CUANDO SUENAN LAS CAMPANAS DE LOS TEMPLOS
“Las campanas son un instrumento bien conocido
alrededor del mundo. Su sonido es inconfundible, sea cual sea el lugar. Casi
todas las iglesias Católicas cuentan con un campanario, lugar donde se
encuentran las mismas, y que son parte esencial del edificio religioso. El uso
de las campanas aparece en la Iglesia Occidental, en el siglo VII y en la
Oriental, parece que no se usaron antes del siglo IX, apareciendo las primeras
campanas en Santa Sofía de Constantinopla (Historia de
las campanas).
Al crecer el número de campanas, como así mismo
el volumen de las mismas, se vio la necesidad de construir torres para
colocarlas debidamente y para que la sonoridad de las mismas pudiera esparcirse
más (Historia de las campanas).
Cuando usted y cualquier persona escucha las
campanas de la Iglesia, usted interpreta que la Misa está por comenzar. Las
campanas y el campanario siempre han identificado a las iglesias católicas.
Usted puede reconocer si una iglesia es católica por su campanario y sus
campanas. Las campanadas que tocan los templos se conocen
como señales y se dan tres, la primera media hora antes del inicio de la
celebración de la Santa Misa, la segunda un cuarto de hora antes y la tercera
un minuto antes” (La Iglesia
católica del Dios Vivo).
COMENTARIO
¿Quién no ha oído
en su vida el sonido de las campanas de un Templo? En tiempos pasados era todo
un lenguaje para anunciar distintos acontecimientos. A mi me impresionó de niño
el repique lento de las campanas más grandes de la catedral de Lima anunciando
la muerte del cardenal Guevara, un sonido distinto al que oíamos habitualmente
cuando se tocaban para llamar a la Santa Misa. Cuando falleció San Juan Pablo
II se oyeron en el Vaticano y en toda Roma las campanas que anunciaban su
deceso.
Suenan las campanas que llaman para ir a Misa
Mi casa estaba en
el centro de Lima a una cuadra de la Iglesia de la Recoleta, todos los domingos
escuchábamos las campanas que nos llamaban para la celebración de la Santa
Misa. La primera campanada nos ponía en alerta y nos preparábamos, después de
la segunda ya había que salir para llegar puntual.
En todas las
ciudades y pueblos del mundo donde había un templo católico, la gente era
convocada por el sonido de las campanas para asistir a la Santa Misa.
Al Templo vamos para asistir a la Santa Misa
El acto central y
más importante del templo es la celebración de la Santa Misa. Los templos han
sido construidos con esa finalidad. El altar y el Sagrario son los lugares
centrales y esenciales. En el Altar el sacerdote, en la Santa Misa, es el mismo
Cristo, que predica la Palabra y en el momento de la consagración tiene el
poder de Dios para que se produzca la transubstanciación,
la conversión del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor
Jesucristo.
Es
el acontecimiento más importante de la tierra, la llegada de Dios al altar.
Viene para cada uno de nosotros. Si le recibimos en la comunión estamos
recibiendo al mismo Dios.
A
eso se va al Templo. Las demás prácticas de piedad se pueden realizar en
cualquier sitio. En la Santa Misa se confecciona la Eucaristía que es además el
alimento para la vida eterna. Después de la comunión el sacerdote puede
reservar en el Sagrario las hostias consagradas para la adoración de los
fieles.
Dios, físicamente presente en
el altar y en el Sagrario
Cuando
al ingresar al templo vemos encendida la lámpara votiva, quiere decir que Dios
está físicamente presente. ¡ES DIOS! No es un cuadro, ni una imagen, es el
mismo Dios que está allí para recibirnos.
Es
por eso que en el mundo entero se reclama la apertura de los Templos. Los
sacerdotes saben de la necesidad que tienen los fieles de Dios y suelen estar
disponibles para recibir en confesión a los que conscientes de sus pecados
quieren limpiar su alma para recibir a Jesús.
Hace
unos años me encontraba con unos seminaristas haciendo arreglos en la catedral
del Cuzco para la ceremonia de la toma de posesión de Mons. Juan Antonio Ugarte
que sería al día siguiente. Al terminar los arreglos nos pusimos a hacer la
oración delante del Sagrario sin darnos cuenta que a esa hora se abría la
catedral para el turismo. Los turistas que ingresaron al ver un puñado de gente
mirar atentamente al Sagrario creyeron que se trataba de una obra de arte
valiosísima y ellos también se quedaron allí contemplando. Nosotros rezábamos y
ellos miraban la “obra de arte”
La
finalidad de la apertura de los templos es para que todos puedan acudir a la
Santa Misa y puedan recibir a Jesús Sacramentado para la fortaleza de sus
almas.
Estas
consideraciones que hemos hecho, en base al catecismo,
que son esenciales para la vida cristiana, son muy fáciles de entender para que
las autoridades, con los
protocolos pertinentes para cuidarse del COVID, puedan permitir que se abran los templos; ¿tienen acaso
otras razones para no hacerlo? Si las
hay, nos gustaría saber cuáles son… (P. Manuel Tamayo)
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