ALGUNOS MALOS EJEMPLOS DE LOS PAPÁS
A
veces, las malas influencias para los chicos las tenemos en la propia familia y
puede ser que los padres no sean conscientes.
1.- Las mentiras blancas: cuando se les dice a los hijos: “Diles que no estoy”, porque no queremos atender a una persona que nos molesta. O mentir para pagar menos y que los chicos vean que se pueden hacer trampas sin que pase nada.
2.- No ir a Misa el domingo: cuando los papás por razones insignificantes no
van a Misa y ponen cualquier pretexto por encima de Dios. Con esa actitud los
hijos pueden pensar que la Misa no es tan importante y cualquier excusa
justificaría su inasistencia.
3.- Lenguaje vulgar: cuando los padres (sobretodo el papá) se
expresan de un modo chabacano y sucio delante de los hijos. O cuando los hijos
están presentes en una pelea de los padres y oyen todo tipo de adjetivos.
4.- El televisor en los dormitorios: cuando los papás dejan que el televisor esté en el cuarto de los
chicos y les permiten ver cualquier programa. Este permisivismo dentro de la
propia casa es un error grave. Lo mismo se podría decir de la computadora con
internet en el dormitorio o en lugares donde un hijo pueda estar solo.
5.- Tomar la iniciativa para sobornar o pagar
coimas: a un policía para no pagar una
papeleta, para obtener los resultados de un examen, o para sacar un producto de
la aduana.
6.- Vestir indecentemente: con la ropa bien ceñida, de una manera provocativa,
con ropa demasiado ligera o de un modo bastante frívolo. No vivir el pudor
delante de los hijos y no enseñarles a ellos a vivirlo (a la hora del baño o
del cambio de ropa).
7.- No ser moderados en la comida: ser demasiado comelones o muy golosos, no
cuidar la templanza al ingerir los alimentos.
8.- No ser sobrios en la bebida: es degradante un papá que llegue borracho a su
casa y maltrate a su esposa y a sus hijos. Estas situaciones pueden ser
sumamente graves y bajan totalmente el nivel de delicadeza y finura que debe
haber en un hogar.
9.- Ser demasiado liberales y permisivos con los
hijos: los papás, que por llevarse bien con
el hijo, le permiten todo y no lo corrigen a su debido tiempo y el chico se
acostumbra a salir cuando quiere y a llegar a cualquier hora.
10.- Darles plata y hacerles regalos a los hijos: se equivocan los padres que le dan todo a sus
hijos. A los hijos hay que tenerlos siempre ajustados de dinero y formarlos
para que ellos hagan méritos y se ganen las cosas. El engreimiento es siempre
contraproducente y nada formativo.
11.- Ser demasiado rígidos y severos con los hijos: los padres deben ser amigos de los hijos y
ganarse la confianza de ellos. La responsabilidad se forma con la confianza no
con los controles y prohibiciones.
13.- Criticar y hablar mal de la gente de un modo
habitual: los padres deben
ser muy cuidadosos a la hora de hablar de los demás para no sembrar en los
hijos sospechas, resentimientos, o un afán de venganza. Al contrario los hijos
deben ver que los padres se esfuerzan en hablar bien de todos y que tienen
mucha comprensión con todas las personas.
14. Hablar mal de las autoridades civiles o
religiosas: los chicos
aprenden del buen concepto que tienen los padres de las distintas autoridades:
del gobierno, de la Iglesia, del colegio, etc. Los niños en el hogar deben
aprender a querer a sus autoridades.
15.- Tener en casa libros o revistas de un contenido
moral dudoso: sin que los
padres se den cuenta los chicos pueden estar leyendo algo que les hace mucho
daño. La casa debe tener una buena biblioteca con libros sanos y de alto
contenido moral.
16.- Permitir que sus hijos menores vayan de viaje o
de campamento solos con sus enamorados: los padres deben ser muy cuidadosos para darse
cuenta de cómo es la conducta de sus hijos cuando están con sus amistades, qué
amigos tienen y qué ambientes frecuentan. Por ningún motivo deben dejar que
chicos y chicas menores duerman solos en una casa.
17.- Ser demasiado altaneros y dictatoriales en
casa: Un papá severo que impone una
disciplina militar en casa, creando ambientes de tensión y generando miedo en
los hijos.
18.-
No respetar la libre decisión que los hijos toman con respecto a su camino: los hijos tienen libertad para seguir la carrera que quieran,
para casarse con la chica o chico que ellos escojan o para entregar su vida a
Dios sirviendo a la Iglesia. Los padres deben respetar y apoyar las decisiones
libres de los hijos, sin poner obstáculos para que se realicen. Todo se puede
aconsejar de acuerdo a los criterios de bien o de mal pero con mucho respeto y
finura, sin poner malas caras o tomar actitudes de disgusto que alejarían a los
hijos de sus propios padres.
*Se agregaron algunos puntos a los expuestos en la web FatherBroom.com, del sacerdote oblato Ed Broom.
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