domingo, 30 de enero de 2022

 ASPIRACIONES ESTÓICAS

“El estoicismo es la capacidad o la fuerza de voluntad de un individuo para controlar sus sentimientos o emociones. Alguien estoico, por lo tanto, se mantiene firme ante la adversidad

 

COMENTARIO

Vivimos en una época donde las sensibilidades se han disparado por todas partes. Un pequeño error que se cometa pude hacerse enorme y difundirse por todas partes. Las personas hoy, se tienen que cuidar mucho, especialmente las autoridades, para no soltar un comentario que pueda herir a alguien y se origine un escándalo mayúsculo.

En algunos países manifestar en público una creencia religiosa puede considerarse como un atropello a la libertad. Algunos han sido sancionados drásticamente y otros han perdido sus puestos cuando han querido enseñar algún punto doctrinal que se considere lesivo para un grupo de personas que estarían en falta.

Guardarse por cobardía

Es lamentable encontrar personas que renuncian a querer enterarse de las cosas que suceden en su país y en el mundo y optan por no leer los diarios, no acudir a los medios y cerrar los ojos frente a la realidad. Para no sentir indignación o pena prefieren no estar enterados y vivir al margen.

Las grandes mayorías aspiran a tener una piel gruesa o una caparazón que los proteja frente a los embates de la inmoralidad y corrupción reinante. Son aspiraciones estoicas, para perder la sensibilidad y poder seguir adelante como si nada pasara.

Cuando los jefes desaparecen

La falta de justicia y la actitud permisiva de unas autoridades que dilatan los juicios y dejan que la corrupción continúe genera a la larga, en las grandes mayorías, una huida de la realidad para no pasarla mal y buscarse distracciones que ejercen el efecto de una anestesia. Muchos han perdido la energía y viven “sin pilas”

Se está formando, a la larga, una sociedad estoica, que todo lo soporta y no reacciona, una sociedad de perdedores resignados y flojos, que no hacen nada, ni tampoco les importa demasiado. Una sociedad de personas que se cierran en grupitos donde solo ven sus intereses personales y familiares y les importa poco la surte de todo un país. Una sociedad atomizada con individualidades estoicas, que pueden criticar, pero que no resuelven, porque tienen miedo y hasta pánico.

Reacción urgente

Para mejorar no basta con saber que se está mal, es preciso luchar con denuedo y unirse renunciando a beneficios personales, para la conquista de una situación viable con personas idóneas y probas.

Hay que seguir rezando para que vengan tiempos mejores con mejores personas, que son las que están haciendo falta para que la sociedad camine. (P. Manuel Tamayo).

lunes, 24 de enero de 2022

 PACTO CONYUGAL   Comunión de amor

“La comunión de amor entre Dios y los hombres, contenido fundamental de la Revelación y de la experiencia de fe de Israel, encuentra una significativa expresión en la alianza esponsal que se establece entre el hombre y la mujer…Su vínculo se convierte en imagen y símbolo de la alianza que une a Dios con su pueblo (Familiaris consortio n. 12). El hecho de que el ser humano, creado como hombre y mujer, sea imagen de Dios no significa solamente que cada uno de ellos individualmente es semejante a Dios como ser racional y libre; significa además que el hombre y la mujer, creados como “unidad de los dos” están llamados a vivir una comunión de amor que se da en Dios” (Mulieris dignitatem, 7,2).

“El amor siempre fiel de Dios se pone como ejemplo de las relaciones de amor fiel que debe existir entre los esposos. Esta fidelidad, lejos de rebajar la libertad de la persona, la defiende contra el subjetivismo y relativismo y la hace partícipe de la sabiduría creadora” (Familiaris consortio 11).

COMENTARIO

El pacto conyugal es el compromiso donde los dos se entregan mutuamente como marido y mujer. Es darle al otro parte de su vida, de allí se desprende la unidad: “una sola carne” y nace un deber de fidelidad entre los dos. Ellos no son solo dos cuerpos, sino personas destinadas a la comunión con Dios y con las otras personas. La familia es una comunión de amor.

La familia es la célula básica de la sociedad, es el motor de la vida económica y de todo el movimiento social que exigen los trabajos. Hay que tener en cuenta que las relaciones familiares son las más fuertes y estables de la vida humana.

La familia es el ámbito educativo más importante para el desarrollo y la salud de las personas. Además es la Iglesia doméstica donde todos los seres humanos aprenden los elementos básicos para crecer en la fe y en el amor a Dios.

 

La gran fuerza de la familia cristiana

La familia es la principal fuerza y el principal antídoto frente a las desviaciones sociales en temas de moral y costumbres que invaden la sociedad en los tiempos actuales.

Estas desviaciones, que constituyen un retroceso cultural, pueden resumirse en los siguientes puntos:

1.      Una mentalidad puramente naturalista o biológica que tiende a rebajar la sexualidad a lo genital.

2.      Una mentalidad libertaria que cree que este es un campo para el capricho personal.

3.      Las utopías políticas de los totalitarismos que intentan sustituir la unidad familiar por el amor libre.

4.      La revolución sexual que trasgrede las leyes morales del sexo.

5.      La liberación de las costumbres con medios anticonceptivos y fecundación artificial.

6.       La ideología de género basada en una antropología errónea del ser humano y en una falsa libertad. (Vid. Juan Luis Lorda, Antropología teológica, pp 278).

 

La cultura de la vida que defiende a la familia

El interés particular de uno de los esposos no puede estar por encima del vínculo conyugal que los une. El liberalismo radical tiene una visión individualista y parte siempre de los derechos de los individuos. Considera que la vida sexual es una cuestión privada y la satisfacción sexual un derecho que toda persona debe ejercer.

La Iglesia no defiende unos privilegios o una manera particular de ver la vida, defiende el bien común frente a planteamientos muchas veces egoístas y disolventes.

El cristianismo es una cultura de la vida, mientras que el liberalismo radical fomenta una cultura de la muerte, cuyos frutos están a la vista (San Juan Pablo II) (P. Manuel Tamayo).

lunes, 17 de enero de 2022

 LA VERDADERA LIBERTAD

“La libertad no es simplemente ausencia de tiranía o de opresión, ni es licencia para hacer todo lo que siquiera. La libertad posee una “lógica” interna que la cualifica y la ennoblece: está ordenada a la verdad y se realiza en la búsqueda y en el cumplimiento de la verdad: Separada de la verdad de la persona humana, la libertad decae en la vida individual en libertinaje y en la vida política, en la arbitrariedad de los más fuertes y en la arrogancia de poder. Por eso, lejos de ser una limitación o amenaza a la libertad, la referencia a la verdad sobre el hombre –verdad que puede ser conocida universalmente gracias a la ley moral inscrita en el corazón de cada uno- es, en realidad la garantía del futuro de la libertad” (San Juan Pablo II, Discurso a la ONU, 5-X-1995, 12).

“La libertad es un don grande solo cuando sabemos usarla responsablemente para todo lo que es verdadero bien. Cristo nos enseña que el mejor uso de la libertad es la caridad que se realiza en la entrega de sí mismo y el servicio que se presta a los demás: para tal libertad nos ha liberado Cristo y los libera siempre.” (San Juan Pablo II, RH 21)

 

COMENTARIO

La auténtica libertad es la que se tiene cuando se conoce y se tiene la verdad. El ser humano tiene libertad cuando reconoce su propia naturaleza y se esfuerza en poner los medios para desarrollarla. El hombre por sí solo no puede desarrollarla, porque tiene la naturaleza dañada por el pecado.

Para poder curarse, el hombre necesita recurrir a Dios. Dios Padre envía a su Hijo Jesucristo para que se acerque a nosotros, nos cure liberándonos del pecado y nos ponga en camino de la vida eterna, en el Cielo, que es el fin y la meta de todo hombre.

 

Jesucristo llegó para darnos libertad

Jesucristo es la verdad, Él mismo lo ha dicho: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. El ser humano que deja intervenir a Cristo en su vida gana la libertad.

Cristo le enseña al hombre que para ser libre debe amar a Dios, sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.

El sentido cristiano de la libertad es la entrega de sí mismo por amor a Dios y a los demás. Todo ser humano desarrolla y se realiza cuando de verdad se entrega al servicio de los demás.

Solo se puede hacer el bien si se es libre. Para hacer el bien se debe buscar constantemente la verdad. Es una búsqueda que no terminan nunca.

Es buscar continuamente a Cristo y pedirle que nos de y nos aumente la caridad. El hombre es libre cuando puede amar limpiamente, cuando ha logrado, con la gracia de Dios derrotar al pecado.

La libertad auténtica del ser humano está en su amor oblativo que es constante y va creciendo de día en día con la ayuda de la gracia que Dios le alcanza. (P. Manuel Tamayo).

jueves, 13 de enero de 2022

 

EL PAÍS QUE NO QUEREMOS

Entren por la puerta estrecha porque ancha es La puerta que lleva a la perdición y son muchos los que por ella entran. Que estrecha es la puerta y que angosta es la senda que lleva a la vida y son pocos los que dan con ella” (Mc 7,13)

 

COMENTARIO

Todos soñamos con un país ideal, con una economía boyante, donde no existan las violencias y uno se pueda desplazar cómodamente por las calles y plazas sin temor a los asaltos y sin un tráfico insoportable.

Nos encantaría un país próspero que vaya creciendo de día en día para beneficio de todos; un país libre para trabajar, para invertir y para que sean reconocidos nuestros esfuerzos y méritos, que contribuyen a la mejora de la sociedad.

Ese país, en el que todos soñamos, no existe, ni tampoco existirá en el futuro. Nuestros afanes caerán en saco roto y mientras estemos vivos.

Para el que quiera ser feliz en la tierra habría que aconsejarle que ejercite todos los días la comprensión y el perdón, de lo contrario lo más probable es que su vida no deje de ser conflictiva y quizá tormentosa.

La “nueva civilización del amor” a la que aspiraba tanto San Juan Pablo II, es el Reino de Dios en la tierra, que se consigue cuando vivimos fielmente los mandamientos que se resumen en el amor a Dios y al prójimo, y apuntan hacia la finalidad a la que estamos llamados: llegar al Reino de los Cielos.

Es la esperanza en una meta de felicidad eterna, que además es una fuerza que nos da seguridad, para ser fieles hasta la muerte.

 

No se debe querer lo que impide llegar a la meta

Mientras estemos en este “valle de lágrimas” aquí en la tierra, debemos cuidar bien la casa que nos cobija. La organización social de los seres humanos debe tener en cuenta la finalidad.

Si estamos organizados por países con fronteras, que delimitan un territorio, cada país debe tener un sistema adecuado y coherente para la organización social de sus habitantes.

Sin ir muy lejos, ahondando en las ideologías que invaden el mundo, podríamos decir que nadie quiere el caos y la confusión, y mucho menos las peleas.

Cuando ocurren habitualmente conflictos entre las personas que deben organizar un país nos encontramos en una situación deplorable que habría que revertirla de inmediato.

 

¿Cuándo se dice que un país es “bananero”?

Es una metáfora para decir que todo es caótico e informal, que no se respetan las leyes y que está lleno de delincuentes y mafiosos

Conversando con un amigo sobre la organización de los países en el mundo advertía el gran peligro de los países “bananeros” que son el caos generalizado y la anticultura.

Él, muy versado en política internacional y con muchos años de experiencia decía que un país “bananero”: “es aquel donde se pelean los imbéciles y los idiotas”

Al verme sorprendido de esa calificación irreverente, ahondó en explicaciones para que le entendiera bien y dijo muy orondo: “los imbéciles son los anti racionales que se empeñan en defender una postura sin tener suficiente respaldo y los idiotas son los credulones, que creen que todos son buenos y que no pasa nada, éstos últimos son los que se vuelven eclécticos o sincretistas”.

 

Mentalidades equívocas

Sin usar las calificaciones de mi amigo, está claro que han aumentado considerablemente los anti racionales y los credulones.  

Los primeros deciden por razones de conveniencia, defienden argumentos con vehemencia y sin sustento, por puro voluntarismo y fanatismo. Reclaman la libertad solo para ellos diciendo que son abiertos, pero la realidad es que proponen un pensamiento único. Dejan de lado a los que no piensan como ellos. Su conducta desaliñada les lleva a cometer muchas injusticias y atropellos.

Los credulones mezclan la fe con una serie de creencias, suelen ser engañados porque son indulgentes de modo habitual; les gusta ponerse en el centro pensando que es el lugar correcto para estar con unos y con otros. No advierten los peligros, son más bien temerarios en sus actuaciones y fácilmente pierden la confianza de los demás por la inseguridad que proyectan.

También existe una legión que mezcla los anti racionales con los credulones. Es decir, hay credulones que también son anti racionales y se mueven con un voluntarismo y fanatismo que los desacredita totalmente.

 

¿Qué buscamos todos?

Ya no buscamos el paraíso en la tierra, sería una Utopía. Sí buscamos con urgencia personas buenas y virtuosas, que digan la verdad y se preocupen de su prójimo. Personas honradas y trasparentes que no vayan a medrar a los puestos públicos, personas sacrificadas que sepan darse sin buscar recompensa, personas que sepan querer a los demás, que unan a todos y no causen divisiones. Empecemos por estos logros, (P. Manuel Tamayo)

jueves, 6 de enero de 2022

 

EL RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS

“Séame permitido enumerar algunos entre los más importantes derechos humanos, que son universalmente reconocidos: el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona; el derecho a los alimentos, al vestido, a la vivienda, a la salud, al descanso y al ocio; el derecho a la libertad de expresión, a la educación, a la cultura; el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, y el derecho a manifestar la propia religión, individualmente o en común, tanto en privado como en público; el derecho a elegir el estado de vida, a fundar una familia y a gozar de todas las condiciones necesarias para la vida familiar; el derecho a la propiedad y al trabajo, a condiciones equitativas de trabajo y a un salario justo; el derecho de reunión y de asociación; el derecho a la libertad de movimiento y a la emigración interna y externa; el derecho a la nacionalidad y a la residencia; el derecho a la participación política y el derecho a participar en la libre elección del sistema político del pueblo a que se pertenece” (Discurso del Papa San Juan Pablo II, en la ONU, el 2 de Octubre de 1979).

 

COMENTARIO

El discurso de un Papa santo, como San Juan Pablo II, tiene vigencia en la actualidad. Es poner sobre el tapete de un foro mundial, los derechos que toda persona debe tener y que los Estados deben garantizar.

Hoy se agreden muchos de esos derechos y una buena parte de los agresores son autoridades civiles, con un papel relevante en los Estados que representan.

Urge volver a recordar estos derechos humanos, que son inalienables para todas las épocas, y revertir situaciones que “claman al Cielo” porque vulneran estos derechos, cuando se dictan  leyes, que desde luego no tienen categoría de ley, por intereses mezquinos. No pueden legalizarse las materias que violan los derechos fundamentales de las personas, (P. Manuel Tamayo) .