UN REBAÑO CIEGO Y DOMINADO
“El rebaño es un grupo numeroso de animales de
una misma especie que van juntos”. (Diccionario).
“La
inmunidad de rebaño, también conocida como inmunidad colectiva o de grupo, se
da cuando un número suficiente de individuos están protegidos frente a una
determinada infección y actúan como cortafuegos impidiendo que el agente
alcance a los que no están protegidos ”.
(Esperanza Gómez-Lucía y José Antonio Ruiz-Santa-Quiteria,
investigadores del Departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense
de Madrid).
“El
coronavirus parece hecho a medida para los gobiernos y políticos autoritarios
que han proliferado en los últimos años” (BBC).
“Mientras
los científicos corren contra el tiempo y el creciente número de
infectados, expertos en leyes y
politólogos se preguntan si las medidas que están tomando muchos gobiernos
limitando nuestras libertades son legales, dónde están sus límites y si
serán derogadas en el futuro” (BBC).
“Los actuales políticos populistas atacan, mienten y
desvirtúan a la ciencia, generando
climas de incertidumbre que sirven para promover regímenes autoritarios y menos
democráticos” (BBC).
COMENTARIO
Hoy
se habla mucho de la inmunidad del rebaño, que aún no se sabe cuánto tiempo
dura y no se habla, prácticamente nada,
del rebaño ciego y dominado, que son las multitudes controladas por sistemas y
protocolos de prevención.
Normas y protocolos en una sociedad
organizada
En
una sociedad bien organizada existen normas y protocolos que ayudan y fomentan
la libertad de los ciudadanos.
Esto
ocurre cuando las carreteras están bien asfaltadas y señalizadas, las veredas
anchas y seguras, los mercados y las tiendas bien diseñados y por lo tanto
seguros, cuando no hay contrabando, ni plagios, ni productos adulterados,
cuando las construcciones están bien hechas y no presentan ningún peligro y los
medios de transporte son modernos y cómodos, cuando los ciudadanos pueden
desplazarse por las calles con seguridad y sin perder el tiempo, cuando hay
postas bien equipadas en todos los barrios.
A los gobiernos y
municipios, le corresponde esta tarea.
Malos protocolos que empeoran la vida social y la libertad de
las personas
Resulta absurdo dar
unos protocolos de desplazamiento en medio de un caos. Es como querer organizar
un partido internacional de fútbol en un parque y con unos protocolos exigentes
para que pueda darse el encuentro (no
está cerrado, no hay graderías, no hay luz suficiente, hay cables sueltos, hay
árboles, no tiene la medida adecuada, etc.).
Hoy nos encontramos
en un mundo con unas autoridades que quieren controlarlo todo aduciendo que es
para la seguridad de la población. Antes de la pandemia se oían constantemente
quejas de la burocracia de las instituciones estatales para los trámites
administrativos. Todos hemos visto con asombro la lentitud de las obras, la
dejadez de algunas autoridades y la gran corrupción.
Esas personas que
se demoraron, que no supieron terminar las obras, que se enredaron en mil
trámites burocráticos y que ingresaron a la corrupción, son, salvo honrosas excepciones, las que
ahora dictan protocolos que limitan la libertad de los ciudadanos dando normas
en asuntos que no les incumbe.
Rebaño ciego y sumiso
Evidentemente
existe un gran rebaño de gente “fiel” a esos dictados de control, que viven ciegos (no tienen información, ni saben a dónde hay que ir) y se han
acostumbrado a que les digan lo que tienen que hacer y ellos se lo repiten a
los demás. Viven engañados y dominados por un sistema degradante que continúa
funcionando sin que nadie lo pare.
Por otro lado
pareciera que alguna “mano negra” estuviera dictando unas instrucciones para
que las cosas sigan así. Mantener a una población distraída y limitada, con
esperanza en una salida futura, sería una magnífica ocasión para que, al conseguir un control general de todos,
unos pocos decidan la suerte de las grandes mayorías.
Se promete la
libertad quitando la libertad. Es la gran mentira universal que quiere conminar
al mundo a vivir un nuevo orden, con promesas que son más bien amenazas. Ahora
presentan sus proyectos con una cara bonita y poco a poco se notarán las
verdaderas intenciones, como en el cuento de la Caperucita; no era la abuelita sino el lobo feroz que lo destroza
todo. Cuando llegue el destape, será muy tarde.
En estos tiempos de
pandemia estamos siendo espectadores de la existencia de un rebaño ciego y
dominado por unas fuerzas de control. Hoy vuelve a tener prioridad el grito de
¡libertad! Para nosotros y las siguientes generaciones. Son las personas libres
las que pueden ser responsables para salir adelante en el país y en el mundo. (P. Manuel Tamayo)
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