jueves, 19 de diciembre de 2019


LA INVASIÓN DE LOS BÁRBAROS

“Los bárbaros ya no están en las puertas de las ciudades, ni al pie de las murallas: ahora ocupan influyentes cargos de gobierno. Hacen leyes y moldean la opinión, alimentados con frecuencia por un auténtico menosprecio de los débiles y los pobres, (Cardenal Robert Sarah, “Se hace tarde y anochece” p.389).

“Si miramos con un poco de calma lo que está sucediendo a nivel mundial no podríamos más que concluir que se instaló la barbarie como estilo de gobierno y en las relaciones internacionales. Y entendemos por ese término la actitud de la persona o grupo que actúan fuera de las normas de cultura, en especial de carácter ético, y son salvajes, crueles o faltos de compasión hacia la vida o la dignidad de los demás” (Alfonso Palacios Echevarría, El País).

« Movimientos típicos de hombres-masa, dirigidos, como todos los que lo son, por hombres mediocres, extemporáneos y sin larga memoria, sin “conciencia histórica”, se comportan desde un principio como si hubiesen pasado ya, como si acaeciendo en esta hora perteneciesen a la fauna de antaño.» (Ortega y Gasset, “La Rebelión de las masas” p. 202).

Los medios de comunicación se han convertido en actores políticos y económicos cruciales de las democracias contemporáneas. Su poder reside en su capacidad para influir en el poder: el poder de los gobiernos, jueces y legisladores; el poder de la política; el poder de decisión de los ciudadanos. Los medios de comunicación dejaron de ser «intermediarios» o la cancha de lo común de la democracia (si es que alguna vez lo fueron), para pasar a jugar la batalla del poder constituir, destituir o instituir... Por eso, más que informar, hacen lobby para sus propios negocios; más que ejercer activamente la libertad de prensa, defienden la libertad de empresa. Los medios, entonces, se convirtieron en voceros de sus amos y dejaron de ser los voceros de los ciudadanos. Su poder está en que militan y operan para el relato de hegemonía política que les conviene; operan sobre la opinión pública blindando unos y atacando otros modos de hacer política, inventando grietas, polarizaciones, crisis, etc” (Estefanía Avella Omar Rincón)


COMENTARIO

Parece increíble lo que estamos viendo en estas épocas cuando ya llevamos recorridas dos décadas del siglo XXI. Hace años era difícil imaginar una corrupción tan potente y generalizada en las principales autoridades de un país, o dicho en otras palabras: que un país sea conducido por verdaderos delincuentes que además son cínicos.

Los descuidos producen desórdenes. Cuando el ser humano pierde la brújula, el daño se extiende en proporciones gigantescas. Nadie como el hombre necesita ser educado en la verdad, con una formación continua que no acaba hasta que muera. El abandono de una correcta educación no solo produce limitaciones, genera también aberraciones, como las estamos viendo ahora.


La barbarie apoyada por un gran sector del poder mediático
Los Bárbaros han invadido y se han colocado en las primeras filas; muchos medios de comunicación, con periodistas arrogantes, los apoyan porque encuentran en ellos negocio y poder. No les importa defender la verdad, se venden, sin escrúpulos, a razones de conveniencia para sus propias arcas y van creando grupos económicos que manejan el cotarro brindando “comodidades” a los que llevan la bandera de la “libertad” absoluta envenenados por el odio al orden correcto para vivir.

Leyes que persiguen, maltratan y destrozan a las personas
Las leyes de hoy son utilizadas para controlar con el castigo a los que no piensan como ellos. Las acusaciones no tienen que ver con la verdad de los hechos sino con lo que conviene que sea “la verdad”.

Tampoco hay escrúpulos para sembrar “pruebas” y  justificar las acusaciones. Por supuesto que la compasión y el perdón no son políticamente correctos. El No a la impunidad se impone. Nadie quiere perdonar todos quieren condenar. Los agentes de la justicia son unos “cazadores” que buscan atrapar a su presa para ganar prestigio de luchadores honestos contra la corrupción y algunos ingenuos los consideran héroes.

Los bárbaros de los tiempos actuales son las organizaciones criminales que se han unido con el propósito de medrar a costa de los que sea.

Estando cerca la Navidad, necesitamos ¡a gritos! Que venga el Salvador, Aquel que nos puede liberar de las esclavitudes de los tiempos actuales. El único que es capaz de cambiar los corazones de las personas para que sepan amar. Ese Salvador, al que miran con ironía y despecho los que han perdido el camino, se llama Dios.

Que Dios nos libre de la barbarie para que el futuro sea próspero y de paz; no de miseria y desesperación.

¡Feliz Navidad, con la verdad y la honestidad para obtener la libertad que nos hará felices! (P. Manuel Tamayo)


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