LOS GRITOS SILENCIOSOS DE LOS NIÑOS POR NACER
“Según la Organización Mundial de la Salud, es la interrupción del
embarazo antes de la viabilidad fetal con medios adecuados. Esta definición no
hace mención si el feto está vivo o muerto. En tanto que desde un punto de
vista legal se considera aborto a la muerte del feto”
2258 “La vida humana ha de ser
tenida como sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora
de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único
fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie,
en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo
a un ser humano inocente” (Congregación para la Doctrina de la Fe,
Instr. Donum vitae, intr. 5).
“El niño y el adolescente tienen derecho a la vida desde
el momento de la concepción. El presente Código garantiza la vida del
concebido, protegiéndolo de experimentos o manipulaciones genéticas contrarias
a su integridad y a su desarrollo físico o mental” (Constitución del Perú).
COMENTARIO
Es increíble que en un mundo que se dice civilizado se cometan 90
millones de abortos al año. Quienes están a favor del aborto cierran los ojos
ante la evidencia de la matanza de un ser humano indefenso y ponen el reflector
en la madre violada o en todas las personas que quieren interrumpir el embarazo
de una mujer por alguna circunstancia que consideran importante.
Nunca quitar una vida puede ser solución para obtener algo beneficioso.
No se justifica una guerra donde mueren miles y se destrozan varias familias
para defender posiciones, fronteras o territorios estratégicos. Existen otros
caminos y mecanismos para lograr ponerse de acuerdo. Las matanzas nunca serán
camino, son antihumanas y desde luego anticristianas.
El inicio de la vida
La vida comienza en el momento de la concepción y se debe respetarla. La
madre debe velar por el cuidado del niño que está por nacer. El ser humano que
está en sus entrañas no es parte de su cuerpo, tampoco es un feto, ni un
conjunto de células, es una persona que tiene derecho a la vida como cualquier
persona. Está además indefensa y necesita una protección de la familia, que
espera el nacimiento, y de los médicos que luchan por la salud y la vida.
Pena de excomunión
El aborto es un pecado gravísimo que además tiene pena de excomunión en
todos los que han intervenido para que se realice. Se puede levantar la pena de
excomunión cuando la persona arrepentida acude al confesor con licencias, para
confesar y levantar la pena. La persona arrepentida que permitió un aborto
deberá rezar por ese niño no nacido durante toda su vida. Muchas mujeres
sienten el peso de ese pecado durante toda su vida al comprobar que han
permitido la muerte de su propio hijo.
El grito silencioso de los niños
El grito silenciosoes una película educativa provida de 1984 dirigida por Jack Duane Dabner y narrada por Bernard Nathanson, un obstetra y activista a favor del aborto ahora activista provida. Fue producido en sociedad con la
organización provida National Right to Life Committee. La película muestra el
proceso de un aborto por ultrasonido y muestra un aborto inducido que tiene lugar en el útero. Durante el proceso del mismo, se
describe que el feto manifiesta dolor y malestar.
La Iglesia, defensora de
la vida
La tradición de la Iglesia ha sostenido
siempre que la vida humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo
como en las diversas etapas de su desarrollo.
El primer derecho de una persona humana
es su vida. Ella tiene otros bienes y algunos de ellos son más preciosos; pero
aquél es el fundamental, condición para todos los demás. Por esto debe ser
protegido más que ningún otro. No pertenece a la sociedad ni a la autoridad
pública, sea cual fuere su forma, reconocer este derecho a uno y no reconocerlo
a otros: toda discriminación es inicua, ya se funde sobre la raza, ya sobre el
sexo, el color o la religión. No es el reconocimiento por parte de otros lo que
constituye este derecho; es algo anterior; exige ser reconocido y es
absolutamente injusto rechazarlo. (Doctrina de la Iglesia)
La Iglesia predica siempre la defensa de la vida y nos dice que el ser
humano no es dueño de la vida. El único dueño es Dios y Él sabe cuándo nos trae
y cuándo nos lleva. (P.Manuel Tamayo)
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