ACIERTOS Y ANGUSTIAS DE UN CACHIMBO
“En el Perú se llama cachimbo al jovencito
imberbe recién ingresado en la universidad que procede de un ambiente escolar” (Diccionario).
“Imberbe es un adjetivo calificativo que
proviene del latín imberbis, compuesto del prefijo in (sin)
y barba (barba), significa joven y sin
experiencia. El término hace referencia a un hombre púber o
adolescente que carece de barba o que tiene poco pelo. La expresión suele
extenderse en sentido figurado para designar a un tipo de hombre inexperto y
novato debido a su juventud” (Diccionario).
“Temerario es el que piensa, afirma, decide o
ejecuta sus acciones sin considerar sus consecuencias” (Diccionario).
COMENTARIO
Salvo contadas
excepciones el cachimbo suele ser un
personaje inseguro y vulnerable. Nos referimos a un adolescente que acaba de
salir del colegio y empieza a tener sus primeras experiencias como
universitario. Muchos de ellos llegan sin saber cómo es el mundo de la
universidad. Han dado el salto de un sistema escolar, donde los profesores
están pendientes y han crecido protegidos “entre
algodones”, a otro sistema distinto
donde nadie ve por ellos (hay excepciones), y deben contar con una responsabilidad que quizá todavía no la
tienen.
Es normal que un cachimbo reciba un batacazo, el primer año o el
segundo de sus estudios universitarios. Algunas universidades, dándose cuenta de estas limitaciones, no le exige mucho en el primer ciclo y recién en el segundo o en el tercero es donde le “ajustan las clavijas”
Es bueno tener en
cuenta que en nuestro país se puede ingresar a la universidad desde los 15 o 16
años, cuando son todavía menores de edad a diferencia de Europa o USA donde los
chicos empiezan sus estudios universitarios a los 18 años.
La comprensión y el apoyo de los papás
Los padres de
familia deben tener en cuenta esta realidad para que no se asusten con los
primeros resultados que tienen de sus hijos cachimbos: algunos jalan varias veces un curso, otros la pasan muy mal para
mantenerse invictos, muchos quieren cambiar de carrera y otros piensan que la
universidad no es para ellos.
A los chicos hay que
formarlos bien antes de que ingresen a la universidad, que sepan lo que van a
encontrar. Es muy conveniente que los
padres tengan los datos de las universidades donde piensan postular sus hijos,
para poder ayudarles a discernir bien.
Puede ser que el
chico no tenga una información adecuada y quiera ir a la universidad donde
están sus amigos o a la que está de moda. Vale la pena dedicarle un poco de
tiempo a este tema, para averiguar bien, y no dejar que vaya con los ojos
cerrados o con los datos de la escasa información que circula, y que
lógicamente no es completa.
Los papás no se
deben molestar cuando el hijo, que sacaba
unas notas excelentes en el colegio, trae desaprobados en los cursos universitarios.
Deben tener en cuenta que al chico le puede venir bien la experiencia de un
“fracaso” en el curso que no pudo superar. Llevarlo de nuevo es siempre
positivo cuando le hace poner más esfuerzo de su parte para superarse y ganar
en responsabilidad. Es muy bueno que el alumno aprenda a sacar de las caídas
impulso. Toda persona puede caer, pero también se puede levantar.
El cachimbo debe encontrar en sus padres
una gran confianza. La certeza de que el chico, pondrá más punche, para sacar adelante sus estudios. Las notas
bajas no deben hundirlo, no es un desprestigio, es un reto y un estímulo para
que se esfuerce más, no solo con el objetivo de subir sus notas, (no es lo primordial), sino de aprender
bien la materia y lograr una buena relación con sus compañeros de estudio y con
los profesores.
En el colegio los
profesores eran los que tomaban la iniciativa de acercarse a los alumnos, en
cambio en la universidad la iniciativa la deben poner los alumnos.
Los profesores de
la universidad y los padres de familia deben saber darle al alumno el espacio
de libertad que necesita para desarrollar su creatividad y mejorar sus
relaciones con el prójimo, empezando lógicamente por la familia. Los estudios
no deben aislar al estudiante, lo deben hacer mucho más comunicativo.
Espacios de libertad para la formación cultural y espiritual de
los alumnos.
Esos espacios de
libertad se consiguen con la confianza y no con procedimientos de control o
fiscalización.
Las autoridades y
profesores de la universidad deben ver la mejora de cada estudiante. El
prestigio de la universidad es el de sus alumnos. Una buena universidad se
cuida de conocer bien a cada alumno, con
sus particularidades y circunstancias,
y no se limita a que los chicos que pasen por una “estructura” o sistema
oficial sin más.
Es muy interesante
cuando en la universidad organiza actividades para poder desarrollar las distintas
habilidades de sus alumnos: artísticas,
deportivas o culturales y lógicamente brindará espacios generosos para la
investigación.
Espacios también
para una adecuada formación espiritual, que debe ser siempre libre y respetada.
Es un derecho que no se puede negar y menos una universidad que debe estar siempre
abierta para que los alumnos puedan alcanzar sus metas con la anuencia y el
apoyo de sus profesores y lógicamente de sus papás. (P. Manuel Tamayo).
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