aprende a ser amigo en el hogar cuando los padres procuran ser amigos de sus hijos.

Lamentablemente hay padres que no logran ser amigos de sus hijos e hijos que no logran ser amigos de sus padres. No es cierto cuando se afirma que no puede haber amistad en la relación paterno- filial.

La amistad con Dios y con los miembros de la propia familia es un magnífico fundamento para tener una auténtica amistad con las demás personas. Es que Dios y la familia ponen una direccionalidad en el amor: caminar hacia el fín objetivo que es el Cielo, donde está la felicidad más plena. El solo caminar hacia ese objetivo nos hace muy felices.

La amistad siempre persigue el bien y la felicidad,  y ambos tienen que ver con el camino. El buen amigo es el que nos lleva por el buen camino.  Hay amigos que caminan por el bien sin conocer la meta a la que se dirigen. Son como los niños cuando son conducidos por sus padres. Reciben de ellos y de las personas buenas lo que les hace ser buenos amigos de los demás. ¡Hay mucha gente buenísima! que son muy buenos amigos.

Las falsas amistades

No se puede llamar amistad a la complicidad para realizar algo que no sea correcto y que no apunte al bien de las personas. Los “compadrazgos” de los “amigotes” que se juntan para comer, tomar y criticar están muy lejos de lo que es una verdadera amistad.

La amistad no puede ir contra Dios ni contra la familia, tampoco contra el prójimo. Las amistades no son para estar en contra, son para unir, comprender y perdonar.  

Cuando hay una verdadera amistad se tiene un estilo de vida donde destaca trabajo responsable y armonía de vida, que se nota en una conducta amable y disciplinada donde reinan la paz y la alegría. (P. Manuel Tamayo)


sábado, 2 de marzo de 2019


LOS MAYORES CONOCEN EL CAMINO

"Los jóvenes caminan rápido, pero son los viejos los que conocen el camino"(Papa Francisco en Trujillo).

“La sabiduría de las personas mayores es infinita, solo necesitan que estemos dispuestos a escuchar con el corazón sus historias de vida y sobre la vida. Que estemos dispuestos a apreciar la sabiduría que solo los años les permite adquirir… Conversar con personas mayores te ayuda a creer en el amor conmás fuerza que nunca”(Jeanne Moreau).


COMENTARIOS

Los chicos más listos son los que saben ser amigos de sus padres y de personas mayores de prestigio y virtud.

En los ambientes relativistas, cuando se confunde la verdad con la imaginación o lo virtual, los consejos ya no se valoran tanto y algunos chicos creen que los padres o los mayores los están presionando contra su libertad.

Hoy, algunos educadores y psicólogos exageran motivando mucho la autonomía personal, para que los chicos decidan por su propia cuenta sin tener en cuenta el criterio y la experiencia de los mayores. Con estas medidas desproporcionadas cometen un error garrafal que puede traer serias consecuencias en la formación de los jóvenes.


El tradicional ejemplo de las vidas ejemplares
La Iglesia pone en los altares a los santos para que la gente se fije en ellos y aprendan a vivir del ejemplo que nos dan. Los santos señalan un camino a seguir igual que Jesucristo. Toda persona que se acerca a Jesucristo cambia de vida. San Juan Pablo II decía que “Jesucristo es un dulcísimo y un exigentísimo amigo que si uno se encuentra con Él, no puede seguir viviendo como si no se hubiera encontrado”.


Los jóvenes necesitan ser dóciles para ser libres
La educación de toda persona viene de fuera. No es algo que sale de dentro. Nadie se da lo que no tiene.  Más bien de dentro de las personas sale lo que dice en evangelio de San Marcos: “lo que del hombre sale, eso es lo que mancha al hombre, porque de dentro del corazón del hombre, proceden los pensamientos malos, las fornicaciones, los hurtos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las maldades, el fraude, la impureza, la envidia, la blasfemia, la altivez, la insensatez. Todas estas maldades, del interior proceden y manchan al hombre” (Mc, 7, 20).

Es por eso que la persona necesita ser formada y debe recibir formación de sus padres y maestros. La religión exige en todo momento un guía que acompañe durante toda la vida. Por esa razón Jesucristo funda la Iglesia e instituye los sacramentos para que el pueblo cristiano pueda caminar de un modo correcto con la ayuda de la confesión y de la Santa Misa.

Caminar sin ayuda es perderse. No existe el autodidacta. Toda persona necesita dejarse moldear,“como el barro en manos del alfarero” (Jer 18,1-10). Es grande la persona que recibe con gratitud lo que la Providencia le alcanza para que pueda cumplir con su misión, que será siempre salir de sí para darse a los demás. Para esto se requiere una rica interioridad que se obtiene con el sometimiento a lo más grande, que puede parecer a los ojos humanos una pérdida de la libertad y es al contrario. El hombre frente a Dios es “un pincel en manos de un artista” (San Josemaría).


La presencia del mayor junto al joven
¡Qué importante y necesaria es la presencia de los padres, maestros y personas mayores buenas junto a los jóvenes! Los mejores recuerdos y la acción de gracias más honda la tenemos para esas personas que han puesto, con su consejo y cariño, los principales cimientos para que nuestra vida vaya por buenos derroteros.

El éxito de nuestra vida no se debe a los requerimientos, o caprichos,  de nuestro propio yo. Al yo lo tendremos que eliminar reiteradas veces porque es un estorbo para la propia felicidad. Hemos nacido para cumplir una misión de servicio a los demás. Para poder realizarla tenemos que aprender de las personas que Dios ha puesto en nuestro camino para que seamos buenos.

La mayor debilidad del hombre consiste en no conocer la propia debilidad y olvidarse de que toda fortaleza es prestada. La ayuda no viene de los técnicos sino de las personas fieles que nos quieren de verdad y buscan lo mejor para nosotros, aunque tengan errores. San Josemaría Escrivá decía que si no queremos a los demás con sus defectos, entonces no los queremos.

La vida de una buena persona se va conviertiendo poco a poco en una vida de acción de gracias por las personas buenas que se acercaron a él.

Es por eso muy importante saber seguir el buen consejo de las personas mayores, que caminan bien y nos indican el camino del bien. (P. Manuel Tamayo)