martes, 27 de diciembre de 2022

 EL ORO DE LA HONESTIDAD Y LA HONRADEZ

“La honestidad es un valor moral fundamental para entablar relaciones interpersonales basadas en la confianza, la sinceridad y el respeto mutuo Una persona que actúa con honestidad lo hace siempre apoyada en valores como la verdad y la justicia, y no antepone a estos sus propias necesidades o intereses. En este sentido, es una persona apegada a un código de conducta caracterizado por la rectitud, la probidad y la honradez” (Diccionario).


“En una persona honesta, incluso los actos más pequeños están regidos por la honestidad. Informarle al vendedor que se ha equivocado a nuestro favor con el cambio, devolverle al anciano el billete que se le acaba de caer sin notarlo, cumplir con nuestras obligaciones aun cuando nadie nos vaya a gratificar por ello, vigilar nuestras palabras en la medida en que estas puedan herir o afectar a terceros, guardar discreción ante aquello que lo amerite, ser prudentes en el manejo de nuestros recursos tanto económicos como personales, asumir la responsabilidad de nuestros errores, rectificar y corregir cuando sea necesario, ser leales y transparentes en nuestras relaciones con los otros; todo ello no es sino una breve enumeración del largo catálogo de acciones donde podemos manifestar activamente nuestra honestidad” (Diccionario).


“En este sentido, un individuo socialmente honesto se mantiene apegado a los principios del buen obrar en todos los actos que constituyen su interacción con los demás: en el trabajo, en el tráfico, en su comunidad, en sus estudios, ante el Estado; asimismo lo hará en su vida más íntima, en sus relaciones afectivas, de amistad y familiares; e igualmente en su vida interior, es decir, en aquellos aspectos de su vida que no está obligado a compartir con los demás, como sus sentimientos, sus ideas, sus gustos e intereses. Un individuo honesto, en definitiva, es ante nada honesto consigo y, por lo tanto, no se traicionará a sí mismo” (Diccionario).

 

COMENTARIO

Todos los peruanos tenemos el deber moral de ingresar a las minas de la honestidad y la honradez que abundan en nuestro país.

Hay mucha gente buena, de grandes cualidades, que está encerrada, bajo tierra, con un susto grande porque los que están en el candelero son avezados delincuentes e incluso terroristas que se dedican a robar y a matar.

Hoy todos debemos ingresar a los socavones para sacar a los valiosos y que sean ellos quienes lleven “la voz cantante” de los asuntos más importantes para que camine bien nuestra sociedad.

Solo se requiere la normalidad de las virtudes humanas, entre las que destacan la honestidad y honradez que se desprenden de la virtud cardinal de la Justicia, que consiste en la constante voluntad de darle a cada uno lo suyo.

Tenemos que llenar todas las instituciones del país con personas honradas y honestas, que no engañen, que sean transparentes y que quieran realmente servir sin buscar un provecho personal.

Es nuestro gran deseo al terminar el año 2022: descubrir el oro de las personas honradas y honestas.

Que podamos decir al finalizar el 2023 que los hombres y las mujeres del año son las personas honestas y honradas que están dirigiendo y encaminando los destinos de nuestro país por los caminos correctos del progreso y la equidad. 

Elevamos nuestra oración al Altísimo para que nos ayude a encontrar el oro de la honestidad y la honradez que nos hace ricos con las personas buenas que deben llevar las riendas de nuestro país. (P. Manuel Tamayo)

 

¡Bendiciones para el año que empieza! ¡Que los cambios nos ayuden a encontrar el camino correcto para la felicidad de todos!

¡Feliz 2023!

martes, 20 de diciembre de 2022

 AFRONTAR LA VERDAD

 “La verdad es la correspondencia entre lo que pensamos o sabemos con la realidad. La palabra, como tal, proviene del latín verĭtasveritātis” (Diccionario).

“Las verdades absolutas son las ideas o proposiciones que son ciertas para todas las culturas y todos los tiempos. En este sentido, las verdades absolutas son aquellas que podemos atribuir a la naturaleza y a determinados fenómenos o hechos, que son fijos, invariables, inalterables, así como también pueden se pueden atribuir a alguna significación trascendente, como las asociadas con la divinidad en ciertas religiones” (Diccionario).

“La verdad como podemos encontrarlo en los santos escritos bíblicos en Juan 15:26 nos dice “Pero cuando llegue el “Consolador”, a quien yo os enviare del Padre, el Espíritu de la verdad, el que procede del Padre, él dará testimonio de mi” vemos como en esta narrativa bíblica del evangelio de Juan como interpone al consolador al verdad como la persona que vendrá a dar verdad, esperanza, consuelo, auxilio a todo aquel que lo necesite sin medir. El verdad es aquel que apoyara incondicionalmente en cualquier tribulación o circunstancia difícil al más necesitado”, (Significado Bíblico)

 

COMENTARIO

Todo ser humano debe vivir de acuerdo con la verdad. La mentira corrompe siempre. El hombre mentiroso, si no se corrige a tiempo, termina siendo corrupto. Una sociedad en la que campee la mentira es una sociedad insegura y corrupta.

La verdad es necesaria e imprescindible para que se den buenas relaciones humanas. Toda persona necesita confiar para poder trabajar sin miedo y libremente. Quien sale a la calle necesita la seguridad en los lugares por donde se desplaza.

La delincuencia siempre es mentirosa y destructiva. Con el delincuente no se puede conversar, no está en condiciones para hacerlo porque tiene el firme propósito de robar y de hacer daño.

No puede existir democracia entre delincuentes. No se debe tratar con delincuentes, a ellos se les combate y se les procesa.

Con el delincuente arrepentido se puede empezar a conversar prudentemente, pero de ninguna manera se le puede confiar cargos de alta responsabilidad. Antes tendría que pasar por un período largo de verdadera recuperación.

Afrontar la verdad

A todo ser humano le toca afrontar la verdad y defenderla sin medias tintas ni ambigüedades. Todos tenemos que llamar a las cosas por su nombre. Se puede hacer con verdadera finura y delicadeza, respetando a las personas. La verdad no es grotesca ni tosca, tampoco agresiva y cruel.

El que habitualmente dice la verdad es una persona que sabe amar. La persona que vive de acuerdo con la verdad suele tener un criterio correcto y tino para decir las cosas.

Quien protege la verdad es discreto y sensato. No arma escándalos ni hace aspavientos. No tiene actitudes irónicas de maltrato y mofa, no hiere al prójimo y tiene una capacidad inmensa de perdón.

El que dice la verdad interviene, no se esconde, no tiene miedo, se involucra. No se asusta y no tiene escrúpulos para intervenir con argumentos claros y poder defender a una persona injustamente atacada.

Una persona que realmente quiere hacer el bien no se quita ni se amilana. Con la prudencia del caso, interviene en las redes o en los medios de comunicación con entereza y sin esconderse en el anonimato, no tiene pelos en la lengua y corre el riesgo de ser perseguido y calumniado por los enemigos de la verdad.

Cristo se involucra sin miedo para defender la verdad

El ejemplo más claro de defensa de la Verdad es Nuestro Señor Jesucristo, que fue perseguido, maltratado y sentenciado a morir entre los más grandes delincuentes, solo porque supo amar y defender la verdad.

Que fácil resulta vivir en la cobardía de no decir nada y quedarse encerrado para pasar desapercibido y así no tener problemas.

San Josemaría decía que “el infierno está lleno de bocas cerradas

Buscar la Verdad es buscar a Cristo, que Él pueda venir a nuestro corazón, a nuestra casa y a nuestro país. (P. Manuel Tamayo).

¡Felices fiestas de navidad y año nuevo!

 

 

miércoles, 14 de diciembre de 2022

 EXPERIENCIAS DE INGRATITUD

“La ingratitud es una forma de indiferencia y desprecio. Un egocentrismo tan exagerado que nos hace olvidar a aquellos que nos beneficiaron, que estaban con nosotros, que nos ayudaron. La ingratitud no reconoce el mérito de los demás o los favores que recibe, al contrario los ignora. La ingratitud es una forma de egoísmo” (Diccionario).

“Las actitudes ingratas producen cierta frustración o incluso una herida emocional en la persona” (Diccionario)

“La persona que es ingrata puede ser incluso con los parientes y amigos más cercanos, en ese caso, carece de suficiente empatía para ponerse en el lugar del otro” (Diccionario).

“Una persona ingrata defrauda a la otra porque con su actitud hiere las buenas intenciones de quien le ofreció su ayuda en algún momento” (Diccionario).


COMENTARIO

No todo lo que se siembra se cosecha. Existen semillas que empiezan a dar fruto y luego se detienen. El buen sembrador para por muchas etapas de ingratitud. El amor que se puso y que incluso aún se conserva, no siempre es correspondido. Muchos que reciben amor dan las espaldas a quien les amó de verdad y se olvidan prácticamente de él.

El dolor por la ingratitud nos ata a la Cruz de Cristo. Fue Jesús el primero en recibir, no solo el olvido de los que amó, sino también el desprecio y el odio.

 

El odio a Dios

¿Cómo se puede odiar al que más ama? Eso sucedió con Cristo. El pecado del hombre, si no se erradica al tiempo, causa verdaderos destrozos en la conciencia y en las acciones de los seres humanos. No en vano decía un filósofo que “el hombre es el lobo del hombre”.

Toda la Pasión de Jesús es el resultado de la miseria humana. El hombre pecador, si no lucha contra su pecado se vuelve miserable y sanguinario, su conducta termina siendo peor a la de un animal.

 

La deformación de la conciencia

Si no se forma la conciencia con la verdad y el bien procurando que el hombre ame a su prójimo con el orden de su corazón, este se rebela y se convierte en un traidor con unas ambiciones desproporcionadas y fuera del sentido común.

El que se ama desordenadamente a sí mismo y se endiosa, cree que todo el mundo le debe sumisión y que tiene derecho a exigir atribuciones a los demás. Pierde todo afecto ordenado, incluso a la propia familia, y busca convertirlos a todos en cómplices de las malas costumbres que ha adquirido.

Hay un refrán que dice “crea cuervos y te sacarán los ojos”. Así sucede con el vanidoso que se le dio la mano y se fue hasta el codo, jactándose de “logros” y conquistas obtenidas sin mérito alguno, en complicidad con quienes buscaban medrar, a como diera lugar, para sacar tajadas sustanciosas de los bienes ajenos.

Urge formar las conciencias

Estamos en un mundo donde ha estallado la crisis en la educación de las personas. Se miente, se roba, se maltrata. A nadie le importa la vida de los demás. Se vive con una absoluta indiferencia donde cada uno procura aprovecharse del otro para salir adelante y tener éxito en base a una complicidad de manipulaciones para obtener gollerías personales.

Urge parar para hacer una profunda reflexión y poner los medios para revertir estas situaciones que claman al Cielo. Urge una educación de calidad para formar la conciencia de las personas y lograr la armonía social que está faltando, donde la gente se quiera de verdad y velen unos por otros de una manera solidaria.

El educando que es querido para que sea bueno debe ser agradecido. La gratitud de una persona a su familia y a los que lo han querido de verdad no debería fallar, si se ha formado bien la conciencia. Una persona que ama bien reconoce los bienes y el cariño que ha recibido y aprende a corresponder con amor al amor. (P. Manuel Tamayo)

martes, 15 de noviembre de 2022

 EL QUERER Y EL DEBER

“Querer es un verbo que proviene del latín quaerĕre y que significa “tratar de obtener”. El término tiene diversos usos y aplicaciones. Querer es, por ejemplo, tener cariño o amar a alguien o algo“Hagas lo que hagas, siempre te voy a querer” (Diccionario).

“Se entiende por deber la obligación, compromiso o responsabilidad moral que le atañe a cada persona y que se basa en obrar bajo los principios de la moral, la justicia o su propia mentalidad. Es decir es aquello a lo que está obligado el ser humano, ya sea porque se le ha impuesto como una norma moral, legal, religiosa o simplemente por costumbre; y de no cumplir con estas normas legales podría este ser sancionado respectivamente de acuerdo como lo estipula la ley de esa jurisdicción que puede ser con prisión o con multas” (Diccionario).


COMENTARIO

El querer y el deber son dos términos esenciales de la conducta humana. Cuando se emplean bien, las relaciones humanas son óptimas y armoniosas. Toda persona tiene el deber de querer y acierta cuando conoce la realidad de lo que debe ser y de lo que son los demás, también en relación con la realidad.

Está claro que para querer hay que conocer, sin embargo, la causa de nuestro conocimiento no se dirige necesariamente a la inteligencia en primera instancia. Pascal decía que “el corazón tiene razones que el entendimiento no capta”, quiere decir que cuando se ama bien hay una gran libertad que permite darse cuenta de las cosas de una manera veloz. En estos casos es primero la captación o contemplación y después la explicación de la razón.

 Lo que se conoce por la fe

Otro campo de conocimiento es el que se tiene por medio de la fe. La misma definición dice que la fe es “creer lo que Dios nos ha revelado, no por la luz natural de la razón, sino por la autoridad de Dios que no puede engañarse ni engañarnos”  

Cuando hay fe se está teniendo una certeza de un conocimiento que ha llegado por una luz divina, por supuesto que interviene la inteligencia y la voluntad, pero hay que advertir que ese conocimiento no fue fruto de un razonamiento, lo que es propio del conocer.

Estas consideraciones son necesarias para entender bien el querer y el deber, que son dos funciones que el ser humano debe realizarlas con acierto.

Lo que se debe querer no necesariamente se conoce por el ejercicio de la razón; es más lo que más se debe querer es algo que supera nuestra razón y cuando se quiere se acierta, más que si hubiera sido algo razonable.

 La libertad falsa

El hombre de hoy reclama autonomía y pregona por todas partes la libertad como un derecho para hacer lo que quiera y que nadie le obligue a otra cosa. Él quiere decidir sin ninguna influencia. Este pensamiento está bastante limitado y está equivocado porque el ser humano debe querer lo que lo enriquece como persona y lo llena de libertad.

La independencia y la autonomía no son los que hacen libre al hombre. Es necesario conocer la realidad y cuando la miramos, nos damos cuenta que hay reglas que tenemos que cumplir para ser libres y esas reglas apuntan al bien (P. Manuel Tamayo).

 

domingo, 6 de noviembre de 2022

 SOBRE LOS MUERTOS LAS CORONAS

MISA DE DIFUNTOS 40 AÑOS   (Misa para familiares y amigos)                                                                                                              Homilía del P. Manuel Tamayo                                                                                                           Parroquia de San Josemaría                                                                                                                               5 de Noviembre del 2022

Hemos querido venir aquí, a la parroquia de San Josemaría, para rezar en este mes de noviembre, que es el mes de los fieles difuntos, por nuestros seres queridos, que ya no están con nosotros.

40 años

Este año se cumplen 40 años de celebraciones seguidas, que se iniciaron en 1982 con el fallecimiento de mi padre. Muchos familiares y amigos nos acompañaron, como ahora, en estas Misas de sufragio.

Y muchas personas, (familiares y amigos), que estuvieron rezando con nosotros por sus seres queridos, ahora ya no están sentados en las bancas, pero sí están en las listas, porque ya son fieles difuntos.

En un tiempo nosotros también estaremos en las listas, es ley de vida, y otros rezarán por nosotros para que podamos gozar de Dios en el Cielo.

Grato deber

Es un deber que tenemos como cristianos: rezar para que puedan gozar de Dios en la vida eterna. Como todos sabemos, para poder entrar en el Reino de los Cielos, tenemos que fructificar nuestros talentos aquí en la tierra y tener nuestras lámparas encendidas.

Dios nos pide ser virtuosos, y todas las virtudes nos llevan al Amor. Es el primer y principal Mandamiento, el Amor a Dios. Y cuando queremos a Dios de verdad, el corazón se hace grande y crece nuestra capacidad para amar a nuestro prójimo.

Muchos nos han querido

Cuando hemos recordado el amor de nuestros seres queridos por nosotros y nos hemos sentido realmente queridos por ellos, hemos pensado en el amor a Dios que ellos tenían.

Estamos aquí porque tenemos fe en Dios. La Santa Misa tiene un valor muy grande para nosotros y para nuestros seres queridos.

Estamos aquí con nuestro amor a Dios y nuestro amor a nuestros seres queridos.

Y cuando miramos un poco para atrás, cuando nuestros seres queridos estaban vivos, (nuestros padres, nuestros abuelos, el esposo, la esposa, los hermanos, los amigos).

Cuando les hemos visto a ellos querer a Dios, cada uno como era, con sus virtudes y sus defectos, no es cierto que aparecía en nuestra interioridad una sensación de seguridad y de alegría.

En cambio cuando no hemos visto, en algún ser querido, el amor a Dios y hemos visto más bien un cierto alejamiento, entonces queda en nosotros, que somos creyentes, una preocupación que nos impulsa a rezar más, con una oración llena de fe y de esperanza.

Además, ese ser querido que se fue, tiene la gracia de Dios de tener una familia que reza. Y ese es el objetivo que tenemos cuando venimos a pedir por ellos en esta Santa Misa. Somos una familia que reza, que tiene fe, que cree que nuestras oraciones las escucha Dios.

La muerte nos afecta a todos

La muerte nos afecta a todos, nadie se quiere morir, tenemos temor a la muerte, pero nadie la puede evitar y nadie puede tener experiencia de su propia muerte, pero si tenemos experiencia de la muerte de otras personas. Hemos visto muchos modos distintos de morir.

Vivencias frente a un difunto

Cuando alguien cercano fallece, todo se paraliza, se deja de trabajar, se interrumpe un viaje, o hay que hacer un viaje que no estaba previsto, todos vienen a ver, a saludar, a dar el pésame. Llegan las flores, las esquelas con el nombre del difunto, se siguen unos protocolos habituales en los días de velorio, antes de las exequias.

Son momentos de tristeza y dolor que vivimos siguiendo estrictamente los sistemas establecidos y las costumbres, de todo lo que se tiene que hacer en esos momentos.

Las horas van pasando y mientras se acercan los que nos vienen a dar el pésame, con unas palabras de aliento y apoyo, nosotros nos encontramos sumergidos en recuerdos del ser querido que partió, y en nuestra oración, difícil en esos momentos, le repetimos al Señor que lo tenga a su lado, que lo haga muy feliz.

Panegíricos y alabanzas

Todo lo que oímos en esos momentos de dolor: la prédica del sacerdote, las palabras de los familiares y amigos, son expresiones positivas que resaltan las cualidades y los logros del ser querido que partió y son a la vez un canto de esperanza con una gran confianza en la misericordia del Señor.

Siempre hemos oído decir: “sobre el muerto las coronas”

Todos hablan bien del que se murió. No hay muerto malo, es una expresión muy coloquial de nuestra sociedad que cobra mucho sentido después de que una persona fallece; siempre existe la tendencia de exaltar las virtudes, cualidades y logros del que partió y que ya no se encuentra con nosotros.

Diferencias de personas y costumbres

Los sacerdotes, que habitualmente estamos en estos momentos de dolor, observamos las costumbres, vemos las diferencias en los difuntos y en sus familias: distintas historias, distintas personas, distintas costumbres, distintos modos de morir, distintos modos de despedirse de un fiel difunto.

 

Sepultura cristiana

La Iglesia tiene una tradición y una liturgia para acompañar al ser humano en su etapa final, aquí en la tierra y luego cuando fallece. Hay oraciones para los que están en agonía y oraciones para los fieles difuntos.

La Santa Misa

La ceremonia más importante es siempre la Santa Misa, porque aquí se encuentra Dios. Cuando venimos a la Misa venimos a encontrarnos con Dios. A Dios que está en los Cielos. A ese Dios que le pedimos siempre por las personas que más amamos, a ese Dios que nos escucha y nos quiere.

A ese Dios volvemos a recurrir hoy para pedir por nuestros seres queridos difuntos.

Los panegíricos en las prédicas

Los sacerdotes, cuando se trata del fallecimiento de un familiar o de un amigo tendemos a hacer panegíricos en nuestras homilías resaltando las bondades y virtudes del fallecido, que indudablemente las tiene, pero las resaltamos, queremos que los demás las conozcan.

En esos momentos nos damos cuenta que todas las personas tienen un lado bueno y que ese lado bueno es bastante más grande que el que conocíamos, cuando estaba vivo.

También nos damos cuenta que tenemos muchas limitaciones para conocer y querer a las personas. Las limitaciones no nos dejan ver para amar como es debido a las personas, y nos quedamos siempre con una deuda de amor.

La falta de amor

Cuando fallece un ser querido y se le recuerda, nuestra conciencia nos hace ver que nos faltó amor y eso fue un obstáculo para poder hacer más por ellos. Y nos queda ese remordimiento: pude acercarme más, pude ayudarlo más, pude comprenderlo más, le tenía que haber hecho más caso, y no lo hice.

Además, mientras estamos en la Iglesia militante, en la tierra donde estamos viviendo, solemos ver antes “la paja en el ojo ajeno” y de allí se originan los conflictos, los alejamientos y las peleas que tenemos los seres humanos y algunas veces en el ámbito familiar.

Cuando ya no está

Las distancias también abren los ojos.

Cuando uno se va de su casa y está un tiempo fuera, desde lejos, se valora más que cuando se está al lado. Lo mismo sucede cuando muere un ser querido, hay un estremecimiento que nos hace reaccionar para ver la realidad.

Cuando alguien querido fallece se prende un reflector que nos hace ver con claridad dos cosas: la cercanía de Dios y las virtudes de nuestros seres queridos.

Al hablar de ellos, en esas circunstancias de dolor, no les estamos colocando virtudes que no tienen, más bien estamos descubriendo o redescubriendo las que tienen.

El amor es el que nos hace hablar bien, y eso es lo que tenemos que hacer siempre con el prójimo, hablar bien; siempre podemos encontrar cosas buenas en los demás, pero no debemos esperar a que se mueran para descubrirlas, deberíamos descubrirlas antes, para poder corresponder con amor al amor recibido.

La Iglesia siempre nos recuerda que no debemos juzgar al prójimo. Dejemos los juicios para Dios que es además misericordioso; es el que más sabe perdonar y el que más sabe amar.

A la vida eterna en el Cielo tenemos que llegar, allí nos encontraremos con Dios y con nuestros seres queridos que están en el Cielo. ¿cómo será ese día del reencuentro?.  Tenemos que luchar para poder llegar.

La Virgen siempre está

Ella nos limpia como todas las mamás para estar listos, con Ella vamos por el camino seguro, hasta el Cielo para toda la

viernes, 21 de octubre de 2022

 LA “LEGALIDAD”, UN DISFRÁZ DE HIPOCRESÍA

“El principio de legalidad es todo acto emanado de los Poderes Públicos deben de estar regidos por el ordenamiento jurídico del Estado y no por la voluntad de los individuos. El principio de legalidad emerge del Derecho Administrativo ya que limita el Estado en virtud de que sus actuaciones deben estar sometidas en el marco legal, es decir, la ley debe prevalecer sobre el interés individual, arbitrariedad del Poder Ejecutivo y Poder Judicial, abuso de poder e inseguridad jurídica” (Diccionario).

Leguleyada es aplicar leyes incorrectamente, de manera injusta o para beneficio de quien las aplica. Injusticia2 (Jergozo).

Leguleyada también es la aplicación o tratamiento torpe o inhábil de las leyes o el derecho. || Acción o procedimiento amañado o de mala fe al que el abogado recurre durante el proceso. || Extensión o enredo de un proceso con base en argucias” (Poder Judicial de Costa Rica).

COMENTARIO

Muchas veces los seres humanos se enfrascan en discusiones amparando sus argumentos en las leyes existentes y cuando vemos sus conductas y actitudes, nos damos cuenta que todo es una hipocresía.

Están en una guerra de acusaciones y de mentiras tratando de salir airosos porque la “ley” los ampara.

La ley es una disposición razonable encaminada al bien común y promulgada por las autoridades competentes. Las leyes son para las personas y no las personas para las leyes.

Las leyes sirven para la administración de la justicia y la justicia es una virtud que consiste en la constante voluntad de darle a cada uno lo suyo.

Si las leyes son para las personas, éstas son las que utilizan las leyes, y por lo tanto se requiere tener una conciencia recta y verdadera, que responda al bien, a la honestidad y a la verdad.

 

El mal uso de las leyes

Coger las leyes para justificar las componendas dándoles un enfoque para defenderse y derrotar al otro, es un empleo burdo y sucio que puede llevar a perjudicar a muchas personas y a toda una sociedad.

El bisturí y las normas médicas deben ser manejadas por un especialista, que usa esos instrumentos para lograr la salud del paciente; cualquiera no puede meterse en tan grave responsabilidad. Lo mismo con las normas e instrumentos de un avión.

Asistimos hoy a un espectáculo degradante y grotesco de “especialistas” que juegan con las leyes para ganar contiendas sin tener en cuenta la virtud de la justicia, el bien de las personas y de la sociedad.

Con la ley a “secas” se puede hacer mucho daño. Toda persona debe ser honesta y para eso tiene una conciencia y ésta debe apuntar al bien, a lo que es correcto y honrado.

 

Idoneidad de las personas

Cada persona tiene un recorrido, un itinerario o una hoja de vida. Nada puede escapar de los que se ha hecho o vivido en el pasado.

A un gran pecador se le puede perdonar si está totalmente arrepentido de lo que hizo, pero si no está arrepentido no se puede contar con él de ninguna manera.

Se debe vivir siempre de acuerdo a la verdad, a la sinceridad y a la honradez. Todo debe quedar claro y transparente.

Que las “leyes” no amparen a los corruptos para que sigan siendo corruptos.

Que las leyes amparen a las personas para que sean buenas y persigan el bien de todos. (P. Manuel 

jueves, 6 de octubre de 2022

 LA HOJA DE LA VIDA

“Se emplea currículum para referirse al conjunto de conocimientos y experiencias, laborales y académicas, que un individuo posee, en cuyo caso se denomina curriculum vitae” (Diccionario).

“Como curriculum vitae, locución latina que significa carrera de la vida, que también suele emplearse abreviada: C.V. o CV), se conoce el documento que recoge la información de índole personal (datos biográficos, residencia), educativa y formativa (académica, profesional) y laboral (experiencia, habilidades y conocimientos), que un individuo ha adquirido a lo largo de su vida, con el objetivo de servirle como presentación o requisito para postularse a un puesto de trabajo” (Diccionario).

 

COMENTARIO

Para postular a un trabajo se suele enviar el CV con los estudios realizados, las capacidades y las especialidades que se han adquirido y los puestos, encargos o trabajos realizados. Es algo que hace todo el mundo.

El autoelogio

Cuando uno lee el CV, ve todo lo bueno que presenta en candidato a un puesto. Algunos CV están acaramelados y adornados para que se vean mejor las cualidades y en otros se agregan, con exageración, algunas facultades o capacitaciones que están bastante infladas y no corresponden a la realidad. También nos encontramos con CV que son “puro floro” con falsedades que aparecen como reales y son mentira.

La hoja de vida

Cuando a alguien se le pide una hoja de vida, debería poner los datos que reflejan una auténtica preparación para lo que se busca.

Existen falencias que no tienen nada que ver con los estudios o los trabajos que se han realizado, como pueden ser las conductas agresivas en los ambientes familiares o laborales, o vicios, como la embriaguez, la misogamia, o la adicción a algunas drogas, o la simpatía con organizaciones criminales o movimientos de tendencia terrorista.

Preparación y coherencia de vida para ser autoridad

Cuando una persona se presenta a un cargo público, se coloca automáticamente en la vitrina de la sociedad. Todo debe ser transparente. Nada se puede ocultar. Si ocurrieron cosas en el pasado se debe evaluar si procede o no la admisión a un cargo, que exige no solo una responsabilidad, sino también una hoja de vida del pasado inmaculada.

Las condiciones para ser autoridad deben ser exigentes: hoja de vida que refleje una conducta limpia y coherente en la vida privada y pública, una capacitación profesional y cultural de buen nivel, además la experiencia profesional y social para el cargo que se quiere ocupar.

A los ignorantes, que no están capacitados por no tener una formación adecuada en los aspectos académicos, culturales y hasta morales, hay que respetarlos como personas y buscar que se esfuercen para ir creciendo y desarrollando sus cualidades para alcanzar las metas a las que puedan llegar; pero de ninguna manera se puede permitir que entren a puestos de responsabilidad, es un grave daño para ellos mismos y causan, muchas veces sin darse cuenta, situaciones deplorables y catastróficas para la empresa o la sociedad donde realizan funciones sin estar debidamente preparados.

Hace falta reglamentar, con sentido común, las condiciones que se requieren para los puestos de responsabilidad; el pueblo que elige no ve esas exigencias que son urgentes para que los candidatos sean idóneos. (P. Manuel Tamayo).

viernes, 30 de septiembre de 2022

 ELEGIR LA ENTREGA

“Elegir es seleccionar algo o a alguien con un cierto fin o para alcanzar un determinado objetivo” (Diccionario).

“Preferir a una persona, animal o cosa entre varias para un fin” (Diccionario).

“Entrega es persona, cosa o conjunto de cosas que se ponen en poder de otras” (Diccionario)  

“La entrega es un valor que llevamos a cabo esforzándonos al máximo para alcanzar nuestras metas, a través de nuestras capacidades y sentimientos” (Valores Humanos).

 

COMENTARIO

En los tiempos actuales se reclama mucho la libertad y el respeto a las decisiones personales. Se hace hincapié en la voluntad de querer y de elegir. Hay un rechazo a las presiones, nadie quiere sentirse obligado para tomar una decisión o hacer las cosas simplemente por cumplir sin que exista un querer verdadero.

Elegir confiando en el que sabe

Es bueno y saludable hacer las cosas queriéndolas de verdad, aunque nuestra capacidad de conocimiento no sea suficiente para entender los motivos de fondo.

Se puede desear algo aunque no se conozca bien. De hecho, cuando se elige una carrera son muy escasos los conocimientos que se tienen de la misma. Muchos se deciden porque les gusta lo que alguien cuenta sobre esa carrera, les parece interesante y basta eso para que la elijan; otros toman, en un curso de orientación vocacional, una batería de test para averiguar la capacidad que tienen para esa elección.

También se elige confiando en las personas buenas y en las que tienen una buena preparación. Los niños le preguntan a sus padres, los alumnos a sus maestros: Se elige al buen médico, al mejor mecánico, a la persona que está bien capacitada para un trabajo.

De todos modos, la elección debe ser personal. Cuando se elige libremente se asume también la responsabilidad que implica esa elección.

Los errores humanos y el perdón

A todos nos enseñan a ser responsable en nuestras elecciones, sin embargo, las equivocaciones son muchas y constantes.

Puede haber libertad en la elección y también se puede perder la libertad al elegir mal. Dice el refrán: “es de sabios rectificar”. De los errores se aprende cuando hay humildad y se admite la equivocación.

Las equivocaciones pueden tener consecuencias negativas para uno mismo y para los demás. La persona virtuosa también se equivoca, pero reconoce los errores y sabe pedir perdón. Las personas buenas piden perdón constantemente y tienen la voluntad de rectificar; en otras palabras: hay dolor por los errores (dolor de corazón) y ánimo de corregir (propósito de enmienda).

Se elige mal cuando falta rectitud de intención, y lo que se busca es el provecho personal o un negociado con complicidad. Es entonces cuando no se tienen en cuenta las virtudes y la honestidad de vida de las personas. Esas decisiones son deshonestas y propias de los corruptos.

Elegir la entrega

A lo largo de la historia hemos visto personas buenísimas que entregan su talento e incluso su vida por una causa noble. Tenemos el ejemplo de los héroes y de los santos. Son personas que no están pensando en su beneficio personal, sino en el bien de los demás, de su país o del mundo.

Una persona que se entrega, está dando lo mejor de sí para servir de verdad. La alegría y la libertad que conquistan es para todos los que se unen a esos ideales nobles, que exigen esfuerzo y sacrificio.

Los líderes de la honestidad y de la lealtad son los que están faltando en estos tiempos.

La corrupción generalizada ha contagiado a miles o millones en todo el mundo. Abundan personas con rabo de paja y no nos estamos refiriendo solo a las demandas o juicios, sino a la hoja de vida, a la trayectoria, a la conducta que tienen las 24 horas del día, también en sus hogares y en su vida privada.

El mundo necesita que se multiplique las personas que eligen entregarse y renunciar a sus éxitos personales por dar prioridad a una dedicación de servicio, para conseguir que la sociedad camine mejor y que todos puedan alcanzar las metas para vivir con dignidad y solvencia. (P. Manuel Tamayo).