EL OCASO TEMPORAL DE LA DEMOCRACIA Y LA VERDAD
“La Democracia es un sistema político que defiende la soberanía del
pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes” (Diccionario).
“El término democracia es extensivo a las comunidades
o grupos organizados donde todos los individuos tienen el derecho de participar
en la toma de decisiones con igualdad ante la ley. El mecanismo fundamental de
participación de la ciudadanía es el sufragio universal, libre y secreto, a través del cual se elige a
los representantes para un período determinado” (Diccionario).
“Verdad es conformidad entre lo que una persona manifiesta y lo que ha
experimentado, piensa o siente” (Diccionario).
“Verdad es la adecuación entre el entendimiento y la cosa” (Diccionario)-
En los tiempos actuales algunos conceptos han perdido su sentido
original. Se habla mucho de la verdad y de la democracia relativizando esos
términos, como si la mentira también podría ser verdad y la tiranía del
pensamiento único formara parte de la democracia.
Es increíble contemplar hoy a un cínico, hipócrita y mentiroso hablar en
nombre de la verdad y a un marxista, maoísta o leninista decir, muy orondo, que es demócrata.
La extensión de la mentira
Las ideologías que lesionan la antropología del ser humano, sin tener en
cuenta su origen y su finalidad, sueltan una serie de sandeces para acomodar
intereses partidarios que los benefician a ellos. No les importa mentir con tal
de ganar, y no solo en los argumentos,
porque estos son muy escasos, y muchas veces brillan por su ausencia, sino
en los hechos donde hay “rabo de paja”; son auténticos mequetrefes que buscan, por encima de todo, llenarse los bolsillos
de dinero y lo hacen de forma descarada, presentándose como los adalides de una
nueva era.
Ideologías erradas (van contra el ser humano)
Muchas ideologías en boga, como el liberalismo absoluto, los grupos
LGTB, el marxismo y el socialismo, han dejado la verdad de lado y apuntan a
razones de conveniencia donde cada uno de ellos pueda sacar beneficios
personales o partidarios: económicos, de beneficio propio o de placer.
No les importa cambiar sus argumentos como el camaleón que, “cambia de colores según la ocasión”; suelen
ser oportunistas sin escrúpulos que avanzan insultando y condenando a los que
no piensan como ellos y muchas veces echan
leña al fuego “sembrando” o inventado delitos para poder acusar, incluso a personas inocentes, y así ganar
espacios favorables para sus pérfidos fines.
Lobos que se disfrazan de ovejas
Es vergonzoso como se vapulea a la democracia que ahora sirve para
colarse en organizaciones criminales y no sirve para sacar a los delincuentes
que se han enquistado en los puestos claves en una sociedad.
Todo ocurre por haber ocultado la verdad y la noción de bien y mal. Lo
que hoy ocurre es consecuencia de un relativismo banal que campea por el mundo
desde hace varias décadas.
Solo se podrá salir de este pantano social que está infectado cuando
haya una decisión clara para aceptar la verdad en las propuestas de los
programas sociales y en toda la conducta humana.
Es hora de desterrar a la mentira y todo lo que trae consigo como la
degradación humana, la violencia y la corrupción.
Una sociedad democrática debe estar liderada por personas con virtudes
humanas que busquen el bien de todos, respetando a las personas y a las
instituciones; personas capacitadas y cultas que puedan tomar decisiones
acertadas para el desarrollo y progreso de la sociedad; personas que no dividan
a la población entre buenos o malos, ricos o pobres sino que sepan construir
los puentes para que todos se lleven bien y se ayuden unos a otros, para lograr
que la sociedad sea cien por ciento solidaria.
El aporte del cristianismo
La historia nos enseña que en los mundos revueltos por las ambiciones
humanas el cristianismo ha tenido un papel decisivo para lograr el
entendimiento entre las personas y la paz de los pueblos.
Los cristianos tenemos un reto muy grande en los tiempos actuales para “darle la vuelta al mundo” como decía
San Josemaría, y no para buscar un provecho, sino para conseguir humanizar la
sociedad con el espíritu cristiano de comprensión, perdón y amor.
Lograr lo que el Papa San Juan Pablo II decía la “nueva civilización del
Amor” ¡Sí se puede! Con la ayuda de
Dios y de su Madre la Virgen María, que es también Madre nuestra. (P. Manuel Tamayo)
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