DIÁLOGO DE SORDOS
La escasa inteligencia
de la terquedad impositiva
“Imponer
es poner cargo u obligación a una persona” (Diccionario)
“El autoritarismo
es el ejercicio de la autoridad que impone la voluntad de quien ejerce
el poder en ausencia de
un consenso construido de forma participativa, originando
un orden social
opresivo y
carente de libertad y autonomía” (Wikipedia).
“El abuso
de poder es aprovecharse de la
autoridad que se tiene para extorsionar a otra persona o
entidad con el fin de cumplir sus propios
intereses” (Diccionario).
“El
“Diálogo de Sordos" es una
locución que quiere dar a entender que hablan dos personas de posiciones
opuestas sin escucharse, cada uno defendiendo su posición pero sin analizar lo
que dice el otro. Irreconciliables” (Diccionario).
“Falsear es alterar algo de modo que deje de ser auténtico o verdadero” (Diccionario).
“Terquedad es la actitud de la persona
que se mantiene en sus ideas, opiniones o deseos en contra de razones
convincentes” (Diccionario).
COMENTARIO
Los que han buscado
el poder para salir en las páginas de la historia equivocan sus planteamientos,
que suelen están cargados de una tonta vanidad, que a la larga los complica
para terminar muy mal.
Además, estos
personajes, que ahora son legión,
persiguen la propia gloria personal dejando “heridos” y “muertos” en el camino.
La mayoría terminan pagando una “factura” muy alta para lograr sus mediocres
objetivos. La historia efectivamente los recuerda, pero como rufianes o corruptos.
El barullo de los discursos fatuos
Vivimos en un país
donde la verborrea invade los foros y
las plazas públicas, con encendidos discursos que mueven a los ingenuos, que
también son legión. La credulidad está a
la orden del día en un país donde el nivel de educación es muy bajo. La gente
se cree el cuento de los charlatanes que anuncian paraísos a cambio de votos
para seguir medrando.
Los hay quienes
flamean la bandera de la libertad y están atrapados con un libertinaje que los
esclaviza. Otros hablan de la libertad de expresión cuando mienten y calumnian
sin ningún escrúpulo para defender sus propios intereses, sin importarles la
honra o la fama de las personas y mucho
menos que se diga la verdad.
Las grandes mentiras de los grandes
Autoridades
mitómanas no deberían existir, pero hoy se están multiplicando por el exceso de
permisividad que hay en nuestra sociedad. Se miente para subir y para ganar.
Muchos, por el itinerario recorrido en competencias ególatras, tienen rabo de paja. No acusan para no ser
acusados y así se cubren los entuertos generados en los contubernios para
obtener prebendas. Es en definitiva una repartija
compartida con las informalidades de un criollismo chabacano. Esta plaga se ha
extendido y ahora nos encontramos con una verdadera pandemia.
El autoritarismo destructivo
Es penoso constatar en
muchos, que tienen el poder, una
conducta impropia que desdice completamente de la investidura que llevan y de
la gran responsabilidad que tienen de llevar las cosas por un buen derrotero,
para el bien de las personas.
Estos personajes
usan su potestad para imponer lo que ellos quieren, pero al mismo tiempo hablan
de libertad y de democracia, como si fueran los adalides de los mejores
programas de desarrollo. Sus diálogos son peroratas
que terminan en discusiones estúpidas que llevan al entrampamiento y a una
parálisis total de todo el sistema. Es realmente un diálogo de sordos.
No fallan los
sistemas, fallan las personas. Es un problema de educación. Cuando nos acercamos
a los que llevan la batuta, en los
programas educativos, nos quedamos espantados de lo que se está proponiendo
a los educandos de hoy. Parece que todo está orquestado para corromper a la familia
y destruir todo lo que edificaron en su momento, con mucho esfuerzo y cariño, personas notables que nos dejaron un
legado que vale la pena revisar.
A los buenos
educadores de hoy habría que decirles que no se queden en los sistemas, que se
fijen más en las personas, que abran los ojos a la realidad, porque si no lo
hacen seguirán “reventando cohetes” y
todo seguirá igual. (P. Manuel Tamayo)
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