COLEGIOS Y NUEVAS CONSTRUCCIONES
En los Centros del Opus Dei en Lima, 1984
Fuimos
avanzando con prisa, a unas velocidades increíbles.
Juan
Pablo II el Papa viajero ya había recorrido varios países. En 1984 viajó, entre
otros, a USA, Canadá, Suiza y también estuvo en Zaragoza. Los que podían
acercarse a él le decían que lo estaban encomendando y que lo esperaban en más
países. Parece que el Santo Padre tenía intención de llegar a todos los
continentes y países. La pregunta que nos hacíamos era si podría llegar a Rusia
y a la China.
Las
correrías en casa de mis padres
En
casa de mi familia las cosas habían variado un poco. Cuando se cerró TELBA mi
mamá decidió construir un departamento para cada hijo en el mismo terreno de la
casa de San Isidro. Mi hermano Guillermo, que es ingeniero civil, se encargó de
los planos y de la construcción.
Una
casa para cada uno era el regalo que nos quería hacer nuestra madre en unos
tiempos difíciles y duros golpeados, por una inflación que iba creciendo poco a
poco.
Mi
hermano tuvo que correr para que la situación económica del país no le hiciera
daño, sin embargo, construir no era fácil, siempre se encuentran dificultades,
la burocracia era grande, los permisos demoraban una eternidad, pero gracias a
Dios se pudo hacer en un tiempo récord.
Para
lograrlo hubo que mudarse de casa. Cada uno se consiguió un sitio para pasar
una temporada, quizá un poco larga, mientras se construían los nuevos
departamentos.
Augusto
estaba en Piura, a cargo de un juzgado, Guillermo se mudó con su familia al
edificio de la av Uruguay, en el centro de Lima, donde vivimos muchos años,
cuando éramos niños; mi hermana Teresa se mudó con sus hijos y su esposo a otra
casa en San Isidro, cerca de la parroquia de María Reina. Roberto se quedó y
Rosita con mi mamá estuvieron danzando entre varias casas. Muchas familias
generosas se ofrecieron a hospedarlas por una temporada.
Mi
madre siempre recordó con mucha gratitud esa etapa y nosotros con más
agradecimiento por el sacrificio que estaba haciendo por sus hijos. En las
casas la trataban muy bien, pero no era fácil para una persona mayor estar
yendo de un lugar a otro.
Guardamos
un agradecimiento a Coco y Loren, a Chela Almenara de Arce, a Carlos y Elena
Bustamante, Chela de Obregón y a Francisco Navarro (numerario que vive en Lima) con su mamá, que facilitaron todo para que
mi madre y mi hermana Rosa pudieran alojarse unos cuantos meses en un pequeño
departamento que tenían en el olivar de San Isidro.
En
la década del 80, después de la muerte de mi padre, mi mamá frecuentaba el
hospital de la FAP para atender unas úlceras. Hubo temporadas en las que tuvo
que internarse. Ella minimizaba sus achaques, aunque iban en aumento.
Los
primeros colegios del Opus Dei en Lima
A
mitad de década se empezó a organizar y a montar los primeros colegios que el
Opus Dei iba a poner en el Perú y que serían obra corporativa. Había la
sensación de que llegaban tarde, pero el motivo fue la Universidad de Piura,
que iba creciendo y exigía muchas atenciones. Lo mismo ocurría en la labor que
había con los sacerdotes, fundamentalmente en Cañete, Chiclayo y Abancay.
En
Lima el P. Joaquín Diez trataba a un buen grupo de sacerdotes; hizo una labor
que ha dado sus frutos con los años.
Una
supernumeraria brindó su casa para que los sacerdotes pudieran tener sus medios
de formación: la casa de “tía Lily” que funcionó varios años. El P. Diez supo
ganarse el aprecio de muchos sacerdotes y obispos de todo el Perú.
En
los centros del Opus Dei funcionaban las actividades para chicos de modo
habitual. Varios habían pedido la admisión, algunos que ya habían iniciado
estudios de filosofía fueron a estudiar a Roma y gracias a Dios, la ordenación
de sacerdotes numerarios peruanos iba en aumento.
En
esos años llegaron de Roma ya ordenados: Juan Luis Cipriani, Juan Buendía, y
Javier Rojas. Ya estábamos: Javier
Cheesman, Juan Antonio Ugarte, Guillermo Oviedo, Marcos D´Ángelo, Jesús Alfaro
y yo.
En
provincias las labores de la Obra fueron creciendo. En Arequipa llevaban dos
años y en Chiclayo un poco más. Se empezó con un apeadero en la calle 7 de
enero y viajaba para atenderlo Víctor Morales (numerario ya fallecido), allí
aparecieron los primeros chicos que se vincularon a los medios de formación,
luego se consiguió una antigua casa en la calle Balta que se llamó “El Cañal” y
estuvo abierta varios años.
En
el barrio residencial Patazca se construyó el primer centro de Chiclayo, el
centro cultural Las Eras. Su primer director fue Pablo Pérez (numerario que
vive en Piura) y el sacerdote era el P. Jesús Alfaro (Ahora reside en Las Eras, Chiclayo).
En
Chiclayo el obispo era Don Ignacio María Orbegozo. Al principio se hacían
viajes, desde Piura o desde Lima, para atenderlo, hasta que se puso el Centro.
En
el segundo semestre del 84 nos anuncian que el Papa Juan Pablo II vendría de
viaje al Perú y que estaría en Lima, Arequipa, Cuzco, Ayacucho, Piura e
Iquitos. Nos parecía increíble y además era el primer Papa que venía al Perú. (P.
Manuel Tamayo)
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