EL ORO DE LA HONESTIDAD Y LA HONRADEZ
“La honestidad es
un valor moral fundamental para entablar
relaciones interpersonales basadas en la confianza, la sinceridad y el respeto
mutuo Una persona que actúa con honestidad lo
hace siempre apoyada en valores como la verdad y la justicia, y no antepone a
estos sus propias necesidades o intereses. En este sentido, es una persona
apegada a un código de conducta caracterizado por la rectitud, la probidad y la
honradez” (Diccionario).
“En una persona honesta,
incluso los actos más pequeños están regidos por la honestidad. Informarle al
vendedor que se ha equivocado a nuestro favor con el cambio, devolverle al
anciano el billete que se le acaba de caer sin notarlo, cumplir con nuestras
obligaciones aun cuando nadie nos vaya a gratificar por ello, vigilar nuestras
palabras en la medida en que estas puedan herir o afectar a terceros, guardar
discreción ante aquello que lo amerite, ser prudentes en el manejo de nuestros
recursos tanto económicos como personales, asumir la responsabilidad de
nuestros errores, rectificar y corregir cuando sea necesario, ser leales y
transparentes en nuestras relaciones con los otros; todo ello no es sino una
breve enumeración del largo catálogo de acciones donde podemos manifestar
activamente nuestra honestidad” (Diccionario).
“En este sentido, un individuo socialmente honesto se
mantiene apegado a los principios del buen obrar en todos los actos que
constituyen su interacción con los demás: en el trabajo, en el tráfico, en su comunidad,
en sus estudios, ante el Estado; asimismo lo hará en su vida más íntima, en sus
relaciones afectivas, de amistad y familiares; e igualmente en su vida
interior, es decir, en aquellos aspectos de su vida que no está obligado a
compartir con los demás, como sus sentimientos, sus ideas, sus gustos e
intereses. Un individuo honesto, en definitiva, es ante nada honesto consigo y,
por lo tanto, no se traicionará a sí mismo” (Diccionario).
COMENTARIO
Todos los peruanos tenemos el deber moral de ingresar
a las minas de la honestidad y la honradez que abundan en nuestro país.
Hay mucha gente buena, de grandes cualidades, que está
encerrada, bajo tierra, con un susto grande porque los que están en el candelero
son avezados delincuentes e incluso terroristas que se dedican a robar y a
matar.
Hoy todos debemos ingresar a los socavones para sacar
a los valiosos y que sean ellos quienes lleven “la voz cantante” de los asuntos
más importantes para que camine bien nuestra sociedad.
Solo se requiere la normalidad de las virtudes
humanas, entre las que destacan la honestidad y honradez que se desprenden de
la virtud cardinal de la Justicia, que consiste en la constante voluntad de
darle a cada uno lo suyo.
Tenemos que llenar todas las instituciones del país
con personas honradas y honestas, que no engañen, que sean transparentes y que
quieran realmente servir sin buscar un provecho personal.
Es nuestro gran deseo al terminar el año 2022:
descubrir el oro de las personas honradas y honestas.
Que podamos decir al finalizar el 2023 que los hombres
y las mujeres del año son las personas honestas y honradas que están dirigiendo
y encaminando los destinos de nuestro país por los caminos correctos del
progreso y la equidad.
Elevamos nuestra oración al Altísimo para que nos ayude
a encontrar el oro de la honestidad y la honradez que nos hace ricos con las
personas buenas que deben llevar las riendas de nuestro país. (P. Manuel
Tamayo)
¡Bendiciones para el año que empieza! ¡Que los cambios nos ayuden a
encontrar el camino correcto para la felicidad de todos!
¡Feliz 2023!
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