LA INDOLENCIA SACUDE
La indolencia es la incapacidad de conmoverse o sentirse afectado por algo (Diccionario).
“La indolencia es opuesta a
los valores de solidaridad, empatía, apoyo, que permite la unión de los
individuos que forman una sociedad o familia, siendo estos últimos junto a
otros valores los que permiten luchar por una causa”, (Diccionario).
“Dejadez es la falta de actividad o de energía para actuar en un caso determinado o
para hacer cierta cosa”, (Diccionario).
“Las personas inocentes psicológicamente, conciben la
realidad de forma muy positiva y su espíritu noble y puro les lleva a “ser
ciegos” con otras dinámicas menos puras y más enrevesadas, pero reales y
presentes en la interacción humana”. (Diccionario).
“El
término imberbe hace referencia a un
hombre púber o adolescente que carece de barba o que tiene poco pelo. La
expresión suele extenderse en sentido figurado para designar a un tipo de
hombre inexperto y novato debido a su juventud”.
(Diccionario).
COMENTARIO
Duele mucho comprobar la indolencia de grandes poblaciones compuestas
por personas que viven acostumbradas a la dejadez y a la falta de interés por
resolver asuntos que incluso los beneficia a ellos. Es una suerte de tibieza
generalizada que deja todo en una pasividad pasmosa.
Los tambores de guerra suenan como música de fondo, surgen escaramuzas
que tienen la duración de un castillo de fuegos artificiales, los diarios ponen
en evidencia escándalos que claman al Cielo, otro tanto de lo mismo hacen
algunos canales noticiosos de la televisión y todo queda igual.
Cuando hay abundancia de indolencia hay parálisis social. La reacción
del dolor mueve siempre a la medicina eficaz recetada por los buenos médicos.
La dejadez generalizada es parte de la política de la no intervención o presunción
de que todo se puede convalidar.
Cuando impera el relativismo aumenta de modo considerable el
permisivismo, da lo mismo todo, no importa que las cosas sigan así. Como en la
fábula del zorro: ¿para qué voy a coger las uvas si están verdes?
La ignorancia y la informalidad
Hay indolencia cuando hay ignorancia, el acostumbramiento a la
informalidad, a dejarlo todo tirado es consecuencia de la falta de amor y no de
la pobreza. Un pobre que ama sale adelante amando, se hunde si no hace nada y
se corrompe si odia.
Las ideologías que siembran odio y división no defienden valores ni
situaciones de abandono u olvido, son además las que incitan a la violencia
delincuencial, de personas que creen que destruir y robar es el camino.
Cristo es el camino
Cristo nos da la solución cuando pide: “ámense los unos a los otros como
yo les he amado”
Para amar hay que conocer, y cuando se conoce bien, se crece en el amor
y éste no se queda en un sentimiento, es la acertada relación con el prójimo
para ayudarse unos a otros.
Son las relaciones de gratuidad, generosidad y caridad que predicaba el
Papa Benedicto XVI y que están faltando en nuestra sociedad. (P.
Manuel Tamayo).
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