martes, 12 de marzo de 2019


EL AMIGO FIEL

“La conversación agradable atrae muchos amigos, y al que habla amablemente todos le saludan.
Que sean muchos tus amigos, pero amigo íntimo solo uno entre mil.
Si consigues un amigo, ponlo a prueba; no confíes demasiado pronto en él.
Porque algunos son amigos cuando les conviene, pero no cuentas con ellos cuando los necesitas.
Hay amigos que se vuelven enemigos y te hacen quedar mal hablando de tus pleitos.
Algunos son amigos a la hora de comer, pero cuando te va mal no los encuentras.
Mientras te vaya bien, serán uña y carne contigo; pero cuando te vaya mal, te abandonarán.
Si algo malo te ocurre, se vuelven en contra tuya y se esconden de ti.
Aléjate de tus enemigos y cuídate de tus amigos.
Un amigo fiel es una protección segura; el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.
Un amigo fiel no tiene precio; su valor no se mide con dinero.
Un amigo fiel protege como un talismán; el que honra a Dios, lo encontrará.
El amigo es igual a uno mismo,y sus acciones son iguales a su fama”, (Eclesiástico 6, 5-17).


COMENTARIO
Un amigo es un tesoro de incalculable valor. Tener muchos amigos es tener muchos tesoros. No tener amigos es una verdadera tragedia.

La primera amistad, la más valiosa, es la que se consigue con Dios. Dios Padre envía a Jesucristo para que sea nuestro amigo. Jesucristo pone todos los medios para que seámos amigos suyos pero no nos impone nada, nos deja libres, para que nuestra amistad sea auténtica y meritoria.

La amistad siempre se conquista, depende de la calidad de relaciones que tiene una persona. Se aprende a ser amigo en el hogar cuando los padres procuran ser amigos de sus hijos.

Lamentablemente hay padres que no logran ser amigos de sus hijos e hijos que no logran ser amigos de sus padres. No es cierto cuando se afirma que no puede haber amistad en la relación paterno- filial.

La amistad con Dios y con los miembros de la propia familia es un magnífico fundamento para tener una auténtica amistad con las demás personas. Es que Dios y la familia ponen una direccionalidad en el amor: caminar hacia el fín objetivo que es el Cielo, donde está la felicidad más plena. El solo caminar hacia ese objetivo nos hace muy felices.

La amistad siempre persigue el bien y la felicidad,  y ambos tienen que ver con el camino. El buen amigo es el que nos lleva por el buen camino.  Hay amigos que caminan por el bien sin conocer la meta a la que se dirigen. Son como los niños cuando son conducidos por sus padres. Reciben de ellos y de las personas buenas lo que les hace ser buenos amigos de los demás. ¡Hay mucha gente buenísima! que son muy buenos amigos.

Las falsas amistades

No se puede llamar amistad a la complicidad para realizar algo que no sea correcto y que no apunte al bien de las personas. Los “compadrazgos” de los “amigotes” que se juntan para comer, tomar y criticar están muy lejos de lo que es una verdadera amistad.

La amistad no puede ir contra Dios ni contra la familia, tampoco contra el prójimo. Las amistades no son para estar en contra, son para unir, comprender y perdonar.  

Cuando hay una verdadera amistad se tiene un estilo de vida donde destaca trabajo responsable y armonía de vida, que se nota en una conducta amable y disciplinada donde reinan la paz y la alegría. (P. Manuel Tamayo)


No hay comentarios:

Publicar un comentario