LA REVOLUCIÓN ES LA REVELACIÓN
“Revolución es usado como sinónimo de
'inquietud', 'revuelo' o 'alboroto' y por otro lado es usado como ‘cambio’,
‘renovación’ o ‘vanguardia’ y por ello su significado depende del lado en que
se está de la historia de la revolución” (Diccionario).
“Revelación” es la
denominación que se le da al acto de revelar, de volver claro y comprensible
alguna cosa por medio de una comunicación. La palabra proviene del término
latino revelatio que,
etimológicamente, se refiere a la acción de “retirar el velo” a algo o a
alguien y, así, revelar lo que anteriormente estaba escondido” (Diccionario).
“La Revelación divina
es la experiencia de la adquisición de un conocimiento transmitido por Dios al
hombre. Esta transmisión al hombre se da en una comunicación en la que Dios no
comunica cosas, sino que comunica a sí mismo, y de allí la Teología utiliza la
bella expresión: “auto-comunicación” de Dios, con la que perseguimos el
misterioso contenido de la Revelación, que es el propio Dios” (Diccionario).
COMENTARIO
Cuando oímos la palabra
“revolución” entendemos, en primera
instancia, que hace referencia a un cambio total que puede estar como proyecto
futuro de algo que todavía no se ha realizado, o se refiere a un suceso
histórico, que se dio en un momento determinado, y que cambió las
circunstancias de un determinado lugar o del mundo entero; piénsese por ejemplo
en la revolución francesa.
En el mundo ha existido
muchas revoluciones que han producido cambios significativos, algunas han sido
muy violentas y cruentas, otras sin derramamiento de sangre, como cuando
ocurrió la caída de la muralla de Berlín. Una revolución no es necesariamente
una rebelión, es más bien una toma de conciencia, un acuerdo para que se
produzca un cambio.
Cambios
importantes que deben darse
Los líderes políticos
suelen pregonar futuras revoluciones cuando ponen en evidencia los cambios que
harían falta en una sociedad. Si miramos despacio en mundo de hoy, debemos
advertir que hacen falta muchos cambios que podrían dar cabida a una revolución
mundial.
La revolución más
grande de la historia fue la que hizo con su llegada Nuestro Señor Jesucristo.
Los cambios, hasta ahora, son significativos y están dirigidos a cada persona
individual. Muchos cambios son conversiones que significan mejoras individuales
como persona, al haber encontrado o reencontrado el sentido de fondo de la vida:
la finalidad del ser humano en el mundo.
La
Revelación motiva una revolución
En los tiempos
actuales, es urgente volver a recordar, que la revolución que el mundo requiere
está motivada en la Revelación que nos dejó Nuestro Señor Jesucristo y que la
Iglesia conserva y enseña.
Si miramos lo que
Cristo nos pide nos daremos cuenta que necesitamos cambiar. Para que se
produzcan los cambios que la sociedad necesita, es urgente el cambio de cada
persona.
Cristo llega a cada
hombre y le pide dejar cosas para poder seguirlo a Él. Cuando le decimos que sí,
descubrimos que se da un progreso significativo en nuestra vida. Se ha
producido un cambio para ser mejores, que nos alegra muchísimo, porque es el
descubrimiento de la libertad y de la felicidad.
Hoy más que nunca la
sociedad necesita mirar a Cristo y vivir de acuerdo a sus enseñanzas. (P. Manuel Tamayo).
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