martes, 23 de junio de 2020

PROTOCOLOS PARA SILENCIAR A MARÍA

“He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”, (Luc 1, 3-4).

“Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira cómo tu padre y yo, angustiados, te buscábamos. Y él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre? Pero ellos no comprendieron lo que les dijo" (Luc 2, 41-52).

«No tienen vino.» (Juan 2, 3)  ….. "«Hagan lo que él les diga.»" (Juan 2, 5)

A lo largo de la historia la Virgen ha tenido varias apariciones. Todas han sido una advertencia de la Madre para que los hombres se porten bien. Ha pedido penitencia y ayuno, el rezo del Santo Rosario, la devoción eucarística, la comunión, rezar por el Papa y los sacerdotes, cuidar y querer a la familia, el amor a los sacramentos. En los santuarios marianos ha habido conversiones, milagros, frecuencia a los sacramentos especialmente confesiones y adoración Eucarística.

Al acabar la Primera Guerra Mundial y crearse Checoslovaquia, en 1918, durante 3 años fueron destruidos bastantes monumentos católicos… En ese contexto, anarquistas, socialistas y nacionalistas checos derribaron la Columna de la Virgen María de la Ciudad Vieja de Praga, que se había levantado en 1650 por devoción del pueblo de Praga. Esta columna fue una de las columnas marianas más antiguas de Europa, junto con las de Roma, Múnich y Viena. Ha pasado más de un siglo desde la destrucción del monumento, y ahora la Virgen y su columna han vuelto a la plaza, como fruto de más de 20 años de esfuerzos e ilusión del escultor checo Peter Váña y una asociación que ha insistido en levantar un nuevo monumento” (Fundación Cari Filii).


COMENTARIO

En muchos lugares del mundo suele ocurrir que las personas que hablan demasiado inventan cosas para tapar otras, quieren convencer aunque no digan la verdad, para tener a la gente a su favor, ganar puntos de simpatía, o tal vez poder utilizar a las personas para los fines que ellos se proponen.
En cambio las personas que dicen la verdad suelen ser escuetas a la hora de hablar, son además ejemplo y testimonio de una vida coherente y recta. Así fue la Virgen María, decía lo que tenía que decir, sin palabreos ni florituras, tanto para preguntar, indicar o responder a las preguntas que le hacían.

Por la fe sabemos que la Virgen fue concebida sin pecado original y que vino al mundo para ser la Madre de Dios y corredentora para la salvación de los hombres. Quien se acerca a María encuentra fácilmente el camino de la salvación que lo lleva al Cielo.

Al diablo no le gusta la Virgen. En el Génesis, después de la caída de nuestros primeros padres Adán y Eva, el Señor le dice a la serpiente (que era el diablo): “una mujer te aplastará la cabeza” y en el Apocalipsis, el último libro del Nuevo testamento, vemos que María le aplasta la cabeza al dragón, (al diablo). La Virgen gana la batalla.


La lucha entre el bien y el mal
En el mundo hay una lucha entre el bien y el mal y ambos tienen sus seguidores. Al diablo no le gusta nada el papel de la Virgen y busca corromper al hombre para que éste rechace la virginidad y así se apartará de la Virgen y del camino que lo lleva al Cielo. Es por eso que Jacinta, una niña vidente de Fátima, antes de morir dijo que la mayoría de personas condenadas en el infierno están por los pecados de la carne.




El diablo le quiere tapar la boca a la Virgen y busca seguidores que le ayuden a eliminar la religión del mundo. Estos seguidores del poder del mal son ambiciosos que se unen en grandes negociados usando los poderes del mundo para quitar a Dios y la moral cristiana con dos ideologías que parecen opuestas, pero que se juntan en el mismo objetivo: el comunismo y el liberalismo absoluto.

Ya se pueden ver, con más claridad, los destrozos que están ocasionando estas ideologías en muchos países. Atacan sin escrúpulos las costumbres cristianas y buscan que desaparezca la familia tradicional.


Manifestaciones extraordinarias de la Virgen a favor de los hombres
La Virgen, con sus manifestaciones extraordinarias, en las apariciones, para salvar al hombre, se ve dejada de lado por los poderes del mundo y por mucha gente que piensa que la ortodoxia de la vida cristiana no va con lo que ella anuncia.

Las autoridades eclesiásticas reconocen, en muchas apariciones, que nada se opone a la doctrina de la Iglesia pero son extremadamente prudentes para darle más realce a esos acontecimientos sobrenaturales.

Es que la Iglesia es guardiana de las Sagradas Escrituras y de la Tradición, allí se encuentra todo lo que el fiel necesita para salvarse. Para los sucesos sobrenaturales extraordinarios, la Iglesia siempre ha sido muy prudente en pronunciarse.

Por ejemplo, para decidir sobre la santidad de vida de una persona hay todo un proceso que lleva años de estudio, con los datos de su vida, los testimonios y la petición de los fieles que piden el reconocimiento de la Iglesia; lo mismo ocurre con las apariciones.

De las 2,500 apariciones que han habido en el mundo, la Iglesia Universal aprobó 16 y la autoridad diocesana: 28, Hay varias apariciones que están en estudio como Garabandal y Medugorje, por ejemplo.


Las persecuciones contra el catolicismo continúan
Al margen de estas consideraciones, sí es importante advertir, que hay una persecución mundial contra la Iglesia y los valores de la moral cristiana.

Es una campaña movida por algunos empresarios de mucho dinero, políticos, algunas autoridades vigentes en sus cargos y coludidas con siniestros planes de algunos gobiernos, todos ayudados por un poder mediático alineado con esos objetivos, y con la bandera de la libertad.

Como paradoja habría que decir que esas ideologías juntas, hacen un pensamiento único que es exigido como norma de criterio mundial. El que no piense como ellos queda descalificado.


Mentalidad ecléctica
Además el modo de pensar de las grandes mayorías corresponde a una mentalidad ecléctica propia del relativismo que se presenta de un modo amable, para aceptar los cambios que se deben hacer en nombre de la libertad y de la ciencia.

No tienen en cuenta las exigencias de la verdad que están escritas en la antropología cristiana; es más, les molesta que un cristiano defienda lo que la Iglesia siempre ha enseñado para la conducta de las personas, y que está fundamentado en las Sagradas Escrituras y en la Tradición.

El relativismo contemporáneo, que oculta la verdad, encuentra razones para reinventar un modo de vivir que sea como un paraíso de igualdad. Ya Santo Tomás Moro había escrito hace siglos “La Utopía” demostrando que ese paraíso terrenal nunca llegaría a ser real.

Los comunistas piensan que un gran Estado que controle todo, es la solución para evitar las desigualdades entre los seres humanos; y los liberales, que se van al otro extremo, piensan que todo lo arregla la ley de la oferta y la demanda.

Los eclécticos relativistas de hoy creen que la solución está en una mezcla de las dos ideologías: luchar como comunistas con ideologías de izquierda, y vivir como liberales gozando del materialismo, con una economía capitalista. A estos se les suele llamar “caviares” y lamentablemente la mayoría se deja conducir por este modo de pensar y proceder.

Con estas estas ideologías en boga, la Virgen María del Evangelio y sus apariciones resultan peligrosas. A los relativistas les gustaría que el modelo de mujer sea liberal y permisivo, que ellas no se metan a corregir las conductas de las personas, o en todo caso que estén siempre dispuestas para ayudar con el desarrollo de sus facultades, y en las mismas condiciones que los hombres, a la sociedad contemporánea. Hoy se quiere que la mujer sea líder y que no se deje someter por nadie.

Los protocolos para silenciar a María son tácitos y responden a una mentalidad de consenso de una sociedad relativista que esconde constantemente la verdad y va arreglando situaciones de acuerdo a la conveniencia de los planes trazados en busca de ese “paraíso”

Las exigencias de la moral que recuerda la Virgen, y que son enseñadas por la Iglesia, resultan difíciles en una sociedad que quiere huir de la Cruz y del sacrificio que lleva consigo la vida cristiana.
Si Nuestra Madre del Cielo nos pide hacer lo que Jesucristo nos dice y Él nos invita a negarnos a nosotros mismos para llevar la Cruz y así poder seguirle, el mundo relativista no quiere oír eso y mucho menos cuando se anuncia un castigo por la mala conducta de los hombres. Se quiere llegar al Tabor sin pasar por la Cruz.

El rechazo de la Cruz trae serias complicaciones, porque es el rechazo de Dios. Si se expulsa a Cristo de la sociedad reina el pecado y con él las aberraciones humanas que causan el descalabro y la destrucción. El hombre con sus odios se va contra todo. Es lo que vemos ahora.

La Virgen nos advierte para que cambiemos de conducta abriéndole las puertas de nuestro corazón a Jesús, que viene a rescatarnos.

Los que rezamos, pidamos con fuerza, para que el mundo escuche las advertencias de nuestra Madre del Cielo, (P. Manuel Tamayo).



jueves, 18 de junio de 2020

CORTINAS DE HUMO EN UN MUNDO INSEGURO

Cortina de humo o pantalla de humo es una expresión que se usa cuando se quiere tapar un hecho con otro; es decir que se trata de una figura, una metáfora. Es comúnmente empleada en los medios de comunicación y la política, aunque su origen se dio en los campos de batalla” (Diccionario).
“Un hipócrita puede ser una persona que tiene sentimientos o actitudes hipócritas, o es una persona falsa, que finge, que hace cosas que en realidad no haría en otra situación. Es una persona que actúa como otra, que utiliza la hipocresía, que no es justa, y sobre todo es alguien que no es de confianza. Hipócrita es quien finge ser lo que no lo es, ya sea a través de la religión, virtudes, características, ideas, sentimientos, etc” (Diccionario).
“La doble moral es un criterio aplicado cuando a un individuo o institución se le acusa de ejercer una doble norma en el tratamiento dado a diferentes grupos de personas, es decir, que injustamente permiten más libertad de conducta a un sujeto que a otro. La doble moral es injusta porque viola el principio de justicia conocido como imparcialidad, el principio según el cual los mismos criterios se aplican a todas las personas sin parcialidad ni favoritismo. La doble moral viola este principio pues toma en cuenta a las personas según diferentes criterios”.
“Canalla es una persona despreciable, malvada y miserable por su comportamiento” (Diccionario).

COMENTARIO

Las cortinas de humo y las leyendas negras abundan en el mundo actual. Las más graves, y que afectan a toda la humanidad, las tejen los contubernios de una “política” de destrucción que viene funcionando desde el siglo pasado y que ahora toma cuerpo para “pisar fuerte” en la construcción de un nuevo orden mundial. Gran parte del poder mediático estaría implicado.
La lucha entre el bien y el mal ha estado vigente en toda la historia. Los grandes poderes crucificaron a Jesucristo y los cristianos fueron perseguidos. Nerón incendió Roma y le echó la culpa a los cristianos. Este modo de proceder ha sido habitual en las distintas épocas y también ahora.

Los autores de las leyendas y cortinas
Se siguen tejiendo leyendas negras para que los buenos parezcan malos o equivocados;  y por lo tanto, dirían ellos, habría que dejarlos de lado, denunciarlos o combatirlos.
Los grandes tejedores de estos “nuevos proyectos” se conchaban con algunas autoridades, para hacer grandes negocios ocultos, que son presentados al mundo con escenografías de “ayudas humanitarias” de diversas ONG y otras organizaciones, con patente de corso para intervenir con éxito en programas sociales.
Las “manos negras” se presentan como “manos limpias” para buscar la aprobación de las mayorías que fácilmente aplaudan la direccionalidad de esos planteamientos. 
Gracias a la complicidad de un poder mediático bien “aceitado” esas propuestas parecen argumentos razonables y de sentido común, sin que se pueda advertir la presencia del veneno que llevan dentro.
Las leyendas negras van cuajando con la ayuda de cortinas de humo fabricadas para ocultar los entuertos de esos planes maléficos. Todo parece que está bien y que va de acuerdo a ley. Abogados, médicos, economistas y estadistas están en esa línea, que miles defienden creyendo estar en la razón y en el camino correcto.

La corrupción de los “grandes
Los casos de corrupción levantados en algunos países con los escándalos consiguientes solo dejan ver la punta del hílo de la madeja de una super organización mundial con presupuestos millonarios. En muchos de esos casos se ponen cortinas de humo para hacer olvidar a la gente o para crear situaciones de dilata que nunca se resuelven. Todos lo saben pero nadie hace nada, los magnates y jefes de estos planes  se callan en 7 idiomas.
Las escaladas, que van siendo cada vez más sonoras, las estamos viendo en las persecuciones al catolicismo en oriente, incluida la China, las quemas de templos en Chile, la destrucción de la familia a nivel mundial, la escalada del narcotráfico, el aumento de la delincuencia, la despenalización del aborto y el auge de la ideología de género en los países occidentales.
Estos sucesos mundiales que hacen eco y quieren encontrar una justificación para seguir adelante, cuentan con la existencia de una mentalidad liberal que ha ido creciendo por el abandono y alejamiento de Dios y que ahora se expresa como un “respeto” a todas las posturas en nombre de la paz y el bienestar de cada persona.
Quienes se manifiestan así suelen ser intolerantes en admitir otro modo de pensar como si ese pensamiento único, que tienen ellos, es el que deberían tener todos para ser “sensatos” y estar de acuerdo con  la realidad.

Una sociedad confundida
La sociedad mundial se ha llenado de eclécticos indulgentes que crean un clima de irenismo con una llamada a la paz y al cese de la violencia sin arreglar las turbulencias del propio corazón.
Surgen “santones” de la boca para afuera entre los consabidos “caviares” que difunden leyendas negras para encontrar un falso prestigio que les permita engañar por un tiempo, para poder ocupar un sitio en los planes del nuevo orden mundial.
Los organizadores  de estos planes encuentran en esos modos de pensar, y en la conciencia autónoma del relativista,  un campo abierto para que los  “negocios” tengan éxito.
Las grandes mayorías son solo usadas para que los planes se aprueben; luego quedarán abandonadas y que “cada palo aguante su vela”.

Abrir los ojos a la realidad
Urge conocer la realidad y no dejar que el mundo se siga destruyendo con planes ocultos por cortinas de humo y leyendas negras. El amor a la verdad es también una exigencia para que no mientan ni cuenten cuentos los que quieren ocultar el conocimiento de la realidad.
El propósito de este artículo no es fomentar una rebeldía, ni tampoco organizar un escándalo. Es despertar a los que están dormidos y animar a la gente buena, que no son pocos, que tomen las riendas en las decisiones importantes para enrumbar el mundo al puerto seguro. Con la ayuda de Dios y de la Virgen el triunfo estará asegurado, (P. Manuel Tamayo).

miércoles, 10 de junio de 2020


PROTESTAS A DESHORA

“No reprendas cuando sientes indignación por la falta cometida. –Espera al día siguiente, o más tiempo aún.  Y después, tranquilo y purificada la intención, no dejes de reprender. –Vas a conseguir más con una palabra afectuosa que con tres horas de pelea. –Modera tu genio” (San Josemaría, Camino n. 10).

“Eso mismo que has dicho dilo en otro tono, sin ira, y ganará fuerza tu raciocinio, y, sobre todo, no ofenderás a Dios” (San Josemaría, Camino n. 9).


COMENTARIO

Los tiempos de emergencia no deberían ser de protesta sino de sinergia y solidaridad. La resiliencia va con la caridad y la acertada comprensión de la realidad.

Si estamos dentro de un avión que está fallando, y existe la posibilidad de que se estrelle, no es el momento para criticar la mala fabricación de los motores o la inexperiencia del piloto que no tomó precauciones para evitar esa situación de emergencia.

Una persona inteligente procurará guardar la calma, se pondrá a rezar y con la fuerza de la oración procurará dar todo el apoyo posible al piloto y a los pasajeros para que no  entren en pánico.


Críticas desatinadas
No es tiempo para reclamar derechos ni de hacer comparaciones con otras personas que en situaciones semejantes hicieron las cosas mejor. Esas críticas, muchas veces descarnadas y poco inteligentes para el momento, duelen mucho y pueden dejar heridas irreparables.

En los tiempos de emergencia la sensibilidad de las personas suele estar muy elevada. La prudencia nos indica que se debe ser muy cuidadoso con los que se dice o con lo que se opina. Está claro que a todos no se les puede pedir lo mismo. Habrá muchas personas que en su desesperación faltarán a la justicia y a la caridad con expresiones duras de indignación que salen como piedras que se arrojan con los ojos vendados y pueden causar heridas de consideración.


El respeto, la delicadeza y la comprensión
En estas tesituras de confinamiento y pandemia, donde está presente el dolor y la angustia, se requieren personas respetuosas y comprensivas que puedan entender las distintas situaciones que existen, que son muy diversas, en cada lugar y con cada persona.

No es momento de opinar ni de hacer comparaciones de un modo peyorativo, tampoco de sentirse “especialista” para dar consejos sin tener una capacitación profesional. Las medidas que toman las autoridades, aunque se piense que podría haber otras mejores, se deben respetar y no crear ambientes de rebeldía, que podrían empeorar y agravar las situaciones, que ya de por sí son delicadas.

Se puede ser solidario aunque se piense distinto. Se le puede dar la mano al “enemigo” para curarlo y para evitar que sufra, como los buenos soldados en la guerra.

Los confinamientos no deben ser para la pelea sino para la unión. La unidad que se pide no es entre ángeles sino entre seres humanos que tienen muchos defectos y que han cometido muchos errores, pero que saben perdonarse y ayudarse para salir adelante.


Solidarios pero no ingenuos o cándidos
Tampoco ser solidario significa desconocer la realidad, o que no importen las manipulaciones de la corrupción, que suelen agravarse en tiempos de pandemia. Siempre se deben rechazar categóricamente los actos delincuenciales o de corrupción y las campañas maléficas contra los valores morales y la familia, que ahora están en plena vigencia.

Es importante distinguir bien entre la ayuda que debemos dar todos para cuidar a los enfermos, médicos, personal sanitario, policías, mayores de edad con enfermedades preexistentes, de los “sembradores impuros del odio” que siempre han existido y continúan con su intención nefasta en destruir todo lo que es limpio y noble.

Hay que advertir que entre las personas que apoyan estás ideologías de destrucción hay un gran porcentaje, la mayoría diría yo, de engañados, que piensan que están en un camino correcto,  y es que los adalides de esta campaña han pintado las cosas, con la ayuda de poder mediático, para que se vean al revés de lo que son. Hoy los buenos parecen malos y los malos buenos. La confusión es brutal. Así de claro.

Hoy el país requiere serenidad, solidaridad y generosidad, sin críticas ni lamentos. Las protestas están de más, no es tiempo para reclamar derechos. Es tiempo para rezar y esperar, para ser prudentes y diligentes en todo lo que hagamos. Sobran las teorías y las discusiones. Es mejor el silencio de la reflexión para que no falte la comprensión y se sepa estar en el lugar adecuado en estos tiempos extraordinarios; después, ya se verá, (P. Manuel Tamayo).



lunes, 1 de junio de 2020


ESCRUPULOSOS Y TEMERARIOS EN TIEMPOS DE PANDEMIA

 “El escrúpulo (del latín, scrupulus, diminutivo de scrupus, piedrecilla que se mete en el zapato) es la inquietud de ánimo provocada por la duda acerca de si algo es bueno o malo, correcto o incorrecto, verdadero o falso”, (Wikipedia).

“Es escrupuloso el individuo que  realiza la función o el trabajo que se le ha encomendado de manera sumamente cuidadosa y poniéndole muchísimo esmero y minuciosidad a cada paso” (diccionario).
“Se dice especialmente de una persona o individuo que exagera, cuando de una manera excesiva traspasa el límite lo que es razonable”. (diccionario)

“temerosa es una persona que siente un miedo a sufrir un daño” (diccionario).

“La histeria colectiva también se le llama “enfermedad psicogénica de masas”, “histeria en masa” o “psicosis en grupo”. Además de pánico, muchas veces también presentan gran variedad de expresiones físicas: temblores, convulsiones, desmayos, adormecimientos y hasta ceguera son los más frecuentes. Quien queda atrapado en la red de la histeria colectiva experimenta lo que le ocurre como algo real, o cuasi real”, (Edith Sánchez).

“Temerario es el que se expone a peligros de manera imprudente” (Diccionario).

“Un temerario, no siente miedo a nadie ni a nada, por ese motivo actúa de manera audaz, de manera imprudente sin evaluar ni reflexionar acerca de las consecuencias” (Diccionario).

Muchas veces se confunden los términos temeridad y valentía para hablar de los actos de las personas. Sin embargo hay diferencia entre uno y otro, ya que el valiente es quien sintiendo miedo, se sobrepone a él en pos de realizar alguna acción. Se considera que alguien valiente conoce sus miedos pero los vence. En cambio quien es temerario no le tiene miedo a nada ni a nadie por esa razón su conducta es audaz e imprudente, no teme las consecuencias porque ni siquiera se las plantea” (Diccionario).



COMENTARIO

En los tres meses que llevamos con una pandemia ascendente, llama la atención, para preocupación de muchos, los escrupulosos y los temerarios.

Cuando las situaciones se agravan, los miedos o pánicos repercuten más en los que tienen tendencia a los escrúpulos, y estos podrían crear manías que dificultan la convivencia, y todo resulta más difícil cuando se vive en cuarentena.

Quien sufre de escrúpulos la pasa muy mal, vive angustiado con temor a contagiarse, se esmera, de un modo exagerado, en poner orden y limpieza por todas partes, se aísla asustado, pendiente de las informaciones más exageradas de las redes y los medios, no deja de enviar mensajes y advertencias de precaución a sus familiares y amigos.

En cambio el temerario,  que se sitúa en el otro extremo, preocupa más, porque pone en riesgo su vida y las de los demás. Cree que a él no le va a pasar nada, que todo es una exageración; suele decir, para que no le molesten: “de algo hay que morirse”  y habla sin medir las situaciones graves de muchos contagiados y los de fallecimientos que van creciendo día a día y están a la vista de todos.

El temerario suele minimizar las advertencias,  y algunos ridiculizan con sorna a los que se toman en serio las precauciones. Es un rebelde que puede ser difícil de controlar.

Los escrupulosos dan pena porque sufren, pero, aunque tengan mucho miedo, es fácil consolarlos; suelen escuchar y agradecer los consejos que se les da para tranquilizarlos.


Conocer bien a las personas y las diversas situaciones en que se encuentran
En el temerario, en cambio, hay una indisposición que genera fastidio y preocupación en sus familiares, piensa que tiene criterio (y no lo tiene) y pone en tela de juicio las advertencias o medidas de prudencia que se le alcancen, porque para él son una exageración. Hay que cuidarlo para que no cometa un descalabro que le perjudique a él y a su familia. Es más difícil controlarlo por su falta de sensatez y de tino.

Si le sacamos una foto a nuestra sociedad habría que añadir a los conflictos de los temerarios y escrupulosos los que son generados por la necesidad de salir de una gran mayoría para no morirse de hambre. Si hay que corregir unas conductas hay también que comprender muchas situaciones que son reales y que claman al Cielo.

Cuando los medios están politizados se ocultan muchas situaciones que deberían salir al aire, para que todos puedan ser solidarios con las personas que más sufren.

Líderes idóneos y capaces para manejar situaciones de alto riesgo
Los que manejan una situación difícil, como una pandemia, deben ser personas especializadas con un alto nivel de virtudes humanas para lograr transmitir con coherencia y sinceridad las indicaciones pertinentes.  Se deben decir las cosas de tal manera que el que las escucha se sienta agradecido por la información veraz que recibe con claridad y firmeza.

El mal comunicador cree que el miedo es un modo de conseguir que la gente responda bien. Es como el mal profesor que piensa que sus alumnos van a responder si les pone baja nota, si los jala, o si los castiga. Meter miedo nunca es un buen camino para ayudar a las personas.

Tampoco es buen comunicador el “optimista” que hace creer que todo está bien cuando no es cierto. De esa manera está ocultando la realidad y si piensa que así no hace sufrir a la población, luego con el tiempo, el sufrimiento será peor y tendrá que pagar una factura muy alta por no haber dicho toda la verdad a tiempo.


La verdad se agradece siempre
Las cosas como son, al pan pan y al vino vino,; cuando la situación es grave no se pueden contar cuentos o hacer bromas que no vienen al caso.

Cuando se trata de la salud un médico especialista, sin ningún tinte político, es el que debe informar y preparar a la población, alcanzando los datos necesarios y los protocoles pertinentes. La explicación de un prestigioso profesional da paz y persuade a la población para que se sienta comprometida a colaborar.

Las fuerzas armadas, (el ejército y la policía) están para garantizar la seguridad de todos. La población debería confiar en el trabajo que ellos realizan y agradecer su presencia. Para que esto ocurra, los integrantes de las fuerzas armadas deben ser personas ejemplares en todos los aspectos y en todos los ambientes donde se encuentren.

En ellos debe destacar la coherencia de vida, la honradez y un afán grande de servicio a los demás.
La población en general y cada persona individual, ¡todos!, se sentirán seguros, no por las armas que lleven, sino por la conducta de cada miembro de las fuerzas armadas. Deben ser personas buenas que saben combinar con arte, la fuerza con el respeto y el cariño por la población.


Garantizar los ingresos económicos de la población
Si en una pandemia quedan comprometido los trabajos y por lo tanto la economía de un país, los gobernantes deben consultar al empresariado y a los economistas más renombrados, (que no defiendan posturas políticas), para determinar lo que se debe hacer. Un profesional competente de ese sector es el que debe informar sobre la situación económica vigente y explicar cuáles serían las soluciones oportunas.


El respeto y el valor de los medios sobrenaturales en tiempos de pandemia.
Una población mayoritariamente católica que cuenta, por tradición, con devociones arraigadas, se ven en la urgencia de pedir a Dios para que pasen estos momentos terribles de angustia y desesperación. Es muy comprensible que mucha gente pida que se le facilite los medios para poder ir a los templos a rezar.

Es de desear que las autoridades y todas las fuerzas que estén en primera fila luchando contra esta pandemia recen y pidan oraciones. En un país mayoritariamente católico el estado puede el pedir que se rece para que pase la pandemia y pondrá los medios para que la gente pueda hacerlo. Las oraciones pueden ser mucho más eficaces que los respiradores y las máscaras.

Se respeta al que no tiene fe. pero a él también se le pide que respete a los que la tienen.

Si por efecto de una pandemia se ven afectadas las actividades religiosas de un sector o de todo el país, los gobernantes deben coordinar con las autoridades eclesiásticas y pedirles a ellos que expliquen e informen claramente a la feligresía cuáles son los protocolos que deben observar en los tiempos de pandemia. Si el problema es a nivel mundial las autoridades eclesiásticas harán las consultas pertinentes a las instancias superiores.

La población tiene derecho a conocer la verdad, no se les debe mentir, ni tenerla desinformada, sobre todo en situaciones de emergencia cuando está en juego la vida de muchas personas.

Si las autoridades hacen las cosas bien el nivel de sensatez de la población en general será más alto y los más sensatos se encargarán de tranquilizar a los escrupulosos y corregir a los temerarios para lograr el equilibrio ideal que permita superar las dificultades en situaciones de emergencia.

Todos los seres humanos son educables a corto plazo, cuando las autoridades consiguen ser testimonio de una conducta coherente y limpia.  (P. Manuel Tamayo)