DEL ANÁLISIS A LA PARÁLISIS
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!
porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de
la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin
dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis
el mosquito, y tragáis el camello!” (Mateo
23:23-24).
“La
palabra meticuloso tiene su origen
en el latín. Proviene de meticulosus,
meticulosa, meticulosum utilizado
como medroso y tímido, aunque también se utilizaba con el significado de
miedoso. Se cree que este vocablo se formó a partir del sustantivo metus, metus cuyo concepto es
miedo, temor y por analogía con periculosus,
periculosa, periculosum que significa peligroso, arriesgado” (Diccionario).
“La
palabra escrúpulo tiene
su origen en el término latín scrupulus que
implica a aquella piedrita pequeña que se mete en el zapato, en tanto, es un
término que se utiliza para referirse a aquella inquietud
en el ánimo que es provocada por la duda respecto de algo o alguien, si es
bueno, o si por el contrario resulta ser malo,
si se trata de algo correcto o de algo incorrecto o si es verdadero o es falso”
(Diccionario).
“Se dice que es puntillosa la persona minuciosa y concienzuda, a veces
hasta la exageración, en lo que dice o hace” (Diccionario).
“Fiscalizar es observar los actos de una
persona para encontrar sus faltas” (Diccionario).
“La palabra control proviene del término francés
controle y significa comprobación, inspección, fiscalización, o intervención.
También puede hacer referencia a dominio, mando y preponderancia o a la
regulación de un sistema. El control, es por otra parte la oficina, el despacho
o la dependencia donde se controla” (Diccionario).
“El análisis
es un examen detallado de una cosa para conocer sus características o
cualidades, o su estado, y extraer conclusiones, que se realiza separando o
considerando por separado las partes que la constituyen” (Diccionario).
“Exagerar es dar proporciones
excesivas a una cosa, yendo más allá de los límites normales, justos o
razonables, (Diccionario).
“La burocracia es
la organización o estructura que es caracterizada por procedimientos centralizados
y descentralizados, división de responsabilidades, especialización del trabajo,
jerarquía y relaciones impersonales. También se
entiende por burocracia a la administración ineficiente por el papeleo
y las formalidades, y a la influencia excesiva de los funcionarios en los
asuntos públicos” (Diccionario).
COMENTARIO
Muchas cosas se traban y no salen adelante por
las deficientes relaciones humanas que son consecuencia de una falta de virtudes
y de cultura. Si algún día se consigue elevar el nivel cultural de la gente se
desenredaran las trabas y los conflictos desaparecerán.
Cuando una sociedad se encuentra sumergida en
un caos, donde abunda la crisis y la corrupción, la solución no está en una
mejor organización sistemática, tampoco en un sistema de leyes que regulan la
conducta. Por muchos análisis sociales que se hagan en base a estadísticas y
que en el papel parezca todo claro, no llega la solución si las personas no
mejoran.
El orden de una
sociedad empieza por el orden de cada persona individual
Querer ordenar la sociedad o un hogar en base a
la observancia de reglamentos con prohibiciones y multas es una pérdida de
tiempo y una falta de respeto a la dignidad humana. Las personas no son ganado para arriar. Los “rompemuelles” y las censuras no son la solución
definitiva. La cantidad excesiva de procedimientos para los trámites no son más
que síntomas de subdesarrollo donde todo se paraliza y se genera un atraso
considerable.
Hoy vivimos en una sociedad paralitica por
falta de categoría humana. Dejando de lado contadas excepciones, encontramos
una legión de profesionales incompetentes que solo saben medrar para sus
bolsillos y muchos de ellos buscan trepar, a
como de lugar, para agarrar, si
pueden, un cargo en la política que los lleve “más arriba” en sus
beneficios y en su economía.
Lamentablemente, estas personas, de escaso nivel humano, son los que
están haciendo ahora los análisis de las situaciones y sacan teorías para
facilitar sus propios procedimientos. Usan las leyes y criterios variopintos como armas para derrotar a
otros que consideran enemigos y ganar ellos. Estas personas, que llevan todo a la confrontación, son
los que paralizan todo.
Desorientación
global
Hoy muchos no saben a dónde se está yendo y lo
que es peor no saben cómo ir.
Las señales del camino han sido cambiadas. Se
da pase a lo que hace daño y se prohíbe lo bueno y sano. Esta locura irracional
se ha convertido en una pandemia universal apoyada por poderes mediáticos que
necesitan apoyo para subsistir y los obtienen de los gestores de esos
negociados nefastos, que solo dan luz verde a los proyectos que le dan
beneficios personales o de grupo.
En los análisis que hacen estos poderes
enquistados, suele haber con mucha frecuencia “gato encerrado” y “cortinas de humo” para distraer a las mayorías
que están recibiendo “gato por liebre”
sin darse cuenta. La parálisis total es como un laberinto sin salida. Se ha
perdido la coherencia y el sentido común. Solo se busca el apaño para salir de las coyunturas sin rasguños y como el suelo no
está plano es imposible una construcción que perdure.
La “gasolina” para que el carro ande son las
virtudes humanas que se resumen en el amor fuerte y ordenado con el deseo
constante de hacer bien las cosas tratando muy bien a las personas. Para
lograrlo necesitamos a Dios. Sin Él nada es posible y todo se distorsiona.
Con Dios no hacen falta tantos análisis, todo
es sencillo y las cosas caminarían a buen ritmo. (P. Manuel Tamayo).
No hay comentarios:
Publicar un comentario