EL DIABLO ESTÁ GANANDO LA PARTIDA
¡ pero más tarde
perderá!
“El diablo existe, sí, es verdad, y es nuestro
mayor enemigo. Es el que trata de hacernos resbalar en la vida. Es el que pone
malos deseos en nuestros corazones, malos pensamientos y nos lleva a hacer
cosas malas, las muchas cosas malas que hay en la vida, para terminar en
guerras” (Papa Francisco, Parroquia de Viterbo).
"El mundo está bajo el poder del diablo. Y junto con
Satanás, muchos de sus profetas. Personas que la Biblia llama los falsos
profetas. Falsos porque llevan a la mentira y no a la verdad"…"Estas
personas existen tanto fuera como dentro de la Iglesia. Son fácilmente
reconocibles: dicen que hablan en nombre de la Iglesia pero hablan en nombre
del mundo. Exigen de la Iglesia que asuma los roles del mundo, y hablando así
confunden a los fieles y llevan a la Iglesia a aguas que no son las suyas. Son
las aguas del Maligno”, (Gabriele Amorth).
“…Diríamos que, por alguna rendija misteriosa – no, no es
misteriosa; por alguna rendija, el humo de Satanás entró en el templo de Dios. (Paulo VI)
"Después del Papa, Satanás ataca a los
cardenales, obispos y a todos los sacerdotes y religiosos. Es normal que sea
así. Ninguno se debería escandalizar. Los sacerdotes, religiosos y religiosas,
están llamados a una dura lucha espiritual…
El demonio
"usa" a los sacerdotes para culpar a toda la Iglesia. El demonio la tiene contra la Iglesia, quiere la muerte de la
Iglesia porque ella es la madre de los santos. Combate a la Iglesia a través de
los hombres de Iglesia, pero con la Iglesia no tiene nada que hacer” (Gabriele Amorth).
“La ideología de género es “demoniaca” y un
“impulso mortal” que ataca a las familias… La ruptura de las relaciones
fundamentales en la vida de la persona –a través de la separación, el divorcio
o las imposiciones distorsionadas de la familia como la convivencia y las
uniones del mismo sexo– es una herida profunda que cierra el corazón al amor
que se dona hasta la muerte y que lleva al cinismo y a la desesperanza” (Cardenal Robert Sarah).
COMENTARIO
Nunca, y menos hoy, se puede cerrar los ojos a
la realidad. Hay que llamar a las cosas por su nombre, más cuando el príncipe
de la mentira (el diablo) se esconde o aparece como bueno y dadivoso.
Si hacemos un recorrido por todo el mundo
podríamos afirmar que, en estos momentos, al
menos con la mayoría, el diablo está ganando la partida. Los valores que
son esenciales para la vida se están trastocando y muchos los han perdido.
Se están imponiendo, en nombre de la libertad, una sarta de antivalores, que el hombre
rebelde los recoge como una novedad del sentir de la época, sin poder explicar
la razón de su conveniencia. Se elige porque está de moda, porque es bacán, un bacilón…o porque es la bandera
de protesta contra los valores que se consideran impuestos por la anterior
generación. No es más que la sinrazón de
la estupidez, y así el demonio se frota las manos y gana la partida sin mayor
esfuerzo.
Las grandes mentiras que utiliza el enemigo son
creencias generales que parecen verdad y hay trampas, por ejemplo decir sin
más: “haz lo que te gusta”, “eres totalmente libre, nadie te puede
obligar”, “el pueblo lo quiere” “el pueblo decide” “debe haber libertad
absoluta de prensa” “demuestra que no eres un ladrón”
Está claro que en la vida muchas veces debemos
hacer lo que no nos gusta y tendremos que obedecer en distintas circunstancias
por ejemplo al médico, o las reglas de tránsito. Un pueblo que decide algo se
puede equivocar, como cuando decidieron la ejecución de Jesucristo. Lo correcto
es pensar bien y tratar bien a las personas y no maltratarlas acusándolas y
acosándolas para que se defiendan, dejando de lado el principio de presunción
de inocencia.
Las
revoluciones
No está bien cuando se señalan los males del
mundo y se incita a la violencia para cambiarlo todo con la promesa de un
paraíso. Si observamos bien la historia podemos darnos cuenta de lo desastrosa
que ha sido la lucha de clases impulsada por el marxismo.
Se parte de medias verdades y se las relaciona,
o se las utiliza fuera de contexto, haciéndole creer a la gente que lo que se
está afirmando está fundamentado y vale la pena defenderlo y apoyarlo cuanto
antes. Se repiten una y otra vez los mismos argumentos con frases cortas o slogans hasta que cala en las grandes
mayorías que las aceptan como si se tratara de grandes verdades que no se
pueden negar.
Al diablo le interesa desestabilizarlo todo
para que imperen los antivalores y poder multiplicar sembradores impuros del
odio, que busquen el triunfo del mal sobre el bien para coger algo y
beneficiarse, sin mayores méritos, “en
río revuelto, ganancia de pescadores”. Actúan sabiendo que ser humano puede
ser corruptible.
La penosa
corrupción de algunos miembros del clero
A lo largo de la historia podemos ver cómo el
demonio quiere introducirse en la Iglesia para destruirla. Entró primero en
Judas, que era un apóstol, para
conseguir la muerte de Jesús y luego, a lo largo de los siglos, en muchos otros
que, como Judas, no supieron ser
fieles a los compromisos que habían adquirido con Dios.
La Iglesia pide que se rece por los sacerdotes
para que no se dejen ganar por alguna tentación que les quite la visión
sobrenatural.
El maligno busca convertir a los sacerdotes
líderes sociales y hasta en agitadores que organicen, en nombre de Dios, protestas públicas que llevan a la violencia y
al odio. Es penoso ver a sacerdotes que han perdido su identidad como hombres
de Dios y se encuentran metidos, y muchas
veces enredados, en conflictos humanos o en pecados torpes que originan
escándalos que claman al Cielo.
Gracias a Dios la mayor parte de sacerdotes es
fiel a su vocación y son verdaderos apóstoles para transmitir la palabra de
Dios y administrar los sacramentos instituidos por nuestro Señor Jesucristo
para ayudar a los hombres a vivir vida cristiana. De allí la extensión y
crecimiento de la Iglesia a lo largo de los siglos. “La mies es mucha los obreros son pocos” siempre serán pocos los obreros porque la mies
es mucha.
Dios, a través de la Iglesia, pide rezar para que “no falten obreros para la mies”, sabiendo que el diablo siempre
está al asecho y nunca se toma vacaciones.
La ayuda de Dios
La misma Iglesia nos enseña, lo que la Sagrada
Escritura nos advierte: que estemos prevenidos para no dejarnos llevar por el
poder de las tinieblas. Dios le encarga a la Iglesia predicar su palabra con las
advertencias que nos impulsan a cuidarnos y a poner los medios para no salirnos
del camino.
Hay un Cielo, (vida eterna de felicidad), al que
tenemos que llegar, pero el príncipe de la mentira pondrá todos los medios para
que no lleguemos.
Cristo ha venido para rescatarnos y salvarnos.
Le ayuda en el rescate de la humanidad la Virgen María, que es corredentora, Ella
aplastará la cabeza del dragón y ganará la batalla al final. (vid.
Apocalipsis).
Si estamos con Dios y aceptamos los medios que
Él nos alcanza a través de la Iglesia: los
sacramentos, las bendiciones, el agua bendita, el escapulario, el diablo no
podrá hacernos daño y ganaremos la batalla contra el mal. (P. Manuel
Tamayo)
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