SOPLAR LA PLUMA
“Soplar la pluma quiere decir apartar
con el soplo algo, sin hacer mucho ruido, (Diccionario).
“Solapearse es quitarse de en medio sin
que los demás se den cuenta” (Diccionario)
“Entonces Jehová
preguntó a Caín: ¿dónde está Abel tu hermano?
Y él respondió: No sé. ¿Soy acaso guarda de mi hermano” (Gen 4,9).
“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó
en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon,
dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y,
al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a
aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo”. (Lc 10, 30-32).
“El querer está a mi
alcance, el hacer el bien, no. De hecho no hago el bien que quiero, sino el mal
que no quiero” ( Rom. 7:18-19).
“Escabullirse
es evitar con disimulo y habilidad una obligación o trabajo” (Diccionario).
“Viendo Pilato que
no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y
se lavó las manos delante de la
multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo; ¡allá ustedes!” (Mt.
27,24).
COMENTARIO
El que se esconde tras las “faldas de su madre” es el que no quiere afrontar las cosas porque
piensa que no está preparado o porque no le toca.
Vivimos en una época de fugas y escondites
donde muchos no quieren dar la cara ni pelear en primera fila. Lanzan a otros
para que hagan el gasto, son realmente cobardes.
Los silencios y las justificaciones de los que
juegan al perfil bajo se han multiplicado. La política de la no intervención
parece ser la más prudente y es la más egoísta. Es la del que no se quiere mojar
y que ni siquiera que le salpiquen. Es la del que se guarda para sí mismo y se
llena de pecados de omisión, es la de los que se esconden y dejan sin resolver
muchos asuntos, que claman al cielo,
porque dicen que a ellos no les toca.
En nuestra sociedad son muchos los que se
inhiben y no hacen obra ni tienen iniciativas de servicio y ayuda a los demás. Son
muchos los que piensan que hacer es meterse en problemas y lo consideran
peligroso. Muchos asuntos están entrampados por falta de valentía y decisión
para encarar las cosas y resolverlas.
Muchos viven atrincherados en sus estuches y se
sienten intocables. Los contubernios también están integrados por personas que
se apoyan para vivir en una comodidad que no los comprometa demasiado en
acciones sacrificadas que exigen generosidad y entrega.
Hoy es necesario defender los valores: la vida, la familia, la moral, las virtudes.
Es imposible hacerlo con personas que no se atreven o que piensan que no
les toca. “El infierno está lleno de
bocas cerradas” Urge utilizar los
medios de comunicación para decir la verdad, sin ofender, y corregir lo que
está desviado. Si no hablamos todos podemos caer en el hoyo y encontrarnos en
el futuro esclavizados por la tiranía del odio y la venganza.
En esta época no se puede “soplar la pluma” se necesitan voces valientes que sepan decir las
cosas con claridad y vidas ejemplares coherentes que se puedan enseñar a los
demás (P. Manuel Tamayo).
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