miércoles, 24 de febrero de 2021

 

OCULTAR LA VERDAD, ¿es mentir?

1.    El secreto natural es independiente de todo contrato, se extiende a todo lo que, ya sea descubierto por casualidad, por investigación personal o por confidencia, y no puede divulgarse. Aunque el depositario del secreto no haya prometido guardar secreto, ni antes ni después de habérsele manifestado el hecho o de haberlo descubierto, está obligado a callar, en virtud del precepto moral que prohíbe perjudicar a los demás sin motivo razonable.

2.       El secreto prometido nace de un contrato, de la promesa de guardar silencio después de haber conocido el hecho, ya sea por casualidad, por investigación personal o por confidencia espontánea o provocada. Un mismo secreto puede ser a la vez natural y prometido. Será natural cuando la cosa de suyo requiera sigilo, pero si además va acompañado de una promesa, también será prometido.

3.      El secreto confiado también dimana de una promesa explícita o tácita hecha antes de recibir la confidencia de lo que se oculta. Se le comunica que previamente ha prometido, expresa y tácitamente por razón de su oficio o al menos de las circunstancias, guardar silencio, y le es participado lo que se mantenía oculto, añadiendo que se le revela confiado en su promesa bajo el sello del secreto. El secreto pasa entonces a ser estrictamente confidencial o profesional; confidencial, cuando la confidencia se ha hecho a un hombre que está obligado por razón de su oficio a prestar ayuda o a dar consejo.

4.     Secretos de la privacidad y de la intimidad La Privacidad puede ser definida como el ámbito de la vida personal de un individuo, quien se desarrolla en un espacio reservado, el cual tiene como propósito principal mantenerse confidencial. También se aplica a la cualidad de privado. En el ámbito anglosajón privacidad e intimidad se identifican; pero en el derecho continental la intimidad es más nuclear y protegida. Por ejemplo, no tienen derecho a la intimidad las compañías, aunque sí a la privacidad.

5.    Secreto gubernamental Los gobiernos a menudo intentan mantener cierta información reservada, bien sea a otros gobiernos, o al público en general. Estos secretos de estado pueden incluir diseños de armamentosecretos militaresnegociaciones diplomáticas tácticas y secretos obtenidos ilícitamente de otras actividades de "inteligencia". La mayor parte de los países tienen alguna forma de normativa sobre secretos oficiales, cuyo objetivo es el de clasificar material de acuerdo con los niveles de protección necesarios (de aquí viene el término «información clasificada»). Un individuo puede que necesite un permiso de seguridad, bien para el acceso a la información, o para la vigilancia de los documentos en un lugar seguro. (Fuente: Wikipedia)

 

 COMENTARIO

Hay muchas situaciones en la vida que exigen, incluso por ley, el ocultamiento de la verdad. Todas estas situaciones están dentro del marco de una conducta moral recta y honrada.

En teoría está previsto que a todos los seres humanos se nos eduque con la verdad, pero todo a su debido tiempo. Un niño pequeño no tiene porqué conocer determinados temas de su propia casa que él no podría entender. Con mucho criterio los padres guardarían discreción procurando que el niño se distraiga y juegue, y que no se angustie con temas que todavía no puede entender.

 

Deontología profesional

Hasta hace pocos años se dictaba en todas las universidades cursos de deontología profesional donde se explicaba, utilizando la casuística, los criterios morales que avalan el ocultamiento de la verdad. Por ejemplo, los médicos no pueden dar a conocer la historia clínica de sus pacientes a cualquier persona, los Magistrados tampoco pueden ventilar o dar declaraciones sobre los expedientes que están estudiando, los periodistas deben respetar la vida íntima de las personas, las entidades financieras guardan el secreto bancario de sus clientes.

Todos los países tienen temas que son secreto de estado y los funcionarios hacen juramento de no revelar a nadie lo que conocen y si lo hacen se les considera traidores y pueden recibir la pena de muerte.  En situaciones de guerra el ocultamiento de la verdad es habitual en los asuntos de espionaje y para escapar de la captura del enemigo.

 

El ocultamiento lícito

La vida diaria tiene mil situaciones donde el ocultamiento de la verdad es habitual por ejemplo en los hogares donde hay violencia no se le dan los datos al agresor, cuando un niño se enferma se le “engaña” para que tome la medicina; no se le dice la verdad cuando a alguien se le quiere dar una grata sorpresa. Si una persona está enferma puede ser conveniente ocultarle ciertos temas que le podrían preocupar demasiado y poner en peligro su salud. A un adulto mayor con demencia senil hay que ocultarle constantemente la verdad para evitar complicaciones.

 

El ocultamiento ilícito de la verdad (que podría ser delito)

Los temas de ocultamiento de la verdad se deben dar en el marco de la honradez, de la nobleza y del sentido común.  

En cambio: un contubernio, una conspiración, un “negociado” ilícito, la decisión de medrar, las coimas, el tráfico de influencias, el ocultamiento de los precios para un acaparamiento, el no informar sobre las consecuencias posibles de una medicina, o sobre la calidad de un producto; el decir medias verdades para ocultar algo, pedir una coima, sobornar, el cohecho, y muchas otras prácticas ilícitas, son inadmisibles y hay que erradicarlas cuanto antes.

El mal y la mentira no pueden permanecer, nada bueno puede salir de allí. El mal se debe quitar por el camino más corto. Si no se hace así lo malo se extiende y corrompe.

Es muy importante formar bien la conciencia para que las personas sean honradas y sinceras. Deben mejorar las personas no los sistemas. Los reglamentos no sirven si las personas no funcionan bien. (P. Manuel Tamayo)

 

miércoles, 17 de febrero de 2021


MALICIA Y MEDIOCRIDAD DE LA MENTIRA

“La mentira es un acto del lenguaje mediante el cual el hablante oculta un hecho real o lo niega, exagera algún acontecimiento o inventa algo inexistente y lo cuenta como si fuese verídico. Toda mentira tiene la intensión primaria de convencer al interlocutor de algo no real, para ello el locutor finge y apela a sentimientos de credibilidad y otros recursos que le hagan parecer sincero. La persona que miente casi siempre tiene en vista un beneficio que no se obtendría por medio de la verdad(Definiciona). 

“El acto de decir mentiras es denominado mentir, las personas que mienten de manera constante son denominadas mentirosas y la compulsión patológica de mentir es llamada mitomanía(Definiciona).


COMENTARIO

El diablo, que es el príncipe de la mentira, es el que se acerca al hombre para tentarlo: le dice que con la mentira puede ser muy poderoso. Eso hizo con Adán y Eva, los convenció para que comieran del fruto prohibido, les aseguró que iban a ser como Dios.

El hombre que se aleja de Dios cae fácilmente en esa tentación y piensa que podría enriquecerse y subir muy alto. La vanidad crece y lo va convirtiendo en un gran egoísta que solo ve su provecho.

Cuando está embelesado por su propia vanidad, busca el poder de una manera compulsiva y a como dé lugar, los demás solo cuentan si son útiles para sus metas y planes protagónicos.

Cuando llegan las dificultades y no le salen bien las cosas, deja de lado a las personas que utilizó, con una amargura ácida y con deseos de venganza. No le importa traicionar.

 

El mentiroso tuerce y deteriora su propia inteligencia

La inteligencia se enriquece y crece con la verdad. La mentira corrompe, sin la verdad el ser humano se embrutece y se animaliza.

El mentiroso utiliza su inteligencia para sus tretas, pero como la verdad es lo que la inteligencia necesita para que haya equilibrio y armonía, el mentiroso la utiliza para disfrazarse y aparentar corrección y honorabilidad frente a los demás, se convierte en un cuentista de fábulas para recibir aplausos y obtener beneficios, al mismo tiempo está deteriorando completamente su personalidad.

Es muy sencillo: la verdad hace que el hombre sea bueno. La mentira hace que el hombre sea malo.

La mentira termina destrozando la inteligencia. El mentiroso habitual o mitómano, pierde el sentido moral de la conducta y se convierte en un egoísta empedernido. Todo lo hace para beneficiarse él, sin importarle como quedan los demás.

En los líos de placer sexual, las mentiras, que ocultan placeres, originan situaciones de violencia, y al desbordarse la pasión (la inteligencia que no está en la verdad no puede controlar las pasiones), se producen fácilmente maltratos que pueden terminar en asesinatos.

 

La pasión por el poder

Cuando se trata del poder aparece muchos entuertos (tapados), trampas, vivezas que el mentiroso y sus cómplices (que también son mentirosos) creen que son virtud.

Hacen contubernios para beneficiarse entre ellos, todo con estricta discreción y a esos “compromisos” le llaman lealtad y es justo lo contrario porque se trata de una reunión de traidores en potencia; no se aprecia a la persona, se aprecia el poder o la riqueza y cuando son atrapados se ve clarísimamente la cobardía y la traición.

 

El príncipe de la mentira

Las seducciones principales del diablo, que es el príncipe de la mentira, son el placer y el poder. El hombre tentado piensa que es libre en esos campos y busca a otros, también tentados, como cómplices para “salir adelante” en proyectos de “ayuda” o de “servicio” a los demás.

La pregunta del millón: la gran mayoría ¿no caería en esas tentaciones?

El diablo tienta a todos y si miramos un poco el panorama encontramos a los que viven del Estado sin trabajar, a los usureros que cobran intereses descomunales, a los que fabrican productos bamba, a los acaparadores que buscan subir los precios, a los traficantes de drogas, a los que comercian con el sexo, a los que están metidos en trata de personas, a los que van a medrar en las empresas, a los que explotan a sus empleados, a los que buscan aprovecharse de situaciones para sacar ventaja y a todos estos mencionados no les preocupa para nada la vida de los demás.

El cáncer de la corrupción está generalizado. El que esté libre de “polvo y paja” que lance la primera piedra. ¿No está faltando Dios en la vida de cada persona y en la sociedad en general? ¿podemos permitir que se expulse a Dios de       los programas que presentan los líderes de una sociedad?

Luchemos todos juntos para que la Verdad triunfe (P. Manuel Tamayo

jueves, 11 de febrero de 2021

 

LA PRENDA MÁS PRECIADA

La mascarilla nos protege de un perverso enemigo

“En una entrevista concedida a la revista Science, el director general del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de China, George Gao, afirmó que el principal error que Europa y EEUU están cometiendo es no educar a la población a llevar mascarillas(Belén Martín y Elena Plaza)

“Las mascarillas mal utilizadas o por sí solas no valen para nada, que deben usarse dentro de una estrategia integral (con el resto de medidas: distanciamiento, lavado de manos, etc”). (Belén Martín y Elena Plaza)

“El uso generalizado de mascarillas por parte de la ciudadanía para reducir la transmisión comunitaria del coronavirus está justificado, incluso en las fases iniciales y en las personas asintomáticas, teniendo en cuenta la alta transmisibilidad del SARS-CoV-2, la capacidad de las mascarillas de bloquear la emisión de gotas infectadas y los datos indirectos que muestran la eficacia de usar mascarillas. (Belén Martín y Elena Plaza)

 

COMENTARIO

Existen situaciones que exigen un cambio de conducta en los seres humanos.

Una persona no puede guiarse solo por sus convicciones, es necesario que observe también las reglas y disposiciones de las autoridades una sociedad para darle coherencia a su modo de actuar.

Para todos se requiere siempre cordura y sensatez, mucho más cuando las situaciones son de emergencia y de peligro para las personas.

Cuando un país está en guerra, las autoridades suelen tomar medidas que restringen la libertad de las personas. Las medidas pueden ser acertadas o criticables. Lo que no puede ocurrir, no sería lógico ni tampoco inteligente, mostrar una rebeldía que ponga en peligro la vida de las personas.

 

Cultura de defensa contra el virus

Con relación a la pandemia en todo el mundo se han tomado medidas para evitar contagios y muertes. En un primer momento, sin experiencia y sorprendidos por la agresividad del virus, no se sabía qué hacer. Poco a poco ha ido creciendo una cultura de defensa, que ha llevado a que la población aprenda a vivir con el virus evitando los contagios.

Lógicamente no todo el mundo aprende. En el mundo hay mil teorías políticas, conspiracionistas y esotéricas. Aparecen videos y artículos “científicos” divulgados por los gurus de turno. No dejan de aparecer también los que se aprovechan de las situaciones difíciles para hacer sus negocios. Es lo que vemos todos los días.

Entre tanto palabreo desconcertante, va tomando cuerpo y seriedad el uso mundial de la mascarilla, el lavado de manos y la distancia social.

 

Elogio a la mascarilla

Fueron “tres patitos feos” en los inicios de la pandemia. A nadie le gustaba oír repetidamente que esas eran las medidas y que había que acogerlas. Las indicaciones cuando se oyen por primera vez suenan más como imposición y generan una suerte de rebeldía. Pero luego la inteligencia reflexiona y nos hace ver que allí encontramos, en los tiempos de pandemia, nuestra protección para ser libres y la gran responsabilidad para no contagiar a los demás.

Algo que no nos gustó al comienzo lo terminamos aceptando y lo hacemos nuestro. Con el tiempo va creciendo nuestro aprecio.

La mascarilla es ahora la prenda más importante porque nos está salvando la vida. Somos nosotros quienes aprendemos a usarla cada día mejor para nuestra propia salud y la de los demás.

Recuerdo que un camarógrafo de la televisión me decía: “yo le tengo un aprecio muy grande a mi cámara, la limpio siempre, la tengo impecable, porque ella me está ayudando a salir adelante como profesional y a ganar los recursos que son necesarios para vivir yo y mi familia”

Con la experiencia del año pasado y mirando lo que se viene todos deberíamos tenerle un afecto lleno de agradecimiento a la mascarilla que nos protege de caer en situaciones duras y difíciles que podrían ser letales. Hemos aprendido a quererla y a usarla bien. Llevarla es un deber moral que se ha convertido en un derecho que todos debemos defender.

Ya hemos aprendido bien que las armas más importantes para cuidarnos bien son: el uso de la mascarilla, el lavado de manos y la distancia social. Estos protocolos actuales han entrado a formar parte del nivel cultural que se requiere de los seres humanos para que puedan comunicarse y vivir en paz (P. Manuel Tamayo).

martes, 2 de febrero de 2021

 

GRATITUD Y REVERENCIA A LOS BUENOS PROFESIONALES DE LA SALUD 

“Desde un principio usted me enseñó a tener una actitud optimista y gracias a eso el tratamiento tuvo éxito. ¡Muchas gracias, estimada Doctora!” 

“Usted no solamente me ayudó a sanar físicamente, también espiritualmente dándome ánimo para seguir adelante. ¡Que Dios lo bendiga por ser tan buen médico!”

“Antes de conocernos no me preocupaba por mi salud, ahora sigo sus consejos al pie de la letra porque son muy acertados. ¡Muchas gracias por ser tan buen Doctor!”

 “Seguir sus indicaciones y mantenerme de buen ánimo, en compañía de mis seres queridos, fue la mejor receta que me pudo dar. ¡Gracias por ayudarme a sanar!”

“Saber que puedo contar con usted, con su conocimiento y su experiencia me hace sentir más tranquila. ¡Miles de gracias por sus excelentes servicios a nuestra comunidad!”


COMENTARIO

Es gratamente alentador y conmovedor descubrir miles de profesionales de la salud que son para “quitarse el sombrero”, personas excelentes, de mucha calidad humana y de un gran prestigio profesional.

La pandemia nos ha dado la oportunidad de descubrir a estas personas que merecen toda nuestra consideración y respeto. No son pocas, las hay en todos los países, en las ciudades y en los pueblos.

Hemos visto su entrega y dedicación, la gran mayoría en silencio, sin llamar la atención, haciendo un trabajo extraordinario, muchas veces sin los medios adecuados y con bastantes limitaciones. A ellos no les faltó lo más importante: el auténtico amor al prójimo. 


Héroes y santos en un mundo de acusaciones y quejas

Los medios de comunicación y difusión no han estado a la altura de estas personas; son pocos los artículos y ediciones televisivas que reflejan la calidad de estas personas.

Es verdad que aparecen titulares en los medios de comunicación señalando personas que están en primera línea de combate contra el COVID, incluso entregando sus vidas en momentos duros y difíciles, con muchos contratiempos y contrariedades; también se habla de los policías que se han contagiado por el servicio que prestan a la población durante la pandemia.

Sin embargo se expone todo esto en son de queja, para echarle la culpa a ciertas autoridades que no supieron trabajar bien para evitar el costo alto de contagiados y fallecidos por la pandemia.

Faltan artículos, más profundos, que resalten la calidad de estas personas valiosas que son ejemplo de humanidad y amor al prójimo.

En cambio, todos los días, en medio de los trajines y contratiempos de la pandemia, es penoso escuchar comentarios peyorativos como: “los médicos no saben nada” o “a los médicos solo les interesa la plata” o “los laboratorios son puro negocio”

En el mundo de hoy, alejado de la verdad, se suele generalizar y meter a todos en el mismo saco. Estos comentarios, u otros similares, los suelen hacer los que tienen un pensamiento único y se creen los dueños de la verdad.

 

El egoísmo, la falta de humanidad y de profesionalidad

En todo el mundo existen profesionales malos y personas que no les importa para nada el prójimo, incluso el de su propia familia. El egoísmo es consecuencia de la soberbia. Cuando la sociedad está infectada de amor propio, se multiplican los robos, las mentiras, las coimas, las envidias, los odios, la violencia. El hombre se vuelve enemigo del hombre y empieza a pelearse.

No podemos olvidar que los que están en el mal suelen hacer mucha bulla y atacan con exageraciones y calumnias a los que buscan el bien. Pero también es bueno considerar que hay personas “bondadosas” que están en la “luna” con apreciaciones fuera de la realidad y que no son capaces de señalar el camino correcto. No tienen puntería para dar en el blanco.

 

Reconocimiento y gratitud a las personas buenas

Tenemos que agradecerle a Dios y estar muy contentos si hemos tenido la oportunidad de ver a gente muy buena.

Cuando luchamos bien por mejorar, y nuestro ser está orientado hacia lo más bueno y noble de los seres humanos, es entonces cuando captamos y logramos escuchar a médicos y enfermeras, que han estado dedicados totalmente a los enfermos, responder a periodistas que les preguntan sobre sus trabajos.  ¿No es verdad que nos quedamos totalmente conmovidos y agradecidos cuando escuchamos unas respuestas llenas de gratitud por la noble tarea de servir y querer al prójimo?

Una enfermera decía: “cuando atiendo a un enfermo veo en él a un familiar y me esmero en atenderlo con mucho cariño” Un médico que estaba todo el día con pacientes COVID decía: “al entrar a mi turno le pido a Dios que me proteja y que me ayude a querer a cada enfermo. Me da muchísima alegría cuando un paciente supera la enfermedad”.

Cuántas veces hemos visto a médicos y enfermeras llorar cuando fallece un paciente y aplaudir llenos de alegría cuando sale de alta. Es todo un mundo lleno de espíritu cristiano, de conversiones, con amistades incondicionales que se forjan para toda la vida.

Hay muchas cosas buenas que son de Dios; todo un mundo maravilloso lleno de esperanza que solo lo puede ver, para agradecer, la persona que lucha por ser mejor y crece de verdad en el amor a Dios y al prójimo. (P. Manuel Tamayo)