FUNDAMENTOS Y FUNDAMENTALISMOS
“Actitud
contraria a cualquier cambio o desviación en las doctrinas y las prácticas que
se consideran esenciales e inamovibles en un sistema ideológico, especialmente
religioso. "en los últimos años, el fundamentalismo musulmán ha tomado
iniciativas políticas" (Diccionario)
“De allí que
los fundamentalismos sean dogmáticos, por su postura intransigente; fanáticos, por
su militancia comprometida a toda prueba, y extremistas, debido
a las consecuencias catastróficas que pueden acarrear las posturas
irreflexivas, inflexibles e intransigentes de los grupos fundamentalistas, que
son capaces de llegar a cometer actos atroces de terrorismo para
imponer su doctrina. Asimismo, existen prácticas fundamentalistas asociadas a
determinadas corrientes ideológicas, como las esbozadas en
libros como Mi lucha, de Adolf Hitler, o el Libro rojo de
Mao. Del mismo modo, se suelen calificar como fundamentalistas algunas
doctrinas o sistemas de pensamiento asociados a la economía, la cultura o la
filosofía para denotar su condición dogmática e inflexible” (Significados).
En estos tiempos que vivimos decirle a
alguien que es fundamentalista es prácticamente insultarlo, llamarlo retrógrado
y hasta homofóbico, y muchas veces es solo porque defiende unos principios
éticos que son propios del cristianismo.
Defender la vida, desde la concepción
hasta la muerte, la unidad del matrimonio, la fidelidad de los compromisos
poniendo siempre a Dios en primer lugar, es algo que ya no se debería hacer
porque, según estas ideologías liberales,
va en contra el ejercicio de la libertad humana.
Mentalidades no
cristianas
Ha ido creciendo una mentalidad
relativista y liberal, lejana a los valores cristianos según las enseñanzas de
la Sagrada Escritura y del Magisterio de la Iglesia.
Incluso algunos, que se llaman
cristianos, porque han sido bautizados,
piensan de ese modo, y creen que el cristianismo es solo para ayudar a las
personas en los aspectos económicos y sanitarios y que lo demás es histórico, cambiante,
y no vinculante para los tiempos actuales.
Parece que cada día son más las personas
que ni leen, ni entienden las Sagradas Escrituras; muchos piensan que es un
libro muy antiguo que ya no tiene vigencia y le piden a la Iglesia, que deje de
lado esas doctrinas obsoletas y que se modernice, de acuerdo a las exigencias
de los requerimientos actuales.
Los fundamentalistas no
son cristianos
Los fundamentalistas son personas duras
y tercas que insisten en determinadas ideologías para que todo el mundo las
acepte. Son personas de pensamiento único, fanáticos, que quieren imponer las
cosas.
Hay países gobernados por
fundamentalistas. Las dictaduras que surgen del marxismo o socialismo y que
restringen la libertad de las personas con todo tipo de controles y sumisiones.
También los sistemas que propagan una
libertad absoluta con la autonomía de la conciencia y han perdido la noción
objetiva de bien y mal. Ellos también buscan un consenso general rompiendo las
leyes o los sistemas que consideran “moralistas”. Fomentan el libertinaje y no
la libertad. Lo vemos en los grandes desórdenes que se producen en las
costumbres y en la destrucción de la familia.
El cristiano que está cerca de Dios es
una persona amable, respetuosa, generosa, que vive de acuerdo a la verdad y
está siempre dispuesta para ayudar a los demás para que sean libres y felices.
La Iglesia y todos los cristianos nos
apoyamos en unos fundamentos básicos para poder ser libres y conseguir que la
sociedad esté unida.
Los fundamentos del Cristianismo han
marcado la historia de la humanidad a través de los siglos y la regla de oro es
la Caridad: el amor a Dios y al prójimo, con la capacidad de perdón y la acción
de gracias.
El cristianismo es una exigencia de
amor, muy lejos del fundamentalismo, que está en el lado de los odios, la
hipocresía y los maltratos continuos (P. Manuel Tamayo).
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