PRESTIGIO Y GARANTÍA DE PERSONAS BUENAS
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de
ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los
conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero
el árbol malo da frutos malos. No
puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado
y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los
conoceréis” (Luc. 6. 43 – 44).
“Se entiende por prestigio, la mayoría de las veces, lo mismo que por
“buena reputación”, es decir, una valoración pública positiva, producto de
la fama, la estima o los logros de una persona, un grupo de personas, una organización e incluso una nación. A estos,
por lo tanto, se les dice que son prestigiosos o prestigiosas” (Diccionario).
“Las buenas intenciones, la buena fe o la
bondad como de verdad se demuestran es con hechos, y no con palabras; las
buenas y bonitas palabras no bastan para acreditar unas supuestas buenas
intenciones ni una supuesta buena fe o bondad, todo lo cual sólo queda
verdaderamente acreditado mediante obras que demuestren sin lugar a dudas
aquello de lo que se presume (de lo que se presume diciendo cosas que dan una
apariencia de tener buenas intenciones, buena fe o bondad)”. (Marcelino Valero Alcaraz).
COMENTARIO
Para presentarse a un trabajo o a un
cargo público las personas suelen presentar un curriculum vitae o una hoja de vida, según los casos. Estos
documentos indican de forma sucinta los títulos, logros y experiencias del
interesado. Todos los cv son positivos para resaltar las excelencias del que
quiere lograr un puesto.
Al margen de esas presentaciones de
rigor solicitadas como requisito para un contrato o para ser admitido a un
cargo determinado, están los datos que se puedan recoger de personas allegadas
o del prestigio que el solicitante tiene en su ámbito familiar, profesional o
social.
Veracidad de los
documentos
Todos los documentos de presentación
deben ser objetivos y responder a la verdad para que, al que le toca escoger,
lo haga de acuerdo a los méritos reales del solicitante. Este criterio debe
prevalecer por el bien de todos.
Alteración y falsedad de
los documentos
En una sociedad informal, donde es evidente la crisis de valores,
los documentos que se presentan pueden estar fácilmente adulterados, o los que
escogen al candidato lo hacen de acuerdo a sus preferencias, algunas veces por
un grado de parentesco o de amistad y otras veces para pagar un favor, o porque
hay un ofrecimiento que los beneficia.
Cuando los puestos se escogen de acuerdo
a preferencias coyunturales, donde no cuenta la meritocracia sino, los favores,
tarjetazos y coimas, entonces tendremos unos funcionarios o trabajadores de
escaso nivel humano y profesional y con el tiempo de verán las consecuencias: conductas indecentes, desconocimiento de los
temas, tráfico de influencias, robos, asaltos y hasta muertes.
Personas honestas e
idóneas
Urge mejorar la selección de personas en
todos los niveles de la sociedad. Las obras buenas serán consecuencia de las
personas buenas.
Los buenos son los honrados,
responsables, trabajadores, que no buscan su provecho personal y están
dispuestos a sacrificarse por los demás para lograr el bien de todos y en todos
los campos: espiritual y material.
Son personas honestas, leales y fieles,
que luchan para tener un país unido, donde se trabaja para el progreso y
desarrollo de todos.
Señalemos los buenos ejemplo de las
personas que tienen un curriculum
limpio, que refleje la calidad de su vida, por haber conquistado las virtudes
necesarias para ser buenas personas y buenos profesionales.
No olvidemos lo que dice San Lucas en el
Nuevo Testamento: “Todo árbol bueno da buenos frutos… por sus
frutos los conoceréis” (Luc. 6, 43-44).
Es deber de todos conocer a esas
personas buenas, que están preparadas y son idóneas, para que ocupen los
mejores puestos en nuestra sociedad, (P. Manuel Tamayo).
No hay comentarios:
Publicar un comentario