jueves, 30 de junio de 2022

 EL MIEDO A LA VERDAD

“No comunicar al paciente la verdad sobre su enfermedad (ver decir la verdad). Puede ser éticamente correcto en algunos casos en los que el conocimiento de la verdad puede hacer más daño que beneficio al paciente. Entre estos casos excepcionales no se cuenta el hecho de que se trate de una enfermedad fatal: esta situación solo obliga a comunicar la verdad con tacto o progresivamente, pero no justifica el engaño al paciente sobre los últimos momentos de su vida” (Universidad de Navarra).

“Vivimos en una sociedad donde se valora la verdad pero es la mentira la que vende, la que triunfa y la que se premia en demasiadas ocasiones. Nos referimos ante todo a la falta de honradez, esa que gusta a la prensa amarilla, esa que aplica filtros a la realidad para vendernos cuerpos y escenarios de ensueño. Hablamos también de las esferas políticas, capaces de cautivarnos con verdades a medias o con mentiras enteras” (Mente Maravillosa).

“La persona que miente por sistema y sin reparo debería darse la oportunidad de recibir ayuda psicológica. Piensa que con sus mentiras lo único que hace es intentar tapar un agujero que no hace más que crecery lo hace siendo cómplice de falsedad e invenciones” (Mente maravillosa).

 

COMENTARIO

El sigilo sacramental del sacerdote y el silencio de oficio del profesional son dos modos éticos de ocultar la verdad para respetar el secreto prometido en confesión y para no divulgar a terceros lo que corresponde a la espera íntima de cada persona.

Toda persona tiene derecho a la intimidad en los asuntos que le conciernen de su vida privada y que no constituyen una lesión para nadie.

El sentido común y la conciencia nos hacen ver que no debemos conocer y mucho menos divulgar los asuntos privados de las personas, éstos además podrían estar sujetos al silencio de oficio de profesionales que están tratando que esos asuntos, estén bajo estricta reserva.

 

La verdad hace grande a la persona. La mentira lo envilece

La verdad protege al justo y lo engrandece. La mentira empobrece y corrompe al que la utiliza de modo habitual y no se corrige rectificando a tiempo.

Tiene miedo a la verdad el que tiene “rabo de paja” y está temeroso que le descubran sus mentiras y pierda todo lo que ha conseguido.

Tiene miedo a la verdad el que se acoge a una ideología por conveniencia humana (por un beneficio que puede recibir) y fabrica teorías que ocultan la verdad, poniendo luz en falacias y cuentos para distraer a los oyentes.

Tiene miedo a la verdad el que no se atreve a defenderla por no enfrentarse, prefiere la cobardía de callar y ser permisivo.

Tiene miedo a la verdad el ignorante que ha sido convencido y engañado por impostores que buscan beneficios y adeptos que los apoyen.

Tiene miedo a la verdad el que busca un término medio entre la verdad y la mentira o entre el bien y el mal. Su actitud no sale de la mediocridad. Le averguenza defender lo bueno y sano, porque no es políticamente correcto y piensa que si lo defiende, pasaría a tener una postura radical y oscurantista.

Tiene miedo a la verdad el que cree que su postura debe ir con el consenso general de las mayorías, que consiste en estar de acuerdo con sentir común de las gentes, propio de un Estado “democrático” elegido por el pueblo. Craso error.

 

La objetividad de la verdad

La verdad no nace de las decisiones humanas. No es consecuencia de una votación. La verdad es la conformidad entre el pensamiento y la cosa.

Son verdaderos los conocimientos que reflejan correctamente la realidad objetiva. La verdad no depende de la subjetividad de las personas, no la crea la conciencia. El ser humano conoce la verdad que viene de la realidad exterior.

Las personas necesitan ser educadas con la Verdad. La Biblia nos enseña, a través del Magisterio de la Iglesia, la Verdad revelada, indispensable para la conducta cristiana y la salvación del hombre.

Un error de pensamiento es un error de vida. La búsqueda de la verdad está motivada por la necesidad de ella para vivir de un modo coherente y poder tener unas relaciones humanas acertadas, donde predomina el buen trato, con la comprensión, el perdón, la valorización de los talentos humanos y la acción de gracias. (P. Manuel Tamayo)

jueves, 23 de junio de 2022

 SEMILLAS DE ODIO

“El odio es un sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia” (Diccionario).

“Hay que tener claro que el lenguaje no es solo una vía para comunicarse con otras personas: tiene la capacidad de modificar la realidad. Puede cambiar, a través de sus ramificaciones y sus usos, la forma en la que la sociedad observa los hechos que ocurren a su alrededor. Es capaz de unir a un pueblo mediante discursos populistas; hacer que se sienta imprescindible, especial y mejor que el resto. También, puede ayudar a manipular mediante la palabra escogida o el eufemismo correcto y conseguir que millones de personas vean normalizado un tiro en la nuca…” (El Salto, Pensamiento).

 “El odio rencoroso y vengativo tiende a inciter al odio rencoroso y vengativo en otros. El que odia detesta más a aquellos que se sienten indiferentes frente a su odio rencoroso y vengativo, y harán cualquier esfuerzo para incitar también al otro al odio rencoroso y vengativo” (Lichtenberg, Joseph y Shapard Bárbara).

“El voluntarismo, en este marco, considera que la voluntad es el valor primordial de un individuo, rechazando que existan leyes objetivas en la sociedad y en la naturaleza. Puede decirse que le concede mayor importancia a las emociones y a los sentimientos que a lo raciona” (Diccionario).

 

COMENTARIO

Cuando el ser humano pierde su relación con Dios, que es amor, es muy fácil que vaya por otros derroteros, donde tiene fuerza la competividad, y es entonces cuando piensa que tiene que luchar para defender sus derechos, porque cree que otros invaden sus espacios o están haciendo planes para quitarle algo.

Individualismo de las sociedades liberales

Este modo de pensar lo acerca al individualismo, una suerte de trinchera donde puede poner sus leyes propias y pedirle a los demás que respeten su autonomía y sus fronteras. En las sociedades liberales el principio de libertad absoluta le ayuda en sus pensamientos para no tener que someterse a nadie. “Él se lo cocina, él se lo come”.

El “papá” Estado del socialismo

En las sociedades donde predomina una izquierda con ribetes socialistas buscará los beneficios que pueda darle el Estado para su comodidad. Como las iniciativas particulares no son bien vistas, se acoge a la comodidad de los beneficios y así vive, exigiendo sus derechos para estar tranquilo.

Las confrontaciones por el egoísmo en la competividad

En ambas sociedades, la liberal y la socialista, la competividad es tan brutal y extensiva que se llega a una situación de confrontación habitual. No hay más que verla en los hogares y en los ambientes laborales.

Ambiciones sin control

La ambición de la persona individual no tiene límites. Todo lo quiere para él y entonces busca el sometimiento de los demás a sus caprichos generando en la sociedad un utilitarismo banal. Son los esclavos modernos del liberalismo y del socialismo.

Sin Dios, tenemos personas enfrentadas que se multiplican en los hogares, en ambientes laborales y en la sociedad en general.

La amargura del odio

Cuando falta el amor ordenado aparece el odio que es amor desordenado y el odio hace más graves los enfrentamientos. Es así como se minusvalora la vida humana y crecen los asesinatos de todo tipo y las guerras, inexplicables para las grandes mayorías, porque se olvidaron que el “hombre es el lobo del hombre”

El ser humano, si no usa bien su entendimiento y su voluntad, es peor que el más fiero de los animales.

La inclusión de Dios

Se hace urgente recordar que las sociedades de hoy deben incluir a Dios y no expulsarlo. Cada persona debería incluir a Dios en su propia vida. Esa es precisamente la libertad. Dios es la verdad y Él es el que nos hace libres. “El que pueda entender, ¡que entienda!” (P. Manuel Tamayo)”

viernes, 17 de junio de 2022

 EL OCASO TEMPORAL DE LA DEMOCRACIA Y LA VERDAD

“La Democracia es un sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes” (Diccionario).

“El término democracia es extensivo a las comunidades o grupos organizados donde todos los individuos tienen el derecho de participar en la toma de decisiones con igualdad ante la ley. El mecanismo fundamental de participación de la ciudadanía es el sufragio universal, libre y secreto, a través del cual se elige a los representantes para un período determinado” (Diccionario). 

“Verdad es conformidad entre lo que una persona manifiesta y lo que ha experimentado, piensa o siente” (Diccionario).

“Verdad es la adecuación entre el entendimiento y la cosa” (Diccionario)-

 COMENTARIO

En los tiempos actuales algunos conceptos han perdido su sentido original. Se habla mucho de la verdad y de la democracia relativizando esos términos, como si la mentira también podría ser verdad y la tiranía del pensamiento único formara parte de la democracia.

Es increíble contemplar hoy a un cínico, hipócrita y mentiroso hablar en nombre de la verdad y a un marxista, maoísta o leninista decir, muy orondo, que es demócrata.

La extensión de la mentira

Las ideologías que lesionan la antropología del ser humano, sin tener en cuenta su origen y su finalidad, sueltan una serie de sandeces para acomodar intereses partidarios que los benefician a ellos. No les importa mentir con tal de ganar, y no solo en los argumentos, porque estos son muy escasos, y muchas veces brillan por su ausencia, sino en los hechos donde hay “rabo de paja”; son auténticos mequetrefes que buscan, por encima de todo, llenarse los bolsillos de dinero y lo hacen de forma descarada, presentándose como los adalides de una nueva era.

Ideologías erradas (van contra el ser humano)

Muchas ideologías en boga, como el liberalismo absoluto, los grupos LGTB, el marxismo y el socialismo, han dejado la verdad de lado y apuntan a razones de conveniencia donde cada uno de ellos pueda sacar beneficios personales o partidarios: económicos, de beneficio propio o de placer.

No les importa cambiar sus argumentos como el camaleón que, “cambia de colores según la ocasión”; suelen ser oportunistas sin escrúpulos que avanzan insultando y condenando a los que no piensan como ellos y muchas veces echan leña al fuego “sembrando” o inventado delitos para poder acusar, incluso a personas inocentes, y así ganar espacios favorables para sus pérfidos fines.

Lobos que se disfrazan de ovejas

Es vergonzoso como se vapulea a la democracia que ahora sirve para colarse en organizaciones criminales y no sirve para sacar a los delincuentes que se han enquistado en los puestos claves en una sociedad.

Todo ocurre por haber ocultado la verdad y la noción de bien y mal. Lo que hoy ocurre es consecuencia de un relativismo banal que campea por el mundo desde hace varias décadas.

 Recuperar la lealtad a la verdad

Solo se podrá salir de este pantano social que está infectado cuando haya una decisión clara para aceptar la verdad en las propuestas de los programas sociales y en toda la conducta humana.

Es hora de desterrar a la mentira y todo lo que trae consigo como la degradación humana, la violencia y la corrupción.

Una sociedad democrática debe estar liderada por personas con virtudes humanas que busquen el bien de todos, respetando a las personas y a las instituciones; personas capacitadas y cultas que puedan tomar decisiones acertadas para el desarrollo y progreso de la sociedad; personas que no dividan a la población entre buenos o malos, ricos o pobres sino que sepan construir los puentes para que todos se lleven bien y se ayuden unos a otros, para lograr que la sociedad sea cien por ciento solidaria.

El aporte del cristianismo

La historia nos enseña que en los mundos revueltos por las ambiciones humanas el cristianismo ha tenido un papel decisivo para lograr el entendimiento entre las personas y la paz de los pueblos.

Los cristianos tenemos un reto muy grande en los tiempos actuales para “darle la vuelta al mundo” como decía San Josemaría, y no para buscar un provecho, sino para conseguir humanizar la sociedad con el espíritu cristiano de comprensión, perdón y amor.

Lograr lo que el Papa San Juan Pablo II decía la “nueva civilización del Amor” ¡Sí se puede! Con la ayuda de Dios y de su Madre la Virgen María, que es también Madre nuestra. (P. Manuel Tamayo)

 

jueves, 9 de junio de 2022

 ASESORÍAS TRUCHAS

“En el diccionario castellano trucho significa falso, fraudulento”.

“Se conoce como asesoría al trabajo y el despacho de un asesor, que es una persona dedicada a brindar recomendaciones, sugerencias y consejos en su ámbito de especialización(Diccionario).

 COMENTARIO

Todo asesor del nivel que sea, y en cualquier trabajo donde se le haya contratado, debe tener a la verdad como criterio fundamental para que tenga sentido su asesoría.

La idoneidad de un asesor la da fundamentalmente su amor a la verdad, su honradez y trasparencia en el trabajo que está realizando. Antes de aceptar un contrato debe ver bien quién requiere su asesoramiento y para qué lo quiere.

Un asesor no puede aceptar asesorar a un delincuente para que siga delinquiendo o a personas que tienen como criterio una ideología errónea desde el punto de vista antropológico. En todo caso, para continuar con su trabajo, debe pedir una rectificación en los criterios que vayan contra el hombre o contra la sociedad.

 Asesorías truchas

De acuerdo a estas consideraciones al terrorista se le puede asesorar solo para que deje el terrorismo, lo mismo que al delincuente. No se puede asesorar aceptando situaciones inmorales, mentiras, violencias que afecten a terceros, o cualquier ideología que denigre a la persona humana con la corrupción o el odio.

Rectitud de los asesores y de los asesorados

Los asesoramientos están para que las personas no se equivoquen y corrijan todo aquello que les puede llevar al error. La primera corrección recae sobre la persona misma. Cada persona necesita corregir su vida de acuerdo a la verdad. Para esto están los asesores.

Un asesoramiento sin la verdad sería trucho e indecente. Sería además una complicidad con el mal.

El asesor debe dar luces para que el asesorado vea si es correcta su conducta, sus actitudes y la dirección que debe tener su trabajo para el bien justo de todos.

 Los asesoramientos truchos facilitan la continuidad de los caminos delincuenciales

Lamentablemente en el mundo de hoy hay asesorías para matar y para robar. Se enseñan estrategias para aplastar a otras personas, sacarlas del juego, e incluso eliminarlas.

Muchas asesorías políticas en la actualidad son contratadas para conseguir estrategias y ganar espacios, licitaciones o negocios, sin tener en cuenta la honradez y la honestidad de los procedimientos.

Buscan con descaro y cinismo extender una “legalidad” que es también trucha (falsa y mentirosa) pero que convenza a las grandes mayorías. 

Son modos de actuar con procedimientos que están muy por encima del bien y del mal. Es un empeño en salir victoriosos, como sea, aunque el costo social sea muy grande.  

 Se asesora al que es responsable y educado

Cada persona necesita un asesor experimentado y capacitado, pero fundamentalmente bueno, para que el asesorado pueda realizar un trabajo adecuado y bien organizado en beneficio de personas o instituciones que lo requieran.

Toda persona necesita, antes de ser asesorada, tener una formación en virtudes humanas para que sus expresiones y la relación que tenga con los demás, se den en un nivel de credibilidad y aceptación, porque van acorde con el sentido común y la realidad de lo que se transmite o se propone.

Una persona bien formada en los aspectos morales y profesionales, que diga siempre la verdad, sea justa en sus apreciaciones y responsable en sus actos, inspira confianza y da seguridad.

Quien es responsable se presenta y acepta un trabajo cuando ve que tiene preparación para el mismo, y no lo acepta cuando ve que desconoce lo elemental, o que le falta preparación para llevarlo bien.

Las asesorías también sirven para encontrar personas idóneas para los cargos y para encontrar el sitio que debe tener cada persona. Con la ayuda de un asesor una persona aprende a situarse bien. (P. Manuel Tamayo).