SEMILLAS DE ODIO
“El odio es un sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien
que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia”
(Diccionario).
“Hay que tener claro
que el lenguaje no es solo una vía para comunicarse con otras personas: tiene
la capacidad de modificar la realidad. Puede cambiar, a través de sus
ramificaciones y sus usos, la forma en la que la sociedad observa los hechos
que ocurren a su alrededor. Es capaz de unir a un pueblo mediante discursos
populistas; hacer que se sienta imprescindible, especial y mejor que el resto.
También, puede ayudar a manipular mediante la palabra escogida o el eufemismo
correcto y conseguir que millones de personas vean normalizado un tiro en la
nuca…” (El Salto, Pensamiento).
“El odio rencoroso y vengativo tiende a
inciter al odio rencoroso y vengativo en otros. El que odia detesta más a
aquellos que se sienten indiferentes frente a su odio rencoroso y vengativo, y
harán cualquier esfuerzo para incitar también al otro al odio rencoroso y
vengativo” (Lichtenberg, Joseph y Shapard Bárbara).
“El voluntarismo, en
este marco, considera que la voluntad es el valor primordial de un individuo,
rechazando que existan leyes objetivas en la sociedad y en la naturaleza. Puede
decirse que le concede mayor
importancia a las emociones y a los sentimientos que a lo raciona” (Diccionario).
COMENTARIO
Cuando el ser humano
pierde su relación con Dios, que es amor,
es muy fácil que vaya por otros derroteros, donde tiene fuerza la competividad,
y es entonces cuando piensa que tiene que luchar para defender sus derechos,
porque cree que otros invaden sus espacios o están haciendo planes para
quitarle algo.
Individualismo
de las sociedades liberales
Este modo de pensar lo
acerca al individualismo, una suerte de trinchera donde puede poner sus leyes
propias y pedirle a los demás que respeten su autonomía y sus fronteras. En las
sociedades liberales el principio de libertad absoluta le ayuda en sus pensamientos
para no tener que someterse a nadie. “Él se lo cocina, él se lo come”.
El “papá”
Estado del socialismo
En las sociedades donde
predomina una izquierda con ribetes socialistas buscará los beneficios que
pueda darle el Estado para su comodidad. Como las iniciativas particulares no
son bien vistas, se acoge a la comodidad de los beneficios y así vive,
exigiendo sus derechos para estar tranquilo.
Las
confrontaciones por el egoísmo en la competividad
En ambas sociedades, la
liberal y la socialista, la competividad es tan brutal y extensiva que se llega
a una situación de confrontación habitual. No hay más que verla en los hogares
y en los ambientes laborales.
Ambiciones
sin control
La ambición de la
persona individual no tiene límites. Todo lo quiere para él y entonces busca el
sometimiento de los demás a sus caprichos generando en la sociedad un
utilitarismo banal. Son los esclavos modernos del liberalismo y del socialismo.
Sin Dios, tenemos
personas enfrentadas que se multiplican en los hogares, en ambientes laborales
y en la sociedad en general.
La
amargura del odio
Cuando falta el amor
ordenado aparece el odio que es amor desordenado y el odio hace más graves los
enfrentamientos. Es así como se minusvalora la vida humana y crecen los
asesinatos de todo tipo y las guerras, inexplicables para las grandes mayorías,
porque se olvidaron que el “hombre es el
lobo del hombre”
El ser humano, si no
usa bien su entendimiento y su voluntad, es peor que el más fiero de los
animales.
La
inclusión de Dios
Se hace urgente
recordar que las sociedades de hoy deben incluir a Dios y no expulsarlo. Cada
persona debería incluir a Dios en su propia vida. Esa es precisamente la
libertad. Dios es la verdad y Él es el que nos hace libres. “El que pueda entender, ¡que entienda!” (P. Manuel Tamayo)”
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