jueves, 12 de diciembre de 2019


EL PODER DOMINADOR Y LA VERDAD

“Pilato es un hombre poderoso. No comprende quién es Jesús, ese rey que aparentemente carece de poder humano. Jesús intenta hacerle entender que el poder dominador no es nada al lado de la verdad…A Pilato le da miedo la verdad. Nuestro mundo es como Pilato…Cristo está sin poder según los criterios del mundo…Pero precisamente así, en la falta total de poder, Él es poderoso, y solo así la verdad se convierte siempre de nuevo en poder” (Robert Sarah, “Se hace tarde y anochece, p.337-339).

“Solo la verdad tiene poder por sí misma. No le hace falta apoyarse en la fuerza de las armas o el dinero….Muchos hombres de nuestro tiempo consideran la verdad como sinónimo de dogmatismo e intolerancia, y contraria al progreso. No obstante la verdad es luz, es una realidad irrefutable y liberadora” (Cardenal Robert Sarah, “Se hace tarde y anochece” p. 339.


COMENTARIO

Es penoso ver como el poder dominador se esfuerza en fabricar una “verdad” que vaya de acuerdo a sus conveniencias. Utiliza todos los medios y propagandas para difundir “esa verdad” que les interesa transmitir con argumentos y pruebas que son utilizadas fuera de contexto. Con muchas verdades aisladas y mal relacionadas se puede armar una gran mentira.

La capacidad persuasiva del poder dominador cuenta con medios para el teje y maneje que apunta a sus grandes intereses en los que se involucra a los que no les importa la verdad y presentan una “fidelidad”, a prueba de balas, con los que están comprados para medrar con el poder.

Es por eso que a los “lideres” del poder dominador no les faltará nunca una portátil de ayayeros impresentables, que están dispuestos a “lustrarles las botas”, en cualquier momento, a sus mentores dadivosos.

Estos mequetrefes forman parte del cortejo del “líder” que los maneja como quiere, prometiéndoles buenas tajadas de las ganancias futuras a cambio de una lealtad a ciegas. Unos van con terno, otros con blue jean, y todos salen en las fotos o en los videos, como escuderos de unos caudillos mandones que se sienten iluminados o mesiánicos.

Esos falsos poderes, que parecen eternos, desaparecerán en un “abrir y cerrar de ojos”. La codicia los ciega y no les permite vislumbrar el futuro que se les viene.  Quizá el más avispado ya habrá planeado estrategias para que no se encuentren pruebas de sus malos manejos y pueda escaparse libre de “polvo y paja”. Algunos han tenido “éxito” y han podido escabullirse de la justicia, pero luego, ¿qué será de ellos cuando pasen los años? ¿Cómo estarán sus conciencias? El estribillo del auto sacramental de Calderón de la Barca “El Gran teatro del mundo” dice: “¡Haz bien tu papel que hay Dios!”

Es verdad que Dios es misericordioso pero no hay que olvidar que también es justo y Él ha dicho que “con la misma medida que nosotros medimos se nos medirá”  ¿no es sensato acaso prepararse bien para ese momento tan importante para todos?

De Dios y de la verdad nadie se puede escapar. El que está con Dios está con la verdad y por lo tanto tendrá éxito.

A muchos, que no están haciendo lo correcto, habrá que recordarles que “el que ríe último ríe mejor” (P. Manuel Tamayo).

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