domingo, 30 de octubre de 2016

LAS DISCULPAS Y EL PERDÓN

La disculpa es la razón que se da, o causa que se alega, para explicar o justificar un comportamiento, fallo o error.  (Diccionario)

Pedir perdón es reconocer la culpa y el daño cometido. (Diccionario)

Arrepentirse es el pesar que siente una persona por algo que ha hecho o ha dejado de hacer. (Diccionario).

La Contrición es el arrepentimiento por haber obrado en desacuerdo con la voluntad de Dios y propósito de no volver a actuar mal en adelante. (Diccionario)

Perdonar es olvidar [una persona] la falta que ha cometido otra persona contra ella o contra otros y no guardarle rencor ni castigarla por ella, o no tener en cuenta una deuda o una obligación que otra tiene con ella(Diccionario)

COMENTARIO
La disculpa es distinta del perdón. La primera es una excusa o explicación para justificar un comportamiento. La disculpa a secas es para quedar bien frente al otro, o buscar que el otro no se moleste. Puede ser parte del amor propio. Muchas personas son “artistas” para disculparse, lo hacen con una diplomacia admirable. Las personas que se disculpan no necesariamente están arrepentidas de sus errores. Lo que les importa fundamentalmente es quedar bien, llevar la fiesta en paz.

En cambio el término perdón, para que sea auténtico, debe llevar implícito el arrepentimiento. Si alguien se acercara a pedir perdón sin arrepentimiento se trataría de una disculpa. El perdón exige de la humildad y sinceridad del que lo pide, que tenga dolor y esté realmente arrepentido. Si el dolor es de amor, por la persona que ofendió es un acto de gran categoría humana. Cuando la ofensa es a Dios y se le pide perdón, el arrepentimiento sincero, unido al dolor de amor se llama contrición. La persona que habitualmente, siendo consciente de sus faltas, hace actos de contrición, tiene una riqueza interior de mucha valía y sabrá tratar con delicadeza y finura a los demás.

El perdonar es propio de personas valiosas que saben querer a las personas, aunque estas hayan cometido errores muy graves. No perdonar podría ser comprensible en una primera instancia por la indignación que pudo haber ocasionado una falta, pero al pasar el tiempo, y hay que procurar que sea cuanto antes, se debe perdonar al que ofendió. Todo se puede perdonar. Las personas más valiosas han perdonado los crímenes más abominables. El modelo es Nuestro Señor Jesucristo, que a pesar de haber sufrido la pasión y muerte en la cruz por nuestros pecados, está dispuesto a perdonarnos siempre.

No es bueno quedarse en la disculpa, es necesario llegar al perdón con verdadero arrepentimiento y propósito de enmienda. No hay que demorarse en este acto grandioso de amor. La demora lleva a la mediocridad, por permitir distancias y alejamientos que deterioran las relaciones humanas, y peor cuando se trata de la relación con Dios.

Si uno se cae debe levantarse de inmediato. No es bueno quedarse aplastado por el peso de la culpa o enfriado porque no se reconoce la falta que se cometió. La prontitud en pedir perdón es un acto inteligente que hace feliz a la persona y a todos los demás.

Tampoco hay que demorarse en perdonar. Las personas que perdonan antes son las mejores y son las que contribuyen a que se viva en un ambiente de libertad y alegría. (P. Manuel Tamayo)


miércoles, 26 de octubre de 2016

ALGUNOS MALOS EJEMPLOS DE LOS PAPÁS

A veces, las malas influencias para los chicos las tenemos en la propia familia y puede ser que los padres no sean conscientes.

1.- Las mentiras blancas: cuando se les dice a los hijos: “Diles que no estoy”, porque no queremos atender a una persona que nos molesta. O mentir para pagar menos y que los chicos vean que se pueden hacer trampas sin que pase nada.

2.- No ir a Misa el domingo: cuando los papás por razones insignificantes no van a Misa y ponen cualquier pretexto por encima de Dios. Con esa actitud los hijos pueden pensar que la Misa no es tan importante y cualquier excusa justificaría su inasistencia.

3.- Lenguaje vulgar: cuando los padres (sobretodo el papá) se expresan de un modo chabacano y sucio delante de los hijos. O cuando los hijos están presentes en una pelea de los padres y oyen todo tipo de adjetivos.

4.- El televisor en los dormitorios: cuando los papás dejan que el televisor esté en el cuarto de los chicos y les permiten ver cualquier programa. Este permisivismo dentro de la propia casa es un error grave. Lo mismo se podría decir de la computadora con internet en el dormitorio o en lugares donde un hijo pueda estar solo.

5.- Tomar la iniciativa para sobornar o pagar coimas: a un policía para no pagar una papeleta, para obtener los resultados de un examen, o para sacar un producto de la aduana.

6.- Vestir indecentemente: con la ropa bien ceñida, de una manera provocativa, con ropa demasiado ligera o de un modo bastante frívolo. No vivir el pudor delante de los hijos y no enseñarles a ellos a vivirlo (a la hora del baño o del cambio de ropa).

7.-  No ser moderados en la comida: ser demasiado comelones o muy golosos, no cuidar la templanza al ingerir los alimentos.

8.-  No ser sobrios en la bebida: es degradante un papá que llegue borracho a su casa y maltrate a su esposa y a sus hijos. Estas situaciones pueden ser sumamente graves y bajan totalmente el nivel de delicadeza y finura que debe haber en un hogar.

9.-  Ser demasiado liberales y permisivos con los hijos: los papás, que por llevarse bien con el hijo, le permiten todo y no lo corrigen a su debido tiempo y el chico se acostumbra a salir cuando quiere y a llegar a cualquier hora.

10.- Darles plata y hacerles regalos a los hijos: se equivocan los padres que le dan todo a sus hijos. A los hijos hay que tenerlos siempre ajustados de dinero y formarlos para que ellos hagan méritos y se ganen las cosas. El engreimiento es siempre contraproducente y nada formativo.

11.- Ser demasiado rígidos y severos con los hijos: los padres deben ser amigos de los hijos y ganarse la confianza de ellos. La responsabilidad se forma con la confianza no con los controles y prohibiciones.

13.-  Criticar y hablar mal de la gente de un modo habitual: los padres deben ser muy cuidadosos a la hora de hablar de los demás para no sembrar en los hijos sospechas, resentimientos, o un afán de venganza. Al contrario los hijos deben ver que los padres se esfuerzan en hablar bien de todos y que tienen mucha comprensión con todas las personas.

14. Hablar mal de las autoridades civiles o religiosas: los chicos aprenden del buen concepto que tienen los padres de las distintas autoridades: del gobierno, de la Iglesia, del colegio, etc. Los niños en el hogar deben aprender a querer a sus autoridades.

15.- Tener en casa libros o revistas de un contenido moral dudoso: sin que los padres se den cuenta los chicos pueden estar leyendo algo que les hace mucho daño. La casa debe tener una buena biblioteca con libros sanos y de alto contenido moral.

16.- Permitir que sus hijos menores vayan de viaje o de campamento solos con sus enamorados: los padres deben ser muy cuidadosos para darse cuenta de cómo es la conducta de sus hijos cuando están con sus amistades, qué amigos tienen y qué ambientes frecuentan. Por ningún motivo deben dejar que chicos y chicas menores duerman solos en una casa.

17.-  Ser demasiado altaneros y dictatoriales en casa: Un papá severo que impone una disciplina militar en casa, creando ambientes de tensión y generando miedo en los hijos.

18.- No respetar la libre decisión que los hijos toman con respecto a su camino: los hijos tienen libertad para seguir la carrera que quieran, para casarse con la chica o chico que ellos escojan o para entregar su vida a Dios sirviendo a la Iglesia. Los padres deben respetar y apoyar las decisiones libres de los hijos, sin poner obstáculos para que se realicen. Todo se puede aconsejar de acuerdo a los criterios de bien o de mal pero con mucho respeto y finura, sin poner malas caras o tomar actitudes de disgusto que alejarían a los hijos de sus propios padres.

*Se agregaron algunos puntos a los expuestos en la web FatherBroom.com, del sacerdote oblato Ed Broom.




jueves, 20 de octubre de 2016

¿ ES LO MISMO ESTAR ENAMORADO QUE AMAR?

Cuando descubrimos a una persona que invade nuestras emociones, al inicio es confuso y maravilloso, tratamos de buscar una explicación lógica a lo que está pasando, recurrimos a los conceptos de amor que los libros, la música o el cine nos han hecho creer y caemos en el error de decir que estar enamorado de alguien y amarlo es lo mismo ¡Falso! Las diferencias entre estos conceptos van más allá de cuánto tiempo te gusta o cuánto tiempo lo conoces, implica el manejo de tu inteligencia emocional y otros aspectos que hoy aprenderás. Para saber si estamos enamorados o realmente amamos a esa persona, el destacado filósofo, escritor y empresario Paul Hudson nos enseña 10 diferencias entre estos dos conceptos. Hudson afirma que le tomó muchos años aprender el verdadero significado del amor y gracias a estas claves, la construcción de una relación duradera es posible. Esta es su teoría:
1 Cuando estás enamorado de alguien, quieres a esa persona “Estar enamorado es querer ser dueño de una parte de la otra persona. Es la creencia de que esta persona es tan maravillosa que quieres que él o ella sea una parte de tu vida, una parte de ti. Cuando te enamoras de una persona, sientes un impulso intenso de consumir a esa persona de cualquier manera posible”, explica.
2 Cuando amas a alguien, necesitas a esa persona “Necesitas que él o ella sea parte de tu vida de una forma u otra, no porque quieres ser dueño de un pedazo de esta persona, sino porque quieres darle un pedazo de ti mismo; amar a alguien es considerar que esa persona es digna de ser dueña de una parte tuya”, indica Paul, agregando que “no se trata de propiedad; se trata de querer lo mejor para esa persona.
3 Cuando estás enamorado de alguien, tus emociones están siempre en lo más alto Paul afirma que cuando estás enamorado “tu cerebro está produciendo el más asombroso cóctel químico, haciendo que te sientas como si estuvieras flotando en lo alto de una nube. Estás como flotando sólo por estar enamorado de una persona y es una sensación que no quieres que nunca se vaya”. Pero aunque nadie quiere bajarse de esa nube, el problema es que inevitablemente en algún momento te vendrás abajo.
4 Cuando amas a alguien, tus emociones se asientan y luego fluctúan “Amar a alguien no se trata tanto de las emociones, se trata más de los pensamientos”, afirma Paul, agregando que “pensar en alguien, desearle lo mejor, hacer lo posible para que él o ella sea feliz y cuidar a esa persona tanto como a ti mismo, eso es el amor. Las emociones que vienen con ello, son sólo beneficios”, explica.
5 Cuando estás enamorado de alguien, estás apuntando a un objetivo Eso es lo que hace que el enamoramiento sea tan emocionante, el anhelo constante por más. Quieres pasar más tiempo con esta persona, conocerla mejor, estar con esta persona tanto como sea posible. Siempre quieres tener más, y quieres construir una relación cada vez más seria.
6 Cuando amas a alguien, no te apresuras por llegar a la meta “El objetivo que tenías ya no existe porque ya lo has alcanzado. Esto suele asustar a la gente, ya que comienza a sentir la necesidad de seguir avanzando”, manifiesta Paul. Amar a alguien “no sólo es comprender que lo que tienes es todo lo que necesitas, sino que tienes ganas de fortalecer ese vínculo de manera indefinida”, puntualiza.
7 Cuando estás enamorado de alguien, piensas que te importa más esa persona de lo que realmente es
Enamorarse es mucho, mucho más fácil que amar. Cuando estás enamorado, los químicos en el cerebro y el cuerpo te hacen sentir como si esa persona fuera la mejor del mundo. Crees que esta persona es la más increíble que has encontrado. Lamentablemente, esta forma de pensar por lo general desaparece tan pronto como los químicos desaparecen. Entonces te quedas perdido y confundido.
8 Cuando amas a alguien, te preocupas por esa persona más de lo que piensas Estar enamorado es fácilmente reconocible, ya que te hace sentir un anhelo constante, una necesidad constante. Amar, por otra parte, no te dará esos recordatorios constantes. Cuando realmente amas a alguien, esos momentos de separación y pérdida abruman con emoción. La gente suele olvidar lo mucho que ama a una persona o no se da cuenta de lo mucho que la ama, hasta que la vida los obliga a recordar.
9 Cuando estás enamorado de alguien, puedes desenamorarte de esa persona. El enamoramiento es en su mayoría una creación de nuestra mente. Nos permitimos enamorarnos al idealizar a la persona y a la relación. Cuando estás enamorado, la realidad y la ilusión no se alinean.
10 Cuando amas a alguien, nunca dejas de amar a esa persona Amar a una persona es algo que define en parte la persona que eres. Pueden irse de nuestras vidas, pero nunca de nuestras mentes. Su memoria, pensar en ellos, nos hace sentir emociones fuertes. Su presencia en nuestras vidas ha tenido una influencia tan increíble que, gracias a ellos, somos personas diferentes. Cuando amas a alguien, no se puede dejar de amar a esa persona porque sería exigirte que dejes de amar a una parte de ti mismo.Ahora que lo sabes, pregúntate ¿Estoy enamorado o realmente he aprendido a amar?
FUENTE: Bio Bio Chile

COMENTARIO
Es increíble pero muchos de los que estuvieron enamorados y se trataban con muchísimo afecto, luego cuando se casan se tratan con dureza, otros no se hablan, otros se pelean, se separan y hasta se demandan para ganar un juicio al esposo que fue su enamorado, también existen los que matan a su pareja después de una gran pelea.
En la otra cara de la moneda están los que después de bastante esfuerzo consiguieron conocerse bien para comprenderse y amarse, fueron fieles toda su vida y transmitieron a los demás el bellísimo ejemplo de un matrimonio unido con unos esposos que están más enamorados que cuando fueron novios.
Se trata de que todos sean como este segundo grupo. Para conseguirlo hay que saber distinguir bien entre el enamoramiento romántico y el amor auténtico. Este último se consigue cultivándolo con los años en base al sacrificio y la entrega y con la ayuda de la gracia de Dios que se recibe en el sacramento del matrimonio. Existen unos criterios concretos de la doctrina cristiana, que enseña el catecismo para atenerse a ellos. Allí está la garantía para lograr la fidelidad matrimonial que es fundamental para la educación de los hijos. En enamoramiento, el noviazgo y el matrimonio necesitan de un asesoramiento constante para que todo vaya bien  (P. Manuel Tamayo).


martes, 11 de octubre de 2016

ERRORES FRECUENTES DE LOS ENAMORADOS JÓVENES

El enamoramiento, comúnmente confundido con el amor, hace referencia a un estado en el que una persona magnifica las cualidades positivas de otra y que suele tener lugar al comienzo de una relación amorosa. Durante esta etapa, en la que se conoce muy pocos aspectos de la personalidad del otro, el enamorado cree haber encontrado a la persona perfecta, al amor de su vida, alguien que tiene el deseo y la capacidad de entender, de retribuir el afecto y el cuidado, y de compartir el día a día con uno. Dicho esto, es entendible que la alegría y un estado de embelesamiento constante suelan ir de la mano del enamoramiento. La atracción física y el enamoramiento tienen esa cualidad de inconsciente e inexplicable en común, pero sólo a los ojos de quien lo vive.
En cambio amor, suele llegar más tarde en una relación y se caracteriza por una constante entrega y aceptación; requiere de paciencia, de comprensión, de apertura, y debe fortalecerse a diario para poder sobrellevar los malos momentos, circunstancias que de existir. El amor verdadero se fundamenta en la realidad, trasciende la idealización de la pareja y posee una proyección estable y a largo plazo. (Diferencias, blog)

COMENTARIO

El enamoramiento primerizo, que muchas veces es precoz, suele ser, en su primera etapa, una gran ilusión, un encantamiento, tan gigantesco, que impide ver la realidad.

Los enamorados no ven sus defectos, tampoco los quieren ver. Todo es aceptable porque están encantados el uno con el otro. Las terceras personas podrían darse cuenta de esas “cegueras” pero cuando lo advierten, los enamorados no captan la dimensión de esas limitaciones, piensan que lo de ellos es seguro, (están convencidos).

En una segunda etapa (pueden pasar meses o años), si es que no se ha roto la relación antes, los defectos del otro empiezan a “fastidiar”, puede originarse un desencanto que lleve poco a poco a un trato de tolerancia, con discusiones que ocasionan sufrimientos, a veces prolongados.
Si las cosas van bien, y se ha logrado una comprensión donde se aceptan el uno al otro, es porque ha existido paralelamente una buena formación y dirección espiritual que los ayuda.


¿Podría darse una buena estabilidad entre dos enamorados sin ayuda de terceros?

Si para aprender en una carrera se requieren catedráticos buenos, para los deportes se requiere un buen entrenador, para viajar a otros países se necesita un buen guía, para los asuntos del amor humano, que son mucho más importantes, es necesaria la ayuda.

Cuando no hay una buena formación de la pareja y ellos se creen autosuficientes, pueden surgir serias dificultades en el modo de relacionarse.

En cuestiones de amor humano no basta la buena intención. Sin querer un jovencito sin experiencia podría estar asumiendo papeles que no le corresponde sin darse cuenta de las consecuencias que podrían venir después.

Dentro de la antropología del ser humano la atracción que hay entre el hombre y la mujer está orientada, si se tiene vocación para el matrimonio, hacia una complementariedad. La relación de noviazgo tendría que buscar, desde sus inicios, la posible complementariedad que podría haber entre los dos.  Se busca cuando el hombre se da cuenta que en la mujer hay algo distinto y diferente que no hay en él y la mujer encuentra como complementariedad las grandes diferencias que le trae el hombre. Es el entendimiento mutuo de la masculinidad y la feminidad en una relación virtuosa donde impera la castidad.

Cuando esto no se da, y es difícil que se de cuando los enamorados son muy jóvenes, el hombre o la mujer podrían tomar papeles que no les corresponde para mantener una relación estable.
Eso sucede cuando el chico que es mayor asume el papel de papá de la enamorada, o de educador, dando consejos “buenos” que no le corresponden, o la chica que quiere ser la “salvadora” de su novio y trata de reeducarlo.

La paternidad o maternidad corresponde a los padres, los consejos de salud a los médicos, la orientación profesional a los educadores y la dirección espiritual a los sacerdotes. Ninguno de estos papeles deben asumir los enamorados si quieren que la relación tenga una estabilidad normal para toda la vida.

Es comprensible cuando, por ausencia de los padres y de buenos maestros, los enamorados, aún en etapa de formación, quieran arreglar las cosas entre ellos. La primera recomendación que se les debe dar es que consigan buenos asesores: una persona mayor, buena y con experiencia que los oriente. 


Otro error frecuente de los enamorados es poner sus saludos íntimos de amor en las redes a la vista de todos. No se imaginan la complicación que puede traer para el futuro dejar publicadas esas promesas de amor. (P. Manuel Tamayo)

domingo, 2 de octubre de 2016

LOS CHICOS NO SABEN AMAR

En la adolescencia es frecuente que los jóvenes comiencen a experimentar una atracción física por una persona del otro sexo –deseo fuerte de estar juntos- y en muchos casos una atracción sexual -deseo de tocar, besar, de aproximarse-, cuando experimentan el amor romántico. Esa emoción nueva para los adolescentes es la que les provoca más turbación. Generalmente con el paso del tiempo, esas sensaciones suelen desaparecer. (Victoria Toro)
El amor poco tiene que ver con los “me provoca”, “me gusta”, “me interesa”, “me late”… con el que hoy se intentan justificar tantas acciones y decisiones humanas… El que sabe amar actúa con independencia de lo que le pida el cuerpo  o el corazón. Se dará cuenta que su  yo quiero”  no es necesariamente lo que le atrae, le gusta o le interese para él, sino más bien la decisión de esforzarse y sacrificarse para conseguir y propagar lo que es realmente bueno; y entonces responderá muchas veces con un decidido “¡no quiero!”,  a lo que el cuerpo o el corazón le pidan. Sabrá tener en cuenta que moverse por los gustos o por lo que atrae no es algo propio de la persona: lo hacen también los animales. Por el contrario, amar —querer el bien para otro— es uno de los actos más humanos, probablemente el más humano, que cualquier mujer o varón puede realizar. Es un acto inteligente, intencional y generoso, muchas veces esforzado, y siempre libre e integrador, capaz de poner en juego a toda la persona que se está amando. (Tomás Melendo, “El amor seguro”)

COMENTARIO
Todo se aprende en la vida, nadie nace sabiendo, y en cuestiones de amor se requieren años para aprender. Los enamoramientos prematuros no son recomendables porque los chicos están creciendo.
Una afectividad muy fuerte podría alterar el equilibro afectivo de un chico, o una chica y desordenar su vida. Hoy es más fácil que se cometan errores en todo lo referente al corazón porque la sociedad está herida por una crisis de gran envergadura en los aspectos afectivos y sexuales.

El egoísmo exacerbado, que es permitido en todos los estratos sociales, les hace pensar a los chicos que el amor es posesivo, (“estoy enamorado”) como si la otra persona fuera una propiedad y por lo tanto hay “luz verde”  para abundar en manifestaciones afectivas,  (arrumacos sentimentales), donde las parejas “comprometidas” se juran fidelidad hasta la muerte.

Lamentablemente en la mayoría de los casos estos acercamientos románticos (sucede más cuando son muy jóvenes), son puro voluntarismo,  es una estructura  tejida con un egoísmo mutuo y ciego que los hace cómplices de placeres y promesas, haciendo de la relación algo muy frágil. Muchos chicos enamorados que ponen énfasis para estar juntos, piensan que esa decisión es irrevocable, tienen la certeza de que nadie ni nada los va a separar nunca.  Pero luego pasa lo que pasa en la mayoría de los casos y el sufrimiento para ellos es grande.

¿Qué se necesita para que el amor de un adolescente sea maduro y perdure? El verdadero amor que une y perdura es el oblativo, que es el que lleva consigo el sacrificio y el orden. Es cuando se quiere lo objetivamente bueno para la otra persona y hay una transmisión constante de valores que unen, porque responden a una jerarquía acertada.

Dentro de ese contexto los enamorados, que son jóvenes,  si actúan con inteligencia deciden no verse con frecuencia, porque existen otras prioridades que son necesarias, y muchas veces urgentes, para su formación, humana, espiritual y profesional. Esas prioridades son generosos espacios de formación a los que debe dedicar los mejores momentos de esos años juveniles.

La distancia inteligente que se proponen los enamorados entre ellos, para cumplir con los objetivos de su formación, la ocupa las actividades que cada uno tiene, con Dios, su familia, e incluso con los buenos amigos. El orden de una buena jerarquía de valores los hace madurar en el amor.
El cuadro para un enamoramiento correcto no son las fiestas, los espectáculos, la vida nocturna, o las comidas en la calle, sino la familia, la Iglesia, la dedicación con rectitud de intención en los estudios y en el trabajo, un espíritu de servicio que irá in crecendo y llega poco a poco a todos los ámbitos sociales, con una entrega desinteresada a los más necesitados y un interés real por el país y por el mundo.

Los papás solo pueden enseñar el amor al prójimo a los hijos con el ejemplo en el amor a la familia en la casa. Los consejos no sirven para nada sin el ejemplo por delante. Los hijos enamorados deben aprender del amor que se tienen sus padres entre ellos. La mejor lección de amor la dan los esposos que se quieren entre ellos y se tratan muy bien.  

Lamentablemente las crisis familiares y las degradantes imagines de las películas y de las telenovelas son lo contrario a lo que debe ser el amor humano y son un síntoma claro, lo han dicho últimos los Papas, de una degradación moral con gravísimas consecuencias sociales.


El chico que quiere tener éxito en el amor humano necesita un guía idóneo, un buen entrenador. Solo, no conseguirá nada. Sería como si un jugador fútbol quiesiera jugar en primera división sin entrenador.  (P. Manuel Tamayo)