jueves, 21 de julio de 2022

 EL SINDROME DEL AVESTRUZ

 El avestruz esconde la cabeza para no mirar ni moverse, y cree que no la miran. 

“La impotencia de mucha gente ante el cambio social parece dejarnos presos de la inacción, desconfiados de las alternativas, sin comunidad con la que comprometernos en construir otras opciones”. (Fernando Vidal),

“En esta situación de parálisis social, de incertidumbres y de saturación mental, la ciudadanía no puede renunciar a continuar siendo critica, a estar motivada y a pensar, sentir y actuar en su contexto” (José Palos). 

 

COMENTARIO

“¡Que alguien haga algo!” suelen decir muchas personas cuando no saben qué hacer o no quieren comprometerse a dar la cara o a involucrarse personalmente en una causa.

Pueden existir motivos urgentes para intervenir, que serían situaciones extraordinarias para resolver problemas o dificultades que aquejan a las grandes mayorías; pero puede haber al mismo tiempo una parálisis social.

Muchos ya no quieren ver, prefieren taparse los ojos. No quieren leer los periódicos, ni ver los noticieros porque se estresan, entran fácilmente en el síndrome del avestruz, creen que por esconder la cabeza todo irá mucho mejor.

 

Complicidad para ocultar

El miedo y la falta de atrevimiento de no pocas autoridades, para decir la verdad, es porque tienen “rabo de paja” o porque buscan prebendas sustanciosas para sus bolsillos. Estas conductas crean situaciones caóticas y laberintos sin salida en una sociedad.

A estas autoridades “comprometidas” no les interesa que se descubra la verdad y quieren seguir viviendo gracias a un consenso de complicidad, que no se queda solo en el silencio para ocultar algo del pasado, sino que apunta, además, a un nuevo y sustancioso negociado.

Cuando se reúnen personas con “yaya” hacen complicidad para no revelar su pasado sucio y para seguir consiguiendo beneficios, apoyándose entre ellos con una falsa “lealtad” que se desmoronará en el futuro, por no ser auténtica.

Un grave conflicto se arma cuando se enfrentan personas con “trapos sucios” va creciendo poco a poco una lucha sin cuartel, sin escrúpulos, donde termina imponiéndose “la ley de la selva”, ya no importa la verdad, ni la moralidad de los hechos, se impone el más poderoso, aunque caiga en una voracidad espantosa, donde todo es atropello y maltrato.

A todos les consta que, cuando se dan estas circunstancias, en poco tiempo se destapa un diluvio de acusaciones que lo empapa todo, pero enseguida, el poderoso sistema enquistado, aplica la secadora, y no pasó nada.

Los cargos imputados solo servirían para escribir una novela o grabar una película para el futuro. Todo queda igual, nada se resuelve.

 

Conjunción de síndromes

En una sociedad aplastada por la corrupción empieza a nacer una mentalidad que es consecuencia del cansancio, el abandono y la dejadez; es una suerte de depresión social donde se juntan el síndrome de Estocolmo con el del Avestruz.

Con el primero aparece los ayayeros, que buscan arrimarse al poder sin que les importe demasiado que sea corrupto. Son una suerte de aduladores o sobones que prefieren hacerle un quiño al corrupto que defender la verdad. Estos son los que se rinden y esgrimen argumentos de condescendencia y unidad. Adoptan una postura de término medio, que es más bien de mediocridad.

Los del síndrome del Avestruz son los que no quieren saber nada y se esconden. No quieren intervenir y pierden todo tipo de interés. Orientan su vida por otros derroteros sin que les importe la suerte de los demás. Es una actitud de cobardía y de indiferencia.

 

Despertar con la verdad

La verdad no es solo algo esculpido y teórico. Si se está en ella, se actuará conforme a ella. Si la atacan se defiende. La verdad es la que nos hace libres y felices.

Los que dirigen los destinos de la humanidad deben ser amantes de la verdad porque vivirán de acuerdo a ella, y se notará en sus conductas: trasparencia, honradez, honorabilidad, lealtad, fidelidad.

La sociedad no la pueden conducir los incapaces, los ignorantes y mucho menos los que tienen un pasado manchado con faltas graves. La sociedad, en ninguno de sus estamentos, puede estar manejada por mafias o grupos extremistas que atenten contra la paz y la dignidad de las personas. No hay más que repasar un poco la historia para aprender de ella. (P. Manuel Tamayo)

miércoles, 13 de julio de 2022

 EL SENTIMIENTO NO ES ARGUMENTO

“Se define sentimiento como el estado afectivo del ánimo que es provocado por una emoción hacia una persona, animal, objeto o situación. Asimismo, sentimiento también se refiere al hecho de sentir y sentirse” (Diccionario).

“En el lenguaje cotidiano, se considera que una persona sentimental es aquella que expresa una particular y exacerbada sensibilidad y capacidad de conmoción frente a diversas situaciones. La persona sentimental, al dejarse invadir por sentimientos desmedidos de ternura, bondad o afectación, encuentra dificultad para actuar con base en la razón.

En ese caso, se dice que la persona ha caído en sentimentalismo” (Significados, Diccionario).

 

“El sentimentalismo también puede entenderse como una tendencia discursiva o retórica intencional que pretende conmover los sentimientos de la audiencia” (Significados, Diccionario).

“El propósito es dirigir la atención hacia determinados propósitos sin intervención de la racionalidad. Dependiendo del contexto, el sentimentalismo podrá tener un propósito estético, moral, político o económico. En este sentido, el uso deliberado del sentimentalismo es muy frecuente en la publicidad, la propaganda política, la religión, los mítines, el arte y la literatura. Esto quiere decir también que el sentimentalismo puede actuar como un discurso de manipulación emocional y control social” (Significados, diccionario).

 

COMENTARIO

En toda educación humana se debe combinar el cariño con el ascetismo, que es la relación entre la comprensión al educando y el respeto que este le debe a quien lo educa. Es una relación de buen trato, fino, elegante y a la vez sencillo, sin alardes ni disfuerzos, sin engolamientos ni pedanterías.

Las razones más profundas se transmiten con las virtudes humanas en un ambiente de paz y armonía, sin alteraciones ni brusquedades, sin hacer aspavientos ni escándalos. No se puede convencer con el hígado tocando heridas y pisando callos. Las argumentaciones pierden cuando las pasiones están elevadas y hay descontrol.

Las personas buenas y sencillas convencen

El excesivamente emotivo no convence. Para persuadir con los argumentos hace falta primero que sean verdaderos. Solo la verdad se puede transmitir con la integridad de una personalidad armónica que convence. No solo convence el argumento, convence éste con la persona que lo transmite. El ser humano recto se conmueve sanamente con el esplendor de la verdad que expresa una persona buena.

La naturalidad del amor es una cabeza fría que puede razonar con claridad y con el acompañamiento de un corazón caliente, que es una expresión grande de felicidad y de amor que trasciende necesariamente para tocar las fibras de otros corazones.

 

El sentimentalismo es pura actuación mentirosa

El puramente sentimental es un papel encendido que calienta un segundo y enseguida se apaga.

El sentimental es un voluntarista que se esfuerza en victimizarse o enseñar situaciones que muevan los sentimientos de los ingenuos, imberbes, o puramente sentimentales, que no buscan la verdad, ni les interesa y solo funcionan con las emociones. Van de emoción en emoción.

Ellos son los que dicen, cuando las cosas se ponen cuesta arriba, que ya se les acabó el amor y que tienen derecho a otra opción; o nunca entendieron lo que es el amor o hay muchos grados de malicia en sus corazones. Tampoco entienden el valor y la trascendencia de un compromiso o de un juramento.

La persona buena y correcta construye bien sus argumentos, de un modo razonable y convincente. Es lo que se requiere para que un trabajo camine bien y una sociedad funcione.

No se puede caminar bien cuando las personas tienen como argumento lo que es más placentero o lo más conveniente para sus intereses, sin tener en cuenta la justicia, la moral y la verdad.

La complicidad de los consensos sin una honradez de fondo es desagradable desde el punto de vista humano y genera situaciones de informalidad que están en el umbral de la corrupción.

Se crean así situaciones falsas con una “normalidad” que es totalmente indecente y que clama al Cielo.

Cuando predomina el sentimentalismo en una sociedad se cae fácilmente en victimizaciones e hipocresías que podrían generalizarse en personas sensibles que van buscando situaciones favorables sin que tengan que esforzarse demasiado para conseguir algo.

Si eso no se corrige tendremos una sociedad mediocre que no podrá salir del “pantano” en que se encuentra por los enredos nefastos de la informalidad. (P. Manuel Tamayo).

 

viernes, 8 de julio de 2022

 LA HORIZONTALIDAD SE TEJE CON LA VERTICALIDAD

“La horizontalidad es una práctica o propuesta organizacional que implica desarrollar o incentivar un poder de decisión o de participación más o menos igualitario entre los individuos que conforman una organización” (Wikipedia).

“La horizontalidad busca una mayor interacción en el grupo para potenciar el liderazgo y la innovación(Wikipedia).

“La verticalidad es una estructura que está Jerarquizada” (Significados).

Vertical también es usado para referirse a una estructura jerárquica, o sea, la existencia de rangos de autoridad donde los de más alto mando manda en los de menor rango como, por ejemplo, un organigrama vertical” (significados).

 

COMENTARIO

En cualquier organización humana se consigue la unión y la igualdad entre las personas a partir de una verticalidad ordenada donde se encuentran personas capacitadas con competencia, prestigio y autoridad.

Un equipo de fútbol necesita de unas autoridades prestigiosas y de un buen entrenador para que los futbolistas se entiendan entre ellos, jueguen bien y sean un auténtico equipo unido.

En las fuerzas armadas para que haya unidad entre sus miembros y logren ser buenos soldados hace falta que en los grados superiores existan personas idóneas con virtudes humanas, conocimiento y experiencia en la vida castrense y aprecio y estima por los combatientes que tienen a su cargo.

Para que una familia camine bien se requiere la autoridad, que es el prestigio de los papás delante de los hijos, que se manifiesta con el cariño auténtico de los padres, que consigue que los hijos sean también cariñosos entre ellos, con sus padres y con sus abuelos. El cuarto mandamiento de la ley de Dios, que es ley natural, exige la honra y el respeto al papá y a la mamá.

En la Iglesia, para que pueda darse el amor entre los cristianos es necesaria la autoridad del Papa y de la Jerarquía que se manifiesta a través de la Unidad. Los Obispos y sacerdotes unidos al Santo Padre. La Unidad es una Nota y Propiedad de la Iglesia. Los fieles manifiestas su unidad a la Iglesia adorando a Dios, venerando a los santos y rezando con verdadero cariño por los sacerdotes, desde el Papa hasta el último ordenado. El respeto a la Jerarquía es indispensable para que exista el amor entre todos los cristianos.

Para que un país camine bien es necesario que las autoridades sean idóneas: buena preparación, honestidad, virtudes humanas y talento. De la ciudadanía se requiere el respeto a las autoridades. La delicadeza y el buen trato es lo propio de una sociedad bien organizada.

La horizontalidad sin verticalidad está llamada al fracaso. El ser todos iguales no elimina la Jerarquía. Las estructuras sólidas del mundo son jerárquicas.

En el orden de la Caridad primero está Dios, después los demás (empezando por la familia) y luego uno mismo.

La familia es la célula básica de la sociedad. El Estado debe ayudar a la familia con los medios que ésta necesite para su realización, teniendo en cuenta que los padres son los principales educadores de sus hijos.

Cuando las cosas están claras se sabe perfectamente que es lo que hay que hacer. (P. Manuel Tamayo)