miércoles, 28 de agosto de 2019


PENSAR BIEN ES RECORDAR CON AGRADECIMIENTO

“La nostalgia es ante todo una memoria cariñosa y agradecida, (Diccionario).

“La nostalgia es la añoranza del pasado, particularmente por una época o por un lugar donde tuvimos buenas experiencias o que nos generan buenos recuerdos” (Diccionario).

Gratitud es el sentimiento de valoración y estima de un bien recibido, espiritual o material, el cual se expresa en el deseo voluntario de correspondencia a través de las palabras o a través de un gesto. Por ser un sentimiento, la gratitud no es una obligación” (Significados).
“La palabra gratitud proviene del latín gratitudo, término que a su vez se forma de la raíz gratus, que significa 'agradable' y el sufijo tudo que expresa cualidad. El sentimiento de gratitud no prescribe cuando la persona corresponde, ya que esta percibe el bien recibido como incuantificable, eterno o invaluable. Por ejemplo: "Siempre sentiré gratitud por la educación que me dieron mis padres" (Significados).
“Hay que desarrollar una conciencia de la temporalidad, que entienda el pasado como herramienta para conocer el presente” (Revista de estudios sociales).

“Buena memoria es la capacidad que desarrolla una persona para vincularse con el pasado (con sus recuerdos) de un modo que juegue a favor de su salud espiritual, emocional y física. Buena memoria no significa negar los hechos de dolor. La buena memoria te permite expresar el dolor y perdonar si es que ese sentimiento provino del daño que nos provocó un tercero. Buena memoria es sinónimo de aprendizaje. Puedes mirar hacia atrás y obtener enseñanzas que te permiten crecer. Ese conocimiento te ayuda a cometer menos errores” ( Vid: Palabras frescas).


COMENTARIO

Las personas más listas son las que suelen tener buena memoria y recuerdan con agradecimiento muchas cosas positivas de los que dejaron un legado ejemplar. Son por lo tanto las que tienen una buena relación con el pasado histórico, conociendo bien y valorando los hechos notables de los antepasados, en la vida familiar y social.

Una persona inteligente disfruta cuando aprende y conoce los sucesos de antaño que dieron origen y vida a lo que hoy se vive en el presente. Conocer la historia y situarse bien en ella, es signo de cultura, es además indispensable para vivir con acierto en el presente.

Además, el que recuerda con gratitud refleja una personalidad estable y un sentido común persuasivo que destaca de un modo admirable. Suele ser una persona capaz de sacar adelante proyectos humanos de envergadura con una direccionalidad acertada.

Pensar bien es disfrutar de los recuerdos, vivirlos y revivirlos muchas veces, con una alegría grande, reconociendo el valor de personas entrañables de la historia.


La categoría humana de una persona sincera que vive agradecida

La serenidad de la gratitud por lo que se ha recibido genera un clima de libertad que choca contra los muros artificiales de los que viven del cuento o de la mentira,  y que son habitualmente ingratos, y en ocasiones turbulentos. A estos últimos les fastidia que se hable del pasado y buscan minimizar o minusvalorar a las personas o a los hechos para que no se mencione ni se tenga en cuenta lo que para ellos ya no debería contar.  

El que ama a su familia le gusta contar anécdotas y hechos simpáticos de sus antepasados y los cuenta con verdadero cariño y agradecimiento.

El que ama a su patria disfruta con la historia y admira a las personas que destacaron por amor su país en los diversos campos.

El que ama a Dios conoce la vida de Jesucristo, de la Virgen María y de los santos, disfruta contándole a los demás las victorias ganadas de las vidas ejemplares.

El que usa su inteligencia para el bien es el más libre de todos

Es más inteligente el que consigue ser libre comprometiéndose con la verdad y situándose bien en los distintos ámbitos de las relaciones humanas. Nunca será el oportunista que piensa solo en su propio beneficio y quiere destacar trepando escalones a cualquier precio. Es falsa la libertad del ambicioso que hace lobby para sus “negociados” y busca que todos lo admiren.

Es más inteligente el humilde que pone todo su empeño en ser útil para servir a los demás sin buscar ninguna recompensa logrando con su conducta unas relaciones de amistad sanas, nobles y honradas, sin engaños ni componendas, sin diplomacias ni actitudes vanidosas, sin los altruismos de un protagonismo egocéntrico.

Es más inteligente y libre el que, pasando desapercibido, interviene luchando en primera fila, dando la cara, haciendo el gasto, aunque eso implique riesgo para él mismo, por las envidias y críticas, incluso de los más cercanos.

Pensar bien es recordar con agradecimiento que cada día es un don de Dios para que pueda amar y se llena de emoción al comprobar cuando supo cultivar su amor, para tener una riqueza interior más grande, que trasciende y hace felices a los demás.

El que siembra amor cosecha amor, los frutos de ven en las personas amadas que reconocen la cercanía de una amistad sincera y están eternamente agradecidas (P. Manuel Tamayo).


martes, 20 de agosto de 2019


SOPLAR LA PLUMA

Soplar la pluma quiere decir apartar con el soplo algo, sin hacer mucho ruido, (Diccionario).

Solapearse es quitarse de en medio sin que los demás se den cuenta” (Diccionario)

“Entonces Jehová preguntó a Caín: ¿dónde está Abel tu hermano?  Y él respondió: No sé. ¿Soy acaso guarda de mi hermano” (Gen 4,9).

“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo”. (Lc 10, 30-32).

“El querer está a mi alcance, el hacer el bien, no. De hecho no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” ( Rom. 7:18-19).

Escabullirse es evitar con disimulo y habilidad una obligación o trabajo” (Diccionario).

“Viendo Pilato que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo; ¡allá ustedes!” (Mt. 27,24).


COMENTARIO

El que se esconde tras las “faldas de su madre” es el que no quiere afrontar las cosas porque piensa que no está preparado o porque no le toca.

Vivimos en una época de fugas y escondites donde muchos no quieren dar la cara ni pelear en primera fila. Lanzan a otros para que hagan el gasto, son realmente cobardes.

Los silencios y las justificaciones de los que juegan al perfil bajo se han multiplicado. La política de la no intervención parece ser la más prudente y es la más egoísta. Es la del que no se quiere mojar y que ni siquiera que le salpiquen. Es la del que se guarda para sí mismo y se llena de pecados de omisión, es la de los que se esconden y dejan sin resolver muchos asuntos, que claman al cielo, porque dicen que a ellos no les toca.

En nuestra sociedad son muchos los que se inhiben y no hacen obra ni tienen iniciativas de servicio y ayuda a los demás. Son muchos los que piensan que hacer es meterse en problemas y lo consideran peligroso. Muchos asuntos están entrampados por falta de valentía y decisión para encarar las cosas y resolverlas.

Muchos viven atrincherados en sus estuches y se sienten intocables. Los contubernios también están integrados por personas que se apoyan para vivir en una comodidad que no los comprometa demasiado en acciones sacrificadas que exigen generosidad y entrega.

Hoy es necesario defender los valores: la vida, la familia, la moral, las virtudes. Es imposible hacerlo con personas que no se atreven o que piensan que no les toca. “El infierno está lleno de bocas cerradas”  Urge utilizar los medios de comunicación para decir la verdad, sin ofender, y corregir lo que está desviado. Si no hablamos todos podemos caer en el hoyo y encontrarnos en el futuro esclavizados por la tiranía del odio y la venganza. 

En esta época no se puede “soplar la pluma” se necesitan voces valientes que sepan decir las cosas con claridad y vidas ejemplares coherentes que se puedan enseñar a los demás (P. Manuel Tamayo).


lunes, 12 de agosto de 2019


DEL ANÁLISIS A LA PARÁLISIS

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” (Mateo 23:23-24).

“La palabra meticuloso tiene su origen en el latín. Proviene de meticulosus, meticulosa, meticulosum utilizado como medroso y tímido, aunque también se utilizaba con el significado de miedoso. Se cree que este vocablo se formó a partir del sustantivo metus, metus  cuyo concepto es miedo, temor y por analogía con periculosus, periculosa, periculosum que significa peligroso, arriesgado” (Diccionario).

“La palabra escrúpulo tiene su origen en el término latín scrupulus que implica a aquella piedrita pequeña que se mete en el zapato, en tanto, es un término que se utiliza para referirse a aquella inquietud en el ánimo que es provocada por la duda respecto de algo o alguien, si es bueno, o si por el contrario resulta ser malo, si se trata de algo correcto o de algo incorrecto o si es verdadero o es falso” (Diccionario).

“Se dice que es puntillosa la persona minuciosa y concienzuda, a veces hasta la exageración, en lo que dice o hace” (Diccionario).

Fiscalizar es observar los actos de una persona para encontrar sus faltas” (Diccionario).

“La palabra control proviene del término francés controle y significa comprobación, inspección, fiscalización, o intervención. También puede hacer referencia a dominio, mando y preponderancia o a la regulación de un sistema. El control, es por otra parte la oficina, el despacho o la dependencia donde se controla” (Diccionario).

“El análisis es un examen detallado de una cosa para conocer sus características o cualidades, o su estado, y extraer conclusiones, que se realiza separando o considerando por separado las partes que la constituyen” (Diccionario).

“Exagerar es dar proporciones excesivas a una cosa, yendo más allá de los límites normales, justos o razonables, (Diccionario).

 “La burocracia es la organización o estructura que es caracterizada por procedimientos centralizados y descentralizados, división de responsabilidades, especialización del trabajo, jerarquía y relaciones impersonales. También se entiende por burocracia a la administración ineficiente por el papeleo y las formalidades, y a la influencia excesiva de los funcionarios en los asuntos públicos” (Diccionario).


COMENTARIO
Muchas cosas se traban y no salen adelante por las deficientes relaciones humanas que son consecuencia de una falta de virtudes y de cultura. Si algún día se consigue elevar el nivel cultural de la gente se desenredaran las trabas y los conflictos desaparecerán.

Cuando una sociedad se encuentra sumergida en un caos, donde abunda la crisis y la corrupción, la solución no está en una mejor organización sistemática, tampoco en un sistema de leyes que regulan la conducta. Por muchos análisis sociales que se hagan en base a estadísticas y que en el papel parezca todo claro, no llega la solución si las personas no mejoran.

El orden de una sociedad empieza por el orden de cada persona individual
Querer ordenar la sociedad o un hogar en base a la observancia de reglamentos con prohibiciones y multas es una pérdida de tiempo y una falta de respeto a la dignidad humana. Las personas no son ganado para arriar. Los “rompemuelles”  y las censuras no son la solución definitiva. La cantidad excesiva de procedimientos para los trámites no son más que síntomas de subdesarrollo donde todo se paraliza y se genera un atraso considerable.

Hoy vivimos en una sociedad paralitica por falta de categoría humana. Dejando de lado contadas excepciones, encontramos una legión de profesionales incompetentes que solo saben medrar para sus bolsillos y muchos de ellos buscan trepar, a como de lugar, para agarrar, si pueden, un cargo en la política que los lleve “más arriba” en sus beneficios y en su economía.

Lamentablemente, estas personas, de escaso nivel humano, son los que están haciendo ahora los análisis de las situaciones y sacan teorías para facilitar sus propios procedimientos. Usan las leyes y criterios variopintos como armas para derrotar a otros que consideran enemigos y ganar ellos. Estas personas, que llevan todo a la confrontación, son los que paralizan todo.

Desorientación global
Hoy muchos no saben a dónde se está yendo y lo que es peor no saben cómo ir.

Las señales del camino han sido cambiadas. Se da pase a lo que hace daño y se prohíbe lo bueno y sano. Esta locura irracional se ha convertido en una pandemia universal apoyada por poderes mediáticos que necesitan apoyo para subsistir y los obtienen de los gestores de esos negociados nefastos, que solo dan luz verde a los proyectos que le dan beneficios personales o de grupo.

En los análisis que hacen estos poderes enquistados, suele haber con mucha frecuencia “gato encerrado” y “cortinas de humo” para distraer a las mayorías que están recibiendo “gato por liebre” sin darse cuenta. La parálisis total es como un laberinto sin salida. Se ha perdido la coherencia y el sentido común. Solo se busca el apaño para salir de las coyunturas sin rasguños y como el suelo no está plano es imposible una construcción que perdure.

La “gasolina” para que el carro ande son las virtudes humanas que se resumen en el amor fuerte y ordenado con el deseo constante de hacer bien las cosas tratando muy bien a las personas. Para lograrlo necesitamos a Dios. Sin Él nada es posible y todo se distorsiona.

Con Dios no hacen falta tantos análisis, todo es sencillo y las cosas caminarían a buen ritmo. (P. Manuel Tamayo).


martes, 6 de agosto de 2019


ACIERTOS Y ANGUSTIAS DE UN CACHIMBO

“En el Perú se llama cachimbo al jovencito imberbe recién ingresado en la universidad que procede de un ambiente escolar” (Diccionario).   

“Imberbe es un adjetivo calificativo que proviene del latín imberbis, compuesto del prefijo in (sin) y barba (barba), significa joven y sin experiencia. El término hace referencia a un hombre púber o adolescente que carece de barba o que tiene poco pelo. La expresión suele extenderse en sentido figurado para designar a un tipo de hombre inexperto y novato debido a su juventud” (Diccionario).

“Temerario es el que piensa, afirma, decide o ejecuta sus acciones sin considerar sus consecuencias(Diccionario).


COMENTARIO

Salvo contadas excepciones el cachimbo suele ser un personaje inseguro y vulnerable. Nos referimos a un adolescente que acaba de salir del colegio y empieza a tener sus primeras experiencias como universitario. Muchos de ellos llegan sin saber cómo es el mundo de la universidad. Han dado el salto de un sistema escolar, donde los profesores están pendientes y han crecido protegidos “entre algodones”,  a otro sistema distinto donde nadie ve por ellos (hay excepciones), y deben contar con una responsabilidad que quizá todavía no la tienen.

Es normal que un cachimbo reciba un batacazo, el primer año o el segundo de sus estudios universitarios. Algunas universidades, dándose cuenta de estas limitaciones,  no le exige mucho en el primer ciclo y recién  en el segundo o en el tercero es donde le “ajustan las clavijas”
Es bueno tener en cuenta que en nuestro país se puede ingresar a la universidad desde los 15 o 16 años, cuando son todavía menores de edad a diferencia de Europa o USA donde los chicos empiezan sus estudios universitarios a los 18 años.


La comprensión y el apoyo de los papás
Los padres de familia deben tener en cuenta esta realidad para que no se asusten con los primeros resultados que tienen de sus hijos cachimbos: algunos jalan varias veces un curso, otros la pasan muy mal para mantenerse invictos, muchos quieren cambiar de carrera y otros piensan que la universidad no es para ellos.

A los chicos hay que formarlos bien antes de que ingresen a la universidad, que sepan lo que van a encontrar.  Es muy conveniente que los padres tengan los datos de las universidades donde piensan postular sus hijos, para poder ayudarles a discernir bien.

Puede ser que el chico no tenga una información adecuada y quiera ir a la universidad donde están sus amigos o a la que está de moda. Vale la pena dedicarle un poco de tiempo a este tema, para averiguar bien, y no dejar que vaya con los ojos cerrados o con los datos de la escasa información que circula, y que lógicamente no es completa.

Los papás no se deben molestar cuando el hijo, que sacaba unas notas excelentes en el colegio, trae desaprobados en los cursos universitarios.  Deben tener en cuenta que al chico le  puede venir bien la experiencia de un “fracaso” en el curso que no pudo superar. Llevarlo de nuevo es siempre positivo cuando le hace poner más esfuerzo de su parte para superarse y ganar en responsabilidad. Es muy bueno que el alumno aprenda a sacar de las caídas impulso. Toda persona puede caer, pero también se puede levantar.

El cachimbo debe encontrar en sus padres una gran confianza. La certeza de que el chico, pondrá más punche, para sacar adelante sus estudios. Las notas bajas no deben hundirlo, no es un desprestigio, es un reto y un estímulo para que se esfuerce más, no solo con el objetivo de subir sus notas, (no es lo primordial), sino de aprender bien la materia y lograr una buena relación con sus compañeros de estudio y con los profesores.

En el colegio los profesores eran los que tomaban la iniciativa de acercarse a los alumnos, en cambio en la universidad la iniciativa la deben poner los alumnos.

Los profesores de la universidad y los padres de familia deben saber darle al alumno el espacio de libertad que necesita para desarrollar su creatividad y mejorar sus relaciones con el prójimo, empezando lógicamente por la familia. Los estudios no deben aislar al estudiante, lo deben hacer mucho más comunicativo.


Espacios de libertad para la formación cultural y espiritual de los alumnos.
Esos espacios de libertad se consiguen con la confianza y no con procedimientos de control o fiscalización.

Las autoridades y profesores de la universidad deben ver la mejora de cada estudiante. El prestigio de la universidad es el de sus alumnos. Una buena universidad se cuida de conocer bien a cada alumno, con sus particularidades y circunstancias,  y no se limita a que los chicos que pasen por una “estructura” o sistema oficial sin más.

Es muy interesante cuando en la universidad organiza actividades para poder desarrollar las distintas habilidades de sus alumnos: artísticas, deportivas o culturales y lógicamente brindará espacios generosos para la investigación.

Espacios también para una adecuada formación espiritual, que debe ser siempre libre y respetada. Es un derecho que no se puede negar y menos una universidad que debe estar siempre abierta para que los alumnos puedan alcanzar sus metas con la anuencia y el apoyo de sus profesores y lógicamente de sus papás. (P. Manuel Tamayo).


viernes, 2 de agosto de 2019


EL ENORME CARIÑO DE UNA AUTÉNTICA    PATERNIDAD
“Cuando Jesús nos enseña el Padrenuestro, nos hace entrar en la paternidad de Dios y nos muestra el modo para entrar en el diálogo orante y directo con Él a través del camino de la confianza filial. Es un diálogo entre el papá y su hijo, de hijo con el papá” (Papa Francisco, Angelus, 28-VII-19).
“Muchas veces vamos por la vida como si hubiéramos llegado aquí por arte de magia, creyendo que todo lo obtenemos de nuestros padres es nuestro derecho. Quizás esa sea cierto hasta cierta edad; sin embargo, cuando ya tenemos conciencia de todo lo que nuestros padres hacen por nosotros, deberíamos actuar con más consideración y respeto hacia ellos. Por fortuna, a todos nos llega una edad donde -a la fuerza o por las buenas-, nos damos cuenta de cómo es la vida real de un ser humano. A algunas personas les llega con la mayoría de edad, mientras que otros se dan cuenta con un fuerte golpe de la vida” (Erika Patricia Otero).
“Los padres no son perfectos y no esperamos que lo sean. Es cierto que cuando somos niños idolatramos a nuestros padres, ellos son el reflejo de la persona que aspiramos llegar a ser; pese a eso, esa visión cambia cuando llegamos a la adolescencia y comenzamos a entrever sus fallas. Comenzamos a notar que muchas veces nos piden que hagamos cosas que ellos no hacen, que de vez en cuando nos mienten, aunque insisten en que seamos honestos con ellos. Es entonces cuando comenzamos a reprocharles sus fallas. A esa edad nos sentimos los dueños del mundo y creemos que jamás sintieron o pensaron como nosotros. Solo en la edad adulta nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos. Si, ellos no son perfectos; pero de hecho saben mucho más que nosotros tanto por su edad como por sus experiencias. Por eso, por todos sus dolores y sufrimientos es que tratan de que nosotros hagamos las cosas que ellos no hicieron, que no cometamos los errores que ellos cometieron; ellos desean que tengamos una vida que ellos no tuvieron”  (Erika Patricia Otero).
“Todo lo que tuviste y tienes lo debes a tus padres. Aunque te cueste reconocerlo o el orgullo no te lo permita, si tienes cierto grado de estudio o una mejor posición económica e incluso una familia más estable y una casa más bonita; todo lo debes a tus padres y te voy a decir la razón. Tus padres en primera te dieron la vida. Muchas veces se fueron a la cama agotados de cansancio tras cuidarte después de una enfermedad, dejaron de comprarse cosas que necesitaban para que tuvieras cubiertas tus necesidades. Además de eso, asumieron deudas increíbles para que fueras a estudiar esa carrera que deseabas, y aunque fuera algo que no querías estudiar lo hiciste porque de una forma u otra tenías la certeza que eso te iba a llevar a un mejor futuro. Lo quieras o no, estás en deuda”  (Erika Patricia Otero).
“Hay personas que no fueron cuidados por sus padres y en cambio fueron sus tíos,  abuelos, u otras personas los que vieron por ellos.  Son personas que dieron bondad, cuidado cariño, con todos los defectos que tenían. Personas a las que les debes mucho, no esperes a su muerte para decirle: «Gracias por todo». Ve a verlos, visítalos, abrázalos y diles cuanto les amas, hoy”  (Erika Patricia Otero). 

COMENTARIO
En los hogares donde el padre está presente y cercano a los hijos se sabe fácilmente lo que es el cariño paterno, que además es indispensable para el crecimiento armónico de una persona. Cuando falta el padre se hace muy difícil saber en qué consiste realmente ese cariño. Las personas que no ha recibido el cariño de su padre durante la niñez y la adolescencia tienen, salvo contadas excepciones, bastantes desventajas para comprender y saber en qué consiste la afectividad de un padre. 
Es muy penoso cuando el desarreglo de los padres afecta a la personalidad de los hijos en su formación afectiva. Esto sucede cuando los niños tienen un padre o una madre que expresan su egoísmo como si fuera amor. El deseo de posesión del hijo para su propia satisfacción, sintiéndose propietarios o dueños. Ese afán egoísta de los padres le quita todo el valor a la maternidad o a la paternidad.
El amor auténtico es oblativo, de entrega y de sacrificio. El sentimentalismo egoísta no es amor;  la persona que lo posee está impedida de saber lo que es un amor de entrega y de servicio, que respeta la libertad de la persona amada. Un padre o una madre egoísta puede que tengan una noción teórica de lo que es el amor de padres, pero no tienen la experiencia de la autenticidad amor, que es además una participación de la Paternidad divina.  
Sin una auténtica paternidad se crea en el hogar un vacío muy grande que es difícil de llenar y la persona que no ha recibido el amor de un padre suele quedarse afectada,  y le costará mucho entender en qué consiste el cariño paterno, limpio y ordenado.
En el cuarto mandamiento de la ley de Dios, honrar padre y madre, se nos recuerda la obligación que tenemos como personas de querer a nuestros padres y a las autoridades vigentes a pesar de sus limitaciones y errores. También se recuerda la obligación que tienen los padres y las autoridades de querer a sus hijos y a los súbditos. Toda persona debe vivir la caridad, amor a Dios y amor a los demás, en todo momento y más especialmente con las personas cercanas.
Cuando vivimos cerca de las personas nos fijamos con facilidad en los defectos y limitaciones. La sinceridad y honestidad no nos piden señalar los defectos calificando a esas personas que tenemos que amar. A todos nos toca amar a personas con grandes defectos y limitaciones.  Quien critica a las personas debe escuchar lo que dice el Señor en las Sagradas Escrituras: “antes de ver la paja en el ojo de tu hermano, repara la viga que hay en el tuyo”  La crítica y la calificación peyorativa habitual no suele ser de personas inteligentes y es más bien de personas que no han aprendido a querer.
El amor al prójimo empieza siempre por el cuarto mandamiento del decálogo. Hoy urge rescatar la filiación y la paternidad que parecen perdidas. (P. Manuel Tamayo).