jueves, 31 de octubre de 2019


EL DIABLO ESTÁ GANANDO LA PARTIDA

¡ pero más tarde perderá!

 “El diablo existe, sí, es verdad, y es nuestro mayor enemigo. Es el que trata de hacernos resbalar en la vida. Es el que pone malos deseos en nuestros corazones, malos pensamientos y nos lleva a hacer cosas malas, las muchas cosas malas que hay en la vida, para terminar en guerras” (Papa Francisco, Parroquia de Viterbo).
"El mundo está bajo el poder del diablo. Y junto con Satanás, muchos de sus profetas. Personas que la Biblia llama los falsos profetas. Falsos porque llevan a la mentira y no a la verdad"…"Estas personas existen tanto fuera como dentro de la Iglesia. Son fácilmente reconocibles: dicen que hablan en nombre de la Iglesia pero hablan en nombre del mundo. Exigen de la Iglesia que asuma los roles del mundo, y hablando así confunden a los fieles y llevan a la Iglesia a aguas que no son las suyas. Son las aguas del Maligno”, (Gabriele Amorth).
“…Diríamos que, por alguna rendija misteriosa – no, no es misteriosa; por alguna rendija, el humo de Satanás entró en el templo de Dios. (Paulo VI)
"Después del Papa, Satanás ataca a los cardenales, obispos y a todos los sacerdotes y religiosos. Es normal que sea así. Ninguno se debería escandalizar. Los sacerdotes, religiosos y religiosas, están llamados a una dura lucha espiritualEl demonio "usa" a los sacerdotes para culpar a toda la Iglesia. El demonio la tiene contra la Iglesia, quiere la muerte de la Iglesia porque ella es la madre de los santos. Combate a la Iglesia a través de los hombres de Iglesia, pero con la Iglesia no tiene nada que hacer” (Gabriele Amorth).
“La ideología de género es “demoniaca” y un “impulso mortal” que ataca a las familias… La ruptura de las relaciones fundamentales en la vida de la persona –a través de la separación, el divorcio o las imposiciones distorsionadas de la familia como la convivencia y las uniones del mismo sexo– es una herida profunda que cierra el corazón al amor que se dona hasta la muerte y que lleva al cinismo y a la desesperanza” (Cardenal Robert Sarah).

COMENTARIO
Nunca, y menos hoy, se puede cerrar los ojos a la realidad. Hay que llamar a las cosas por su nombre, más cuando el príncipe de la mentira (el diablo) se esconde o aparece como bueno y dadivoso.
Si hacemos un recorrido por todo el mundo podríamos afirmar que, en estos momentos, al menos con la mayoría, el diablo está ganando la partida. Los valores que son esenciales para la vida se están trastocando y muchos los han perdido.
Se están imponiendo, en nombre de la libertad, una sarta de antivalores, que el hombre rebelde los recoge como una novedad del sentir de la época, sin poder explicar la razón de su conveniencia. Se elige porque está de moda, porque es bacán, un bacilón…o porque es la bandera de protesta contra los valores que se consideran impuestos por la anterior generación. No es más  que la sinrazón de la estupidez, y así el demonio se frota las manos y gana la partida sin mayor esfuerzo.
Las grandes mentiras que utiliza el enemigo son creencias generales que parecen verdad y hay trampas, por ejemplo decir sin más: “haz lo que te gusta”, “eres totalmente libre, nadie te puede obligar”,  “el pueblo lo quiere”  “el pueblo decide” “debe haber libertad absoluta de prensa” “demuestra que no eres un ladrón” 
Está claro que en la vida muchas veces debemos hacer lo que no nos gusta y tendremos que obedecer en distintas circunstancias por ejemplo al médico, o las reglas de tránsito. Un pueblo que decide algo se puede equivocar, como cuando decidieron la ejecución de Jesucristo. Lo correcto es pensar bien y tratar bien a las personas y no maltratarlas acusándolas y acosándolas para que se defiendan, dejando de lado el principio de presunción de inocencia.
Las revoluciones
No está bien cuando se señalan los males del mundo y se incita a la violencia para cambiarlo todo con la promesa de un paraíso. Si observamos bien la historia podemos darnos cuenta de lo desastrosa que ha sido la lucha de clases impulsada por el marxismo.
Se parte de medias verdades y se las relaciona, o se las utiliza fuera de contexto, haciéndole creer a la gente que lo que se está afirmando está fundamentado y vale la pena defenderlo y apoyarlo cuanto antes. Se repiten una y otra vez los mismos argumentos con frases cortas o slogans hasta que cala en las grandes mayorías que las aceptan como si se tratara de grandes verdades que no se pueden negar.
Al diablo le interesa desestabilizarlo todo para que imperen los antivalores y poder multiplicar sembradores impuros del odio, que busquen el triunfo del mal sobre el bien para coger algo y beneficiarse, sin mayores méritos, “en río revuelto, ganancia de pescadores”. Actúan sabiendo que ser humano puede ser corruptible.

La penosa corrupción de algunos miembros del clero
A lo largo de la historia podemos ver cómo el demonio quiere introducirse en la Iglesia para destruirla. Entró primero en Judas, que era un apóstol, para conseguir la muerte de Jesús y luego, a lo largo de los siglos, en muchos otros que, como Judas, no supieron ser fieles a los compromisos que habían adquirido con Dios.
La Iglesia pide que se rece por los sacerdotes para que no se dejen ganar por alguna tentación que les quite la visión sobrenatural. 
El maligno busca convertir a los sacerdotes líderes sociales y hasta en agitadores que organicen, en nombre de Dios, protestas públicas que llevan a la violencia y al odio. Es penoso ver a sacerdotes que han perdido su identidad como hombres de Dios y se encuentran metidos, y muchas veces enredados, en conflictos humanos o en pecados torpes que originan escándalos que claman al Cielo.
Gracias a Dios la mayor parte de sacerdotes es fiel a su vocación y son verdaderos apóstoles para transmitir la palabra de Dios y administrar los sacramentos instituidos por nuestro Señor Jesucristo para ayudar a los hombres a vivir vida cristiana. De allí la extensión y crecimiento de la Iglesia a lo largo de los siglos. “La mies es mucha los obreros son pocos”  siempre serán pocos los obreros porque la mies es mucha.
Dios, a través de la Iglesia,  pide rezar para que “no falten obreros para la mies”, sabiendo que el diablo siempre está al asecho y nunca se toma vacaciones.

La ayuda de Dios
La misma Iglesia nos enseña, lo que la Sagrada Escritura nos advierte: que estemos prevenidos para no dejarnos llevar por el poder de las tinieblas. Dios le encarga a la Iglesia predicar su palabra con las advertencias que nos impulsan a cuidarnos y a poner los medios para no salirnos del camino.
Hay un Cielo, (vida eterna de felicidad), al que tenemos que llegar, pero el príncipe de la mentira pondrá todos los medios para que no lleguemos.
Cristo ha venido para rescatarnos y salvarnos. Le ayuda en el rescate de la humanidad la Virgen María, que es corredentora, Ella aplastará la cabeza del dragón y ganará la batalla al final. (vid. Apocalipsis).
Si estamos con Dios y aceptamos los medios que Él nos alcanza a través de la Iglesia: los sacramentos, las bendiciones, el agua bendita, el escapulario, el diablo no podrá hacernos daño y ganaremos la batalla contra el mal.  (P. Manuel Tamayo)   



miércoles, 23 de octubre de 2019


INQUINA A LA LEALTAD

“La inquina es una aversión, repulsión, oposición, tirria, encono, resentimiento, aborrecimiento o animadversión, sentimiento negativo de la persona o un rechazo que siente hacia alguien o algo por algún motivo o circunstancia, así mismo la mala voluntad o acción” (Diccionario).

“La lealtad es una virtud que consiste en la obediencia de las normas de fidelidad, honor, gratitud y respeto por alguna cosa o por alguien: una persona, gobierno, comunidad, etc.” (Diccionario).

“Lo opuesto a la lealtad es la traición, falta que comete una persona en virtud del incumplimiento de su palabra o infidelidad. La falta de lealtad describe a una persona que engaña a sus compañeros, familiares, y expone su propia honorabilidad” (Diccionario).
“La lealtad es un principio que básicamente consiste en nunca darle la espalda a determinada persona o grupo social que están unidos por lazos de amistad o por alguna relación social, es decir, el cumplimiento de honor y gratitud, la lealtad está más apegada a la relación en grupo. La lealtad es un cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor” (Diccionario).
“La lealtad implica ciertos valores morales y éticos. El valor de la lealtad radica en que una persona leal será respetada por el otro y generará confianza plena. Sin lealtad no es posible entablar una amistad o una relación a largo plazo” (Diccionario).


COMENTARIO

La lealtad es una virtud fundamentada en valores éticos que compromete a las personas a ser fieles de corazón. La persona leal actúa con honestidad y transparencia, no tiene doble discurso ni doble vida, persevera en lo que ha quedado aunque encuentre muchos obstáculos y dificultades. Se entiende que se compromete en causas nobles y apropiadas, que respetan las normas morales de las actuaciones y de los fines que se pretende.

La lealtad va unida a la sinceridad y a la alegría. Se disfruta con la verdad, que hace libre a la persona dándole una gran paz, y la capacita para ser inquebrantable en los compromisos adquiridos.
Ser leal con un amigo es luchar para cultivar la amistad y lograr que esta vaya creciendo de día en día. Un amigo es un tesoro porque no da la espalda. El amigo es el que está siempre, en las buenas y en las malas.

El amigo leal el que se preocupa que los lazos de amistad estén siempre asentados en las virtudes y por lo tanto en un deseo grande de que el otro sea bueno y honesto. El buen consejo del amigo se agradece siempre.

Complicidad no es lealtad
Cuando no se persigue el bien honesto la lealtad pierde su esencia y se convierte en complicidad. No es lo mismo tener un amigo que tener un cómplice. La complicidad se asienta en la mentira y en el encubrimiento. Es una suerte de acuerdo para lograr un mutuo beneficio de una manera impropia, con ocultamientos, trampas, o con una interpretación incorrecta de las mismas leyes. La complicidad crea grupos en conflicto que producen maltratos continuos, en cambio la amistad auténtica forma grupos unidos donde las personas se tratan bien y se ponen de acuerdo.

La lealtad social
En las empresas, las instituciones y en la misma organización política, la lealtad es imprescindible. Basada en los valores morales crece la amistad entre los que se comprometen y no la rompen nunca, siempre que se persigan unos valores nobles que mejoran a las personas. Se pueden tener distintas opiniones o ideas pero todo fluye con el diálogo sereno de quienes se valoran y respetan.

Por el contrario los cómplices juegan a ser leales; sus promesas no tienen un buen fundamento porque están pensando en sus propias ambiciones, presentan las cosas como si fueran los que “tienen la razón” y al mismo tiempo buscan culpables para justificar sus argumentos y conductas. Son los grandes engañadores. Los hay en los ambientes domésticos, en las instituciones y en la política. Hoy abundan y son legión.

Vivimos en el país de los trásfugas y de los traidores. Han expulsado a la lealtad de sus vidas. No quieren oír hablar de virtudes y de valores porque les da tirria.

Hoy, los que han roto sus compromisos, familiares, laborales, políticos, se presentan como los grandes héroes, como los adalides de los tiempos actuales.

Ellos son los que han roto las leyes morales y califican de retrógrados y homofóbicos a los que respetan las buenas costumbres y los compromisos de una auténtica lealtad.

Hay una inquina mundial hacia la lealtad. Está de moda ser traidor, se fomenta romper los compromisos y no comprometerse más. Se piensa que la libertad es ausencia de compromisos.

El ataque a las leyes
Las personas que atacan las leyes morales y viven como si estas no existieran, harán trizas a las otras leyes o reglamentos humanos. Buscarán antes que nada su propia conveniencia.

Cuando se pierde el respeto a la ley se pierde también el respeto a las personas y el ser humano se animaliza. La persona brutalizada patea siempre el tablero, quiere arreglar las cosas a caballazos y termina incendiando la pradera. No se da cuenta que está tirando un boomerang, que en poco tiempo caerá sobre él para hundirlo. La inmoralidad tiene la capacidad de hacer imbéciles a los seres humanos, incluso a los que se consideran más inteligentes.

Estamos viendo lo que está ocurriendo. Ya no hay tiempo para escandalizarse, es necesario poner los medios adecuados para recuperar las virtudes. El día en que la educación coja las riendas habremos comenzado a cambiar (P. Manuel Tamayo)

miércoles, 16 de octubre de 2019


LA AGNOTOLOGÍA EN LAS CONCIENCIAS LIGERAS

“La agnotología (del griego γνωσιςagnōsis, "desconocer") (griego γνωτος "desconocido"), y -λογία-logía.es el estudio de la ignorancia o duda culturalmente inducida, especialmente a la publicación de datos científicos erróneos o tendenciosos (Wikipedia).


COMENTARIO

Cuando la familia está en crisis es muy difícil formar las conciencias de los niños y de los adolescentes. Se agrava esta situación en un mudo relativista donde no hay claridad entre lo bueno y lo malo, peor cuando las ideologías liberales o marxistas (los extremos se juntan), rechazan la verdad objetiva para dar paso a una libertad absoluta donde la conciencia es totalmente autónoma, como si cada uno tuviera su propia ley.

Los juristas de la autonomía de la conciencia caen en un positivismo inhumano. Juegan e interpretan las leyes de acuerdo a conveniencias personales o políticas convirtiendo a la ley en un instrumento de injusticia contra el hombre. Aquí se aplicaría la consabida fácil “para el enemigo la ley”, deberíamos decir más bien: los enemigos son los que interpretan la ley para hacer daño dividiendo a las personas.


La etapa escolar en la vida de los seres humanos
El ámbito sagrado donde se debe formar la conciencia de los seres humanos es la familia, con la ayuda del colegio. En esas etapas de formación los niños deben aprender a querer el bien y rechazar el mal. No solo en los aspectos intelectuales o teóricos, sino fundamentalmente en los aspectos prácticos, cuando el niño ve el ejemplo de sus padres, maestros y autoridades.

Enseñar la teoría de la moral sin la práctica de la vida es un “saludo a la bandera” se convierten en criterios que se suelen decir pero que en la realidad nadie les hace caso. La gente se acostumbra a vivir a distancia de lo que se dice.  Esa herida, y la ausencia del sentido común en la educación, pueden fomentar el nacimiento de la hipocresía en los más jóvenes; es que se está viviendo como si fuera normal hablar de una manera y actuar de otra.

Muchas personas utilizan las frases y los criterios morales de una manera irregular, buscando antes que nada el beneficio personal. Organizar “obras de bien” para llamar la atención y que todos piensen que se está haciendo un beneficio a la colectividad; es una hipocresía. 

La sociedad está cargada de hipócritas que juegan a ser buenos sin ser buenos de verdad. Hoy los disfraces y las máscaras están a la orden del día en muchos ambientes que parecen ordenados y correctos, sin embargo no deja de haber “gato encerrado”


Los malévolos que viven de la ignorancia de los demás
Muchos “líderes” (políticos y autoridades) suelen hacer un “estudio de mercado” no para sacar a la gente de la ignorancia sino para utilizar esas limitaciones del pueblo para su beneficio personal o político. No les interesa que conozcan la verdad, solo quieren utilizar a la gente para sus intereses nefastos.
Es por eso que muchos candidatos de hoy no muestran programas serios, presentan más bien espectáculos que llaman la atención y discursos demagógicos que suenan bonito.

Así el pueblo ignorante, que no conoce a las personas, no ve los programas; y se deja conquistar por una propaganda mentirosa repleta de promesas.

Es así como se elige a los peores, pensando que son los mejores. Es todo un círculo vicioso que está durando varias décadas y todavía no se puede revertir.

No existe todavía la decisión política y el consenso para poner a la educación en un primerísimo lugar, con un plantel de profesionales de calidad, para evitar tantas mentiras e hipocresías que azotan y pervierten a la humanidad. (P. Manuel Tamayo)


martes, 8 de octubre de 2019


LOBOS VESTIDOS DE OVEJA

“La hipocresía puede venir del deseo de esconder de los demás motivos reales o sentimientos. En muchos idiomas, incluido el francés, un hipócrita es alguien que esconde sus intenciones y verdadera personalidad” (Wikipedia).

“La hipocresía consta de dos operaciones, a través de las cuales se manifiesta en los modos simple y combinado: la simulación y el disimulo. La simulación consiste en mostrar algo distinto de lo que se es, en tanto que el disimulo oculta lo que no se quiere mostrar” (Wikipedia).

“El hipócrita muestra lo que desea que se vea, y al mismo tiempo oculta aquello que no quiere que sea conocido por el entorno” (Diccionario).

“Demagogia (del griego δμος -dēmos-, pueblo y γω -ago-, dirigir) es una estrategia utilizada para conseguir el poder político que consiste en apelar a prejuiciosemocionesmiedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica, la desinformación, la agnotología y la propaganda política(Wikipedia).

“Quienes cometen actos de demagogia son denominados demagogos. Para ello suelen contar con equipos de profesionales que aprovechan particulares situaciones histórico-políticas excepcionales, dirigiéndolas para fines propios, para ganar el apoyo de la población, mediante mecanismos publicitarios, dramáticos y psicológicos (Wikipedia).

La demagogia puede ser utilizada también para enfrentar poderes legítimamente constituidos, haciendo valer sus propias demandas inmediatas e incontroladas. En este caso el historiador griego Polibio hablaba más propiamente de oclocracia (gobierno de la muchedumbre) como desvirtuación de la democracia (gobierno del pueblo). En este sentido, pensadores como Michael Hardt o Antonio Negri consideran que el gobierno del pueblo es el único sistema democrático real, y cuestionan como demagógicas a las Repúblicas occidentales modernas basadas en la utilización intensiva de los medios de comunicación de masas y la realización de elecciones fuertemente influidas por la demagogia, la falta de educación y la mercadotecnia. (Wikipedia).

El demagogo no necesariamente conduce a las masas a la revolución sino que las instrumentaliza para sus propios fines personales, para proceder, una vez obtenida una amplia aprobación, no ya a un proceso de democratización o de trasformación del sistema sociopolítico, sino a la instauración de un régimen autoritario, del que el demagogo sea el indiscutido y despótico jefe, o al acuerdo con las autoridades y las instituciones existentes con tal que éstas le reconozcan una función indiscutible. De esta manera los mecanismos represivos acentúan, en lugar de disminuir, las características autoritarias del gobierno y de la sociedad, e impiden la toma de conciencia por parte de las masas (Wikipedia).

“La agnotología (del griego γνωσιςagnōsis, "desconocer") (griego γνωτος "desconocido"), y -λογία-logía.es el estudio de la ignorancia o duda culturalmente inducida, especialmente a la publicación de datos científicos erróneos o tendenciosos (Wikipedia).


COMENTARIO

El lobo puede ser cualquier caudillo tirano que estudia la ignorancia del pueblo (agnotología), para poder manipularlo de acuerdo a sus intereses personales o partidarios. Construye todo un andamiaje estructural en un pantano, un monumento efímero, que le puede dar beneficios durante un tiempo engañando a una gran mayoría indulgente e ingenua.

La foto sale bien como si estuviera todo ordenado y bien intencionado. Poco a poco irán apareciendo las grietas y quedará al descubierto el cuentazo que utilizó con los aliados que buscaban prebendas y con los ingenuos que fueron engañados.

Algunos de estos caudillos logran escapar con su botín porque dejaron cómplices que fueron favorecidos por sus malévolas artimañas. Otros son arrinconados por alguna circunstancia que no le fue favorable o por las peleas y odios que surgen de los contubernios donde todo es hipocresía y mentira. Da asco.


Los maquillajes del poder mediático
Vivimos en medio de lobos disfrazados de ovejas y lo peor de todo es que seguimos viendo ovejas y escuchando los discursos de los demagogos de turno. A ellos se suma todo un poder mediático que avanza tejiendo un harapo de inmundicia con la complicidad de las empresas que buscan el dinero por encima de la honradez y de la moral de lo que debe ser correcto y responde a la verdad.

Hay una conspiración mundial para informar de acuerdo a la conveniencia de unas directrices, que imponen unos criterios de opinión que no admiten discrepancias. Ellos son los que tienen la razón y todos deben opinar como ellos. Defienden a los que quieren imponer un estilo de vida a la fuerza y de una manera torpe y grosera. No hay más que ver el tipo de manifestaciones que organizan. Todo lo hacen por “amor a la plata”, al poder y para encubrir entuertos de lo que hicieron mal. Las personas metidas en estos negociados suelen tener rabo de paja.

Los caudillos de la mentira son lobos disfrazados de oveja y las grandes mayorías son como la Caperucita roja.  Cuando este cuento es escenificado, los niños más pequeños intervienen advirtiéndole a la caperucita que no es su abuelita sino el lobo feroz.

Hoy es urgente advertir que el lobo se está disfrazando de abuelita. Las cosas hay que llamarlas por su nombre y no sucumbir nunca a los tramposos que quieren salirse con la suya de un modo ilegal y mentiroso, hundiendo todo lo bueno y noble.

Siempre es necesario luchar para defender la verdad y no sucumbir a la tentación de dejar pasar, como si lo que se quiere construir, sin una sólida base, pueda ser una alternativa. Cuando el mal no se detiene a tiempo el derrumbe es espectacular y con el paso de los años es muy difícil revertirlo.(P. Manuel Tamayo)



viernes, 4 de octubre de 2019


ACTITUDES Y SILENCIOS MALOS DEL ENVIDIOSO

“La envidia es un sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra posee, (Diccionario).

“La envidia podría definirse como una emoción compuesta por sentimientos de inferioridad, hostilidad y resentimiento resultantes de la toma de conciencia de que otra persona o grupo posee un atributo personalmente ambicionado” (Manual Latinoamericano de salud).

“El envidioso pone en marcha estrategias en defensa de la envidia: el disimulo, la afectación de indiferencia, la conspiración del silencio, la ironía, el sarcasmo y la burla…Todas estas las estrategias tienen el objetivo de anular el efecto negativo de la confrontación, rebajar el valor o a quien lo encarna; se funda en la mentira y en la mala fe. La envidia tiene esta característica: ser antes que nada, un secreto”.(op. cit)

“Esta emoción suele darse con relación a personas muy cercanas y las cualidades de estas personas a las que se envidia, son objeto de crítica o murmuración; por lo que en personas envidiosas puede ser frecuente la mentira, la sospecha, la intriga y el oportunismo. La persona envidiosa tiende a aislarse de los demás o al menos tiene dificultades de relación social, su mirada actúa en términos de comparación y esto le hace sentirse angustiada” (op cit).
“Si la envidia es intensa puede crear ansiedad, trastornos del apetito, del sueño y diversas alteraciones. Incide también en la actitud hacia la vida moldeando unas formas de estar en relación con los otros, que van desde convertirse en eterna víctima, hasta la adopción de una postura defensiva que se traduce en modos irónicos, altaneros, fríos y distantes e incluso de menosprecio hacia los demás. Estas personas no logran estar nunca satisfechas consigo mismas, su vida está plagada de la angustia por tener lo que es generalmente imposible (Manuel Latinoamericano de salud).

COMENTARIO

Cuando el envidioso se acerca algunas veces se muestra obsequioso, otras veces nervioso y otras misterioso. Estudia las posibles reacciones de su interlocutor antes de plantear algo. Está preparado como para abundar en razones y así alejarse del riesgo de perder. Le duele que sus consideraciones no se tomen en cuenta.

Al envidioso no le gusta hablar de los éxitos del que es objeto de su envidia. Si sale a relucir el tema procurará torearlo o hará un comentario burlón, haciéndose el gracioso, para pasar rápido la página. Le fastidia que se hable bien de esa persona que envidia o que tengan en cuenta sus trabajos. No los valorará y pensará que tienen muchas deficiencias y que no deben tenerse en cuenta. Con terceros hablará de otros temas.


La injusticia del envidioso
El que es envidiado recibe esos desplantes del envidioso que son una falta de caridad y de justicia.
El envidioso se agarra de las leyes, los reglamentos y las normas como mecanismo de defensa y afirma, además se lo cree, que su conducta es la correcta cuando señala que él siempre cumple, en cambio el otro es el que se sale de los parámetros.

El envidioso siempre está protestando porque los demás hacen mal las cosas y quiere ir él a resolver los asuntos porque piensa que no hay otro que lo haga mejor. Está convencido que su gestión es la correcta.

Los destrozos del amor propio
La envidia y la soberbia son unas  hermanas que no ven ni aceptan la realidad, quieren construir con su criterio unos andamiajes estructurales para sustentar sus actitudes. Van por la vida metidos en unos escenarios que “les favorecen” y quieren pasar a todos por el aro de unos parámetros  que los presentan como ley irrevocable.

Es penoso ver al envidioso metido en su mundillo cerrado y limitado, temeroso de ser herido por el éxito y las obras de los demás. No resulta fácil sacarlo de esa triste realidad. A las personas hay que prevenirlas antes de que caigan en ese penoso pecado. Educarlas para que quieran y admiren los éxitos de los demás, sobre todo de los que están más cerca o viven con él. (P. Manuel Tamayo).