ELEGIR LA ENTREGA
“Elegir es seleccionar algo o a alguien con un cierto fin o para alcanzar
un determinado objetivo” (Diccionario).
“Preferir a una persona, animal o cosa entre varias para un fin” (Diccionario).
“Entrega es persona, cosa o conjunto
de cosas que se ponen en poder de otras” (Diccionario)
“La entrega es
un valor que llevamos a cabo esforzándonos al máximo para alcanzar nuestras
metas, a través de nuestras capacidades y sentimientos” (Valores Humanos).
COMENTARIO
En los tiempos actuales
se reclama mucho la libertad y el respeto a las decisiones personales. Se hace
hincapié en la voluntad de querer y de elegir. Hay un rechazo a las presiones,
nadie quiere sentirse obligado para tomar una decisión o hacer las cosas
simplemente por cumplir sin que exista un querer verdadero.
Elegir
confiando en el que sabe
Es bueno y saludable
hacer las cosas queriéndolas de verdad, aunque nuestra capacidad de
conocimiento no sea suficiente para entender los motivos de fondo.
Se puede desear algo
aunque no se conozca bien. De hecho, cuando se elige una carrera son muy
escasos los conocimientos que se tienen de la misma. Muchos se deciden porque les
gusta lo que alguien cuenta sobre esa carrera, les parece interesante y basta
eso para que la elijan; otros toman, en
un curso de orientación vocacional, una batería de test para averiguar la
capacidad que tienen para esa elección.
También se elige
confiando en las personas buenas y en las que tienen una buena preparación. Los
niños le preguntan a sus padres, los alumnos a sus maestros: Se elige al buen
médico, al mejor mecánico, a la persona que está bien capacitada para un
trabajo.
De todos modos, la
elección debe ser personal. Cuando se elige libremente se asume también la
responsabilidad que implica esa elección.
Los
errores humanos y el perdón
A todos nos enseñan a
ser responsable en nuestras elecciones, sin embargo, las equivocaciones son
muchas y constantes.
Puede haber libertad en
la elección y también se puede perder la libertad al elegir mal. Dice el
refrán: “es de sabios rectificar”. De
los errores se aprende cuando hay humildad y se admite la equivocación.
Las equivocaciones
pueden tener consecuencias negativas para uno mismo y para los demás. La persona
virtuosa también se equivoca, pero reconoce los errores y sabe pedir perdón.
Las personas buenas piden perdón constantemente y tienen la voluntad de
rectificar; en otras palabras: hay dolor por los errores (dolor de corazón) y ánimo de corregir (propósito de enmienda).
Se elige mal cuando
falta rectitud de intención, y lo que se busca es el provecho personal o un negociado
con complicidad. Es entonces cuando no se tienen en cuenta las virtudes y la
honestidad de vida de las personas. Esas decisiones son deshonestas y propias
de los corruptos.
Elegir
la entrega
A lo largo de la
historia hemos visto personas buenísimas que entregan su talento e incluso su
vida por una causa noble. Tenemos el ejemplo de los héroes y de los santos. Son
personas que no están pensando en su beneficio personal, sino en el bien de los
demás, de su país o del mundo.
Una persona que se
entrega, está dando lo mejor de sí para servir de verdad. La alegría y la
libertad que conquistan es para todos los que se unen a esos ideales nobles,
que exigen esfuerzo y sacrificio.
Los líderes de la
honestidad y de la lealtad son los que están faltando en estos tiempos.
La corrupción
generalizada ha contagiado a miles o millones en todo el mundo. Abundan
personas con rabo de paja y no nos estamos refiriendo solo a las demandas o
juicios, sino a la hoja de vida, a la trayectoria, a la conducta que tienen las
24 horas del día, también en sus hogares y en su vida privada.
El mundo necesita que
se multiplique las personas que eligen entregarse y renunciar a sus éxitos
personales por dar prioridad a una dedicación de servicio, para conseguir que
la sociedad camine mejor y que todos puedan alcanzar las metas para vivir con
dignidad y solvencia. (P. Manuel Tamayo).
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