viernes, 24 de marzo de 2023

 

LOS COSTOS DE LA INFORMALIDAD RECURRENTE

“En el país hay más de un millón de viviendas en riesgo, construidas en laderas y cerros inestables y arenosos, en quebradas de ríos o en rellenos sanitarios. Alrededor del 80% de las viviendas en el país fue construido informalmente, casi la mitad de ellas sin respetar reglamentos de construcción, a vista y paciencia de las autoridades municipales” (Perú 21). 

“Los países con sectores informales de mayor tamaño tienen un ingreso per cápita más bajo, más pobreza, más desigualdad de ingresos, mercados financieros menos desarrollados y niveles de inversión más bajos, y están más lejos de alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible”.

 

COMENTARIO

Cuando un país vive en la informalidad, lo que es razonable no se considera; y surge un acostumbramiento de dejadez, como si no importara el orden y la disciplina, y a la larga  se termina con pérdidas descomunales que arrastran a la miseria a poblaciones enteras.

La flojera del informal

Un informal suele ser una persona floja que busca aprovecharse de circunstancias para salir adelante. Cree que lo único que hace falta es unirse a otros que piensan como él para ponerse de acuerdo y “negociar”, no les importa las leyes y son partidarios de la piratería con mil justificaciones para que todo queda así.

La informalidad es un ambiente propicio para los robos, las trampas, los productos “bamba”, el contrabando, la ruptura de las leyes y las coimas.

No les importa vivir de cualquier manera en quebradas donde caen huaicos, al borde de los ríos, en la cima de los cerros, porque son “negocios” que unos pocos tienen aprovechándose de los pobres. Muchas personas con necesidad no tienen otro lugar para vivir y no tienen más remedio que aceptar lo que les ofrecen a menor precio.

En todos los barrios marginales se cometen abusos. Muchas personas son exigidas a pagar cupos y se encuentran muchas veces extorsionadas con riesgo de perder sus propias vidas.

En los ambientes informales surgen mafias de todo tipo. Se multiplican modos de vivir peligrosos, que ponen en riesgo la vida personal y de toda la familia.

 

Exigen a las autoridades

Cuando surgen tragedias en los ambientes informales las personas llaman enseguida a las autoridades, y muchos incluso al presidente, como si ellos fueran los culpables de las catástrofes o los que tienen que venir enseguida para arreglarlo todo.

Cada año las tragedias se repiten y se dice lo mismo, la misma cantaleta, los mismos argumentos. Es como un carrusel que no para. Muchos periodistas echan leña al fuego para victimizar a la gente y buscar a los culpables, muchas preguntas están direccionadas y todo se convierte en un cargamontón de protestas que son como fuegos artificiales que detonan, brillan, y después queda todo igual. Es un espectáculo penoso y deprimente.

 

Cambio de mentalidad

La solución es sencilla: derrotar la informalidad y fomentar una educación de calidad.

Sin embargo se hace todo muy difícil porque las ideologías de violencia y odio, prefieren la informalidad para aprovecharse de ella. Hay una resistencia grande al progreso y a la mejoría de los sistemas. El informal piensa que puede perder los negociados que ha adquirido en esas circunstancias de desorden y caos.

Es que la informalidad les permite la piratería, poder actuar sin el peso de la ley;  y ocurre lo que todos vemos y que clama al Cielo: casas mal construidas, carros viejos que circulan y constituyen un peligro, reglas de tráfico que no se cumplen y se producen grandes atolladeros, mercado negro, tramitadores, coimas para sacar adelante documentos, una burocracia infernal y absurda, trabajos mal hechos y una población que no valora las virtudes humanas: laboriosidad, orden, respeto, sinceridad, etc.

Urge revertir esta situación con una educación de calidad que cambie esta mentalidad absurda que impide el progreso y el desarrollo de todo un país, (P. Manuel Tamayo).

 

miércoles, 15 de marzo de 2023

 EL PANTEÍSMO DEL SIGLO XXI

“El panteísmo es el sistema de creencia de quienes sostienen que la totalidad del universo es el único Dios. Esta cosmovisión y doctrina filosófica afirma que el universo entero, la naturaleza y Dios son lo mismo. En otras palabras, la existencia (todo lo que fue, es y será) puede ser representada a través de la noción teológica de Dios” (Definiciones).

La Iglesia ha condenado repetidamente los errores del Panteísmo. Entre las proposiciones censuradas en la Syllabus de Pío IX está la que declara: “Dios es idéntico con el mundo, espíritu con materia, necesidad con libertad, verdad con falsedad, bien con mal, justicia con injusticia "(Denzinger-Bannwart," Ench. ", 1701). Y el Concilio Vaticano anatematiza a los que afirmen que la sustancia o la esencia de Dios y de todas las cosas es una y la misma, o que todas las cosas se desarrollan de la esencia de Dios (ibid., 1803 sqq.).

La diferencia es que el cristianismo afirma que todo lo existente, al ser creado por Dios, tiene cierta sustancia o semilla divina pero no es Dios en sí mismo, en cambio el panteísmo afirma que todo es Dios, negando que Dios exista como ente personal con voluntad propia, siendo así una idea contraria.

 

COMENTARIO

Vivimos en un mundo donde la confusión ideológica y doctrinal se ha expandido por todas partes. Ante el desconcierto podemos observar que mucha gente se arrima a la naturaleza como si ésta fuera una tabla de salvación.

En la historia muchos lo hicieron, e incluso afirmaban que la naturaleza es una parte de Dios y no sabían distinguir la presencia de la trascendencia divina.

Dios, que es el creador, está en el mundo, pero trasciende de él. El mundo es de Dios, pero no es Dios.

Dios, al crear el hombre, lo hizo a su imagen y semejanza. Lo que distingue al ser humano del resto de la creación es el entendimiento (inteligencia) y voluntad (corazón), que tenemos todos los seres humanos. Dios dispuso que el resto de la naturaleza estuviera al servicio del hombre.

 

El cuidado del ser humano dentro de la naturaleza

A todas las personas nos corresponde cuidar la naturaleza creada por Dios y el principal cuidado recae sobre el hombre mismo.

Cada persona debe saber de dónde procede y hacia donde se dirige. Esos conocimientos se aprenden en la familia y en la escuela. Todo ser humano necesita ser formado y ayudado por otras personas para cumplir con su finalidad. De allí la importancia de la educación que debe responder siempre a la verdad sobre el ser humano.

Mentir sobre la realidad del ser humano es un atentado contra la naturaleza y por lo tanto contra las personas y contra Dios.

Ideologías mentirosas

Las personas que mienten ocultan la verdad para beneficiarse ellos. Engañan con trampas y “dorando la píldora” para que parezca verdad lo que ellos afirman. Pero resulta que además, se ha formado, en el mundo entero, un consenso que relativiza la verdad como si pudieran existir muchas verdades y que por lo tanto habría que respetarlas todas. Una suerte de eclecticismo o sincretismo.

Esta mentalidad de consenso busca una comodidad donde se permiten situaciones que no respetan la verdad de las cosas tal como deben ser, sino la subjetividad de las personas que deciden lo que a ellas les parece que es lo conveniente para cada ocasión.

Con ese modo de pensar ya no existiría la verdad de lo que es bueno y de lo que es malo, porque todo puede variar de acuerdo a las circunstancias de cada momento. Se puede dudar de todo, porque nada es seguro y se amplía la permisividad para decidir lo que se quiera defendiendo lo que se escoja, como lícito y conveniente. Cada uno podría escribir su historia con una moral liberal de acuerdo a su modo de entender las cosas.

Este falto respeto, que ha expulsado la verdad, crea en las personas actitudes violentas frente a los que se piensa que no respetan la subjetividad personal, por pensar de otra manera. Les parece que son agresivas las personas que defienden la verdad.

 

Los castigos del siglo XXI

Si se exagera en la concepción que se tiene de la naturaleza y no se distingue al hombre como creado a imagen y semejanza de Dios, y que además, fue expulsado del paraíso por haber pecado, se cae en un naturalismo.

Los naturalistas dirían: Todo es bueno, no existe el mal, todo se puede aceptar libremente. Lo que hay que hacer es darle cauce a la naturaleza para que esta se realice sin más.

Con estos razonamientos quedaría de lado la Redención y toda la historia de la Salvación del hombre predicada por la Iglesia.

Las ideologías mentirosas castigan al hombre que dice la verdad, al que es piadoso y reza, al que defiende la vida y la santidad del matrimonio entre un hombre y una mujer.

Los que están en el consenso de estas ideologías con un pretendido “nuevo orden mundial” se castigan a sí mismos porque crean una falsa concepción del hombre con consecuencias nefastas: odios, separaciones, conflictos, abusos, violencia, matanzas, guerras.

Asistimos a la creatividad de una artificialidad que crea muñecos que son manejados por dictadores ambiciosos y egoístas que se creen genios, al endiosarse ellos, por expulsar a Dios de sus vidas y de la vida de los demás. (P. Manuel Tamayo).

jueves, 9 de marzo de 2023

 LEGIÓN DE ARROGANTES

“La arrogancia es el sentimiento de superioridad que desarrolla un individuo en relación con los otros, basado en la falsa creencia de que merece mayores privilegios o concesiones que el resto. La palabra, como tal, proviene del latín arrogantia” (Diccionario).

“La arrogancia es un defecto del carácter que consiste en ser altaneros, presuntuosos, prepotentes o soberbios” (Diccionario).

“Una persona arrogante tiene, en definitiva, una imagen de sí misma un poco inflada: se cree mejor que los demás, piensa que puede atropellar o maltratar a los otros debido a los derechos que se atribuye. Pero se equivoca: los demás simplemente lo verán como una persona pesada en el mejor de los casos, y despreciable, en el peor” (Diccionario).

“La arrogancia, por ejemplo, se manifiesta cuando alguien no deja que los demás expresen su opinión en una reunión, sino que siempre quiere imponer su punto de vista, pese a que podría estar pasando por alto cuestiones relevantes para la discusión, pero no es capaz de darse cuenta” (Diccionario).

 

COMENTARIO

Cuando una sociedad se aleja de Dios, crece indudablemente el ego de sus habitantes. Los hombres y las mujeres se deshumanizan, se vuelven duros, se maltratan entre ellos, aparece el lenguaje soez y lisuriento, como si fuera normal; ya no se guardan las formas porque se piensa que la espontaneidad es apertura y libertad.

El trato machacón, irreverente e irrespetuoso, termina sensibilizando a la gente de una manera enfermiza y las pone en pie de guerra. Cualquier comentario parece un ataque; se exagera y se cambia de contexto cualquier pronunciamiento calificando la mala intención del que lo pronunció.

 

Neurosis colectiva

En una sociedad egocéntrica todos viven con una suerte de neurosis, hay como un delirio de persecución, se ven muchos enemigos por todas partes y se organizan fácilmente “cacerías de brujas”.

Esto se puede apreciar en algo tan simple como en el manejo de los automóviles. Pareciera que la virtud es meter el carro a como de lugar, sin dar preferencia a nadie, y poder colarse por cualquier sitio sin tener ninguna consideración con los otros vehículos. Si un conductor arrogante tiene una camioneta potente, la utilizará manejándola de una manera prepotente y abusiva.

Estas conductas, que se han multiplicado en la sociedad, son decadentes, indecentes, y muchas de ellas están en el límite de la delincuencia.

Es la ley de la selva donde gana el más fuerte. Los insultos y gritos en los manejos diarios están a la orden del día.

Quienes no tienen movilidad o tienen un carro pequeño sin mayores recursos, verán a los otros como pitucos agresores y violentos.

Los arrogantes, si no se corrigen, crean un problema social. Son injustos con sus conductas y motivan la rebelión, justa, de los más débiles.

 

El mandamás arrogante y creído

La persona arrogante ha podido inflar su ego simplemente porque le tocó ser jefe u organizador de un grupo de personas. El mecanicismo de su trabajo pudo llevarle a perder la amabilidad y el buen trato con las personas. Se acostumbró a mandar sin más y considera a las personas como si fueran paquetes que hay que mover de un lado para otro.

Además estas personas que se han trepado en un pódium, creen que saben más que los demás. Alardean, con razonadas originales, y con sus propias teorías personales, que consideran acertadas y que todos deberían aceptar, o al menos escucharlas.

 

Urge bajar los humos altaneros

Estas actitudes de arrogancia hacen mucho daño.

La sociedad debe reaccionar para “bajar del burro” a los que se han trepado y se consideran mejor que los demás.

Es un problema de educación que debe resolverse en los hogares. Los padres no deben promocionar mucho a los hijos haciéndoles que se sientan superiores a los demás.

 

Respeto y valoración del prójimo

Deben enseñarles a valorar a las otras personas: respetar y venerar a los mayores como lo manda el 4to Mandamiento de la ley de Dios, y querer a su prójimo.

En casa se aprende el espíritu de servicio y la solidaridad con los más necesitados. Los chicos deben aprender a ser generosos y dar a los demás sin escatimar.

Hoy se ha abandonado la educación de respeto y amor a los demás y se ha creado más bien unos resentimientos, como si todos tuvieran que reclamar unos derechos porque los anteriores lo hicieron todo mal.

¡Cuantas cosas buenas tenemos que agradecer a los que nos han precedido porque nos han querido tanto! (P. Manuel Tamayo).

viernes, 3 de marzo de 2023

 MENTIRAS GIGANTES

Si la voz del pueblo fuera la voz de Dios, no hubiera sido necesario que los apóstoles de Jesucristo dijeran: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres.” (Watchtower)

“Las multitudes optaron por liberar a Barrabás y condenar a Jesús, el hijo de Dios. Las mayorías silenciosas o silenciadas de Alemania, incluidas iglesias cristianas de diferentes confesiones, se hicieron cómplices de uno de los genocidios más grandes de la historia, solo superado por el exterminio de nuestros pueblos originarios, con la cruz en una mano y la espada en la  otra. Por eso, y mucho más, no siempre la voz del pueblo es la voz de Dios. Las mayorías también se equivocan. Ahora bien, de los errores de la historia podemos y debemos no solo aprender para no repetirlos, sino también para crear condiciones institucionales que los prevengan” (Álvaro Vega Sánchez) 

“Y no debería escucharse a los que acostumbran a decir que la voz del pueblo es la voz de Dios, pues el desenfreno del vulgo está siempre cercano a la locura”. (En 1769 Thomas Thynne). 

 

COMENTARIO

Aunque parezca mentira una gran mayoría piensa que la verdad es consecuencia de la elección de las mayorías y que por lo tanto hay que hacer lo que el pueblo quiera.

En muchos lugares del mundo se cree que el pueblo es autoridad y que por lo tanto debe mandar.

Muchos, que son del pueblo, creen que tienen ciencia infusa y que por lo tanto pueden gobernar tanto o mejor que los demás.

Estas credulidades están llevando a la ruina a algunos países, que además son manejados por ideologías que usan la ignorancia para recibir apoyos a políticas sucias y obtener así cuantiosos beneficios personales.

 

La verdad que nos hace libres

Cuando Dios nos habla de la verdad nos enseña una doctrina, y le encarga a la Iglesia que la custodie. La Iglesia nos enseña la Palabra de Dios que está en la Sagrada Escritura.

Para conocer la verdad los seres humanos tenemos la razón, para pensar, y la fe, que es transmitida por Dios cuando hay humildad.

Educar es formar la conciencia

Todo ser humano para conocer la verdad debe ser educado. La educación saca a las personas de la ignorancia.

Los ignorantes no pueden enseñar porque no saben, no tienen el conocimiento que deberían tener. Si son ignorantes tampoco podrán gobernar. No están preparados para ello. Primero deben salir de la Ignorancia y recibir una sólida formación y luego una capacitación.  

La Ignorancia es el peor de los males. Creer que la democracia y las leyes bastan para salvar a un país de la crisis, es un error considerable.

 

La familia: el fundamento de una sociedad

Para salir de la crisis es necesaria la educación y esta es imposible si no hay familia.

Es fundamental la asistencia del padre y de la madre para la formación de los niños. La paternidad y la maternidad son esenciales para la formación de la persona, por eso se dice que la familia es la célula básica de la sociedad.

Quienes atacan a la familia están en crisis y no pueden tener rectitud de intención. Están buscando, por medios ilícitos, beneficios personales, o tratando de justificar conductas desarregladas.

A muchos no les importa la suerte del prójimo, les importa más sus negocios. Así funciona la corrupción, que ciega a las personas y las mete en unos mundos complejos que son más bien laberintos.

El mundo necesita la reconstrucción de la familia para volver a la lucidez social. Esta es la gran verdad en medio de las grandes mentiras que tienen engañadas y atrapadas a muchas personas. (P. Manuel Tamayo)

 

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