sábado, 27 de julio de 2024

EL TRIUNFO DE DIOS EN AÑOS DIFÍCILES                                                              Crecimiento y expansión del Opus Dei en 1981 – 1982

 

Mientras que “Olivares” se iba llenando de gente joven. El mundo se estremecía por el atentado que sufrió el Papa Juan Pablo II en el mes de la Virgen María.

El intento de asesinato contra el Papa tuvo lugar el miércoles 13 de mayo de 1981, en la plaza de San Pedro de la Ciudad del Vaticano. 

Mehmet Ali Agca le disparó cuatro veces mientras entraba en la plaza. A causa de los disparos, el Papa perdió bastante sangre y tuvo que ser hospitalizado. Agca fue apresado inmediatamente y sentenciado a cadena perpetua por un juzgado italiano. Posteriormente el Papa perdonó a Agca por haber intentado asesinarlo. El presidente italiano Carlo Azeglio Ciampi otorgó el indulto a Agca a petición del Papa, tras lo cual fue deportado a Turquía en junio del 2000.

 

La visita de Don Álvaro al Papa Juan Pablo II

Don Álvaro del Portillo fue a visitar al Papa cuando estaba en el Gemelli recuperándose de sus heridas. Les llevó unos cassettes de unas canciones del cantante mexicano Pedro Vargas y le dijo que esas canciones las había cantado a la Virgen San Josemaría en la Villa de Guadalupe, cuando estuvo en México el año 70. El Papa agradeció el gesto. 

Unos meses después Don Álvaro viajó a México y en una tertulia general se levanta Pedro Vargas y le hace una pregunta:

“Padre, -le cuenta- estuve gravemente enfermo y desahuciado por los médicos y mi mujer le rezó a Josemaría Escrivá con la oración de la estampa pidiendo mi recuperación y logré sanar. Le pregunto Padre, ¿porqué el Señor me ha dado más años de vida?”

Don Álvaro le cuenta que cuando fue a visitar al Papa Juan Pablo en el Gemelli le llevó un cassette con unas canciones suyas y le dijo:

“El Papa ha recuperado su salud oyendo tus canciones y el Señor te ha dado más años de vida porque tú antes has cantado a lo humano y a partir de ahora tendrás que cantar a lo divino”.

Pedro Vargas quedó muy contento y agradecido por la respuesta.

 

 

El conflicto con Ecuador

En el Perú acababa de suceder el conflicto del Falso Paquisha (Alto Comaina), - también llamado conflicto de Paquisha con Ecuador - es el nombre con el que se conoce a una serie de enfrentamientos armados ocurridos, en la zona de Paquisha, desde el 22 de enero al 21 de febrero de 1981, entre tropas de los ejércitos de Perú y Ecuador. El Perú recuperó el territorio que Ecuador había conquistado. Menos mal que el conflicto duró solo un par de meses.

 

Los frutos de un retiro

Nosotros seguíamos entusiasmados con las actividades de “Olivares” con gente joven.

Estando en la escuela naval se me acerca un cadete y me dice que su papá, que era profesor de un colegio limeño, quería conversar conmigo para organizar un curso de retiro con los alumnos de ese colegio.

Hicimos la cita y cuando visité el colegio me propusieron organizar ese retiro. Hablé en dirección para decirles que era mejor invitar a unos cuantos alumnos a un retiro organizado por nosotros en una casa de retiros de Chosica.

Además, había que preguntarles si ellos querían asistir voluntariamente, y después, que ellos mismos invitaran a sus amigos. Así era mejor.

Llamaron entonces al delegado de 5to de media para que le pregunte a qué chicos podría invitar al retiro que se iba a realizar en Larboleda (una casa de retiro nuestra) en una fecha próxima.

El delegado era Ernesto Yamaguchi (hoy Padre Yamaguchi, capellán del colegio Los Álamos de Lima). Él reunió un grupo de amigos: Pedro Eguren, Walter Palomino, Gustavo Lastres, Rafael Silva y otros, se inscribieron para asistir a Larboleda.

En “Olivares” los chicos que se habían inscrito para el curso de orientación profesional, se apuntaron también para el retiro de Larboleda, entre ellos estaba Jorge Putnam (luego Padre Putnam que falleció de COVID en Arequipa el año 2021) y Jorge Lozano, amigo suyo. También fueron: Oscar y Carlos Medina, Jaime Calderón, José y Luis Galantini, Peter Yamakawa, Hugo Yoshimoto, Boris Kojakovich y Ki Hyung.

 

El retiro de Larboleda les ayudó mucho para entender mejor la vida cristiana acercándose más a Dios a través de los sacramentos.

 

La llegada del P. Rafael Pastor

En 1981 llegó de España al Perú un sacerdote numerario más, el P. Rafael Pastor, que es biólogo de carrera, y vino con fama de buen deportista. En la primera convivencia que tuvimos organizamos unas olimpiadas para ver las habilidades del P. Rafael y de otros que también eran buenos atletas. Lamentablemente en P. Rafael en la prueba de salto largo tuvo una mala caída y quedó lesionado una temporada. Siempre recuerda ese incidente que lo sacó de las olimpiadas. En otras ocasiones lo hemos visto en la cancha de fútbol jugar de arquero y lo hacía muy bien.

 

Dar a conocer el Opus Dei y la vida santa de su fundador

Desde la oficina de Vicepostulación enviábamos a los suscriptores más hojas informativas sobre la vida santa del Fundador del Opus Dei y entregábamos las estampas impresas que se acababan enseguida porque muchas personas e instituciones pedían que se les enviara paquetes.

Los sacerdotes teníamos el encargo de visitar a otros sacerdotes y obispos para dar a conocer el Opus Dei y muchas veces aclarar los conceptos de algunos, que habían recibido informaciones falsas.

El año 81, que fue el anterior a la erección de la Prelatura, nos tuvo en constante actividad para hacer extensiva la información correcta. Con algunos organizamos proyecciones de las tertulias de San Josemaría. Fue un tiempo intenso de viajes y visitas donde todos pudimos ver la mano de Dios, porque al mismo tiempo las labores crecían en todo el mundo y más gente apreciaba y valoraba la vida santa del Fundador del Opus Dei y su legado. (P. Manuel Tamayo).

 

 

sábado, 20 de julio de 2024

EL INCENDIO DE LA CABAÑA Y LA LLEGADA DE TERUSATO

Olivares al inicio de los años 80


Empezó la década de los 80 con bastante movimiento. Llegaron a Olivares nuevos refuerzos: Renzo Forlín (numerario, actual director del colegio Alpamayo), Miguel Arce (actualmente sacerdote numerario, reside en Piura) y nos anunciaron que vendría a “Olivares” un diplomático japones, recién convertido al catolicismo y numerario del Opus Dei: Terusato Saquimoto, que llegaría en unos meses.

 

Los arreglos y el incendio

Era verano y teníamos que hacer arreglos en la casa para ponerla a punto y poder recibir a más residentes. Ganamos espacios en la zona del jardín habilitando unos cuartos que estaban abandonados que se utilizaban como depósito, también había que arreglar el parket y conseguimos que nos regalen las pequeñas maderas que necesitábamos para dejarlo todo bien.

Metidos en esos ajetreos hubo un descuído que originó un incendio de excesivas proporciones para nosotros, en esas circunstancias bastante precarias en las que nos encontrábamos.   

El incendio arrancó cuando estábamos durmiendo por la noche, despertó al P. Antonio Ducay que dormía en un cuarto que estaba frente a la cabaña y él nos dio la alarma. 

Corriendo nos acercamos a las ventanas y al ver a la cabaña envuelta en llamas, nos agarró un miedo tremendo que nos hizo temblar. Cerramos rápidamente todas las ventanas de la casa. Renzo se fue al teléfono para llamar a los bomberos, sin percatarse que habían cortado todas las líneas telefónicas por una huelga de los trabajadores. 

Había una manguera el el jardín, queríamos apagar el fuego con ella, pero botaba un chorrito ridículo de agua,  solo nos quedaba ver que la cabaña, totalmente chamusqueada, se venía abajo.

 

El fuego se podría extender

Empezamos a sacar de la casa todo lo que pudimos. Nos parecía que el incendio podría crecer, y extenderse mucho más, porque la enredadera que  cubría la casa era una leña excelente para que prenda. Pero gracias a Dios eso no ocurrió.

Grande fue nuestra sorpresa, obra de la Providencia, cuando oímos la alarma de los bomberos que pasaba cerca. Regresaban de un incendio y al ver el fuego se dirigieron a nuestra casa.  

Al llegar, tuvieron dificultades para entrar con sus equípos, lo hicieron trepando el muro y cuando llegaron con sus mangueras, la cabaña ya era un amasijo de cenizas. De todos modos estuvieron un buen rato echando agua para eliminar cualquier chispa que pudiera saltar a la casa.

En esa madrugada nos quedamos unas horas mirando las brasas encendidas con un cansancio atroz y con la mente ida. No había tiempo ni ganas para pensar. Nos fuímos a la cama para tratar de dormir en el poco tiempo que nos quedaba.

Al día siguiente

El día siguiente nos despertamos como si no hubiera pasado nada, sin embargo todo el mundo nos preguntaba qué había ocurrido, ¿cómo se originó el incendio? ¿Qué se había perdido?. Cada uno tenía una versión distinta, que era adornada con expresiones y comentarios que la hacían más interesante, como si se tratara de una gran aventura. 

Los días fueron pasando y el incendio se quedó en el olvido. Además, había que seguir avanzando, porque la agenda de “Olivares” estaba bastante llena.

 

Las actividades del año académico

En abril, al empezar el año académico, aparecieron los folletos, que solían hacerse en esos tiempos,sobre los cursos de orientación profesional o técnicas de estudio que se dictaban para los chicos de colegio.

Todos estábamos expectantes por la llegada de Terusato, era diplomático de carrera y venía con un cargo en la embajada de Japón. El cuerpo diplomático japonés no conocía su pertenencia a la Obra. 

 

La llegada de Terusato

El día que llegó se alojó en un departamento que estaba situado a unas pocas cuadras de Olivares.  Todos los días venía para el almuerzo y la tertulia. 

En el primer día nos contó detalles de su procedencia, que eran los acontecimientos recientes en torno a su conversión. 

Había ido a la Universidad de Navarra, enviado por el gobierno japonés, para que aprendiera castellano. Le dieron alojamiento en un Colegio Mayor del Opus Dei en Pamplona, cuando entra a su habitación sale corriendo a protestarle al director porque había dentro de su cuarto el cuadro de un muerto. Cuando todos fueron a ver, se trataba del cuadro de un Cristo crucificado con la corona de espinas y las heridas de su cuerpo sangrante. 

Esa impresión, no lo había visto tan cerca, fue el detonante para su conversión. Terusato era un hombre muy sencillo y bastante fino y delicado en el trato, rápidamente se ganó la simpatía de todos. Mientras estuvo en “Olivares” le daba a la casa un tono humano bastante elevado. Aprendimos mucho de él. 

De Japón le enviaban algas y peces crudos para que nos invitara en los aperitivos y algunos dulces, que pudimos compartir con él; con el tiempo le llegó a gustar mucho la comida peruana. 

Estuvo unos meses con nosotros y luego pasó a una casa de mayores donde se quedó hasta su regreso a Japón; a los pocos años falleció de un cáncer gástrico. Terusato fue para nosotros como una leyenda muy interesante y edificante que no podemos olvidar.

 

Lo que vino después

Ese año llegó, para ayudar en la labor apostólica de “Olivares” Jesús Marcaida, que vino de Bilbao. Estuvo trabajando en una empresa y luego pasó a Tradiciones para apoyar en la labor con universitarios y profesionales jóvenes.

Al medio año Renzo y Oscar Sebastiani organizaron con los chicos un paseo a Huancayo. El ambiente del país estrenaba la democracia con gran entusiasmo. Se respiraba un clima de libertad en contrastaba con el que había los años anteriores con las dictaduras militares.

En octubre Renzo Forlín, Emilio Arizmendi, Hugo Calienes y el P. Alberto Clavell parten para Arequípa para dar inicio a la labor del Opus Dei en esa ciudad. (P. Manuel Tamayo).

 

viernes, 12 de julio de 2024

 DOLORES Y ALEGRÍAS

Las esperanzas del año 1979

En abril del 79 fuímos con los chicos de “Olivares” de convivencia a Valle Grande (Cañete). En esos años organizabamos convivencias a cada rato y la mayoría eran a Cañete: fútbol, guitarra y playa era lo habitual. 

Estaba yo jugando un partido de fulbito y sentí un dolor muy grande en una pierna, casia la altura de la cadera. Pensé que sería del esfuerzo que estaba poniendo en el juego. El dolor me incomodaba mucho y tuve que salir del partido. 

Ya de regreso en Lima el dolor iba en aumento. Como era capellán de la Escuela Naval me llevaron al Hospital de la marina, era de noche, casi de madrugada y se sentía todavía el calor del verano. Al médico de turno, que me atendió en emergencia, le dije que había estado jugando un partido y después de una pequeña revisión me dio una crema diciéndome que se trataba solo de un dolor muscular. Volví a casa y el dolor era cada vez más fuerte. No pude dormir.

Al día siguiente, por la mañana, llamaron a un huesero que me puso paños calientes y pidió que consiguieran una lámpara de rayos infrarojos para continuar el tratamiento; consiguió todo lo contrario, el dolor se volvió insoportable. No aguantaba más. 

A primera hora de la tarde me tuvieron que sacar cargado, no podía caminar, y me llevaron a la clínica Americana. Al llegar a emergencia, me pusieron un calmante que me alivió bastante y empezaron las pruebas una tras otra. Al irse el efecto del calmante el dolor volvía a aparecer y se hacía ver las estrellas. Como no soportaba que la sábana tocara mi pierna, me tuvieron que poner una campana, y así mi pierna quedaba aislada. 

Con tanto calmante no distinguía el día de la noche, veía siluetas que se acercaban a mi cama a decirme cosas. Me llenaron de antibióticos y en unos días más, de acuerdo al resultado de los cultivos, me dijeron que tenía una artritis infecciosa. 

Estuve 15 días internado y al salir tuve que aprender a caminar con muletas, toda una historia que duró un mes entero. 

En la clínica estaban a mi lado mis padres que venían todos los días, de “Olivares” venían por turnos y no faltaban las visitas de  los chicos que me daban esperanza de recuperación, para verme nuevamente en las canchas; fue una experiencia única e inolvidable.

“Olivares” continuaba su andadura con actividades para escolares. 

En Lima, las academias de ingreso a la universidad estaban de moda y se multiplicaron. Casi todos los chicos que salian del colegio deberían estudiar en una academia para garantizar su ingreso. Unos estaban en la Trener, otros en la Galvez, también había gente que estaba en la Sigma o en la acadmemia de Ingeniería. 

Oscar Sebastiani (numerario, que vive en Lima), organizó una academia en la casa que tuvo bastante éxito porque todos los chicos que tenía como alumnos ingresaron a la primera.

 

La política en los años 79

En el año 79 los partidos políticos empezaron sus campañas publicitarias para las elecciones del próximo año. Víctor Raúl Haya de la Torre, el líder del partido aprista, fallece a los 84 años y tuvo un entierro apoteósico. 

Al morir Víctor Raúl se produjo una inevitable lucha entre una facción conservadora del aprismo, representada por Andrés TownsendLuis Alberto Sánchez y Ramiro Prialé; y otra facción más cercana a la socialdemocracia, representada por Armando Villanueva del Campo y Alan García Pérez. Esta división del Apra, que era el partido favorito para ganar las elecciones, favoreció a Acción Popular y Fernando Belaunde sacó ventaja.

 

En las elecciones del 80 ganó Fernando Belaunde Terry, e inició su segundo gobierno. Durante su período los guerrilleros, incrustados en varias zonas de la sierra y en ambientes educativos, empezaron a preparar a la gente para futuros conflictos armados. Incluso hubo una academia de ingreso en Lima donde se hacía propaganda comunista. En las universidades nacionales se infiltraron muchos marxistas que se inscribían como alumnos para influir con las ideologías de lucha de clases. 

El Perú seguía viviendo en una crisis de estancamiento económico, disminuyó el precio de las materias primas y se acumuló la deuda externa.


Las actividades con los chicos de “Olivares”

Nosotros, en nuestros mundos juveniles, continuábamos con entusiasmo, labor apostólica con la gente joven. “Olivares” daba mucho juego porque era una casa casi exclusivamente para los chicos. Todos los que vivíamos allí estábamos involucrados en todas las actividades con los escolares de distintos colegios de Lima. (P. Manuel Tamayo).