LA MANIPULACIÓN DE LAS MASAS
La ignorancia en la
opinión pública
“Manipular
hace relación a las personas que tienen “la habilidad” de emplear su carácter o
su forma de ser para hacer que las demás personas piensen o actúen de la manera
que ellas desean, haciendo valer más su forma de pensar y haciendo una especie
de imposición, pero sin que los demás se den por enterados de las artimañas que
están tramando. Lo que tiene de malo esta característica humana es que se
deshumaniza al otro, pensando que se puede manipular a las personas a su gusto
y antojo sin que esto tenga alguna consecuencia (Diccionario).
“Los argumentos de un manipulador parecen
siempre, a primera vista, lógicos y morales. Habitualmente, utiliza pretextos
tales como que la norma, el «buen comportamiento» que se debe tener en la sociedad o
el grupo, sabiendo utilizar los puntos débiles de los otros, haciendo por
ejemplo que se sientan ridículos, culpables o heridos en su pudor, lo cual los
ubica o mantiene en una situación mental favorable a la manipulación”, (Wikipedia).
“El
influjo mediático sobre la opinión pública puede ser político, sensacionalista
o corporativo: Influjo político
o ideológico: Es un sesgo a favor o en contra de
una postura ideológica o de un partido político. Es el tipo de sesgo más
habitual en los medios de información generalistas. Está muy relacionado con lo
que se conoce como línea editorial de cada medio. El influjo sensacionalista es elegir noticias para su publicación, o informaciones
sin contrastar, basándose en su capacidad para sorprender o llamar la atención
de la audiencia, y no tanto en su valor informativo. Cuando un medio de
comunicación hace uso abusivo de este sesgo se considera que es prensa amarilla. El influjo corporativo consiste en Informar de manera que complazca a los dueños del medio
informativo o a sus intereses. También hay, lógicamente, un influjo
publicitario noticias que satisfagan a los anunciantes del medio en cuestión” (Wikipedia).
COMENTARIO
En muchos lugares de
nuestro mundo contemporáneo existen políticos y gobernantes que sustentan sus
intervenciones y actuaciones diciéndoles a todos: “el pueblo lo quiere” “hacemos lo que el pueblo nos está pidiendo”, “el
pueblo nos ha elegido” “representamos la voluntad popular”
Por otro lado
observamos, y nadie lo puede negar, que el pueblo ha sido manipulado y engañado con mecanismos de
poder. Los poderosos, que mueven el
dinero, han sido capaces de crear historias muy bien elaboradas y bien
sesgadas para que el pueblo crea en la rectitud y honestidad de determinados
políticos, que usan habitualmente discursos que persuaden a las grandes
mayorías, pero que llevan “gato
encerrado”. Las “cortinas de humo” de hoy parecen un volcán en erupción.
El pueblo tarda en abrir los ojos
Como ha ocurrido
muchas veces, después de mucho tiempo, (en ocasiones:
años), el
pueblo empieza a darse cuenta de la realidad. Habían votado en las elecciones
por lobos vestidos de oveja, y a pesar
de claras evidencias, muchos continuaban en la inopia con una actitud
indulgente y a la vez ingenua.
A pesar de
sucesivas experiencias el pueblo tarda mucho en aprender, las historias se
repiten y se vuelve a caer en lo mismo. Lo peor es que con el tiempo las
mentiras se hacen cada vez más grandes y el daño se extiende por todas partes
como un huayco que destruye por donde
pasa.
Los cuentos de los poderosos
Políticos y
mediáticos nos cuenta cuentos para poder gobernarnos y adquirir del pueblo la “patente de corso” para
sus grandes “negociados” que nos tienen esclavizados con sistemas corruptos que
son una continua agresión para la ciudadanía en general.
Cuando las cosas no
funcionan todo se paraliza y se cae en el caos más absoluto donde las grandes
mayorías son las que siempre pierden con las ilícitas ganancias de unos pocos.
Muchos de los que
ahora tienen “la sartén por el mango”
son los que se han hecho con el poder entrando por la puerta falsa. No quieren
soltar lo que creen que han “ganado” porque desean seguir teniendo más
oportunidades para beneficiarse y buscan, por
todos los medios, tapar sus ilícitas gestiones para que no aparezcan los entuertos;
no tienen escrúpulos en ofrecer prebendas para que no los delaten y así poder
gobernar con la complicidad de los que han recibido la “mermelada”. El destape
sería para ellos: cárcel segura.
Son los que a
menudo nos bombardean con extensas cortinas de humo para que no se vea la
trampa que los beneficia y nos olvidemos de las triquiñuelas que han manejado
para obtener el poder que sustentan. Lamentablemente en esas circunstancias
siempre se producen situaciones donde justos caen por pecadores (P. Manuel Tamayo).
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