IDEOLOGÍAS DE DESTRUCCIÓN
La frase "la violencia engendra violencia " o
"el odio engendra odio" significa que el
comportamiento violento promueve otro comportamiento violento, a cambio. La
frase se ha utilizado desde principios del siglo XIX. La violencia
engendra violencia es un concepto descrito en el Evangelio de (Mateo, 26:52).
“Los seres humanos a lo
largo de la historia han intentado resolver sus conflictos con la violencia y
se han encontrado con el resultado de más violencia. Desde los primeros tiempos
bíblicos, cuando Caín mató a su hermano Abel, un peligroso precedente de
emociones mal administradas se desarrolló en la práctica estándar de resolver
la ira con la violencia. Los humanos tenemos un linaje de violencia y trauma
que nos ha llevado a donde estamos hoy” (Vid.Impacto).
“Una
cadena de agresiones va generando las condiciones para que llegue el odio y se
instale en el corazón. El vínculo nacido de este
inquietante sentimiento puede ser más fuerte que el que se origina en el amor. Lo que sigue es un crecimiento
exponencial con las agresiones, porque siempre habrá “una cuenta por cobrar” (Edith Sánchez).
COMENTARIO
Es
más fácil destruir que construir. En minutos se puede destruir una ciudad que
costó años en construirse.
Hoy
se está admitiendo un lenguaje de protesta y destrucción como si fuera un
derecho que hay que defender. Se ha creado un sentimiento de persecución y de
sospecha.
Las
personas, hoy más que nunca, sienten
que deben protestar y denunciar para defender sus derechos, además, los más
jóvenes, suelen pensar que las anteriores generaciones estaban dormidas y no
protestaban frente a los ataques e injusticias que recibían.
Hoy
existe una sensibilidad distinta, que es como una herida abierta que no se
cierra. El modo de ver y de responder está alterado por una mentalidad de
crispación. Las grandes mayorías están a la defensiva y con el arma cargada y
en ristre para disparar.
Las
ideologías de la época tienen mucho que ver. Existe una especie de mezcla o
sincretismo, hay un poco de marxismo, otro de liberalismo, algo de socialismo.
Por
un lado se reclama la libertad por el otro los controles y la mano dura, hay
quienes facilitan la informalidad frente a otros que quieren reglas y sistemas
ordenados. Unos a favor del aborto, otros en contra, hay un sector numeroso que
defiende la vida y otros que piensan que la eutanasia es un derecho.
Mentalidades indulgentes
Con
tanta mezcla las grandes mayorías son bastante melifluas, o eclécticas, para decirlo de una manera más elegante.
Hay
un grueso término medio que se han quedado en la inacción, pensando que son
responsables y sensatos. Este sector suele estar conformado por personas
permisivas e indulgentes.
Por
esa inacción irresponsable vivimos en una sociedad paralítica, que al no hacer
nada, contribuye con la destrucción de los valores fundamentales. El coctel de
las ideologías de destrucción ha creado un veneno que duerme y paraliza a las
grandes mayorías.
Contemplamos
con asombro cuando vemos que a muchas personas la destrucción ya no les dice
nada. Es como el herido mortal que no puede hacer nada por el otro que también
está herido. Sobrevivir sobre ruinas con esperanzas dibujadas en un papel, es
un engaño colosal. Seguir en esa situación es como dar “manotazos de ahogado”
Es
la hora de apartar a las ideologías que solo ha ocasionado fracaso y
destrucción, abrir los ojos a la realidad y decir la verdad llamando a cada
cosa por su nombre. (P.
Manuel Tamayo)
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