martes, 28 de septiembre de 2021

 INSPIRAR CONFIANZA

Inspirar es sentirse motivado por alguien o algo para el desarrollo de la propia creación” (Diccionario).

Confianza es la esperanza firme que una persona tiene en que algo suceda, sea o funcione de una forma determinada, o en que otra persona actúe como ella desea” (Diccionario).

“La confianza también es la esperanza o fe de que algo suceda conforme imaginamos, o que alguien se comporte o actúe de acuerdo con lo que esperamos. La confianza, pues, vendría a ser la hipótesis que nos formulamos sobre la conducta futura de algo que no depende de nosotros. En este sentido, la confianza borra la incertidumbre. Y dependiendo del grado de correspondencia de lo que acontece con lo que esperábamos, nuestra confianza se fortalecerá o debilitará” (Diccionario).

“La cuestión de confianza es el instrumento político del que dispone el presidente del Gobierno o el primer ministro en las formas de gobierno de tipo parlamentarista para afrontar una situación de debilidad del poder ejecutivo frente al Parlamento y mediante la cual el Gobierno pide el expreso respaldo a una política concreta o a un programa. La pérdida de la moción lleva generalmente aparejada la dimisión constitucional del presidente y el llamado a elecciones generales, bien de forma inmediata, bien tras unas elecciones” (Wikipedia).

 

COMENTARIO

Las relaciones humanas son armónicas y de calidad cuando existe confianza entre las personas. La confianza es una garantía de saber que todo irá bien. Es “poner la mano en el fuego” por la fidelidad y lealtad de las personas.

Es una seguridad que está fundamentada en el conocimiento de las personas y de sus capacidades.

Se puede afirmar que hay dos tipos de confianza: la que se fundamenta en el conocimiento de las capacidades y la que tiene sus cimientos en una auténtica amistad.

Cuando se trata de escoger un buen mecánico para arreglar el carro, apuntamos al que tiene mejor talento y profesionalidad y entonces decimos: “este mecánico es de total confianza”

 

La confianza entre amigos

Cuando se trata de la amistad el espectro es más grande y más rico. Una persona puede tener mucha confianza en su abuelo porque lo quiere mucho, busca le mejor para él y nunca lo engaña, lo mismo podríamos decir del abuelo con el nieto, del hijo con su padre o su madre o de los padres con los hijos; también entre los hermanos y demás parientes hay distintos niveles de confianza.

Fuera del ámbito familiar la confianza por el amor de amistad presenta muchos matices y niveles. El amor se fundamenta en el conocimiento y de allí se desprende el deseo de darle siempre lo mejor al otro. Cuando el amor es auténtico y grande no hay doblez ni engaño. Hay transparencia, sinceridad, lealtad, la verdad siempre está presente. La unión que se da en la reciprocidad de la amistad es muy fuerte.

Cuando no se apunta al bien y a la verdad no existe amor de amistad. Si falta el amor verdadero lo que existe es una complicidad. Unos acercamientos por motivos egoístas, deseo de propiedad, de placer o de honra.

 

El valor y la idoneidad de la persona buena

La confianza siempre se inspira y crea un clima de libertad. Una persona cuando es buena inspira confianza y da mucha paz.

La motivación que da garantía para confiar se obtiene no por el temperamento, la simpatía, los grados académicos o la experiencia de la persona, sino por su trayectoria de vida; por lo que es como persona para todos, por su prestigio humano.

La honradez y la veracidad son los cimientos de esas personas buenas que inspiran confianza, con virtudes, logros y experiencias, que estarán siempre al servicio de los demás. (P. Manuel Tamayo)

miércoles, 15 de septiembre de 2021

 LA INDOLENCIA SACUDE

La indolencia es la incapacidad de conmoverse o sentirse afectado por algo (Diccionario).

“La indolencia es opuesta a los valores de solidaridad, empatía, apoyo, que permite la unión de los individuos que forman una sociedad o familia, siendo estos últimos junto a otros valores los que permiten luchar por una causa”, (Diccionario).

Dejadez es la falta de actividad o de energía para actuar en un caso determinado o para hacer cierta cosa”, (Diccionario).

“Las personas inocentes psicológicamente, conciben la realidad de forma muy positiva y su espíritu noble y puro les lleva a “ser ciegos” con otras dinámicas menos puras y más enrevesadas, pero reales y presentes en la interacción humana”. (Diccionario).

“El término imberbe hace referencia a un hombre púber o adolescente que carece de barba o que tiene poco pelo. La expresión suele extenderse en sentido figurado para designar a un tipo de hombre inexperto y novato debido a su juventud”. (Diccionario).

COMENTARIO

Duele mucho comprobar la indolencia de grandes poblaciones compuestas por personas que viven acostumbradas a la dejadez y a la falta de interés por resolver asuntos que incluso los beneficia a ellos. Es una suerte de tibieza generalizada que deja todo en una pasividad pasmosa.

Los tambores de guerra suenan como música de fondo, surgen escaramuzas que tienen la duración de un castillo de fuegos artificiales, los diarios ponen en evidencia escándalos que claman al Cielo, otro tanto de lo mismo hacen algunos canales noticiosos de la televisión y todo queda igual.

Cuando hay abundancia de indolencia hay parálisis social. La reacción del dolor mueve siempre a la medicina eficaz recetada por los buenos médicos. La dejadez generalizada es parte de la política de la no intervención o presunción de que todo se puede convalidar.

Cuando impera el relativismo aumenta de modo considerable el permisivismo, da lo mismo todo, no importa que las cosas sigan así. Como en la fábula del zorro: ¿para qué voy a coger las uvas si están verdes?

La ignorancia y la informalidad

Hay indolencia cuando hay ignorancia, el acostumbramiento a la informalidad, a dejarlo todo tirado es consecuencia de la falta de amor y no de la pobreza. Un pobre que ama sale adelante amando, se hunde si no hace nada y se corrompe si odia.

Las ideologías que siembran odio y división no defienden valores ni situaciones de abandono u olvido, son además las que incitan a la violencia delincuencial, de personas que creen que destruir y robar es el camino.

Cristo es el camino

Cristo nos da la solución cuando pide: “ámense los unos a los otros como yo les he amado”

Para amar hay que conocer, y cuando se conoce bien, se crece en el amor y éste no se queda en un sentimiento, es la acertada relación con el prójimo para ayudarse unos a otros.

Son las relaciones de gratuidad, generosidad y caridad que predicaba el Papa Benedicto XVI y que están faltando en nuestra sociedad. (P. Manuel Tamayo).

 

lunes, 6 de septiembre de 2021

 EL PUEBLO LO QUIERE?

“Voluntad popular es la capacidad de las personas para decidir libremente lo que desean” (Diccionario)  

“Al pueblo no se le hace caso, al pueblo se le gobierna”, (TC)

“Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción” (Simón Bolivar).

“El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”

“Los gobernantes pueden tener interés en mantener a los ciudadanos en el error, precisamente para conducirles con mayor facilidad. Y los gobernados pueden desear la ignorancia o la superstición para así despreocuparse, para así irresponsabilizarse”, (Infolibre).

 

COMENTARIO

El pueblo es la suma de las personas que habitan en un territorio. La conducta de un pueblo dependerá de la educación que tengan las personas que lo habitan. Es muy difícil encontrar en un pueblo una homogeneidad total en las personas.

Hay, efectivamente, muchas similitudes entre los paisanos por la cultura y las costumbres que tienen, pero eso no los hace homogéneos en su conducta. Siempre hay buenos y malos, las personas que han luchado para salir delante de un modo honesto y los vividores deshonestos que viven mintiendo para aprovecharse de recursos de un modo ilícito.

 

Los pueblos, como las personas, son distintos

En algunos pueblos hay más cultura y en otros mucha ignorancia. Dentro de los pueblos puede haber lugares seguros y lugares peligrosos. La gente lo sabe, y se advierte al peregrino que llega por primera vez para que no se pierda.

Un pueblo atrasado necesita ser rescatado, para conseguirlo se necesita la ayuda de personas instruidas y capacitadas que puedan hacerlo.

 

El arte de elegir al mejor

Los ideales de una democracia apuntan a que el pueblo escoja lo mejor y a los mejores para que pueda haber un progreso. Esa elección debe ser de acuerdo con la verdad y el bien y no de acuerdo con intereses partidarios.

Los que gobiernan un pueblo deben ser los mejores: personas buenas y virtuosas en sus hogares y en los ambientes laborales, que exhiban una conducta de honestidad porque han ido sembrando el bien en todas partes y que tengan una capacidad y experiencia para poder gobernar.

Gente preparada para ocupar cargos

Una buena democracia debe tener sistemas de preparación para buenos gobernantes y el pueblo debe exigir esos requisitos. Los candidatos no deberían salir de cualquier sitio y menos con un apoyo político de intereses sesgados.

Hay países que llevan siglos diciendo que son democráticos y eligen a gobernantes que no solo carecen de idoneidad sino que además son delincuentes. Hoy vemos con asombro que algunos países están gobernados por la corrupción.

Una persona honrada y virtuosa tiene condiciones para elegir bien. Una persona coludida con la corrupción elegirá de acuerdo a sus intereses. Unas autoridades enquistadas en unos cargos que están coludidas políticamente elegirán siempre de acuerdo a sus intereses. Son elecciones que puede calificarse de corruptas y no tienen nada que ver con la democracia.

 

Limpieza y honestidad

La democracia funciona con personas limpias y correctas.

Si las leyes no sirven para la limpieza, la honestidad y la seguridad de las personas, han perdido su categoría de ley. Hoy muchos se amparan en la ley de una mala manera y dejan que se cometan unas injusticias descomunales.

Funcionar con los sistemas y los reglamentos sin tener una conducta honesta y virtuosa que responda a la verdad es ofensivo y una canallada.

En un pueblo hay de todo. Para que las cosas camine bien: los delincuentes deben estar presos, los locos en el manicomio con una buena atención psiquiátrica, las personas enfermas con atención médica de calidad.

Las familias deben funcionar para lograr una buena educación de los niños. Las instituciones educativas deben ayudar a los papás en la educación de sus hijos, y el gobierno debe estar siempre vigilante para ayudar con el principio de subsidiaridad, allí donde sea necesario.

Lo que el pueblo quiere es gobernantes buenos y honrados que estén bien preparados por haber estudiado en instituciones de prestigio con calificaciones elevadas y con una experiencia profesional que los haga idóneos para un cargo de gobierno.

Cualquiera no puede ser piloto de un avión, hace falta capacidad y una preparación muy exigente. Es igual y más para el gobernante, porque la iniciativa no debe proceder de él que promueva su elección, sino de los demás que lo buscan y lo animan a que se presente, porque es bueno.  (P. Manuel Tamayo).

miércoles, 1 de septiembre de 2021

 

SUBIR PARA MEDRAR

Medrar es mejorar la fortuna aumentando los bienes, reputación, etc., especialmente cuando se hace con artimañas, aprovechándose de las circunstancias, (Diccionario).

Artimaña es una trampa y astucia para engañar y conseguir algo” (Diccionario).

La complicidad es aquella actitud con la cual se muestra que existe un conocimiento fluido e íntimo entre dos o más personas o de algo que es secreto u oculto para los demás” (Diccionario).

COMENTARIO

Cuando llega un camión que reparte regalos a un pueblo, todo el mundo sale corriendo tras él para agarrar el mejor, o cuando en una guerra se arrojan alimentos desde un helicóptero, las multitudes se lanzan y compiten como si fuera una “piñata”

En estas correrías gana el más fuerte y se queda sin nada el más débil. En una sociedad desorganizada y en crisis ocurre algo similar, los más avezados y violentos son los que se llevan las ganancias. Quienes no pudieron alcanzar algo se preparan para la próxima usando los mismos procedimientos.

Dentro de esta competividad social, que se da a todos los niveles, aparecen las artimañas de los que buscan medrar, usando trampas y mentiras para conseguir lo que buscan.

Dentro de esta competencia brutal la única ambición es tener poder para poder tener más. Cuando se funciona con la filosofía que tiene como fin el tener y el poder, ya no importa el cómo. Todo vale.

La mentira y la trampa para ganar

Lo importante son las estrategias de la complicidad, una suerte de oferta y demanda tramposa, que consiste en encubrir relaciones de criminalidad y delito para obtener prebendas. Es conseguir sin mérito, y solo con la complicidad, lo que nunca se podría conseguir con la honradez y la legalidad.

Cuando se generalizan este tipo de relaciones en una sociedad, las ideologías solo están de adorno, se utilizan para hacer trampas. El mundo que se crea es de continuos conflictos, peleas para agarrar el mejor regalo de la “piñata”; no hay otros objetivos. La complicidad lleva a la repartija después de haber cogido el botín y si esta no ha sido justa las peleas continúan y se planean nuevos asaltos.

Del pecado de ignorancia el demonio saca ganancia

La ignorancia es el peor de los males. Nadie puede dar lo que no tiene. No se le pueden pedir peros al olmo. Son inútiles las peticiones. Al que no sabe sumar no se le puede pedir que sume y mucho menos que multiplique.

El que quiere subir para medrar cumple su objetivo cuando obtiene de una manera tramposa, lo que buscaba. Allí acabó todo.

Hace unos años a una familia le enviaron por correo unas entradas para que todos vayan a la sesión inaugural de un famoso circo que había llegado a la ciudad. Todos se fueron felices al circo y dejaron la casa vacía. Cuando regresaron de la función les habían robado todo. Esas son las artimañas de los que se presentan con promesas de generosidad. Es como el queso de la trampa para los ratones.

A falta de cultura exceso de ingenuidad. Hay que repetirlo hasta la saciedad: de lo malo no puede venir nada bueno. El mal hay que erradicarlo de inmediato. No se puede coquetear con el mal, siempre hace daño. (P. Manuel Tamayo).