ESPERANDO AL PAPA EN CANAL 9
Años
1984 y 1985
El
año 84 fue de grandes expectativas por la inminente venida del Papa al Perú
anunciada para el verano del 85. En Lima preparamos todo con tiempo para que
mucha gente, especialmente los más jóvenes, puedan estar cerca del Papa y
consigan mejorar sus compromisos como buenos cristianos.
Hubieron
varios encargos que ayudaban a que la gente se involucrara más: fabricación de
banderolas, chapas con la imagen del Papa, se proyectaron sono visos de los viajes anteriores, y en la av Salaverry, en los muros externos del club Law Tenis,
muchos jóvenes fabricaron un mural con dibujos alusivos a la venida del Papa,
frente a la Nunciatura se colocó un monumento con una paloma y abajo un rosario
gigantesco.
Algunas
chicas estuvieron encargadas de preparar las sacristías donde el Papa se iba a
revestir en los distintos lugares donde se iba a celebrar la Santa Misa. Se
hicieron, por ejemplo, manutergios y purificadores para la ocasión con los
distintivos papales.
Un proyecto para la visita del Papa en la
televisión
El
84 era el sacerdote del Centro Cultural Tradiciones. Un día vino a mi casa el
ingeniero Pablo Ferreiro, que era director regional del Opus Dei en el Perú, y
me animó a que me presentara a un canal de televisión para asesorar en la
programación de todo los que se refería a la visita del Santo Padre al
Perú. Me asustó la propuesta, porque no
tenía ninguna experiencia, pero añadió al instante: “no te preocupes porque
yo tengo un amigo que es dueño de una agencia de publicidad y le he pedido a él
que te ayude y que se presente al canal contigo. Además, Lucho Silva
Santisteban, que es supernumerario, está en el directorio de Canal 9 y le he
conversado para que ustedes entren a esa televisora para preparar la venida del
Papa”
Ese encargo no era para un trabajo remunerado, era
todo ad honorem, sin cobrar un centavo. Tratándose del Papa Juan Pablo
II lo acepté con mucho cariño.
Conocí a Fernando Málaga
Me
presentó a Fernando Málaga, que era dueño de la agencia de publicidad “Tempus”,
publicista y católico ferviente, con una familia muy unida y con un afán apostólico
bastante grande. Nos hicimos amigos enseguida y esa amistad duró toda la vida.
Fernando falleció de una fibrosis pulmonar el año 2018.
Me
reuní con Fernando en Tradiciones y juntos hicimos un plan de programación para
presentarnos a Canal 9, una televisora joven que había sido recuperada cuando
retornó la democracia, después del septenato del General Velasco Alvarado.
El
directorio del Canal lo dirigía la empresa constructora de Tizón y Bueno y uno
de la directiva era Lucho Silva Santisteban, que nos facilitó la entrada.
El
día que llegamos nos recibió Pablo Documet le explicamos el propósito que
teníamos y le enseñamos el material: fotos y videos, de los viajes anteriores
del Santo Padre. Nos citó otro día para grabar con nosotros un video de ensayo.
El
día de la cita, Pablo nos explicó, delante de una cámara, cómo teníamos que
dirigirnos a los televidentes, allí aprendimos a manejarnos para llegar bien a
los telespectadores.
Los programas previos
Nos
explicaron que durante la estancia del Papa en el Perú las transmisiones serían
en vivo, pero antes vendría bien sacar al aire un micro programa de
preparación, que saldría a fin de programación.
Pablo
me presentó a Oscar Pancorvo y con él hicimos un micro programa que llevaba un
nombre muy sugestivo: “Esperando al Papa”, que empezó a salir dos meses antes
de la llegada del Santo Padre.
Con
Fernando Málaga, Diana Celi y Joyce Pardo Figueroa, que nos ayudó especialmente en varias entrevistas y en la conducción de
los micro programas, iniciamos nuestra aventura en Canal 9. Hicimos varias
entrevistas, con la ayuda del equipo de prensa, para colocarlas en los
entretiempos durante la visita del Papa.
La elaboración de los programas
Varias
ediciones estuvieron a cargo de José Campos, que trabajaba en el Switcher,
con él aprendí a editar, fue un extraordinario colaborador,
y admiraba a Juan Pablo II. José ha fallecido recientemente. Que el Señor
lo tenga en su gloria.
Mi
programa dependía del equipo de Prensa que dirigía el prestigioso periodista
Julio Higashi. Desde su oficina nos facilitaron los camarógrafos, los
reporteros y una unidad móvil para realizar entrevistas en la calle.
Teníamos
cronograma con fecha incluida y nos lanzamos a trabajar. Realmente fue un
trabajo agotador, menos mal que el canal organizó un campeonato interno de
fulbito para distraernos un poco y que pudiéramos construir entre nosotros un
grupo sólido y estable.
Por
otro lado, Fernando Málaga consiguió un espacio en Radio Unión, que en esa
época era la emisora más potente del Perú, y tuvo un programa que se llamó
“Caminando con el Papa”
Yo
estaba asombrado de todo lo que pudimos conseguir en unos pocos días. Los del
canal, cuando nos vieron llegar, se imaginaron que Fernando y yo éramos
expertos en los campos mediáticos. Creo que entramos con el pie demasiado alto,
pero, en fin, ya estábamos dentro y había que tirar para adelante.
Mis amigos de Canal 9
Desde
el inicio me di cuenta que lo más importante era lograr una buena amistad con
el personal del canal y sobre todo con los de prensa.
Muy
temprano, por la mañana, me iba al canal para conversar con Julio Higashi que
tenía a su cargo “Noticiero del 9”. En poco tiempo nos hicimos buenos amigos.
Me pidió que al final del noticiero hiciera, cada día, un comentario sobre la venida del Papa, y así fue, hasta
que pude tener un programa propio.
Con
Julio conversábamos de todo. Un día me contó que lo había casado, muchos años
atrás, Mons. Enrique Pélach, cuando era sacerdote y que le tenía gran
admiración y cariño. Él además estaba entusiasmado con la venida del Papa y
encontraba en mi, por ser sacerdote, un apoyo, para él, para su personal
y para la asesoría en los programas del canal sobre el Santo Padre.
Todos vibraban con San Juan Pablo II
En
los ambientes del canal crecía una gratísima expectativa, era la primera vez
que un Papa venía al Perú y quizá ninguno había tenido la oportunidad de
tenerlo tan cerca. Todos éramos muy jóvenes, la media de edad estaría en los 30
años, con excepción de Julio, Fernando Málaga y algunos pocos, que eran mayores
que nosotros.
Hicimos
muchas entrevistas con Diana Celi y Joyce Pardo Figueroa, que salieron al aire
durante la vista del Santo Padre y los meses subsiguientes en un programa que
se llamó: “Recordando al Papa”
En
esos meses (finales del 84 y verano del 85), me hice amigo de más gente del canal: Pablo
Documet, Eduardo Guzmán, Elvira de la Puente, Orlando Sacha, Gonzalo Iwasaki,
Luis Bordo, Pancho Bordo, Luis Bendezú, Aldo Morzán, Oscar Pancorvo, Viviana
Ferreyros, Eduardo Cáceres, Giannina Scavino, Gonzalo Von Hesse, Lenin Reyes,
Leticia Carreras, Pancho Bordo, Rafael Caparros, Ricardo Gamarra, Pilar
Higashi, Susie Sato, Giannina Scavino, Gonzalo Von Hesse, Patsy Adolph, Viviana
Ausejo, María Claudia Zavalaga, Federico Anchorena, María Teresa Braschi,
Javier Carmona, Ciurliza, entre otros que ahora no recuerdo.
Un
magnífico equipo de gente joven
Éramos
un equipo excelente de jóvenes muy bien dispuestos, en un ambiente familiar de
respeto y amistad. La venida del Santo Padre nos aglutinó para trabajar unidos
en las distintas situaciones que se presentaban en los lugares donde estuvo el
Papa, en la costa, en la sierra y en la selva.
Todo
era trabajo y amistad, un ambiente de camaradería muy grato, que recordamos con
cariño. Además, tuve la oportunidad de ayudar a muchas personas en la
orientación de sus vidas cuando se acercaban a pedirme un consejo, motivados
por la visita del Santo Padre.
Se
notaba claramente que la Providencia, a través del Vicario de Cristo, tocaba
corazones y se producían muchas conversiones. Incluso en las mismas oficinas
del canal se tuvo que instalar, momentáneamente, un confesionario. Fue increíble
lo que vivimos en esos días.
Los
dueños del canal
En
poco tiempo la directiva del canal cambió de Tizón y Bueno a Vera Gutiérrez,
que era otra empresa constructora. Hacía cabeza en el canal Julio Vera Gutiérrez
que trabajaba con su hijo y también con Domingo Palermo, ellos dirigían el
canal asesorados por un mexicano, de apellido González, que nunca pudimos ver
ni conocer, pero nos enteramos que tenía bastante peso para la toma de
decisiones. (P. Manuel Tamayo).
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