miércoles, 28 de abril de 2021

 

AUNQUE LA MONA DE VISTA DE SEDA

“Aunque la mona se vista de seda, ¡¡¡mona se queda!!! Este refrán indica que cualquiera puede mudar lo exterior pero la esencia sigue siendo la misma. No importa cuántas veces modifiques tu apariencia, siempre conservaras tu interior y mantendrás tu misma esencia. Hay cosas que, por mucho que intentemos esconder o disfrazar, siempre seguirán siendo como son”. (Diccionario)

“Todo lo que les digan los Escribas y Fariseos que deben hacer, háganlo; pero no lo hagan por sus obras, porque ellos dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí.Pero ustedes no deseen que se les llame Rabí; porque uno solo es el Maestro: Cristo, y todos ustedes son hermanos” (Mat, 23, 3-8).

 

COMENTARIO

“Aunque la mona se vista de seda mona se queda” es un viejo refrán que dice una gran verdad que ayuda a desenmascarar a los que pretenden engañar disfrazándose de lo que no son. Es el lobo vestido de oveja o de abuelita, como en el cuento de la caperucita roja.

No todos los países son iguales en sus poblaciones, cultura y costumbres. A cada país hay que mirarlo como es. Lo que está escrito como experiencia en algún lugar puede no calzar de la misma manera para otro sitio.

Hay países ricos en recursos y pobres en el nivel cultural de sus pobladores. En los países con estas características es mucho más grande la ignorancia y se podría afirmar con otro antiguo refrán: “del pecado de ignorancia el demonio saca ganancia” Es fácil que el mal se difunda con la agresividad y velocidad de la pandemia. Construir cuesta mucho esfuerzo en cambio destruir no cuesta nada, se puede conseguir en un instante.

 

Pasar la voz de alerta

Quienes pueden darse cuenta de los males que puedan venir tienen la obligación moral de advertir y poner todos los medios al alcance para evitar situaciones de degradación y calamidad que amenazan a toda una población, cuando se toman decisiones equivocadas.

Los delincuentes siempre han engañado para robar, haciéndose pasar por personas honradas. A un delincuente o a un cómplice no se le debe preguntar si es delincuente o no, porque va a mentir. Basta ver su historia, lo que hizo, lo que dejó de hacer y con quienes se juntó, quienes son sus amigos. Hay otro refrán que expresa una gran verdad: “dime con quién andas y te diré quién eres”

La auténtica conversión de un ser humano

Podría caber la posibilidad de una gran conversión como ocurrió con Saulo de Tarso que se convirtió de perseguidor de los cristianos en el apóstol de las gentes. Su arrepentimiento era evidente por la conducta que mostraba.

 

La hipocresía y la mentira

En cambio los “camaleones” de turno suelen ser engañadores que “doran la píldora” a los ingenuos, incautos, a muchos imberbes que no tienen experiencia y a personas con escasos conocimientos que creen en esos ofrecimientos que son una fantasía, que se esfumará con el tiempo; son muchos los que no ven el lobo detrás de la oveja.

 

Conocer bien la historia

La verdad se encuentra en la honestidad de las personas y en las propuestas que ofrece. Se requiere un mínimo de conocimiento de la historia para ver si esas propuestas son viables, si funcionan o no.

La historia de los países y del mundo en general es muy elocuente para obtener los suficientes datos para discernir bien. ¡Que el Señor nos ilumine! para que nuestras decisiones sean acertadas por el bien de todos. (P. Manuel Tamayo).

martes, 27 de abril de 2021

 

LA PRENSA Y LA LIBERTAD

“La libertad de prensa o la libertad de los medios de comunicación es el principio de que la comunicación y la expresión a través de diversos medios, incluidos los medios impresos y electrónicos, especialmente los materiales publicados, deben considerarse un derecho que se ejerza libremente. Tal libertad implica la ausencia de interferencia del Estado. Esto implica la prohibición de la censura previa. Su preservación puede obtenerse a través de protecciones constitucionales” (Wikipedia).

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión” (Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas).

“La Libertad consiste en la facultad y derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad” (Diccionario).

“Un mínimo sentido de la justicia exige que, incluso en la investigación de un presunto delito, se proceda con cautela y moderación, sin tomar por cierto lo que sólo es una posibilidad…Los métodos para no dejar al hombre tranquilo se han multiplicado…se parte a veces de que todo el mundo actúa mal…¿cómo demuestras que no eres ladrón?...usted a afirmado que su conducta es limpia, noble, recta, ¿le molestaría considerarla de nuevo, para comprobar si, por el contrario, esa conducta suya es acaso sucia, innoble y torcida?...Se ha creado en algunos sectores la falsa mentalidad de que el pueblo tiene derecho a conocer e interpretar los pormenores más íntimos de la existencia de los demás” (San Josemaría Escrivá, “Es Cristo que pasa” n. 70)

 

COMENTARIO

La libertad es el amor a la verdad y si es amor hay delicadeza, respeto y amabilidad. Cuando hay agresión y violencia se pierde la libertad, igualmente se pierde cuando se miente o cuando se omite la verdad, con “medias verdades” o frases sacadas de contexto que se emplean de un modo peyorativo.

Las personas que trabajan en los medios de comunicación y los políticos que se dirigen a las poblaciones, deberían ponerse “guantes blancos” para encontrar y decir la verdad con el nivel de elegancia que dan las virtudes humanas: laboriosidad, sinceridad, serenidad, lealtad, valentía, optimismo, alegría, etc.

El buen trato y la cordialidad es lo propio de los seres humanos. Se pueden debatir ideas en climas de respeto que incluyen el aprecio y la estima por el adversario. Los defectos o los errores de los demás no deben ser motivo para descalificar a las personas insultándolas y mucho menos para sembrar odios.

 

 

La defensa de la verdad

El que ama la verdad es intransigente con lo que defiende. La verdad exige lealtad y compromiso, porque se trata del bien para todos. El bien hay que defenderlo siempre, no se puede capitular. El bien se defiende sin arrebatos con un autocontrol, que es el dominio del alma y lo propio de la virtud de la fortaleza.

La fortaleza no es la bravuconería que lleva al maltrato de las personas con preguntas hirientes y punzantes que ponen en duda la honorabilidad y la honra de un ser humano.

La búsqueda de la verdad no es una “cacería de brujas” donde se emplean medios que atentan contra la intimidad de las personas, su honor o su familia. El que ama la verdad no emplea esos medios.

 

No se puede dejar de lado la caridad para encontrar la verdad

La presunción de inocencia debe partir de la honorabilidad de cada persona. Nadie puede declarar culpable a alguien haciendo conjeturas con retazos de verdades sacadas de contexto para armar todo un argumento convincente que destroza a una persona. Sería torpe y mezquino actuar así.

Poca categoría humana demostraría un comunicador cuando al dirigirse a un entrevistado le pregunta sin más: “¿usted es ladrón?, ¿es acosador?, ¿es corrupto?, ¿es terrorista?” Hay modos de preguntar que no son agresivos, y modos de enterarse de las cosas sin faltar el respeto las personas incluidas. Toda persona, por el hecho de ser persona merece un respeto, aunque hayan sido grandes sus errores.

Hoy, lamentablemente, se ha caído en la prensa amarilla, que incluye el libertinaje y también la morbosidad en informaciones que se dan sobre determinados temas; como si la verdad fuera los “destapes” y que todo quede al aire.

Una sociedad bien organizada tiene varias instancias: la policía, los jueces, los abogados, psicólogos, etc. Lugares donde los seres humanos deben sentirse protegidos de una agresividad que no deberían tener, aunque hayan delinquido de una manera voluntaria y reiterativa.

 

La siembra de odios por motivos políticos

Tampoco es posible que muchas personas de a pie ensucien sus corazones con el odio fomentado por comunicadores que están conchabados con intereses partidarios para obtener mejores ganancias.

Los medios de comunicación tienen bastante culpabilidad por los odios fomentados contra personas o grupos por motivos políticos y que han crecido con la reiteración de informes ofensivos que denigran a personas o instituciones.

Hoy muchos han sufrido agravios por injusticias provocadas por campañas de odio. No son pocas las personas que han quedado eliminadas de la vida social, porque les han “clavado” de por vida un “sambenito” para desprestigiarlos.

La prensa y todos los medios de comunicación deben estar siempre al servicio de la verdad con personas que tengan un nivel humano y cultural muy alto, donde la delicadeza y la amabilidad sean constantes, y lo habitual, para tratar a todas las personas sin excepción. ¡Sí se puede!

No puede haber libertad si no hay respeto y amabilidad entre los seres humanos. (P. Manuel Tamayo).

miércoles, 21 de abril de 2021

 

EL OLVIDO DE LOS POBRES

“Tiende tu mano al pobre” (cf. Si 7,32). La antigua sabiduría ha formulado estas palabras como un código sagrado a seguir en la vida. Hoy resuenan con todo su significado para ayudarnos también a nosotros a poner nuestra mirada en lo esencial y a superar las barreras de la indiferencia. La pobreza siempre asume rostros diferentes, que requieren una atención especial en cada situación particular; en cada una de ellas podemos encontrar a Jesús, el Señor, que nos reveló estar presente en sus hermanos más débiles (cf. Mt 25,40). (Papa Francisco)

«Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas” (Luc. 16 – 19)

 

COMENTARIO

Cuando en un país hay situaciones evidentes de pobreza y de riqueza, cuando se ven barrios con casa elegantes y bonitas y otros barrios populosos con chabolas, sin pistas, sin agua y con bastantes limitaciones, lo lógico sería pensar: ¿cómo hacer para que todos tuvieran las mejores condiciones para vivir y ser felices?

Sin embargo, las miradas que existen sobre el cuadro que hemos presentado en el párrafo anterior son muy diversas.

En un artículo que entregamos hace unos años recordábamos lo que había apuntado el filósofo Max Scheler en uno de sus escritos, decía él: “si ponemos frente a la catedral de Colonia a un arquitecto, a un patriótico alemán, a un ferviente católico y a un marxista, y les preguntamos que digan, en pocas palabras una opinión sobre la catedral: el arquitecto diría que es una de las mejores obras de arquitectura del mundo, el alemán diría que ese monumento representa la grandeza de Alemania, el ferviente católico diría que la grandiosidad de la Catedral era para Dios al que debemos adorar y darle lo mejor y el marxista diría que representa al poder de los ricos y que ese dinero hubiera sido mejor empleado para dárselo a los pobres”. Max Scheler decía que el que mejor había respondido era el ferviente católico, porque la finalidad de la Catedral es para adorar a Dios.

Frente a un panorama real de pobres y de ricos hay muchas interpretaciones. Unos le echan la culpa a los ricos diciendo que son egoístas y que se ha apoderado de todo, otros dicen que los culpables son los pobres porque son vagos y no trabajan, y hay otros que le echan la culpa al Estado que no hace nada.

 

Responsabilidad personal

Creo que es importante darle prioridad a la responsabilidad personal.

El espacio que se necesita para ser responsable es la libertad. El Estado es quien debe garantizar esos espacios de libertad para que las personas desarrollen sus capacidades y salgan adelante. Para lograrlo es necesaria la familia, que es el ámbito natural donde todo ser humano crece y se desarrolla, y luego la escuela que ayuda en la educación que dan los padres a sus hijos.

La formación que se recibe en la casa y en la escuela no se limita a los aspectos académicos, es fundamentalmente para que seamos buenas personas, (honrados, generosos, buenos, serviciales, solidarios). De la gente bien formada depende el orden de una sociedad. Esto es lo elemental.

 

La ayuda de la gracia de Dios

Todo lo anterior es ideal y solo sería factible sin mayores contratiempos, si el hombre no tuviera pecado.

La existencia del pecado es algo que todos tenemos que reconocer porque es evidente, lo notamos en nosotros mismos y el los demás. Para ganarle al pecado llega Jesucristo que funda la Iglesia, indica el camino a seguir, e instituye los sacramentos para ayudar a fortalecer a las personas. Esta ha sido, durante siglos, la prédica de la Iglesia. Convencer a los hombres que sin Dios nada se puede hacer.

 

Los intentos sin contar con Dios

El que no está con Dios puede ser filántropo (un gestor de obras sociales para ayudar a los pobres), pero no podrá vivir la caridad que es el amor a Dios y a los demás, incluyendo a todos y en especial a los que tienen más necesidad.

Con la filantropía a secas es muy difícil arreglar las cosas, siempre se cuelan abusos, atropellos, injusticias. El filántropo tratará de arreglarlo todo con sistemas, reglamentos, leyes. Un estado filántropo restringe totalmente la libertad de las personas, las corta con la misma tijera, las controla, las disminuye y luego termina perdiéndolas.

Es la tragedia de los gobiernos totalitarios, parece que todos están dentro de una cárcel, pueden funcionar las cosas, pero no las personas. En esos gobiernos las personas están en función de las cosas y no las cosas en función de las personas.

 

El olvido de los pobres

Dios nos crea libres para que cada uno de nosotros sea responsable y quiera el bien de todos. El hombre que se aparta de Dios se desorienta con mucha facilidad y por supuesto se olvida del su prójimo.

Los que ponen el corazón en sus cosas y tienen mucho pueden ser como el rico Epulón del Evangelio, que era buena gente, comía e invitaba a sus amigos, pero se olvidó de los pobres, como si no existieran. No era capaz de darse cuenta que Lázaro el pobre estaba comiendo de las migajas que a él se le caían.

Hoy mucha gente que está bien acomodada se ha olvidado de los pobres, saben que existen, incluso los mencionan en sus discursos, reclaman para que “alguien” haga algo pero ellos no se involucran, no tienen tiempo, no hay comunicación,  y luego pasa lo que pasa…. (P. Manuel Tamayo)

jueves, 15 de abril de 2021

 

PROMESAS DE PARAISO, CAMINO AL INFIERNO

La encíclica Divini Redemptoris del Papa Pio XI es un documento en el cual la Iglesia Católica fija una clara posición contra los enfoques marxistas, por considerar afectan los principios de la Doctrina Social de la Iglesia como los son: - El respeto a la dignidad de la persona humana, por pretender interpretar la acción de la naturaleza humana desde una perspectiva estrictamente materialista, el marxismo cree que existen hombres que nacen para ser líderes y otros para ser dirigidos, hace una crítica frontal en contra de la familia como núcleo de la sociedad y la somete al Estado. - El principio de subsidiariedad, ya que el estado comunista y el estado socialista tienen entre sus características intrínsecas un clara vocación centralizadora y estatista. (Wikipedia).

“Merecen ser leídas con atención las palabras de León XIII en la Rerum Novarum: «Para solucionar este mal (la injusta distribución de las riquezas junto con la miseria de los proletarios) los socialistas instigan a los pobres al odio contra los ricos y tratan de acabar con la propiedad privada estimando mejor que, en su lugar, todos los bienes sean comunes...; pero esta teoría es tan inadecuada para resolver la cuestión, que incluso llega a perjudicar a las propias clases obreras; y es además sumamente injusta, pues ejerce violencia contra los legítimos poseedores, altera la misión del Estado y perturba fundamentalmente todo el orden social»39. (comentario de San Juan Pablo II en la Centesimus annus).

 “Ahondando ahora en esta reflexión y haciendo referencia a lo que ya se ha dicho en las encíclicas Laborem exercens  Sollicitudo rei socialis,  hay que añadir aquí que el error fundamental del socialismo es de carácter antropológico. Efectivamente, considera a todo hombre como un simple elemento y una molécula del organismo social, de manera que el bien del individuo se subordina al funcionamiento del mecanismo económico-social. Por otra parte, considera que este mismo bien puede ser alcanzado al margen de su opción autónoma, de su responsabilidad asumida, única y exclusiva, ante el bien o el mal. El hombre queda reducido así a una serie de relaciones sociales, desapareciendo el concepto de persona como sujeto autónomo de decisión moral, que es quien edifica el orden social, mediante tal decisión. De esta errónea concepción de la persona provienen la distorsión del derecho, que define el ámbito del ejercicio de la libertad, y la oposición a la propiedad privada. El hombre, en efecto, cuando carece de algo que pueda llamar «suyo» y no tiene posibilidad de ganar para vivir por su propia iniciativa, pasa a depender de la máquina social y de quienes la controlan, lo cual le crea dificultades mayores para reconocer su dignidad de persona y entorpece su camino para la constitución de una auténtica comunidad humana” (San Juan Pablo II, Centesimus annus, n. 13).

 

COMENTARIO

Winston Churchil decía: “el que no es de izquierda a los 20 años no tiene corazón, pero el que a los 40 lo sigue siendo, no tiene cerebro”

 Son palabras que reflejan una realidad categórica en la historia de la humanidad. Quien tiene un poco de cultura se dará cuenta que el comunismo solo ha causado destrozos y miseria por donde ha pasado.

El socialismo marxista es una ideología que va contra el hombre. Los ideales de igualdad que predican están mal planteados por un desconocimiento total de la antropología del ser humano.

Todo ser humano ha nacido para desarrollarse como persona, con la formación que recibe en la familia y en la escuela en sus primeros años de existencia, y con el trabajo que debe ejercer para salir adelante, con iniciativa y creatividad, usando los espacios de libertad que la sociedad (el Estado y las autoridades) le facilita para su propio desarrollo.

 El papel del Estado

El Estado es para la persona y no la persona para el Estado. Todo ser humano necesita ser libre para salir adelante desarrollando sus propias facultades. Toda la sociedad concurre a eso. Una sociedad debe estar conformada por la suma de talentos individuales que se ayudan unos a otros para que haya progreso.

El hombre no es una pieza de una maquinaria estatal. Los controles de un Estado no deben afectar negativamente a las personas. El Estado debe respetar a las familias y no entrometerse en la educación que los padres le quieren dar a sus hijos. El papel del Estado es subsidiario, para ayudar donde hay necesidad.

Un Estado propietario que lo tenga todo controlado es un error muy grave. Los Estados fundamentalistas y totalitarios que tienen a las personas sometidas, aunque su situación económica sea próspera y boyante, tienen un gravísimo problema social. La economía no es la que marca la felicidad del ser humano, en ninguno de los sistemas.

 Libertad para todos

El hombre necesita ser libre. No puede estar dominado por una elite que lo controla todo y que está llena de prohibiciones. Ponerle una “camisa de fuerza” al ser humano y conseguir al mismo tiempo una “bonanza” económica del país en general, es un contrasentido.

El comunismo, de cualquier color que sea, es una herejía que va contra el cristianismo. Es totalmente incompatible. 

La justicia social, que es urgente, por los abusos cometidos en muchos países, no se arregla con la lucha de clases que propugna el comunismo, ni por un Estado gigante y “mandón” que defiende el socialismo.

 

El espíritu cristiano

El comentario que estamos haciendo no es político sino estrictamente religioso.

La Iglesia, que no es de derechas ni de izquierdas, tiene el deber de advertir el peligro de las ideologías que se presentan como “cristianas” señalando solo unos aspectos de coincidencia, para engañar a la gente, cuando en realidad son en el fondo planteamientos y estilos de vida totalmente opuestos.  

La prohibición de la religión por parte de los estados socialistas la podemos ver a lo largo de la historia. Dicen que creen en Dios y luego con los hechos se ve que para ellos “la religión es el opio del pueblo”

En 1516 Santo Tomás Moro escribió “La Utopía”;  Utopía es una comunidad pacífica, que establece la propiedad común de los bienes, en contraste con el sistema de propiedad privada y la relación conflictiva entre las sociedades europeas contemporáneas a Moro.

Santo Tomás venía a decir que el paraíso que se prometía para tener una sociedad pacífica donde todo funcionaba bien era algo imposible, una utopía.

Hoy se dice que una Utopía es algo que no se puede alcanzar. El “paraíso” que promete el socialismo y el comunismo es una utopía.

El Papa San Juan Pablo II cuando llegó al Perú, dijo en la plaza de armas de Lima: “Un humanismo sin Dios va contra el hombre”

El ser humano no está en la tierra para hacer una sociedad perfecta, está para vivir la caridad: el amor a Dios y el amor a los demás. La sociedad perfecta es el Cielo, lo que viene después de esta vida.

Acerquémonos a las encíclicas de los Papas defendiendo a la Iglesia de los errores del marxismo. (P. Manuel Tamayo)

 

 

miércoles, 7 de abril de 2021

 

PRUDENCIA Y CONCIENCIA PARA ELEGIR

“El término prudencia proviene del latín prudentia, que es una cualidad que consiste en actuar o hablar con cuidado, de forma justa y adecuada, con cautela, con moderación, con previsión y reflexión, con sensatez y con precaución para evitar posibles daños, dificultades, males e inconvenientes, y respetar la vida, los sentimientos y las libertades de los demás. La prudencia requiere un buen sentido, un buen juicio, templanza, cordura, sabiduría, discernimiento, aplomo y ser precavido. Si no se tiene una buena conducta o no se actúa con prudencia, por ejemplo, conduciendo, se coloca en peligro o en riesgo la vida de otras personas y la suya propia”, (Diccionario).

 

“La Conciencia es un juicio de la razón mediante el cual la persona examina la bondad o malicia de una acción en razón de la relación de ésta con la norma moral universal, de suerte que todo hombre esté en situación de realizar en el modo singular e irrepetible que le es propio, las exigencias de la verdad objetiva de su ser personal como tal” (C. Caffarra en Vida en Cristo. EUNSA. Pamplona. 1988 p. 114).

 

COMENTARIO

Cuando se le pregunta a un cristiano si algo bueno se puede hacer sin Dios, la respuesta inmediata, al menos de la gran mayoría, es que nada se puede hacer sin Dios porque el mismo Jesucristo lo ha dicho: “Sin mi nada podrán hacer”

Sin embargo cuando se le pregunta a un ateo si se puede construir algo bueno o se puede hacer algo bueno sin Dios, nos dirá que si se puede.

Estas mismas preguntas las podríamos hacer antes de elegir a una autoridad, si es válido elegir a una persona atea que no tenga un planteamiento cristiano de la vida ¿o tendría que ser necesariamente un creyente?

Para poder tener una respuesta correcta y coherente tendríamos que mirar cómo es el ser humano y cuáles son los objetivos que hay en una sociedad para que ésta progrese en beneficio de las personas, para que todos sean libres y vivan felices.

 

Los criterios cristianos de la vida

Los planteamientos presentados por Cristo (cristianos) apuntan a respetar al hombre y conseguir que éste, viviendo en armonía con los demás contribuya al progreso ordenado y armónico de su sociedad donde prime la justicia, la comprensión y el perdón.

Estos mismos planteamientos los podría tener alguien que no es cristiano, que profese otra religión, e incluso un ateo. La mayor parte de sociedades que existen en el mundo tienen planteamientos cristianos de la vida, porque Dios ha puesto en la naturaleza de todos los seres humanos una direccionalidad hacia el bien.

Para poder elegir con acierto a una autoridad

Para tener un criterio claro, a la hora de elegir a un candidato, los objetivos deben ir acorde con la hoja de vida y lógicamente con un pensamiento coherente que respete los valores que no deben faltar en una sociedad: la libertad, el amor y el derecho a la vida, una educación de acuerdo a la antropología del ser humano, un afán grande de justicia que va unido a la comprensión y al perdón.

En resumen, se podría decir que un candidato debe ser fiel a su casa, a su trabajo, a su religión (si la tiene) y a su país. Debe tener una unidad de vida para ser idóneo como autoridad y pueda comprometerse a cumplir con el juramento que hace al asumir el cargo.

El que elige debe ser responsable y fiel también a sus compromisos: familiares, laborales, religiosos y civiles o sociales. Un católico por ejemplo no debería votar por un candidato que no respete los valores esenciales del ser humano que señala su religión. 

La elección no debe depender nunca de la simpatía o popularidad que tenga el candidato, tampoco de las promesas que haga o de las coyunturas políticas, el voto debe ser a conciencia: integridad de la persona y coherencia de los programas de gobierno con los valores fundamentales de las personas. (P. Manuel Tamayo).

 

FRASES, FINTAS Y POSES

“Pilatos se lavó las manos delante del pueblo y dijo: “soy inocente de la sangre de este hombre justo” (Mateo 27)

“Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia”, (Mateo 26).

“Pilato también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: JESUS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDIOS”, (Juan 19).

“Y cierto hombre llamado Simón, hacía tiempo que estaba ejerciendo la magia en la ciudad y asombrando a la gente de Samaria, pretendiendo ser un gran personaje; 10 y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención, diciendo: Este es el que se llama el Gran Poder de Dios. 11 Le prestaban atención porque por mucho tiempo los había asombrado con sus artes mágicas. …  Cuando Simón vio que el Espíritu se daba por la imposición de las manos de los apóstoles, les ofreció dinero, 19 diciendo: Dadme también a mí esta autoridad, de manera que todo aquel sobre quien ponga mis manos reciba el Espíritu Santo. 20 Entonces Pedro le dijo: Que tu plata perezca[a] contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. 21 No tienes parte ni suerte en este asunto[b], porque tu corazón no es recto delante de Dios” (Hechos, 8, 9-24).

 

COMENTARIO

La hipocresía está presente en todos los niveles y es más grave cuando se utiliza para hundir a una persona. El arma de los fariseos es el escándalo que provocan haciendo alharaca por una nimiedad, que muchas veces no tiene nada que ver con la vida y la trayectoria de una persona.

Hoy se juzga con severidad al que soltó una frase infeliz en un momento determinado como si su hoja de vida tuviera que ver con esa frase que se le escapó desatinadamente. Parece que hoy es más importante cuidarse de las frases que se pronuncian que de la conducta que se suele tener de modo habitual.

La malicia humana busca retorcer las palabras que oye y añadir intenciones que no tiene para meter una puya que lo desacredite.

Las “zambullidas” que vemos en el fútbol de los jugadores que quieren sorprender al árbitro para que se sancione a un agresor que ni lo tocó, las vemos también en la política entre los adversarios. Es el juego sucio que se permite y que la autoridad avala de un modo equivocado.

Una persona sensata y coherente no puede comportarse de esa manera. El que “tira piedras” con los ojos cerrados tiene un corazón enfermo o una cabeza muy limitada.

La maldad, que sale con una vehemencia descarnada, describe y pinta de cuerpo entero al que habitualmente es un embustero o un fanático a favor de una corriente que quiere conseguir puntos manchando el honor y la dignidad de los adversarios a como de lugar, solo por algo que dijo o no dijo, sin mirar su trayectoria de vida y los resultados que pudo haber tenido de un modo honrado y legítimo.

Cuando se ataca por maldad parece que vale todo, como si fuera lícito el derecho de echarle toneladas de basura al que tiene un pensamiento distinto.

La sensatez reclama profundidad. Como dice el refrán: “Obras son amores y no buenas razones” y la Sagrada Escritura dice: “por sus frutos lo conocerán”

 

Los grandes errores de los hombres

El mundo se equivocó con Jesucristo. Todos los años recordamos el error que tuvieron las autoridades y todos los que lo acusaban por las frases que decía: “yo soy el Hijo de Dios” Decía la verdad y no le creían. Si se hubieran fijado en las obras buenas que hizo, en el amor que tenía a la gente, en los milagros y en el mensaje de amor y unidad entre los seres humanos, lo hubieran conocido mejor.

Urge conocer mejor a las personas antes de juzgar y estar atentos porque no faltarán los juicios malévolos de los que quieren destruir a los demás, especialmente a los adversarios.

Los bailes, las frases y las poses, no son argumentos a tener en cuenta, si hubo desatino se debe pedir perdón, como el que le pisa un pie al otro. El perdón dignifica a la persona.

A todos nos corresponde defender la verdad y para defenderla hay que conocerla. Solo la verdad nos hará libres de verdad. (P. Manuel Tamayo).