ENTRE LA LIBERTAD Y LA DISCIPLINA
“Libertad es la facultad
natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar,
por lo que es responsable de sus actos” (Real
Academia de la lengua).
“La libertad personal y
la seguridad individual hacen referencia a la posibilidad de la persona de
determinar libremente su conducta, de actuar, también libremente, de
conformidad con dicha determinación sin que esa actuación, siempre que sea
lícita, sufra interferencias o impedimentos por parte de terceros y,
especialmente, por parte de los poderes públicos. Se
reconoce a la persona una potestad de autodeterminación y auto organización que implica la capacidad de adoptar y ejecutar
libremente las propias decisiones” (Derecho
constitucional).
“La disciplina personal, o autodisciplina, es la habilidad para
esforzarse en forma permanente y sistemática en mantener una línea de conducta
y lograr un propósito o conjunto de propósitos” (Aula Fácil).
¿Por qué las personas talentosas no siempre logran lo que se proponen?…
Las razones pueden ser varias, pero sin duda una de las principales es la falta de disciplina personal” (Grandes Pymes).
COMENTARIO
Las grandes crisis
mundiales han tenido su origen en la falta de disciplina y en el mal uso de la
libertad.
Si se cree que la libertad
es la independencia, el rechazo de la norma, el hacer lo que venga en gana, sin
obedecer a nada ni a nadie, se está en un craso error y si no se corrige a
tiempo las consecuencias podrían ser devastadoras.
Si se cree que la
disciplina es el control estricto, la severidad, el cumplir a “raja tabla” con todos los protocolos o
procedimientos, se está también en un error que puede tener consecuencias
deplorables.
En situaciones de pandemia
Vayamos a los hechos que
tienen relación con la pandemia que estamos viviendo a nivel mundial.
Empeoran las cosas por el
mal manejo de la libertad y la falta de disciplina de gobernantes y gobernados.
Las protestas de los
extremos por ambos lados están en un nivel de exageración, con situaciones
inaceptables que claman al Cielo. Peor si hay peleas, descalificaciones, dimes y diretes, habituales, en las conductas de las personas.
Los extremistas son los que
no quieren ninguna norma y los que quieren controlarlo todo (hay, desde luego, en esos extremos
connotaciones políticas y “negociados” de los que se aprovechan de la urgencia
y el sufrimiento de la gente para llenar sus bolsillos).
Tener la disciplina necesaria para hacer bien las cosas
Si las cosas no están bien
llevadas crece la delincuencia y el “desmadre” de los que no pueden aguantar.
En situaciones límites la autoridad no debe faltar. La voz de un líder que haga bien
las cosas es indispensable.
El que hace, o los que hacen, bien las cosas, deben
ser personas que sepan lo que es la libertad y lo que es la disciplina.
El que ama la libertad y tiene disciplina es consciente de los
siguiente:
1. Sabría que los seres humanos son
educables y establecería los modos eficaces para educar a la gente. (Los seres humanos no se deben manejar como
un ganado, no son animales).
2. Combatiría la informalidad y la burocracia,
que son dos enfermedades graves que atentan contra la libertad y la disciplina.
3. La libertad se consigue con la educación
y la disciplina, cuando funciona bien el hogar.
En casa se aprende a tener buena conducta, y a saber distinguir el bien
del mal, (debería tener prioridad la educación familiar).
4. El colegio ayuda a la familia para la
educación de los hijos y forma con una disciplina que garantiza un ambiente de
estudio y compañerismo. El papel del Estado es subsidiario.
5. La libertad en la sociedad se alcanza
con una disciplina social, para que todo funcione bien sin trabas burocráticas
y con la autoridad de las fuerzas armadas y la policía nacional.
6. En la educación se aprende a respetar y
querer la autoridad de los padres, de los maestros y de las autoridades.
Si lo mencionado en los 6 puntos
funciona bien, se puede manejar perfectamente una pandemia. El respeto a la
libertad es también disciplina y autoridad. Es entonces donde cada persona:
1. Cuidará personalmente y con
responsabilidad las normas sanitarias (uso de la mascarilla, lavado de manos y
distancia social).
2. Todos evitarán las aglomeraciones, que
son fuentes de contagio (cualquier
aglomeración, incluidas las marchas). Las autoridades estudiarán los
sistemas para evitar las aglomeraciones (horarios
más extensos, por ejemplo).
3. Si hay unos días de confinamiento, es
porque en esos días se aplicarán millones de pruebas moleculares, así se determinarán
las fuentes de contagio.
4. Se haría una campaña de educación
cívica, con letreros y una enseñanza clara y unificada para que todos conozcan
la realidad y lo que tendría que hacer cada uno.
El problema del país es la educación. Debería
de estar en el primer lugar. Urge mejorar la calidad de la educación que se
note en la disciplina y en el manejo de la libertad de cada uno. (P. Manuel Tamayo)
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