lunes, 25 de abril de 2022

 LA INFORMALIDAD Y LOS CUARENTA LADRONES

“En lo que sigue se entenderá por sector informal el conjunto de las actividades productivas que no acatan, las regulaciones estatales en materias económicas, sanitarias o ambientales debiendo ceñirse a ellas. El desacato de las normas y regulaciones puede ser total o parcial. El sector informal incluye las actividades personales o empresariales y, por extensión, las personas o empresas que evaden tales normas pero no violan, por ello, el código penal; es decir, no son, per se, actividades delictivas; estas últimas usualmente se incluyen en la llamada “economía subterránea” (Daniel Mejía, Carlos Esteban Posada).

“La informalidad supone una asignación de recursos deficiente que conlleva la pérdida, por lo menos parcial, de las ventajas que ofrece la legalidad: la protección policial y judicial, el acceso al crédito formal, y la capacidad de participar en los mercados internacionales. Por tratar de eludir el control del estado, muchas empresas informales siguen siendo empresas pequeñas con un tamaño inferior al óptimo, utilizan canales irregulares para adquirir y distribuir bienes y servicios, y tienen que utilizar recursos constantemente para encubrir sus actividades o sobornar a funcionarios públicos” (Estudios económicos).

 

COMENTARIO

El objetivo de este artículo no busca hacer un estudio de las causas de la informalidad, ni tampoco las repercusiones económicas que pueda tener para el país.

Nos queremos referir únicamente al aspecto moral, porque la informalidad, en cualquiera de los campos es una limitación que impide el progreso y el desarrollo de las personas. Se puede decir, durante años y décadas que un país está subdesarrollado o llamarlo utópicamente “en vías de desarrollo” cuando todos estamos convencidos que jamás va a desarrollar si persiste la informalidad.

Se mire por donde se mire la informalidad es una gran limitación; sacarle partido o aprovecharse de ella para salir airosos, es como hacer fuego con papel. El problema de fondo no se resuelve si persiste la informalidad.

Cuando se le llama formalidad a la burocracia

Muchas veces se piensa que lo contrario a la informalidad es la formalidad, y no es verdad si se entiende a esta como una estructura rígida que no puede cambiar porque las leyes así lo mandan. Nunca un país puede ser estrictamente formal, dejaría de ser humano para muchas situaciones que no calzan con una estricta rigidez de controles absolutos y de un papeleo brutal, que todo lo paraliza.

La corrupción como consecuencia de la informalidad

Quedándonos en las situaciones de informalidad que son las que padecemos en la época actual y no podemos salir de ellas, estamos viendo que las consecuencias son una suerte de trampas y triquiñuelas que llevan directamente a la corrupción. Se generan contubernios y mafias que defienden intereses particulares, usando medios ilícitos que llevan a la mentira y al robo como actividades naturales que muchos consideran que son propias de la coyuntura actual y de la conducta de las personas que quieren sacar algo adelante.

Con ese modo de pensar se genera una mentalidad permisiva que da cabida en poco tiempo la “ley de la selva”, donde gana el más fuerte, el que tienen un mejor liderazgo, como también vemos en los grupos de hampones o delincuentes, que han crecido considerablemente en todos los sectores de la sociedad.

La informalidad es un cáncer social con metástasis que termina con la destrucción y la muerte.

Urge un orden social que lleve al progreso y a la modernización de la ciudad: calles con veredas y debidamente asfaltadas, basura recogida a tiempo, semáforos y señales de tránsito que funcionen bien y se tengan en cuenta, transportes modernos y cómodos, mercados grandes y espaciosos, todas las casas pintadas y bien arregladas, etc.

El orden empieza por uno mismo. Como decía San Josemaría: “guarda el orden u el orden te guardará a ti” Necesitamos que todas nuestras ciudades estén resguardadas por el orden, no solo el de la policía, sino el que pone cada uno. (P. Manuel Tamayo)

 

lunes, 11 de abril de 2022

 ¡SALVACIÓN! ¿del planeta, del país o del alma?

“Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos” (Papa Francisco, Laudato si, n. 14).

“Acabar con el actual consumismo insostenible, recuperar la biodiversidad que estamos perdiendo a pasos agigantados y afrontar de una vez el cambio climático son las tres prioridades que la Vicesecretaria General de la ONU considera imprescindibles para salvar nuestro planeta, del que advirtió se encuentra en un punto de inflexión sin precedentes” (Naciones Unidas).

“Queridos hermanos, expreso mi cercanía al querido pueblo del Perú, que está atravesando difíciles momentos de tensión social. Les acompaño con la oración y animo a todas las partes a encontrar, lo antes posible, una solución pacífica por el bien del país, especialmente de los más pobres, en el respeto de los derechos de todos y de las instituciones” (Papa Francisco, Mensaje al Perú del 10-4-22).

Dios envió a Jesucristo a este mundo para salvar tu alma. Jesús tomó tus pecados encima de sí mismo cuando sufrió y murió en la cruz del Calvario. Dios dio lo mejor del cielo como sacrificio por tus pecados. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5). Estas palabras, hablando de Jesús, se profetizaron muchos años antes de que él viniera a la tierra” (Después de la muerte).

 

COMENTARIO

¿Qué es más importante? ¿la salvación del planeta, del país o del alma? Son tres cosas distintas pero todas ellas le incumben al hombre y por lo tanto están relacionadas.

La finalidad correcta

El fín del ser humano es el Cielo. Si todo apuntara hacia el Cielo estaría bien el alma, el país y el planeta. Cuando se lucha para conseguir que el hombre quiera a Dios, lo estamos poniendo en disposición para que luche paralelamente por su país y por el mundo entero.

 

El peor enemigo es el pecado

El hombre que no lucha es el que causa destrozos en su país y en el planeta. Lo más importante del planeta son los seres humanos. Todo está hecho para que vayamos al Cielo.

El inmenso capítulo de la Redención tiene ese objetivo: conseguir que todos se salven.  Cristo ha venido para rescatar a los hombres de la esclavitud del pecado. El hombre lleno de pecados es el que contamina todo, ensucia el planeta y su propio país. Lo estamos viendo hoy: la suciedad ha aumentado. Urge llamar a Cristo para que haga una limpieza.

 

El ser humano está primero

Cuando se habla de ecología se pone demasiado el acento en la tierra, el mundo vegetal y el mundo animal. Ha crecido la sensibilidad de la gente en esos campos. Sin embargo no se tiene mucho en cuenta que el ser humano es parte de la ecología y por él hay que empezar.

De la limpieza del hombre depende todo lo demás. Solo Dios puede erradicar el pecado de cada persona y cuando lo consigue la persona crece en virtudes y defiende la limpieza y honradez de las acciones, con la propia vida y con el propio ejemplo.

El ser humano embadurnado de sus propios pecados está ciego y cree que la autonomía de sus decisiones es la ley que debe regir.

No se puede salvar el planeta, ni el país si no se salva antes al hombre.

La Semana Santa es una gran ocasión para reflexionar y conseguir que cada persona, al ver su propia vida, deje que Dios intervenga para erradicar lo malo y potenciar lo bueno. (P. Manuel Tamayo).

miércoles, 6 de abril de 2022

 FUNDAMENTOS Y FUNDAMENTALISMOS

“Actitud contraria a cualquier cambio o desviación en las doctrinas y las prácticas que se consideran esenciales e inamovibles en un sistema ideológico, especialmente religioso. "en los últimos años, el fundamentalismo musulmán ha tomado iniciativas políticas" (Diccionario) 

“De allí que los fundamentalismos sean dogmáticos, por su postura intransigente; fanáticos, por su militancia comprometida a toda prueba, y extremistas, debido a las consecuencias catastróficas que pueden acarrear las posturas irreflexivas, inflexibles e intransigentes de los grupos fundamentalistas, que son capaces de llegar a cometer actos atroces de terrorismo para imponer su doctrina. Asimismo, existen prácticas fundamentalistas asociadas a determinadas corrientes ideológicas, como las esbozadas en libros como Mi lucha, de Adolf Hitler, o el Libro rojo de Mao. Del mismo modo, se suelen calificar como fundamentalistas algunas doctrinas o sistemas de pensamiento asociados a la economía, la cultura o la filosofía para denotar su condición dogmática e inflexible” (Significados).

 COMENTARIO

En estos tiempos que vivimos decirle a alguien que es fundamentalista es prácticamente insultarlo, llamarlo retrógrado y hasta homofóbico, y muchas veces es solo porque defiende unos principios éticos que son propios del cristianismo.

Defender la vida, desde la concepción hasta la muerte, la unidad del matrimonio, la fidelidad de los compromisos poniendo siempre a Dios en primer lugar, es algo que ya no se debería hacer porque, según estas ideologías liberales, va en contra el ejercicio de la libertad humana.

Mentalidades no cristianas

Ha ido creciendo una mentalidad relativista y liberal, lejana a los valores cristianos según las enseñanzas de la Sagrada Escritura y del Magisterio de la Iglesia. 

Incluso algunos, que se llaman cristianos, porque han sido bautizados, piensan de ese modo, y creen que el cristianismo es solo para ayudar a las personas en los aspectos económicos y sanitarios y que lo demás es histórico, cambiante, y no vinculante para los tiempos actuales.

Parece que cada día son más las personas que ni leen, ni entienden las Sagradas Escrituras; muchos piensan que es un libro muy antiguo que ya no tiene vigencia y le piden a la Iglesia, que deje de lado esas doctrinas obsoletas y que se modernice, de acuerdo a las exigencias de los requerimientos actuales.

Los fundamentalistas no son cristianos

Los fundamentalistas son personas duras y tercas que insisten en determinadas ideologías para que todo el mundo las acepte. Son personas de pensamiento único, fanáticos, que quieren imponer las cosas.

Hay países gobernados por fundamentalistas. Las dictaduras que surgen del marxismo o socialismo y que restringen la libertad de las personas con todo tipo de controles y sumisiones.

También los sistemas que propagan una libertad absoluta con la autonomía de la conciencia y han perdido la noción objetiva de bien y mal. Ellos también buscan un consenso general rompiendo las leyes o los sistemas que consideran “moralistas”. Fomentan el libertinaje y no la libertad. Lo vemos en los grandes desórdenes que se producen en las costumbres y en la destrucción de la familia.

 Los fundamentos de un buen cristiano

El cristiano que está cerca de Dios es una persona amable, respetuosa, generosa, que vive de acuerdo a la verdad y está siempre dispuesta para ayudar a los demás para que sean libres y felices.

La Iglesia y todos los cristianos nos apoyamos en unos fundamentos básicos para poder ser libres y conseguir que la sociedad esté unida.

Los fundamentos del Cristianismo han marcado la historia de la humanidad a través de los siglos y la regla de oro es la Caridad: el amor a Dios y al prójimo, con la capacidad de perdón y la acción de gracias.

El cristianismo es una exigencia de amor, muy lejos del fundamentalismo, que está en el lado de los odios, la hipocresía y los maltratos continuos (P. Manuel Tamayo).