EL PUEBLO LO QUIERE?
“Voluntad popular es la capacidad de
las personas para decidir libremente lo que desean” (Diccionario)
“Al pueblo no se le hace caso, al pueblo se le gobierna”, (TC)
“Un pueblo ignorante es un
instrumento ciego de su propia destrucción” (Simón Bolivar).
“El pueblo que no conoce su historia está condenado a
repetirla”
“Los gobernantes pueden
tener interés
en mantener a los ciudadanos en el error, precisamente para conducirles con mayor facilidad. Y los
gobernados pueden desear la ignorancia o la superstición para así
despreocuparse, para así irresponsabilizarse”, (Infolibre).
COMENTARIO
El pueblo es la suma de
las personas que habitan en un territorio. La conducta de un pueblo dependerá
de la educación que tengan las personas que lo habitan. Es muy difícil
encontrar en un pueblo una homogeneidad total en las personas.
Hay, efectivamente, muchas similitudes entre
los paisanos por la cultura y las costumbres que tienen, pero eso no los hace homogéneos
en su conducta. Siempre hay buenos y malos, las personas que han luchado para
salir delante de un modo honesto y los vividores deshonestos que viven
mintiendo para aprovecharse de recursos de un modo ilícito.
Los
pueblos, como las personas, son
distintos
En algunos pueblos hay
más cultura y en otros mucha ignorancia. Dentro de los pueblos puede haber
lugares seguros y lugares peligrosos. La gente lo sabe, y se advierte al
peregrino que llega por primera vez para que no se pierda.
Un pueblo atrasado
necesita ser rescatado, para conseguirlo se necesita la ayuda de personas
instruidas y capacitadas que puedan hacerlo.
El arte
de elegir al mejor
Los ideales de una democracia
apuntan a que el pueblo escoja lo mejor y a los mejores para que pueda haber un
progreso. Esa elección debe ser de acuerdo con la verdad y el bien y no de
acuerdo con intereses partidarios.
Los que gobiernan un
pueblo deben ser los mejores: personas buenas y virtuosas en sus hogares y en
los ambientes laborales, que exhiban una conducta de honestidad porque han ido
sembrando el bien en todas partes y que tengan una capacidad y experiencia para
poder gobernar.
Gente
preparada para ocupar cargos
Una buena democracia debe
tener sistemas de preparación para buenos gobernantes y el pueblo debe exigir
esos requisitos. Los candidatos no deberían salir de cualquier sitio y menos
con un apoyo político de intereses sesgados.
Hay países que llevan
siglos diciendo que son democráticos y eligen a gobernantes que no solo carecen
de idoneidad sino que además son delincuentes. Hoy vemos con asombro que
algunos países están gobernados por la corrupción.
Una persona honrada y
virtuosa tiene condiciones para elegir bien. Una persona coludida con la
corrupción elegirá de acuerdo a sus intereses. Unas autoridades enquistadas en
unos cargos que están coludidas políticamente elegirán siempre de acuerdo a sus
intereses. Son elecciones que puede calificarse de corruptas y no tienen nada
que ver con la democracia.
Limpieza
y honestidad
La democracia funciona
con personas limpias y correctas.
Si las leyes no sirven
para la limpieza, la honestidad y la seguridad de las personas, han perdido su
categoría de ley. Hoy muchos se amparan en la ley de una mala manera y dejan
que se cometan unas injusticias descomunales.
Funcionar con los
sistemas y los reglamentos sin tener una conducta honesta y virtuosa que
responda a la verdad es ofensivo y una canallada.
En un pueblo hay de
todo. Para que las cosas camine bien: los delincuentes deben estar presos, los
locos en el manicomio con una buena atención psiquiátrica, las personas
enfermas con atención médica de calidad.
Las familias deben
funcionar para lograr una buena educación de los niños. Las instituciones
educativas deben ayudar a los papás en la educación de sus hijos, y el gobierno
debe estar siempre vigilante para ayudar con el principio de subsidiaridad,
allí donde sea necesario.
Lo que el pueblo quiere
es gobernantes buenos y honrados que estén bien preparados por haber estudiado
en instituciones de prestigio con calificaciones elevadas y con una experiencia
profesional que los haga idóneos para un cargo de gobierno.
Cualquiera no puede ser
piloto de un avión, hace falta capacidad y una preparación muy exigente. Es
igual y más para el gobernante, porque la iniciativa no debe proceder de él que
promueva su elección, sino de los demás que lo buscan y lo animan a que se
presente, porque es bueno. (P. Manuel Tamayo).
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