PENSAR BIEN ES RECORDAR CON AGRADECIMIENTO
“La nostalgia es ante todo una memoria cariñosa y agradecida, (Diccionario).
“La
nostalgia
es la añoranza del pasado, particularmente por una época o por un lugar
donde tuvimos buenas experiencias o que nos generan buenos recuerdos” (Diccionario).
“Gratitud es el sentimiento de
valoración y estima de un bien recibido, espiritual o material, el cual se
expresa en el deseo voluntario de correspondencia a través de las palabras o a
través de un gesto. Por ser un sentimiento, la gratitud no es una obligación” (Significados).
“La
palabra gratitud proviene del
latín gratitudo, término que a su vez se forma de la
raíz gratus, que significa 'agradable' y el sufijo tudo que
expresa cualidad. El sentimiento de gratitud no prescribe cuando la persona
corresponde, ya que esta percibe el bien recibido como incuantificable, eterno
o invaluable. Por ejemplo: "Siempre sentiré gratitud por la educación que
me dieron mis padres" (Significados).
“Hay
que desarrollar una conciencia de la temporalidad, que entienda el pasado como
herramienta para conocer el presente” (Revista de estudios sociales).
“Buena
memoria es
la capacidad que desarrolla una persona para vincularse con el pasado (con sus
recuerdos) de un modo que juegue a favor de su salud espiritual, emocional y
física. Buena memoria no significa negar los hechos de dolor. La buena memoria
te permite expresar el dolor y perdonar si es que ese sentimiento provino del
daño que nos provocó un tercero. Buena memoria es sinónimo de aprendizaje.
Puedes mirar hacia atrás y obtener enseñanzas que te permiten crecer. Ese
conocimiento te ayuda a cometer menos errores” ( Vid: Palabras
frescas).
COMENTARIO
Las
personas más listas son las que suelen tener buena memoria y recuerdan con
agradecimiento muchas cosas positivas de los que dejaron un legado ejemplar.
Son por lo tanto las que tienen una buena relación con el pasado histórico,
conociendo bien y valorando los hechos notables de los antepasados, en la vida
familiar y social.
Una
persona inteligente disfruta cuando aprende y conoce los sucesos de antaño que
dieron origen y vida a lo que hoy se vive en el presente. Conocer la historia y
situarse bien en ella, es signo de cultura, es además indispensable para vivir
con acierto en el presente.
Además,
el que recuerda con gratitud refleja una personalidad estable y un sentido
común persuasivo que destaca de un modo admirable. Suele ser una persona capaz
de sacar adelante proyectos humanos de envergadura con una direccionalidad
acertada.
Pensar
bien es disfrutar de los recuerdos, vivirlos y revivirlos muchas veces, con una alegría grande, reconociendo el valor de
personas entrañables de la historia.
La categoría humana de una
persona sincera que vive agradecida
La
serenidad de la gratitud por lo que se ha recibido genera un clima de libertad
que choca contra los muros artificiales de los que viven del cuento o de la
mentira, y que son habitualmente
ingratos, y en ocasiones turbulentos. A estos últimos les fastidia que se hable
del pasado y buscan minimizar o minusvalorar a las personas o a los hechos para
que no se mencione ni se tenga en cuenta lo que para ellos ya no debería contar.
El
que ama a su familia le gusta contar anécdotas y hechos simpáticos de sus
antepasados y los cuenta con verdadero cariño y agradecimiento.
El
que ama a su patria disfruta con la historia y admira a las personas que
destacaron por amor su país en los diversos campos.
El
que ama a Dios conoce la vida de Jesucristo, de la Virgen María y de los
santos, disfruta contándole a los demás las victorias ganadas de las vidas
ejemplares.
El que usa su inteligencia
para el bien es el más libre de todos
Es
más inteligente el que consigue ser libre comprometiéndose con la verdad y
situándose bien en los distintos ámbitos de las relaciones humanas. Nunca será
el oportunista que piensa solo en su propio beneficio y quiere destacar
trepando escalones a cualquier precio. Es falsa la libertad del ambicioso que
hace lobby para sus “negociados” y
busca que todos lo admiren.
Es
más inteligente el humilde que pone todo su empeño en ser útil para servir a
los demás sin buscar ninguna recompensa logrando con su conducta unas
relaciones de amistad sanas, nobles y honradas, sin engaños ni componendas, sin
diplomacias ni actitudes vanidosas, sin los altruismos de un protagonismo
egocéntrico.
Es
más inteligente y libre el que, pasando desapercibido,
interviene luchando en primera fila, dando la cara, haciendo el gasto, aunque
eso implique riesgo para él mismo, por las envidias y críticas, incluso de los
más cercanos.
Pensar
bien es recordar con agradecimiento que cada día es un don de Dios para que pueda
amar y se llena de emoción al comprobar cuando supo cultivar su amor, para
tener una riqueza interior más grande, que trasciende y hace felices a los
demás.
El
que siembra amor cosecha amor, los frutos de ven en las personas amadas que
reconocen la cercanía de una amistad sincera y están eternamente agradecidas (P. Manuel Tamayo).