miércoles, 28 de octubre de 2020

 

 UN REBAÑO CIEGO Y DOMINADO

“El rebaño es un grupo numeroso de animales de una misma especie que van juntos”. (Diccionario).

“La inmunidad de rebaño, también conocida como inmunidad colectiva o de grupo, se da cuando un número suficiente de individuos están protegidos frente a una determinada infección y actúan como cortafuegos impidiendo que el agente alcance a los que no están protegidos ”.  (Esperanza Gómez-Lucía y José Antonio Ruiz-Santa-Quiteria, investigadores del Departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid).

“El coronavirus parece hecho a medida para los gobiernos y políticos autoritarios que han proliferado en los últimos años” (BBC). 

“Mientras los científicos corren contra el tiempo y el creciente número de infectados, expertos en leyes y politólogos se preguntan si las medidas que están tomando muchos gobiernos limitando nuestras libertades son legales, dónde están sus límites y si serán derogadas en el futuro” (BBC).

“Los actuales políticos populistas atacan, mienten y desvirtúan a la ciencia, generando climas de incertidumbre que sirven para promover regímenes autoritarios y menos democráticos” (BBC).

 

COMENTARIO

Hoy se habla mucho de la inmunidad del rebaño, que aún no se sabe cuánto tiempo dura y no se habla, prácticamente nada, del rebaño ciego y dominado, que son las multitudes controladas por sistemas y protocolos de prevención.

 

Normas y protocolos en una sociedad organizada

En una sociedad bien organizada existen normas y protocolos que ayudan y fomentan la libertad de los ciudadanos.

Esto ocurre cuando las carreteras están bien asfaltadas y señalizadas, las veredas anchas y seguras, los mercados y las tiendas bien diseñados y por lo tanto seguros, cuando no hay contrabando, ni plagios, ni productos adulterados, cuando las construcciones están bien hechas y no presentan ningún peligro y los medios de transporte son modernos y cómodos, cuando los ciudadanos pueden desplazarse por las calles con seguridad y sin perder el tiempo, cuando hay postas bien equipadas en todos los barrios.

A los gobiernos y municipios, le corresponde esta tarea.

Malos protocolos que empeoran la vida social y la libertad de las personas

Resulta absurdo dar unos protocolos de desplazamiento en medio de un caos. Es como querer organizar un partido internacional de fútbol en un parque y con unos protocolos exigentes para que pueda darse el encuentro (no está cerrado, no hay graderías, no hay luz suficiente, hay cables sueltos, hay árboles, no tiene la medida adecuada, etc.).  

Hoy nos encontramos en un mundo con unas autoridades que quieren controlarlo todo aduciendo que es para la seguridad de la población. Antes de la pandemia se oían constantemente quejas de la burocracia de las instituciones estatales para los trámites administrativos. Todos hemos visto con asombro la lentitud de las obras, la dejadez de algunas autoridades y la gran corrupción.

Esas personas que se demoraron, que no supieron terminar las obras, que se enredaron en mil trámites burocráticos y que ingresaron a la corrupción, son, salvo honrosas excepciones, las que ahora dictan protocolos que limitan la libertad de los ciudadanos dando normas en asuntos que no les incumbe.

 

Rebaño ciego y sumiso

Evidentemente existe un gran rebaño de gente “fiel” a esos dictados de control,  que viven ciegos (no tienen información, ni saben a dónde hay que ir) y se han acostumbrado a que les digan lo que tienen que hacer y ellos se lo repiten a los demás. Viven engañados y dominados por un sistema degradante que continúa funcionando sin que nadie lo pare.

Por otro lado pareciera que alguna “mano negra” estuviera dictando unas instrucciones para que las cosas sigan así. Mantener a una población distraída y limitada, con esperanza en una salida futura, sería una magnífica ocasión para que, al conseguir un control general de todos, unos pocos decidan la suerte de las grandes mayorías.

Se promete la libertad quitando la libertad. Es la gran mentira universal que quiere conminar al mundo a vivir un nuevo orden, con promesas que son más bien amenazas. Ahora presentan sus proyectos con una cara bonita y poco a poco se notarán las verdaderas intenciones, como en el cuento de la Caperucita; no era la abuelita sino el lobo feroz que lo destroza todo. Cuando llegue el destape, será muy tarde.

En estos tiempos de pandemia estamos siendo espectadores de la existencia de un rebaño ciego y dominado por unas fuerzas de control. Hoy vuelve a tener prioridad el grito de ¡libertad! Para nosotros y las siguientes generaciones. Son las personas libres las que pueden ser responsables para salir adelante en el país y en el mundo. (P. Manuel Tamayo)

jueves, 22 de octubre de 2020

 



Queridos amigos:

Ayer miércoles 21 de Octubre de 2020, hemos tenido el primer momento de oración para pedir por el Proyecto: "Película de Santo Toribio" Ha sido una reunión experimental: la primera piedra en nuestras peticiones que se multiplicarán en el futuro.

Las personas que deseen rezar pueden inscribirse en el WhatsApp: "Gr. Oración Sto Toribio" El anfitrión es el Sr. Félix Álvarez. Este grupo se utilizará solo para informar la hora de la oración proporcionando el ID para entrar. 

Por ahora, se ha quedado en rezar 15 minutos, una vez a la semana: miércoles de 8.00 a 8.15 pm.

Las personas que deseen informarse del proyecto, sugerir algo o comunicarse con nosotros lo pueden hacer a través de este sistema, entrar al blog (Blogger): <peliculasantotoribio.blogspot.com>



Les queremos informar que la Productora ha tenido contacto con Pablo Moreno, Director de Cine español y Juan Manuel Cotelo de la productora "Infinito más uno" de España. Pronto se tendrá con ellos y con otras productoras internacionales una conversación para hablar de un posible convenio con sus empresas.

Les seguiremos informando.

Atentamente

P. Manuel Tamayo

miércoles, 21 de octubre de 2020

 

PROHIBICIONES Y LIBERTADES

“Una prohibición es un obstáculo para realizar o abstenerse de una conducta, que debía estar alejada por ser contraria a la moral, a las buenas costumbres, a las normas morales” (Diccionario).

La mayoría de las prohibiciones son fijadas por el Estado a través del Poder Judicial, encargado de sancionar las leyes. Estas normas jurídicas indican qué se puede hacer y qué no en el marco de una sociedad. Algunas cuestiones se convierten en algo prohibido con el paso del tiempo. Así, fumar en ciertos lugares está ahora prohibido. Lo prohibido, por último, puede asociarse a lo que se hace o se difunde sin consentimiento de alguien involucrado, (Wikipedia).

 

COMENTARIO

Cuando era chico aparecía en la cartelera de los cines, que traían los periódicos, la censura de las películas que se exhibían.

Las prohibiciones eran de acuerdo a la edad: “prohibido para menores de 14 años”, “prohibido para menores de 16 años”, prohibido para menores de 18 años” y “prohibido para menores de 21 años, no recomendable para damas”

En todos los cines había una persona que controlaba los accesos a las localidades y si dejaba entrar a una persona a una película que no era para su edad, le podía caer una severa multa.

A las casas de juego no podían entrar los menores de edad. La televisión era muy limpia, no había “nada subido de tono”, que yo recuerde.

 

La autoridad de los mayores

A las personas mayores se las respetaba y se creía lo que decían. Los maestros eran los que sabían y no se les podía contradecir, el policía era cercano y protegía realmente a la población. Había confianza y respeto por la autoridad en general.

En esas décadas de los años 1950, 1960 se cuidaba más el vestido de las personas, tanto los hombres como las mujeres. Ellas iban bien arregladas y muy femeninas, los hombres casi de etiqueta, el terno y la corbata se usaban mucho, también en los colegios.

A nadie se le ocurría vestir a los niños como adultos, ni a los adultos como niños. No existía el unisex en las modas. Había, se puede decir, una urbanidad y una disciplina que ahora ya no existe.

Los hombres cuidábamos de las mujeres y los mayores de los menores. La esperanza de vida no era tan alta, los ancianos eran pocos y solían llamar la atención. La mayoría fallecía en la década de los 60 años. Pasar los 80 era una excepción.

El ejercicio de la libertad

La libertad de los niños y de los adolescentes consistía en el cuidado que tenían los padres, los profesores y las autoridades para que no cometieran excesos y cuidaran sus horarios. Las fiestas terminaban a una hora prudente, los chicos se acostaban temprano, almorzaban y comían sentados en la mesa con sus padres y hermanos. En los juegos se interactuaba, no existían los electrónicos ni los teléfonos celulares.

Los adultos eran libres para tomar las decisiones oportunas. Las mujeres confiaban en los hombres y ellos las protegían y las cuidaban con esmero. Todo se aprendía en casa, los hijos varones tenían que cuidar de las hijas mujeres.

A nadie se le pasaba por la cabeza lo que ahora se entiende por machismo o feminismo. En la familia, viviendo unas normas de disciplina, nunca nos sentimos presionados o que faltara la libertad. Si funcionaban bien las cosas en la casa todos estaban felices.

En esos años a nadie se le ocurriría limitar la libertad de los adultos mayores. Al contrario las canas eran veneradas y lo que pudieran decir o hacer era muy valorado por los más jóvenes.

 

Desbarajuste existencial

Hoy, en estos temas de respeto, se ha sacado el “pie del plato”. Vivimos en un desbarajuste existencial. Los enemigos de la familia procuran dividirla sacando como bandera la “independencia” como signo de libertad. Se le dice a la mujer que se libere, que no debe ser “esclava” en su casa para criar y educar hijos, que ella debe salir a la calle con los mismos derechos que los hombres.

Se le cuenta a la mujer que siempre ha sido persona de segunda categoría y que ya ha llegado la hora de romper esquemas y establecer la igualdad entre hombres y mujeres. Se crea en ellas una desconfianza y una actitud de sospecha, como si alguien las persigue para acosarlas y quitarles su libertad y felicidad.

En algunos países occidentales se fomenta la eutanasia. Ya no se quiere contar con los adultos, se les saca del trabajo cuando cumplen la edad de jubilación y se les deja aislados sin más. Muchos se sienten olvidados y marginados. Se piensa que los adultos pueden ser una carga innecesaria para la economía del país.

 

¿Qué se puede hacer?

No se trata de establecer une regresión para volver al pasado, pero si es importante mirar el estilo de vida de los que nos han precedido. Hay muchas cosas que rescatar que ahora se han perdido. La familia tiene que recuperar su sitial, igual que las autoridades su prestigio. La escuela principal está en el hogar. Allí se aprende a vivir con honradez pensando en los demás, se aprende a no ser egoísta y a querer a los demás.

Los mayores tienen el deber de ser ejemplares para enseñarles con un prestigio adquirido a las siguientes generaciones hacer honrados y generosos. A decir siempre la verdad y a no mentir. Para que haya auténtica libertad debe estar presente la verdad. No se debe prohibir lo que es propio de la libertad con responsabilidad (P. Manuel Tamayo).

 

CUANDO SUENAN LAS CAMPANAS DE LOS TEMPLOS

“Las campanas son un instrumento bien conocido alrededor del mundo. Su sonido es inconfundible, sea cual sea el lugar. Casi todas las iglesias Católicas cuentan con un campanario, lugar donde se encuentran las mismas, y que son parte esencial del edificio religioso. El uso de las campanas aparece en la Iglesia Occidental, en el siglo VII y en la Oriental, parece que no se usaron antes del siglo IX, apareciendo las primeras campanas en Santa Sofía de Constantinopla (Historia de las campanas).

Al crecer el número de campanas, como así mismo el volumen de las mismas, se vio la necesidad de construir torres para colocarlas debidamente y para que la sonoridad de las mismas pudiera esparcirse más (Historia de las campanas).

Cuando usted y cualquier persona escucha las campanas de la Iglesia, usted interpreta que la Misa está por comenzar. Las campanas y el campanario siempre han identificado a las iglesias católicas. Usted puede reconocer si una iglesia es católica por su campanario y sus campanas. Las campanadas que tocan los templos se conocen como señales y se dan tres, la primera media hora antes del inicio de la celebración de la Santa Misa, la segunda un cuarto de hora antes y la tercera un minuto antes” (La Iglesia católica del Dios Vivo).

 

COMENTARIO

¿Quién no ha oído en su vida el sonido de las campanas de un Templo? En tiempos pasados era todo un lenguaje para anunciar distintos acontecimientos. A mi me impresionó de niño el repique lento de las campanas más grandes de la catedral de Lima anunciando la muerte del cardenal Guevara, un sonido distinto al que oíamos habitualmente cuando se tocaban para llamar a la Santa Misa. Cuando falleció San Juan Pablo II se oyeron en el Vaticano y en toda Roma las campanas que anunciaban su deceso.

 

Suenan las campanas que llaman para ir a Misa

Mi casa estaba en el centro de Lima a una cuadra de la Iglesia de la Recoleta, todos los domingos escuchábamos las campanas que nos llamaban para la celebración de la Santa Misa. La primera campanada nos ponía en alerta y nos preparábamos, después de la segunda ya había que salir para llegar puntual.

En todas las ciudades y pueblos del mundo donde había un templo católico, la gente era convocada por el sonido de las campanas para asistir a la Santa Misa.

 

Al Templo vamos para asistir a la Santa Misa

El acto central y más importante del templo es la celebración de la Santa Misa. Los templos han sido construidos con esa finalidad. El altar y el Sagrario son los lugares centrales y esenciales. En el Altar el sacerdote, en la Santa Misa, es el mismo Cristo, que predica la Palabra y en el momento de la consagración tiene el poder de Dios para que se produzca la transubstanciación, la conversión del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

Es el acontecimiento más importante de la tierra, la llegada de Dios al altar. Viene para cada uno de nosotros. Si le recibimos en la comunión estamos recibiendo al mismo Dios.

A eso se va al Templo. Las demás prácticas de piedad se pueden realizar en cualquier sitio. En la Santa Misa se confecciona la Eucaristía que es además el alimento para la vida eterna. Después de la comunión el sacerdote puede reservar en el Sagrario las hostias consagradas para la adoración de los fieles.

 

Dios, físicamente presente en el altar y en el Sagrario

Cuando al ingresar al templo vemos encendida la lámpara votiva, quiere decir que Dios está físicamente presente. ¡ES DIOS! No es un cuadro, ni una imagen, es el mismo Dios que está allí para recibirnos.

Es por eso que en el mundo entero se reclama la apertura de los Templos. Los sacerdotes saben de la necesidad que tienen los fieles de Dios y suelen estar disponibles para recibir en confesión a los que conscientes de sus pecados quieren limpiar su alma para recibir a Jesús.

Hace unos años me encontraba con unos seminaristas haciendo arreglos en la catedral del Cuzco para la ceremonia de la toma de posesión de Mons. Juan Antonio Ugarte que sería al día siguiente. Al terminar los arreglos nos pusimos a hacer la oración delante del Sagrario sin darnos cuenta que a esa hora se abría la catedral para el turismo. Los turistas que ingresaron al ver un puñado de gente mirar atentamente al Sagrario creyeron que se trataba de una obra de arte valiosísima y ellos también se quedaron allí contemplando. Nosotros rezábamos y ellos miraban la “obra de arte”

La finalidad de la apertura de los templos es para que todos puedan acudir a la Santa Misa y puedan recibir a Jesús Sacramentado para la fortaleza de sus almas.

Estas consideraciones que hemos hecho, en base al catecismo, que son esenciales para la vida cristiana, son muy fáciles de entender para que las autoridades, con los protocolos pertinentes para cuidarse del COVID, puedan permitir que se abran los templos; ¿tienen acaso otras razones para no hacerlo?  Si las hay, nos gustaría saber cuáles son… (P. Manuel Tamayo)

miércoles, 7 de octubre de 2020

 CUANDO SE ABRAN LAS IGLESIAS

“Ahora en el COVID-19 necesitamos reunirnos de nuevo como “comunidad”, como “ecclessia” en la casa del Señor. No en la “parroquia virtual”. Necesitamos reunirnos de nuevo en la iglesia y en el templo vivos de nuestro barrio. Respetando las medidas sanitarias. ¡Pero en la Casa del Señor. Amparados con su protección sanadora!” (Héctor Rodríguez Cruz)

COMENTARIOS

Forma parte de la prédica esencial del sacerdote exhortar a los fieles para que acudan a la Santa Misa todos los domingos y fiestas de guardar. Se les anima también para que se acerquen con frecuencia al sacramento de la confesión, instituido por nuestro Señor Jesucristo para el perdón de los pecados. En muchas prédicas y homilías se les pide a los fieles que sepan vivir la caridad en sus hogares con manifestaciones de cariño y muchos detalles, que no dejen de visitar a sus seres queridos, especialmente a los papás mayores y a los abuelos. Se les ruega que traten con mucho cariño a las personas más necesitadas, a los enfermos y que sepan ayudar a bien morir a los que se encuentran al final de su existencia.

 

Prohibiciones por el COVID

Con la pandemia se cerraron los templos en todo el mundo, los fieles no podían ir a la Iglesia para participar en la Santa Misa, recibir la comunión, tampoco para confesarse. No se podía visitar a los seres queridos que vivan en otras casas porque se prohibieron las visitas familiares y si alguien caía gravemente enfermo tampoco podía tener al lado la compañía de sus familiares, muchos se fueron de este mundo sin despedirse y sin una atención familiar adecuada.

 

¿Es un “triunfo” del diablo”?

Si miramos este cuadro pareciera que el diablo lo ha organizado todo para conseguir que la gente se aparte de los sacramentos y así poco a poco se aparten de Dios y que se vaya enfriando el trato familiar con las distancias entre los seres queridos sanos y enfermos. Según esta situación el diablo estaría frotándose las manos pensando que habría ganado para su redil a muchas personas.

 

Dios no pierde batallas y menos la guerra

Pero como Dios no deja solos a sus hijos, puso al alcance medios extraordinarios para que los fieles pudieran pasar, estos momentos de tribulación, siendo fieles al querer de Dios: rezando más y consiguiendo una unidad más sólida en sus familias. Dios alcanza estas gracias extraordinarias a los que están dispuestos a luchar, como es también en los momentos en los que no hay pandemia. La lucha es una constante de toda la vida. Un cristiano nunca puede bajar la guardia.

El buen propósito de las autoridades y de los médicos sería impedir que se multipliquen los contagios y que muera más gente. Es por eso que se dieron unas medidas de prevención.

 

Dios nos pide a todos fidelidad

La fidelidad es un compromiso de amor que implica luchar para permanecer en el bien que nos hace libres. Comprometerse con Dios es perseverar en el amor a Dios poniendo, como decía San Josemaría Escrivá: “todos los medios humanos, como si no existieran los sobrenaturales, y todos los medios sobrenaturales como si no existieran los humanos”  

El que es fiel permanece junto a Dios aunque esté encerrado en un calabozo, sabe que Dios nunca lo dejará. En la vida de los santos encontramos maravillosos ejemplos de conductas heroicas en momentos de adversidad, tortura y persecución.

 

Libertad para cuidarnos y cuidar

La fidelidad es también responsabilidad personal para poner los medios adecuados que son oportunos para cuidarse de los males que pueden atacar al cuerpo o al alma.

Los medios que el Señor ha entregado a la Iglesia para el cuidado de los fieles fortalecen y responsabilizan a las personas para que sepan cuidarse bien. Las personas que rezan y son piadosas no solo se saben cuidar ellos, sino que también son extremadamente cuidadosos con los demás, porque buscan, con Dios, el bien de los demás.

La Iglesia ha sabido manejar a las multitudes. Recordemos los viajes del Papa San Juan Pablo II por el mundo. Eran miles y millones reunidos y no pasó nada; mejor dicho, pasó mucho: las personas se fortalecieron, se sintieron libres, felices y agradecidas con la visita del Santo Padre. En nuestro Perú hemos tenido las multitudinarias procesiones del Señor de los milagros y las marchas pro-vida, que fueron también muy numerosas.

Acaso la Iglesia, con los fieles que acuden a las parroquias ¿no pueden manejar los protocolos para que la gente no se contagie en los templos? Cualquiera puede entender que el afán de ir a los templos a rezar es el de los cristianos que creen en el poder de la oración.

¡Dios sí puede detener la pandemia! ¡Quizá esté esperando que se rece más!  Hay una crisis mundial que afecta a todas las personas. La crisis también es espiritual, hay cristianos que han perdido la fe y otros que se han apartado de la Iglesia.

 

Lógicamente los enemigos de Dios no desean que se abran los templos. ¿por qué tanta demora? ¿se quiere arrinconar la religión?  Muchos enemigos se esconden en el “bosque” de la pandemia y aparecen como “responsables” y cuidadosos, pero su objetivo es otro. No podemos ser ingenuos.

 

Es urgente que los cristianos, que todavía no han rezado, comiencen enseguida.  Con la fuerza de la oración todo se va a solucionar.“El que pueda entender que entienda” (P. Manuel Tamayo)