martes, 6 de agosto de 2019


ACIERTOS Y ANGUSTIAS DE UN CACHIMBO

“En el Perú se llama cachimbo al jovencito imberbe recién ingresado en la universidad que procede de un ambiente escolar” (Diccionario).   

“Imberbe es un adjetivo calificativo que proviene del latín imberbis, compuesto del prefijo in (sin) y barba (barba), significa joven y sin experiencia. El término hace referencia a un hombre púber o adolescente que carece de barba o que tiene poco pelo. La expresión suele extenderse en sentido figurado para designar a un tipo de hombre inexperto y novato debido a su juventud” (Diccionario).

“Temerario es el que piensa, afirma, decide o ejecuta sus acciones sin considerar sus consecuencias(Diccionario).


COMENTARIO

Salvo contadas excepciones el cachimbo suele ser un personaje inseguro y vulnerable. Nos referimos a un adolescente que acaba de salir del colegio y empieza a tener sus primeras experiencias como universitario. Muchos de ellos llegan sin saber cómo es el mundo de la universidad. Han dado el salto de un sistema escolar, donde los profesores están pendientes y han crecido protegidos “entre algodones”,  a otro sistema distinto donde nadie ve por ellos (hay excepciones), y deben contar con una responsabilidad que quizá todavía no la tienen.

Es normal que un cachimbo reciba un batacazo, el primer año o el segundo de sus estudios universitarios. Algunas universidades, dándose cuenta de estas limitaciones,  no le exige mucho en el primer ciclo y recién  en el segundo o en el tercero es donde le “ajustan las clavijas”
Es bueno tener en cuenta que en nuestro país se puede ingresar a la universidad desde los 15 o 16 años, cuando son todavía menores de edad a diferencia de Europa o USA donde los chicos empiezan sus estudios universitarios a los 18 años.


La comprensión y el apoyo de los papás
Los padres de familia deben tener en cuenta esta realidad para que no se asusten con los primeros resultados que tienen de sus hijos cachimbos: algunos jalan varias veces un curso, otros la pasan muy mal para mantenerse invictos, muchos quieren cambiar de carrera y otros piensan que la universidad no es para ellos.

A los chicos hay que formarlos bien antes de que ingresen a la universidad, que sepan lo que van a encontrar.  Es muy conveniente que los padres tengan los datos de las universidades donde piensan postular sus hijos, para poder ayudarles a discernir bien.

Puede ser que el chico no tenga una información adecuada y quiera ir a la universidad donde están sus amigos o a la que está de moda. Vale la pena dedicarle un poco de tiempo a este tema, para averiguar bien, y no dejar que vaya con los ojos cerrados o con los datos de la escasa información que circula, y que lógicamente no es completa.

Los papás no se deben molestar cuando el hijo, que sacaba unas notas excelentes en el colegio, trae desaprobados en los cursos universitarios.  Deben tener en cuenta que al chico le  puede venir bien la experiencia de un “fracaso” en el curso que no pudo superar. Llevarlo de nuevo es siempre positivo cuando le hace poner más esfuerzo de su parte para superarse y ganar en responsabilidad. Es muy bueno que el alumno aprenda a sacar de las caídas impulso. Toda persona puede caer, pero también se puede levantar.

El cachimbo debe encontrar en sus padres una gran confianza. La certeza de que el chico, pondrá más punche, para sacar adelante sus estudios. Las notas bajas no deben hundirlo, no es un desprestigio, es un reto y un estímulo para que se esfuerce más, no solo con el objetivo de subir sus notas, (no es lo primordial), sino de aprender bien la materia y lograr una buena relación con sus compañeros de estudio y con los profesores.

En el colegio los profesores eran los que tomaban la iniciativa de acercarse a los alumnos, en cambio en la universidad la iniciativa la deben poner los alumnos.

Los profesores de la universidad y los padres de familia deben saber darle al alumno el espacio de libertad que necesita para desarrollar su creatividad y mejorar sus relaciones con el prójimo, empezando lógicamente por la familia. Los estudios no deben aislar al estudiante, lo deben hacer mucho más comunicativo.


Espacios de libertad para la formación cultural y espiritual de los alumnos.
Esos espacios de libertad se consiguen con la confianza y no con procedimientos de control o fiscalización.

Las autoridades y profesores de la universidad deben ver la mejora de cada estudiante. El prestigio de la universidad es el de sus alumnos. Una buena universidad se cuida de conocer bien a cada alumno, con sus particularidades y circunstancias,  y no se limita a que los chicos que pasen por una “estructura” o sistema oficial sin más.

Es muy interesante cuando en la universidad organiza actividades para poder desarrollar las distintas habilidades de sus alumnos: artísticas, deportivas o culturales y lógicamente brindará espacios generosos para la investigación.

Espacios también para una adecuada formación espiritual, que debe ser siempre libre y respetada. Es un derecho que no se puede negar y menos una universidad que debe estar siempre abierta para que los alumnos puedan alcanzar sus metas con la anuencia y el apoyo de sus profesores y lógicamente de sus papás. (P. Manuel Tamayo).


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