martes, 17 de septiembre de 2019


EL PUEBLO ESCOGE A BARRABÁS

“¿A cuál de los dos quieren que les suelte?” Ellos respondieron: “A Barrabás.”  Pilato les dijo: “¿Qué haré entonces con Jesús, llamado el Cristo (Mesías)?” “¡Sea crucificado!” dijeron todos.  Pilato preguntó: “¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho?” Pero ellos gritaban aún más: “¡Sea crucificado!” (Mt. 27, 15 – 26).

“Se denomina opinión pública al conjunto de consideraciones propias de la población que tiene un conjunto relevante de coincidenciasEn no pocos sitios se busca, que circulen algunas ideas específicas, generalmente complacientes en lo que respecta al orden de las cosas. No obstante, estos intento han demostrados ser ineficaces en el largo plazo; con el paso del tiempo, las opiniones generalizadas terminan filtrándose, sobre todo si los resultados esperados no se condicen con la realidad” (Definiciones).

“El lavado de cerebro es una estrategia psicológica, por la que los caudillos obligan a someter las creenciasconductapensamientos y comportamiento  de unas personas, con el propósito de ejercer sobre ellos reconducciones o controles, políticasmorales y cualquier otro tipo de influjo” (Wikipedia).



COMENTARIO

La verdad no es consecuencia de la democracia. La voluntad de la mayoría puede estar equivocada y mucho más cuando se utilizan diversos sistemas de manipulación para persuadir al pueblo para que se incline hacia determinada postura.

Hoy asistimos a un verdadero bombardeo de mentiras con disfraces de honestidad propaladas por los que quieren manejar a las multitudes para tener poder. Como dice el refrán “no es el amor al chancho sino al chicharrón”

En los ambientes relativistas del mundo contemporáneo es fácil influir en las grandes mayorías. No se necesitan ideas, basta el ejercicio reiterativo de actitudes voluntaristas, que realmente suelen ser grotescas o de “brocha gorda” pero es lo que ahora se estila como conducta habitual. Lo podemos observar en el lenguaje soez y zafio que se utiliza en las películas y en la vida diaria, en la arrogancia de muchos entrevistadores de la televisión que se creen dueños de la verdad y maltratan a sus invitados poniendo en tela de juicio su honorabilidad. No hay más que escuchar a determinados fiscales y jueces que buscan sobresalir hundiendo y haciendo sufrir más a los que acusan.  En muchos ambientes brillan por su ausencia las virtudes humanas.


La escalada de la mentira
Como la verdad no interesa demasiado sale a relucir como norma el consenso de la decisión política del momento.

Demás está decir que los medios no sacaron en primera plana a la marcha más grande que hubo en el Perú y en todo américa: la marcha a favor de la vida y sin embargo en primera plana apareció, agrandada, la meliflua marcha: “ni una menos”

De la Iglesia solo sale lo que puede producir escándalo y no se dice nada de  las múltiples actividades de promoción social que hay en todo el país y que funcionan con el sacrificio de personas generosas.

Los periodistas quieren, y defienden con las uñas, la libertad de expresión. Si realmente se diera la libertad para todos, las cosas estarían bien. Pero si ellos defienden solo su propia libertad, haciendo creer que todos la tienen, sería una canallada.

Esto ocurre también con algunas autoridades que dicen respetar la libertad, sin embargo ellos son los que ponen los parámetros para que las cosas se hagan de acuerdo al querer de ellos.

Hay libertad cuando cada persona puede sentirse libre de verdad. A la verdadera libertad acompaña una agradable sensación que se agradece mucho, porque uno se siente muy bien, sin ataduras.

El que conquista la libertad ya no la quiere perder, porque significa la conquista de un bien que lo hace mejor y lo capacita para amar.

Las autoridades y el pueblo que condenan a Jesús pierden totalmente la libertad para ellos, se esclavizan con sus propias decisiones motivadas por el odio. En cambio los que están a su lado y lo acompañan en la Cruz, son los realmente libres.

Que las lecciones de la historia sirvan para que las mayorías no vuelvan a pedir que suelten a Barrabás y que condenen a Jesús (P. Manuel Tamayo)

martes, 10 de septiembre de 2019


DIÁLOGO DE SORDOS
La escasa inteligencia de la terquedad impositiva


Imponer es poner cargo u obligación a una persona” (Diccionario)

“El autoritarismo es el ejercicio de la autoridad que impone la voluntad de quien ejerce el poder en ausencia de un consenso construido de forma participativa, originando un orden social opresivo y carente de libertad y autonomía(Wikipedia).

“El abuso de poder es aprovecharse de la autoridad que se tiene para extorsionar a otra persona o entidad con el fin de cumplir sus propios intereses” (Diccionario).

“El “Diálogo de Sordos" es una locución que quiere dar a entender que hablan dos personas de posiciones opuestas sin escucharse, cada uno defendiendo su posición pero sin analizar lo que dice el otro. Irreconciliables” (Diccionario).

Falsear es alterar algo de modo que deje de ser auténtico o verdadero” (Diccionario).

Terquedad es la actitud de la persona que se mantiene en sus ideas, opiniones o deseos en contra de razones convincentes” (Diccionario).


COMENTARIO

Los que han buscado el poder para salir en las páginas de la historia equivocan sus planteamientos, que suelen están cargados de una tonta vanidad, que a la larga los complica para terminar muy mal. 
Además, estos personajes, que ahora son legión, persiguen la propia gloria personal dejando “heridos” y “muertos” en el camino. La mayoría terminan pagando una “factura” muy alta para lograr sus mediocres objetivos. La historia efectivamente los recuerda, pero como rufianes o corruptos.


El barullo de los discursos fatuos
Vivimos en un país donde la verborrea invade los foros y las plazas públicas, con encendidos discursos que mueven a los ingenuos, que también son legión. La credulidad está  a la orden del día en un país donde el nivel de educación es muy bajo. La gente se cree el cuento de los charlatanes que anuncian paraísos a cambio de votos para seguir medrando.

Los hay quienes flamean la bandera de la libertad y están atrapados con un libertinaje que los esclaviza. Otros hablan de la libertad de expresión cuando mienten y calumnian sin ningún escrúpulo para defender sus propios intereses, sin importarles la honra o la  fama de las personas y mucho menos que se diga la verdad.


Las grandes mentiras de los grandes
Autoridades mitómanas no deberían existir, pero hoy se están multiplicando por el exceso de permisividad que hay en nuestra sociedad. Se miente para subir y para ganar. Muchos, por el itinerario recorrido en competencias ególatras, tienen rabo de paja. No acusan para no ser acusados y así se cubren los entuertos generados en los contubernios para obtener prebendas. Es en definitiva una repartija compartida con las informalidades de un criollismo chabacano. Esta plaga se ha extendido y ahora nos encontramos con una verdadera pandemia.


El autoritarismo destructivo
Es penoso constatar en muchos, que tienen el poder, una conducta impropia que desdice completamente de la investidura que llevan y de la gran responsabilidad que tienen de llevar las cosas por un buen derrotero, para el bien de las personas.

Estos personajes usan su potestad para imponer lo que ellos quieren, pero al mismo tiempo hablan de libertad y de democracia, como si fueran los adalides de los mejores programas de desarrollo. Sus diálogos son peroratas que terminan en discusiones estúpidas que llevan al entrampamiento y a una parálisis total de todo el sistema. Es realmente un diálogo de sordos.

No fallan los sistemas, fallan las personas. Es un problema de educación. Cuando nos acercamos a los que llevan la batuta, en los programas educativos, nos quedamos espantados de lo que se está proponiendo a los educandos de hoy. Parece que todo está orquestado para corromper a la familia y destruir todo lo que edificaron en su momento, con mucho esfuerzo y cariño, personas notables que nos dejaron un legado que vale la pena revisar.

A los buenos educadores de hoy habría que decirles que no se queden en los sistemas, que se fijen más en las personas, que abran los ojos a la realidad, porque si no lo hacen seguirán “reventando cohetes” y todo seguirá igual. (P. Manuel Tamayo)



miércoles, 4 de septiembre de 2019


LA MANIPULACIÓN DE LAS MASAS
La ignorancia en la opinión pública

“Manipular hace relación a las personas que tienen “la habilidad” de emplear su carácter o su forma de ser para hacer que las demás personas piensen o actúen de la manera que ellas desean, haciendo valer más su forma de pensar y haciendo una especie de imposición, pero sin que los demás se den por enterados de las artimañas que están tramando. Lo que tiene de malo esta característica humana es que se deshumaniza al otro, pensando que se puede manipular a las personas a su gusto y antojo sin que esto tenga alguna consecuencia (Diccionario).

“Los argumentos de un manipulador parecen siempre, a primera vista, lógicos y morales. Habitualmente, utiliza pretextos tales como que la norma, el «buen comportamiento» que se debe tener en la sociedad o el grupo, sabiendo utilizar los puntos débiles de los otros, haciendo por ejemplo que se sientan ridículos, culpables o heridos en su pudor, lo cual los ubica o mantiene en una situación mental favorable a la manipulación”, (Wikipedia).

“El influjo mediático sobre la opinión pública puede ser político, sensacionalista o corporativo:  Influjo político o ideológico: Es un sesgo a favor o en contra de una postura ideológica o de un partido político. Es el tipo de sesgo más habitual en los medios de información generalistas. Está muy relacionado con lo que se conoce como línea editorial de cada medio. El influjo  sensacionalista es elegir noticias para su publicación, o informaciones sin contrastar, basándose en su capacidad para sorprender o llamar la atención de la audiencia, y no tanto en su valor informativo. Cuando un medio de comunicación hace uso abusivo de este sesgo se considera que es prensa amarilla. El influjo corporativo consiste en Informar de manera que complazca a los dueños del medio informativo o a sus intereses. También hay, lógicamente, un influjo publicitario noticias que satisfagan a los anunciantes del medio en cuestión” (Wikipedia).


COMENTARIO

En muchos lugares de nuestro mundo contemporáneo existen políticos y gobernantes que sustentan sus intervenciones y actuaciones diciéndoles a todos: “el pueblo lo quiere” “hacemos lo que el pueblo nos está pidiendo”, “el pueblo nos ha elegido” “representamos la voluntad popular”

Por otro lado observamos, y nadie lo puede negar, que el pueblo ha sido manipulado y engañado con mecanismos de poder. Los poderosos, que mueven el dinero, han sido capaces de crear historias muy bien elaboradas y bien sesgadas para que el pueblo crea en la rectitud y honestidad de determinados políticos, que usan habitualmente discursos que persuaden a las grandes mayorías, pero que llevan “gato encerrado”. Las “cortinas de humo” de hoy parecen un volcán en erupción.


El pueblo tarda en abrir los ojos
Como ha ocurrido muchas veces, después de mucho tiempo, (en ocasiones: años),  el pueblo empieza a darse cuenta de la realidad. Habían votado en las elecciones por lobos vestidos de oveja,  y a pesar de claras evidencias, muchos continuaban en la inopia con una actitud indulgente y a la vez ingenua.  
A pesar de sucesivas experiencias el pueblo tarda mucho en aprender, las historias se repiten y se vuelve a caer en lo mismo. Lo peor es que con el tiempo las mentiras se hacen cada vez más grandes y el daño se extiende por todas partes como un huayco que destruye por donde pasa.


Los cuentos de los poderosos
Políticos y mediáticos nos cuenta cuentos para poder gobernarnos y  adquirir del pueblo la “patente de corso” para sus grandes “negociados” que nos tienen esclavizados con sistemas corruptos que son una continua agresión para la ciudadanía en general.

Cuando las cosas no funcionan todo se paraliza y se cae en el caos más absoluto donde las grandes mayorías son las que siempre pierden con las ilícitas ganancias de unos pocos.

Muchos de los que ahora tienen “la sartén por el mango” son los que se han hecho con el poder entrando por la puerta falsa. No quieren soltar lo que creen que han “ganado” porque desean seguir teniendo más oportunidades para beneficiarse y buscan, por todos los medios, tapar sus ilícitas gestiones para que no aparezcan los entuertos; no tienen escrúpulos en ofrecer prebendas para que no los delaten y así poder gobernar con la complicidad de los que han recibido la “mermelada”. El destape sería para ellos: cárcel segura.

Son los que a menudo nos bombardean con extensas cortinas de humo para que no se vea la trampa que los beneficia y nos olvidemos de las triquiñuelas que han manejado para obtener el poder que sustentan. Lamentablemente en esas circunstancias siempre se producen situaciones donde justos caen por pecadores (P. Manuel Tamayo).