lunes, 12 de agosto de 2019


DEL ANÁLISIS A LA PARÁLISIS

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” (Mateo 23:23-24).

“La palabra meticuloso tiene su origen en el latín. Proviene de meticulosus, meticulosa, meticulosum utilizado como medroso y tímido, aunque también se utilizaba con el significado de miedoso. Se cree que este vocablo se formó a partir del sustantivo metus, metus  cuyo concepto es miedo, temor y por analogía con periculosus, periculosa, periculosum que significa peligroso, arriesgado” (Diccionario).

“La palabra escrúpulo tiene su origen en el término latín scrupulus que implica a aquella piedrita pequeña que se mete en el zapato, en tanto, es un término que se utiliza para referirse a aquella inquietud en el ánimo que es provocada por la duda respecto de algo o alguien, si es bueno, o si por el contrario resulta ser malo, si se trata de algo correcto o de algo incorrecto o si es verdadero o es falso” (Diccionario).

“Se dice que es puntillosa la persona minuciosa y concienzuda, a veces hasta la exageración, en lo que dice o hace” (Diccionario).

Fiscalizar es observar los actos de una persona para encontrar sus faltas” (Diccionario).

“La palabra control proviene del término francés controle y significa comprobación, inspección, fiscalización, o intervención. También puede hacer referencia a dominio, mando y preponderancia o a la regulación de un sistema. El control, es por otra parte la oficina, el despacho o la dependencia donde se controla” (Diccionario).

“El análisis es un examen detallado de una cosa para conocer sus características o cualidades, o su estado, y extraer conclusiones, que se realiza separando o considerando por separado las partes que la constituyen” (Diccionario).

“Exagerar es dar proporciones excesivas a una cosa, yendo más allá de los límites normales, justos o razonables, (Diccionario).

 “La burocracia es la organización o estructura que es caracterizada por procedimientos centralizados y descentralizados, división de responsabilidades, especialización del trabajo, jerarquía y relaciones impersonales. También se entiende por burocracia a la administración ineficiente por el papeleo y las formalidades, y a la influencia excesiva de los funcionarios en los asuntos públicos” (Diccionario).


COMENTARIO
Muchas cosas se traban y no salen adelante por las deficientes relaciones humanas que son consecuencia de una falta de virtudes y de cultura. Si algún día se consigue elevar el nivel cultural de la gente se desenredaran las trabas y los conflictos desaparecerán.

Cuando una sociedad se encuentra sumergida en un caos, donde abunda la crisis y la corrupción, la solución no está en una mejor organización sistemática, tampoco en un sistema de leyes que regulan la conducta. Por muchos análisis sociales que se hagan en base a estadísticas y que en el papel parezca todo claro, no llega la solución si las personas no mejoran.

El orden de una sociedad empieza por el orden de cada persona individual
Querer ordenar la sociedad o un hogar en base a la observancia de reglamentos con prohibiciones y multas es una pérdida de tiempo y una falta de respeto a la dignidad humana. Las personas no son ganado para arriar. Los “rompemuelles”  y las censuras no son la solución definitiva. La cantidad excesiva de procedimientos para los trámites no son más que síntomas de subdesarrollo donde todo se paraliza y se genera un atraso considerable.

Hoy vivimos en una sociedad paralitica por falta de categoría humana. Dejando de lado contadas excepciones, encontramos una legión de profesionales incompetentes que solo saben medrar para sus bolsillos y muchos de ellos buscan trepar, a como de lugar, para agarrar, si pueden, un cargo en la política que los lleve “más arriba” en sus beneficios y en su economía.

Lamentablemente, estas personas, de escaso nivel humano, son los que están haciendo ahora los análisis de las situaciones y sacan teorías para facilitar sus propios procedimientos. Usan las leyes y criterios variopintos como armas para derrotar a otros que consideran enemigos y ganar ellos. Estas personas, que llevan todo a la confrontación, son los que paralizan todo.

Desorientación global
Hoy muchos no saben a dónde se está yendo y lo que es peor no saben cómo ir.

Las señales del camino han sido cambiadas. Se da pase a lo que hace daño y se prohíbe lo bueno y sano. Esta locura irracional se ha convertido en una pandemia universal apoyada por poderes mediáticos que necesitan apoyo para subsistir y los obtienen de los gestores de esos negociados nefastos, que solo dan luz verde a los proyectos que le dan beneficios personales o de grupo.

En los análisis que hacen estos poderes enquistados, suele haber con mucha frecuencia “gato encerrado” y “cortinas de humo” para distraer a las mayorías que están recibiendo “gato por liebre” sin darse cuenta. La parálisis total es como un laberinto sin salida. Se ha perdido la coherencia y el sentido común. Solo se busca el apaño para salir de las coyunturas sin rasguños y como el suelo no está plano es imposible una construcción que perdure.

La “gasolina” para que el carro ande son las virtudes humanas que se resumen en el amor fuerte y ordenado con el deseo constante de hacer bien las cosas tratando muy bien a las personas. Para lograrlo necesitamos a Dios. Sin Él nada es posible y todo se distorsiona.

Con Dios no hacen falta tantos análisis, todo es sencillo y las cosas caminarían a buen ritmo. (P. Manuel Tamayo).


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