SONRISA POR DELANTE, PUÑALADA POR LA ESPALDA
“Un halago sería un cumplido hacia alguien pero no con el fin de resaltar algo bueno de esa persona sin más, sino con otros intereses”
“Cualquier expresión emocional puede ser falsificada y utilizada para ocultar cualquier otra emoción. La máscara de la sonrisa, que es la más utilizada de las máscaras emocionales, sirve como la expresión opuesta de las emociones negativas: miedo, ira, angustia, disgusto, etc. Esta máscara se utiliza a menudo porque muchas mentiras requieren de alguna señal de felicidad o similar para lograr engañar con éxito”, (Alicia Martos).
COMENTARIO
La hipocresía y la corrupción se extienden de una manera exponencial cuando las personas se alejan de Dios.
Esta lejanía no tiene que ver necesariamente con el ateísmo, el agnosticismo o el hecho de pertenecer a otra religión. Tiene que ver fundamentalmente con el amor propio desporprocionado. El que lo lleva no llega a percibir la gravedad de su estado, se puede decir que su egoísmo lo ciega, al punto de creer que sus planteamientos son serios y coherentes.
Cuantas sorpresas nos llevamos en la vida con personas que usan bien todos sus recursos para quedar bien. Piensan que ese esfuerzo va con la verdad y que todos deberían atenerse a los modos y formas con que se presenta para defender por ejemplo una mentira. Actúan como si la mentira la tendrían que ver los demás como una verdad respetable.
Cuando los sentimientos engañan
Esas personas, aunque ellos no lo crean así, usan y acrecientan sus sentimientos para tratar de demostrarnos que lo que defienden o valoran algo que todos deberían respetar y al mismo tiempo cierran su entendimiento y no quieren escuchar un razonamiento que pueda desacreditar lo que ellos están afirmando.
Estas situaciones, que ocurren hoy con frecuencia, son consecuencia del relativismo banal que vuelve a las personas indulgentes y le quitan la capacidad para admitir los errores que cometen ellos, o los demás, en temas trascendentes y vitales para tomar decisiones que afectan a la vida de las personas.
Las distancias que llevan a la traición
Los que se encuentran influenciados por este modo de ver la vida suelen guardar distancias por no querer aceptar, por puro voluntarismo, la coherencia de las verdades como son.
Dirían: “sí tienes razón, pero yo no quiero” Del “yo no quiero” surge un rechazo interior, aunque por fuera continúe la sonrisa o el esfuerzo por no romper una relación amical. Como si esto último fuera lo único y lo que más interesa.
Para el que ama de verdad, -todo lo que le presentó y que era acompañado con un trato cordial y amigable y que además apuntaba a una coherencia de vida y de virtudes, como una persona correcta y honesta, -pierde nitidez y crea penosas dudas.
El dolor o la pena no es por una decisión libre y distinta que puede tomar esa persona, sino porque la amistad que parecía profunda y seria, y no lo era de verdad.
La amistad que nunca creció
Cuando funciona bien el amor a Dios, el amor al prójimo es ordenado, auténtico y serio. No son posturas, cumplidos, o manifestaciones exteriores superficiales.
El amor auténtico es fidelidad y va directamente con la verdad, aunque cueste, de allí el valor de la persona.
La persona más valiosa es la que sabe amar con un amor oblativo, no con un amor interesado o posesivo, que es propio del egoísta.
El amor auténtico es de entrega y de sacrificio, como el de Jesucristo. Como dice la Escritura: “el que pueda entender que entienda”
Los que solo sonrien para quedar bien, si no se corrigen, en algún momento, cuando menos se piensa, te clavan un cuchillo por la espalda y se van corriendo. No les importa como quedes, lo que valoran es su “derecho” y creen que así son libres porque se han liberado de un compromiso.
En los tiempos actuales estas situaciones se repiten , en los hogares, en las instituciones, en los trabajos y en las relaciones amicales. Cuando se deteriora la relación, si no se corrige, se puede llegar a la traición. (P. Manuel Tamayo).
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